¡Por 25 centavos!

a través de ¡Por 25 centavos!

Por: José Iribas

«Afirmaba Oscar Wilde que “no hay una segunda oportunidad para causar una primera impresión”.

Cuentan que hace años un sacerdote estadounidense se mudó de una localidad a otra.

Al llegar a la estación de destino, tomó un autobús para dirigirse al centro de la ciudad.

Pagó su billete al chófer y, al sentarse, descubrió que el conductor le había dado una moneda de 25 centavos de más en el cambio. Mientras consideraba qué hacer, pensó para sí mismo:

“¡Bah!, olvídalo, son solo 25 centavos. ¿Quién se va a preocupar por tan poca cantidad? Acéptalo como un regalo de Dios”…

Pero cuando llegó a la parada, se detuvo y, pensando de nuevo, decidió devolverle la moneda al conductor diciéndole: – Tome, me dio usted 25 centavos de más.

El chófer, con una sonrisa, le respondió: – Sé que es el nuevo sacerdote del pueblo. Estaba pensando en regresar a la Iglesia y quise ver qué haría usted si yo le daba más cambio del debido.

Se bajó el sacerdote, sacudido por dentro, y pensó: “¡Oh, Dios mío!, por poco te vendo por 25 centavos.”

La historia es breve, pero tiene enjundia.

25 centavos es peccata minuta, pero quizás no lo hubieran sido las consecuencias de que esa simple moneda hubiera quedado en un bolsillo o… allí donde correspondía.

Siempre insisto en la importancia de que intentemos atender adecuadamente las pequeñas acciones cotidianas, los pequeños detalles. A veces, apenas nos dicen nada. Pero… pueden decírselo a los demás.

Un acto aparentemente menor, pudo cambiarlo todo.

Detalles positivos

Los pequeños detalles positivos de cada día (un gesto, una sonrisa, una mirada, una actitud…) pueden convertir a todo un vulgar texto de prosa cotidiana en la más bella poesía.

A veces, son esa pizca de sal que necesita un alimento para estar sabroso de veras; y no soso o poco apetecible.

Te hablo de alimentos y pienso en tantas personas con hambre. Con hambre de afecto, de apoyo, de no sentirse invisibles… En hombres y mujeres desconcertados, en esta época líquida, que necesitan de pequeños referentes… Y en que tú tienes la posibilidad de colmar alguna de esas necesidades de quienes te rodean. O yo…

Basta un gesto, una palabra. Al menos, para empezar: saluda, da las gracias, cede el paso en el ascensor, pide disculpas, habla con suavidad, y –sobre todo- escucha. Cuida. Sana.

Subraya Elena Postigo» …

seguir leyendo en: https://dametresminutos.wordpress.com/2019/06/22/11335/

2 comentarios

    1. Muchas gracias por compartirlo mi estimado amigo.
      Un fuerte abrazo.
      Namaste.

      Le gusta a 1 persona

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

INVENTANDO EN CASA

COCINO EN CASA Y ESCRIBO EN UN BLOG.

La casa del Padre

Alcanzando a una generación lejos del Padre (Lucas 15:17)

Compartiendo Luz con Sol

Esoterismo y Espiritualidad

Franchesca Neris

CRECIMIENTO PERSONAL

Güstav Rc'mor

"Porque las palabras deben escribirse cuando se sienten"

La República Simple

Minimalismo aplicado a la vida.

Greta Vega

Un libro y un viaje pueden cambiarte la vida

RAMYA KCVS

Humanity

POSI+HIVO

By R. D.

Alescritor

Relatos cortos y proyectos de escritor

La libreta de Nani

Todas las historias son mías pero no todas son mi historia

¡Bienvenid@s!

Blog personal para compartir contenido en temas sobre desarrollo personal, educación y libros☕💻📑📚🔖✨…

John Aranda

Blog de literatura, música, poesía y filosofía.

A %d blogueros les gusta esto: