Anotaciones de Víctor Federico (solo para locos)

Una desquiciada y errática narración producto de largas horas de insomnio y vigilia mientras espero a la muerte, pues decidí escribir sobre mis 59 años de vida antes de partir. Escribo sobre «una vida de las más sencillas, de las más ordinarias y de las más terribles. Si la historia que van a leer les parece enigmática e incoherente, también la vida lo es.» Es repetitiva como la vida y, como la vida, sujeta a múltiples interpretaciones.

Estoy tratando de transitar el camino que me queda con agradecimiento y aceptación, sin el incómodo ego para no levantar mucho polvo y muy alerta para saber disfrutar de todas las experiencias y de cada pequeño detalle que me pueda deparar el recorrido…

«Lo mejor que puedes hacer con la muerte es tratar de aprovechar la vida al máximo» así que seguiré escribiendo, meditando y caminando mientras ella llega… pues: la Muerte que podría ser un anhelado descanso para el hombre cansado, no es solamente un descanso, sino una transición o resurrección, una reencarnación, un renacimiento, una nueva vida, un nuevo comienzo. Una nueva puerta se abre, la muerte es Dios.

Víctor Torres van Grieken

Título original:

ANOTACIONES DE VÍCTOR FEDERICO GREGORIO –solo para locos-

40 de Ilusiones 19 de Vida + mis años… mi vida

Víctor Federico Torres van Grieken, 2018.

Copyright Víctor F. Torres van Grieken,

Diseño de portada: VICTORRES

Editor digital: Trasumet Consulting 8020

COLORES APAGADOS.

Qué inmensa es la tristeza

cuando no se siente curiosidad por la vida,

y sólo se espera la muerte,

tan callada, tan sombría.

Qué inmensa es la tristeza

cuando no te queda inspiración

para escribir los postreros versos de la vida,

y sólo se espera la muerte,

tan obscura, tan vacía.

Cuando los ojos ya no tienen lágrimas

para desahogar las penas

que te hunden en el fango de la vida,

cuando no puedes llorar por ti mismo

y te sientes impotente aguardando la muerte,

¡qué tétrico se vuelve el aire que respiras…

y qué apagados son los colores que te rodean!

Después del frenesí que me ha tocado vivir,

yo no me enfrento a la muerte,

no tengo fuerzas,

la muerte se enfrenta a mí;

y mientras los ojos fijos en el papel

no se atreven a mirar alrededor,

¡qué solo me siento sin ti!

Sí, por un momento pasan por mi mente

los rostros borrosos de las personas queridas,

pero no me queda amor,

apenas me resultan reconocibles,

sólo tú te alejas con mayor nitidez,

pero no es suficiente,

apenas puedo ya reconocerte

entre las sombras.

Siento frío gélido en las sienes

y fatiga de vivir,

saco fuerzas de flaqueza para poder escribir

y el sudor baña mi frente.

Mas nunca se pierde la esperanza,

ni siquiera ante la muerte…

pues si mientras vivo me muero…

quizás morir sea vivir.

JOSÉ ÁNGEL GRAÑA ABAD

ANOTACIONES DE VICTOR FEDERICO GREGORIO

-solo para locos-

Existe una delgada línea entre la realidad y la imaginación que se fusionan con las penurias y los desvelos propios del agotamiento mental y el evidente deterioro que poco a poco se han ido apoderando de mi mente y de mi cuerpo.

En estas líneas no pretendo narrar toda mi vida, solamente escribo para mí mismo, para drenar mis angustias y mis desvelos, para ocupar el espacio que deja la soledad, el dolor y el hambre, también escribo para reconocer mis errores y así dejarlo plasmado en estas líneas. Es un pequeño recuento sobre mi persona, mi origen, mi crianza, algunos hechos relevantes y otros bochornosos.

Es de hacer notar que han sido escritas en un lapso de aproximadamente diez (10) años y en muy diferentes circunstancias anímicas, morales y económicas, y aunque al final he tratado de “reordenarlas” para darle una secuencia lineal a su orden cronológico, con algunas excepciones y gazapos insalvables, se mantuvo la esencia y el contenido del momento en el cuál se escribió cada anécdota o cada recuerdo, sin alterar mi sentimiento original al momento de escribirlo, aun cuando este sentimiento hubiese podido variar con el transcurrir de los años. Lo hice en aras de mantener la esencia de mis emociones e incluso para dejar evidencia de cómo estas pueden variar significativamente o permanecer inalterables. Hago esta aclaratoria para facilitar la comprensión de lo que definitivamente no deja de ser una narración desquiciada y errática de una mente enferma y golpeada por los avatares de la vida y el tiempo.

He copiado algunas citas y párrafos completos de autores conocidos que alguna vez leí y también de maestros que conocí en mi vida y que con sus enseñanzas y aportes ayudaron a nutrir mi existencia y a comprender un poco mejor la vida y a aceptar la muerte. También incluí algunas imágenes y fotos personales y familiares, y otras alusivas al texto que las acompaña.

Escribo sobre la vida misma, del camino que nos toca recorrer para vivir, para reconocer la esencia y el significado de la travesía que no es más que la vida misma y no un camino para alcanzarla con laureles y trofeos esperando al final del camino, pues no es así; e incluso escribo para tratar de entender y aceptar la muerte; escribo sobre los giros que puede tomar nuestro camino o nuestro destino, se trata del largo sendero que me ha tocado recorrer para aprender a interpretar lo que realmente significa vivir y morir, escribo para drenar, para hacer catarsis, para entender y disfrutar de la “travesía” y tratar de averiguar cuál era mi misión en este plano… a veces también escribo simplemente para encontrarme conmigo mismo y otras veces para buscar un poco de fortaleza y aliento dentro de mis propias experiencias y vivencias pasadas, o en las de otros y así poder vislumbrar «la luz al final del túnel» o en su defecto para saber cuándo debo «apagar la luz y salir sin hacer ruido»…

En los momentos en que escribo estas líneas con inteción de prólogo (año 2018) me siento realmente abatido, derrotado, abandonado, enfermo y adolorido; sin ninguna razón para seguir viviendo o mejor dicho para seguir sufriendo…

Sería una bendición poder ponerle fin a este constante sufrimiento, dolor e incertidumbre en que se ha convertido mi vida o más bien debería decir mí miserable existencia o mi tortura terrenal. Tan cierta es esta percepción fatalista que me acompaña, que estoy seguro que el Infierno si existe, pero no en la otra vida, no en otro plano, como lo predican la mayoría de las religiones… sino más bien aquí mismo, en este plano terrenal, donde se paga todo lo que hacemos en “carne propia” y a veces multiplicado por mil. Parece ser cierto aquello de que nada escapa a los ojos del Creador o que todo está regido por la justicia divina y “no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague”.

La fatalidad que me acompaña en estos últimos tiempos comenzó al inicio del fatídico año de 1999, estando viviendo en Barquisimeto y luego de separarme abruptamente de mi segunda esposa en enero, empiezan en mí vida una serie de eventos muy negativos que marcarían mí porvenir; entre febrero y marzo, me anuncian que estaban prescindiendo de mis servicios profesionales por disminución de personal técnico en la empresa para la que laboraba, o sea sin mujer, sin hija y sin trabajo… solo faltaba que me quedara sin vivienda o sin carro… o que se muriera Micky (mi querido perro)… o que me diagnosticaran una enfermedad mortal o catastrófica…

o tal vez todas y cada una de estas situaciones llegarían,

cada una a su debido tiempo… Es mejor no llamar al demonio, ya que “el destino baraja y nosotros jugamos” así que nunca se sabe que podría ocurrir.

Para el mes de junio y ante la imposibilidad de conseguir un nuevo empleo, se le agrega a esto las dificultades que comienzo a tener con el inquilino de mi vivienda arrendada en Caracas, el cual argumenta tener problemas económicos para honrar su compromiso y deja de pagar el alquiler, ingreso este con el que yo estoy cubriendo todos mis gastos en ese momento, entonces debo comenzar a contemplar la posibilidad inmediata de desocupar la vivienda alquilada que habitaba hasta esos momentos en Barquisimeto; lo que se materializó con mi mudanza en agosto de ese mismo año.

Debí trasladarme a otra ciudad (Barinas), como destino intermedio mientras lograba que desocuparan mi vivienda en Caracas para poder regresar a ella como era mi deseo.

Así entre perdidas, traslados e inconvenientes de todo tipo llegué al 17 de diciembre de aquel nefasto año de 1999, cuando debido a unos malestares de salud que venían acompañándome (también) durante gran parte de ese terrible año, decidí realizarme unos exámenes y análisis de laboratorio, para poder determinar el origen de mis dolencias y padecimientos, los cuales se habían ido agravando en los últimos meses, por lo que me vi en la imperiosa necesidad de acudir a un médico, el cual me indicó los exámenes que debía realizarme para poder hacer un diagnóstico del malestar y sintomatología que venía manifestando durante largos meses.

Desde que recibí aquel diagnóstico hace 19 años comencé lo que podría ser «el final del camino» y así lo sentí en aquel momento, como una sentencia de muerte en la que ese final era inminente.

Sentí que de manera similar que en la narración bíblica del libro de Job, todas las calamidades se habían puesto de acuerdo para acecharme sin piedad, que todos los males que pudieran existir se arrojaban sobre mí de manera inclemente, cada una peor que la anterior, sin tregua ni descanso.

Luego con el tiempo como aliado, con el favor de Dios, con mi fe en Jesús, algo de ayuda profesional y mucho trabajo espiritual, mental, inspiracional y emocional entendí que si bien era cierto que podía ser un aviso de mi proximidad al final del camino, también podía ser una oportunidad para poner en orden mi vida, mis sentimientos, mis prioridades, mis deseos, mis inquietudes e incluso mis asuntos «pendientes»…

En todo este recorrido de este largo y tortuoso camino, además de mí “realidad”, siempre he sentido a la muerte como compañera inseparable, independientemente de que han habido buenos y malos momentos, ella siempre ha estado próxima a mí, bien sea para recordarme que todo lo que haga será irrelevante pues la resultante neta siempre será a su lado, y otras veces para enseñarme que todo lo que haga debo hacerlo y disfrutarlo como si pudiese ser la última vez que lo disfrute, pues «hoy estamos aquí y mañana no lo sabemos», así que gracias a esta «compañera inseparable» aprendí a disfrutar de las cosas más sencillas y cotidianas que suelen pasar inadvertidas para la mayoría de nosotros por lo elemental y natural de su origen y procedencia, así que aprendí a disfrutar de un hermoso amanecer, del canto de los pájaros, del olor de la lluvia, de una noche de hermosa luna llena, a disfrutar al contemplar las estrellas, a estar solo en una montaña nublada y fría, a un atardecer a la orilla del mar, a disfrutar de él silencio y la soledad, a la compañía y bondad de algunas personas, de la sabiduría de los ancianos, de la fidelidad de los animales, aprendí a vivir con agradecimiento y alegría, como un niño de corta edad ante lo que le ofrece la vida cada día como un maravilloso regalo y sobre todo aprendí a dar y recibir bendiciones

Aprendí que lo mejor que se puede hacer con la muerte es aprovechar la vida al máximo…

Siento que estoy pasando por el peor momento de mi vida, sin el ánimo de exagerar, no me cabe la menor duda de que es así, pues nunca antes había estado en la situación tan dura, compleja y tan difícil como en la que me encuentro actualmente. Sin capacidad de poder “maniobrar” para elegir otras opciones, sin ninguna remota posibilidad de salir del “hueco” en que me encuentro, las puertas se van cerrando y con ellas se me cierra cualquier posible solución, se me cierra la vida misma, no tengo otra vía que aceptarlo así.

He sentido el miedo, el aislamiento… porque no hay nada que aísle tanto como la enfermedad, aún con todas las buenas intenciones y el amor del entorno, el enfermo está solo en su realidad.

Sé que no soy el único y que seguramente hay personas en condiciones mucho más críticas que las mías, pero eso no me sirve de aliento y más bien me hace recordar una frase o refrán que repetían muchos mis educadores, los padres Agustinos: “Mal de muchos consuelo de tontos” así que realmente el estar consciente de que la mala situación se ha extendido como la pólvora en estos últimos tiempos en Venezuela, no me sirve como aliciente para seguir adelante… Todo lo contrario, el reconocer que esta situación generalizada tiende a agravarse y agudizarse con el transcurrir de los días en el país, viendo lo difícil que es poder «sobrevivir» en medio de esta situación de crisis y colapso, de escasez y carencias de todo tipo, con una verdadera crisis humanitaria, una crisis moral y económica, una catástrofe nacional, donde impera la anarquía por un lado y la especulación por otro, con una hiperinflación o estanflación donde el dinero apenas alcanza para cubrir algunas necesidades básicas, solo me hace sentir que ya nada tiene sentido y que solo me queda esperar que suceda un milagro o en su defecto que con el “favor de Dios” yo pase a “mejor vida” y así ponerle fin a todas mis angustias y a todas mis necesidades…

No hay felicidad o infelicidad en este mundo; sólo hay comparación de un estado con otro. Solo un hombre que ha sentido la máxima desesperación es capaz de sentir la máxima felicidad. Es necesario haber deseado morir para saber lo bueno que es vivir”.

El conde de Monte Cristo – Alexandre Dumas.

¡TENGO HAMBRE!

En estos difíciles momentos que estoy pasando, siempre recuerdo una frase que a veces se nos ocurría decir cuando éramos niños: “tengo hambre”… y la decíamos más que por su verdadera connotación o significado literal de SENTIR HAMBRE… la decíamos por aburrimiento, por fastidiar o para hacernos notar por nuestros padres o por las empleadas que nos atendían.

Autopista Francisco Fajardo – Caracas 1960

Debo mencionar que me encuentro cercano a completar mi sexta década de existencia, es decir que al mencionar mi infancia estoy hablando de una Venezuela en los años ’60 y ‘70 del siglo pasado, o sea de la época de la “Venezuela Saudita”, estoy hablando de un país diametralmente opuesto al que tenemos actualmente; era un país pujante, en crecimiento, unos decían que en “vías de desarrollo”, con una moneda fuerte, con una economía en marcha y sana, con un aparato productivo y un parque industrial activos, un gran auge en la construcción, era un país modelo para otras naciones latinoamericanas, un país emergente lleno de oportunidades, donde venían inmigrantes de los más diversos lugares del mundo buscando en nuestra tierra una oportunidad para rehacer sus vidas y para echar raíces en este paraíso terrenal de América latina. También había sectores de la población que tenían pobreza y necesidades, siempre los hubo como en cualquier lugar del mundo, pero había una expectativa de vida positiva, una esperanza de un futuro mejor, la capacidad de poder superarse y la posibilidad de solucionar los problemas en base al esfuerzo propio, a la capacitación y al trabajo.

Calle Real de Sabana Grande años ‘60

Vengo de una familia caraqueña por su lugar de domicilio y completamente andina por el lugar de nacimiento de mis progenitores Víctor Manuel y Julia Teresa quienes decidieron unir sus vidas en santo matrimonio, en la ciudad de Caracas, un 1ero. de marzo de 1958.

Mi Padre: Víctor Manuel Torres Torres (1932), nació en San Rafael de Tabay, edo. Mérida un 14 de agosto de 1932; profesional militar, administrador y ganadero exitoso, que viniendo de una modesta familia andina (merideña), hijo de Don Hildebrando Torres Carrillo maestro de escuela y doña María Inocencia Torres Guillén ama de casa quién falleció muy joven cuando papá era apenas un niño de unos 7 años, por lo que prácticamente fue criado por sus hermanas mayores y debió luchar duro desde temprana edad, después de concluir sus estudios de bachillerato debió trasladárse a Caracas para ingresar a la vida militar y logró labrarse a fuerza de estudio, arduo trabajo y algo de suerte una respetada posición social y una holgada situación económica.

Julia Teresa y Víctor Manuel años ‘60

Junko Country Club

Mi abnegada madre: Julia Teresa van Grieken Landaeta (1931-2011), nació en Rubio, edo. Táchira un 28 de enero de 1931 y falleció en Caracas, D.C. un 14 de agosto de 2011; ama de casa de origen andino (tachirense), rica de cuna; hija de Doña René “Renecita” Landaeta Manucci (quién a su vez fue la única hija del Gral. Lope Landaeta, insigne General del siglo XIX y de Doña René Manucci de ascendencia italiana) y Don Federico van Grieken, militar, bohemio y aventurero falconiano descendiente de inmigrante holandés; Mamá nació en una familia pudiente de hacendados cafetaleros de Rubio, edo. Táchira de comienzos del siglo XX, dueños de grandes haciendas exportadoras de café: La Renecita, La Alquitrana entre otras; Federico y Renecita (como le decían a mi abuela) tuvieron cuatro hijas y Julia (mamá) fue la segunda de ellas, siendo Josefina la mayor de las hermanas y luego de mamá vinieron Gladys y Nelly.

Ellas disfrutaron de una muy buena situación económica en su niñez e infancia, pero con el tiempo venida a menos por los avatares de la vida.

Gral. Lope Landaeta

Bisabuelo Materno (papá abuela René)

D.H.C. van Grieken – Papá Viejo

Bisabuelo Materno (papá abuelo Federico)

En mi caso tuve la dicha y suerte de haber nacido y sido criado en una familia de clase media, con una posición económica estable, sin conocer limitaciones económicas. Como siempre decía papá (1977) “fui criado como un niño rico”

Nací en Caracas, en la clínica Luis Razetti, un 11 de Agosto de 1959, fui el primero de tres hermanos. Vine al mundo «ochomesino» (prematuro de ocho meses de gestación) y cianótico (síndrome de distrés respiratorio), pesando menos de 2 kgs., lo cual hizo que tuviese que pasar el primer mes de vida en una incubadora y con todos los cuidados médicos requeridos por un neonato con esas condiciones en esa época del siglo pasado.

Don Hildebrando Torres Carrillo

Abuelo Paterno

Mamá Julia Teresa y Víctor Federico

1959

Realmente no era muy alto el porcentaje de sobrevivencia para un bebé en esas condiciones en aquella época y así lo evidencia el caso del tercer hijo de John F. Kennedy y Jacqueline Bouvier Kennedy, llamado Patrick, quién nació unos años después (1963), con las mismas condiciones que

nací yo, prematuro de ocho meses y con síndrome de distrés respiratorio; sin embargo falleció a los dos días de nacido, con todos los cuidados y asistencia médica que pudieron brindarle a un descendiente de la pareja presidencial del país más poderoso del mundo y a su vez pertenecientes al conocido y adinerado clan Kennedy.

Este recuerdo me hace recapacitar sobre la enorme fe en Dios y la Virgen María de mi querida madre Julia Teresa en todos sus santos y muy especialmente en el Dr. José Gregorio Hernández, así como creo fervientemente en la positiva intervención milagrosa y divina de parte del Siervo de Dios (para mí Santo) a quién mamá encomendó con devoción y fe mi vida y cuidado, logrando así salir del difícil trance, con lo que yo considero fue una intervención divina manifestada como un milagro del Dr. José Gregorio Hernández, y por lo que mamá decidió bautizarme con tres nombres: Víctor Federico Gregorio, esté último en honor al milagroso médico y siervo de Dios. Todo esto aunado a los amorosos y rigurosos cuidados que me brindó mi querida progenitora en esos primeros días de vida: un mes en incubadora, atendido por los mejores médicos de la clínica Razetti, el cuidado de una enfermera privada durante esos primeros meses, sus oraciones y peticiones (felizmente escuchadas) por la vida de su primogénito, permitieron mi sobrevivencia en esas adversas condiciones de mi nacimiento.

Sepultura del Dr. José Gregorio Hernández

En la Iglesia de La Candelaria en Caracas

Yo formé parte de un núcleo familiar de cinco integrantes, Papá, Mamá y dos hermanos, mi hermano Julio César (1961), mi hermana Elizabeth Coromoto (1964) y yo Víctor Federico Gregorio (1959), también nació otra hermanita, que falleció a las pocas horas (o días) de nacida y que bautizaron Soraya René. De esto conservo pocos recuerdos pues apenas yo tendría unos seis (6) años cuando esto sucedió. Solo tengo memoria que fue bautizada en la misma clínica por el sacerdote que acudió por solicitud de mis padres.

Crecí en un entorno económicamente próspero, sin conocer (gracias a Dios) ningún tipo de limitaciones económicas, acostumbrado a vivir en medio de una bonanza económica, en buenas casas, en agradables urbanizaciones, buena educación, excelentes relaciones en un entorno social privilegiado, con todas las comodidades, rodeado de un “staff” de empleadas a nuestra disposición: cocinera, servicio de adentro, niñeras… donde se comía hasta cinco veces al

día, con la cantidad de comensales que se encontrarán en nuestra casa para el momento de la comida, familiares, amigos, empleados… sin restricciones; se comía desayuno, media-mañana, opulentos almuerzos, merienda (a la carta: sandwiches, hamburguesas, perros calientes, helados…), cena… donde disponíamos de una alacena siempre repleta de comida, galletas, dulces, delicateses y demás chucherías… de una nevera de 22′ siempre llena de carne, pollo, frutas, refrescos, helados, charcutería y quesos, dulces, un bodegón con todo tipo de licores, es decir una alacena con aprovisionamiento que haría rabiar de la “envidia” a muchos negocios de la Venezuela del año 2017.

Víctor Federico

Años 1965 – 67

Primera Comunión 1967

A veces me avergüenza hoy en día, recordar esos días de opulencia de mi lejana infancia y que yo consideraba como algo muy normal en mi ingenua mente de niño pequeño burgués, pues por haber vivido siempre en ese entorno, veía como algo normal el tener cubiertas en demasía todas nuestras necesidades básicas (y no básicas).

He llegado a pensar en estos difíciles momentos por los que atravieso, que tengo merecido el probar la «otra cara de la moneda» es decir el hambre y la miseria, las carencias y necesidades no cubiertas en que me encuentro actualmente.

QUINTA ELIZABETH COROMOTO – URB. LA LOIRA – EL PARAÍSO – CARACAS

En mi infancia me acostumbré a vivir en buenas quintas en buenas urbanizaciónes de Caracas: La Loira, Las Fuentes, El Paraíso, La Paz, La Loira, Montalbán; disfrutar de comida en abundancia, tener siempre ropa nueva y a la moda, estudiar en buenos colegios privados, éramos socios de clubes privados: Playa Grande Yachting Club, Junko Country Club, Círculo Militar, Club Paso Fino, teníamos apartamento de lujo en la playa, una extensa finca con caballos y ganado en los llanos guariqueños, solíamos viajar al exterior un par de veces al año, teniendo la dicha de conocer hermosos lugares, acostumbrado a tener vehículos familiares de lujo (dos Mercedes Benz de papá y mamá), camionetas para viajes familiares, jeeps y pick-up (para la finca) y siempre de años recientes, tener siempre perros de raza como mascotas, así como los juguetes de moda que se nos antojaban, muñecos de soldados G.I. Joe, astronautas, super héroes y vaqueros, estaciones espaciales, fuertes apaches, Lego, Mecano, patines, patinetas, triciclos, carros eléctricos, bicicletas, balones, canasta de basketball, equipo de beisbol, equipo de buceo, de pesca, balsas y colchones inflables, rifles y pistolas de aire (flover), raquetas de tenis, mesa de ping pong, pistas de carritos eléctricos, telescopios, microscopio, juegos de mesa y pare de contar… lo cual convertía a nuestra casa en el lugar preferido de nuestros amigos de infancia y adolescencia, luego vinieron mini-motos, motos, caballos de paso, mi primer Toyota Land Crusier full equipo a los 17 años como regalo de pre-graduación…

Realmente yo era un privilegiado de nuestra sociedad y parecía no estar consciente de tales beneficios por verlos como algo inherente a la condición de ser “hijo de Julia y Víctor Manuel” o por ser “miembro de la familia Torres van Grieken”…

Por decirlo en las palabras actuales (2011) de mi papá: “yo fui criado como un niño rico… pero ya no soy ni niño ni rico”

(y yo le agrego hoy en día (2017): ahora soy viejo y pobre)

Volviendo al subtítulo de estas líneas, era necesario realizar esta acotación sobre mi infancia para entender lo absurdo y sin sentido que un niño con el perfil antes descrito pudiese decir: “¡¡¡¡Tengo hambre!!!!”

Pero lo cierto es que mi hermano menor Julio César y yo lanzábamos esa frase producto quizás del aburrimiento o del deseo de saciar alguna apetencia diferente a la comida, alguna galleta o golosina, una merengada, un refresco o algún postre vespertino, tal vez decíamos “tengo hambre” (pienso hoy) producto del exceso de atenciones que nos prodigaban nuestros progenitores y la servidumbre encargada de atendernos.

El caso es que nuestro papá, quién como mencioné provenía de una humilde familia merideña, que había quedado huérfano de madre (mi abuela paterna Ma. Inocencia Torres) a muy temprana edad, con un padre (mi abuelo paterno Hildebrando Torres Carrillo) que era un humilde maestro de escuela y había enviudado con nueve hijos…

Papá si estaba muy consciente que había una vida muy dura y diferente a la que yo estaba acostumbrado, y aunque él había logrado superarse y alcanzar su actual posición económica, nunca dejaba de recordar sus duros y difíciles años de infancia.

Cuando decíamos “tengo hambre” él se nos quedaba mirando con la seriedad que le caracteriza y nos decía de manera determinante:

– “Ustedes no saben lo que es tener hambre”…

– “Ustedes no saben lo que significa esa palabra”…

Y comenzaba a contarnos partes de su infancia merideña, esa parte de su vida que nosotros no conocíamos, y lo que verdaderamente significaba la expresión: ¡¡¡¡TENER HAMBRE!!!!

Siempre recuerdo una anécdota que solía contarnos de su niñez, cuando lo único que tenían un día para comer era plátano sancochado, y un hermano suyo (el tío Marcial que murió siendo un niño tal vez de tuberculosis) le decía que no masticara el plátano: “Víctor no lo mastique, trágueselo entero para que sienta como si comió bastante”

Nosotros lo escuchábamos con atención pero sorprendidos y siempre nos quedaba la duda si tal vez aquello que papá nos contaba solo se trataba de una fábula “didáctica y pedagógica” para enseñarnos el verdadero valor de las cosas en la vida.

Ahora que tengo la edad y un cúmulo de vivencias que me dan otra perspectiva de la vida, puedo entender que papá tenía toda la razón y que nosotros nunca supimos lo que significaba realmente “tener hambre” y que aquella frase de nuestra lejana niñez no era más que una expresión desatinada de un par de niños aburridos de tenerlo todo.

Recordando otras anécdotas familiares, cuando llegaba el inicio de un nuevo año escolar y le presentábamos nuestras interminables listas de libros y útiles escolares que debían comprarnos, papá solía contarnos que sus primeros cuadernos eran hechos con los recortes del papel periódico que desechaban en la imprenta, que sus hermanos y amigos lo recolectaban, lo cosían para pegarlos y hacer una especie de libreta. También nos contaba como recolectaba botellas viejas de vidrio para venderlas y así colaborar con la menguada economía familiar.

Las anécdotas del lado materno eran diferentes, nos contaban sobre como mi abuela había viajado en barco a Curaçao y a Europa siendo una pequeña niña de comienzos del siglo XX, toda una odisea para la única hija de aquella acaudalada pareja en esa lejana época; también comentaban sobre sus viajes vacacionales familiares años más tarde, de las hijas de Renecita a “temperar” en unas aguas termales o sus visitas a la cercana Cúcuta y Pamplona, sobre los recuerdos de como salían los costales (sacos) de café para exportar a Europa con un rótulo que decía «La Renecita Only Export” y sobre el gran movimiento de personas y empleados en torno a las actividades en las Haciendas, el manejo de grandes cantidades de “Morocotas” que eran monedas de oro de $ 20 que circulaban en esa época como moneda de circulación nacional y muy apreciada por su valor nominal al igual que por su valor como pieza del valioso mineral aurífero.

La hermana mayor de mi mamá, mi querida tía-madrina Josefina van Grieken Landaeta (1926-2015) solía comentarnos una anécdota que siempre recuerdo:

– como ellas eran cuatro niñas, las cuidaban en exceso y las «resguardaban» en su casa a las 06:00 pm para protegerlas del sereno nocturno; el caso es que no conocían la oscuridad de la noche. Hasta que en una oportunidad cuando tenía como doce años, tuvo la osadía de salirse de su cuarto, abrir las puertas y desde el patio interno pudo ver el anochecer, quedando extasiada con la luna y las estrellas. Había sido su “encuentro” con la noche, había conocido La Noche…”

Dra. Josefina van Grieken Landaeta (1926-2015)

Mi mamá también comentaba que mi abuela René para evitar que “las niñas” (ella y sus tres hermanitas) salieran a la calle, les contrató una maestra privada, la Srta. Rosita, quién en una especie de colegio dentro de su casa, les impartió sus primeras letras y nociones elementales. Más tarde al crecer irían al colegio de las monjas en su natal Rubio.

General Vincenzo Pérez Soto

La anécdota preferida de mi mamá era recordar que cuando mi abuelo Federico fue comandante de la policía de Barquisimeto (1935), un día conversaba este en la puerta de su casa con el Presidente del estado Lara para ese entonces, el temible General Vincenzo Pérez Soto: destacan en su trayectoria política el ejercicio de la Presidencia en varios Estados del país, a saber: Apure (1918 – 1921); Bolívar (1921 – 1923); Trujillo (1924 – 1926); Zulia (1926); Lara (1935); en ese entonces era Presidente del estado Lara.

Poca cosa el personaje verdad… y ella con apenas unos cuatro añitos de edad, sentada en una ventana contigua a la entrada, le había rayado toda la pajilla (sombrero) sin que este sagaz militar se diese cuenta de lo ocurrido… o sea podría interpretarse como que: una pequeña niña había burlado a uno de los más temibles hombres de la dictadura de Juan Vicente Gómez… ¡¡¡ jejeje !!!

Es decir que las anécdotas (y mis ancestros) familiares se situaban en los dos extremos del espectro social y económico. Extremos que sin imaginármelo se repetirían en mi vida de manera inexorable e implacable.

Mamá Julia Teresa con Víctor Federico

Año 1959

Residencias Sta. Teresa Urb. La Loira – año 1959

Mamá Julia – Res. Celeste – Montalbán 2004

Sobre mi mamá podría escribir las cosas más sublimes y hermosas que puede atesorar en su corazón un hijo sobre su amada madre, y sobre todo una madre tan especial como lo fue mi querida mamá, una madre cariñosa, consentidora, que casi rayaba en la sobre protección y alcahuetería… así era Julia Teresa (1931-2011) así era Mamá Julia… son tantos los gratos recuerdos que tengo desde mi lejana infancia, su abnegación y total entrega como madre protectora, sus cuentos y anécdotas de su muy feliz infancia en su Rubio querido, de cómo la quería y la consentía su padre (mi abuelo Federico) quién la llamaba cariñosamente “Cuco”, son todos hermosos recuerdos, los que ella rememoraba y los que yo conservo de mi niñez, de mamá acostada con nosotros leyéndonos cuentos de un hermoso libro llamado “Había una vez” que contenía hermosos cuentos y fábulas que ella nos leía con especial cariño, recuerdo vagamente un cuento que ella nos contaba de su propia creación sobre un torito negro y un torito colorado y las variadas y divertidas peripecias de ambos toritos que yo sentía que se trataba de mi hermano y de mí, la recuerdo claramente velando mi sueño en alguna noche de malestar o indisposición, pidiéndole al Dr. José Gregorio Hernández (su santo milagroso) por mi pronta recuperación; como no recordar que al menor resfriado o algún malestar estomacal o fiebre llamaba al Dr. Asdrúbal Rodríguez, nuestro pediatra y médico de cabecera, quién asistía a consultarnos a domicilio, en nuestra propia casa, y no solo eso, de ser necesario algún examen de laboratorio, ella coordinaba con un laboratorio cercano y se trasladaba el laboratorista (el sr. Piña) hasta nuestra casa a tomarnos las muestras de sangre y así evitarnos la “molestia” del traslado al laboratorio… esa era mi mamá. Si nos veía sin apetito nos “atiborraba” de vitaminas y alimentos nutricionales como el Sustagen; y si lo pedíamos nos mandaba comprar hamburguesas y perros calientes en Taxco (una lonchería muy conocida y famosa cercana a nuestra casa). Mamá nos dispensaba y obsequiaba todo lo que le pudiésemos solicitar sin hacerse rogar y muchas veces nos sorprendía con detalles que ni siquiera le habíamos solicitado como: libros y cuentos nuevos, libros de colorear, carritos matchbox, cajas de colores Prismacolor de 60 colores (una joya de regalo para un niño de esa época). ¡Ay! son tantos recuerdos que llenan mi memoria y mi corazón… Mamá siempre pendiente de la comida de “los niños”, como nos hacía llamar por la servidumbre, “el niño Víctor” “el niño Julio” “la niña Elizabeth”… era una costumbre muy andina, muy tachirense, la cual al crecer me avergonzaba mucho y le pedíamos a las empleadas que no nos llamaran así delante de nuestros amigos (pues después se burlarían de nosotros ya que siempre ha existido el bullying o chalequeo…) Mamá siempre pendiente de nuestro aseo personal, de nuestra ropa, de nuestras chucherías y caprichos culinarios de niños burgueses que hoy en día me avergüenza recordar, de todos los juguetes, libros, suplementos o “comiquitas” (cuadernos seriados de tiras cómicas de súper héroes: Superman, Batman, Spiderman, Tarzán y de dibujos animados de Walt Disney, Warner Bross., Archi, Periquita, Lorenzo y Pepita, Tom y Jerry, Carlitos & Snoopy, Mafalda, etc. etc.) que ella nos compraba sin escatimar en cantidad ni en cifras, los suplementos nos los llevaban a domicilio de la librería Elsa (de Las Fuentes) todos los miércoles, llegaba el motorizado con todos los números de la semana, para que nosotros eligiéramos los que deseábamos dejar (que siempre eran casi todos) esos “miércoles” era un día memorable para nosotros y para nuestros vecinos y amigos que esperaban con impaciencia la llegada del motorizado (delivery) para ponernos a leer “comiquitas” (como decía papá) yo creo que de allí comenzó mi habito por la lectura, que más adelante pasaría por los cuentos y novelas clásicas juveniles que tanto llenaron mi niñez y adolescencia.

Mi mamá era una mujer espléndida que no le tenía apego al dinero, tal vez por venir de un hogar acaudalado o tal vez por ser esa su manera de ver la vida, el hecho es que era tanta la alcahuetería con nosotros que llegaba a comprarnos juguetes que debíamos esconder de papá (quién tenía otra formación y otra manera de ver la vida) para evitar una reprimenda de su parte por comprarnos tantos juguetes. Por ejemplo recuerdo que teníamos una pista de carritos de carreras (Hot Wheel) y si salía un nuevo modelo, una más grande y se la pedíamos a mamá de inmediato nos la compraba y teníamos que guardarla en casa de algún vecino y luego decir que era de un amigo (Lino Alberto) que la traía a casa para jugar con nosotros… así también pasaba en mi adolescencia cuando me cansaba de la mini moto que tenía esperábamos que papá estuviese en la finca para ir con mamá al concesionario Yamaha y cambiarla por un modelo más nuevo o más grande…

A grandes rasgos esa era mi mamá, una mujer bondadosa y alegre pero con un gran temple y carácter cuando así lo requería la situación. Aprendió a conducir cuando estábamos muy pequeños tomando clases con la Autoescuela Rosinni muy reconocida en Caracas y siempre tuvo su vehículo propio; recuerdo cuando fuimos al concesionario Ford a comprar su primer vehículo un Ford Falcón en el año 1967; tuvo muchos vehículos según las épocas y las modas: un Dodge Dart GT año 1968, un Javelin AMC con motor 390 del año 1971, pero el que conservó por muchos años y pasó a ser parte de su personalidad, fue su Mercedes Benz Blanco con tapicería de cuero roja, modelo 230 del año 1973; su último vehículo fue un Monza Gris 4 puertas del año 1990 que aún a los 70 y tantos años (2002) manejaba con seguridad y destreza por toda Caracas. Una mujer independiente que nunca trabajo fuera de su hogar, salvo cuando estando soltera en la época de Pérez Jiménez (a mediados de la década 1950) y por su cercanía con Doña Adela (mamá del Gral. Pérez Jiménez) trabajo en la oficina principal de El Correo de Carmelitas a la orden del Dr. Francisco Pérez Jiménez quién era el Ministro de Comunicaciones y hermano del Presidente de la República para ese entonces. Esa fue su única experiencia laboral, de la cual siempre se sintió muy orgullosa y nos contaba unas anécdotas muy graciosas, como la de que su mamá, mi abuela René, le puso de condición que para trabajar debía llevarla el propio Dr. Francisco (el Jefe) en su vehículo, pues eran vecinos o vivían cerca en El Paraíso; y así lo hacía y ella llegaba al trabajo en el carro del Director del Ministerio y hermano del Presidente de la República. Un día parece que una “supervisora” o jefe de su departamento le llamó la atención porque estaba llegando tarde y le dijo:

“Srta. van Grieken ¿a usted le parece que estas son horas de llegar al trabajo?”

y mi mamá sin inmutarse le respondió:

“pues va a tener que reclamarle al ministro, pues yo me vengo con el Dr. Francisco (Pérez Jiménez) en su vehículo y esta es la hora que él llega a Carmelitas”

Se podrán imaginar que más nunca le mencionaron nada de su hora de llegada y mi mamá se reía a carcajadas cada vez que contaba esa anécdota…

También me comentaba con orgullo su cercana amistad con altos personeros del gobierno del General Marcos Pérez Jiménez, entre ellos el conocido periodista Mario Matute Bravo, amigo y compadre del General Pérez Jiménez (Presidente de Venezuela desde el año 1952 hasta 1958) y Jefe de Protocolo de Miraflores en esa época, muy amigo de mamá a lo largo de los años. Recuerdo que de niño (a comienzos años ’70) estando mi papá hospitalizado en el hospital militar por problemas de la columna, me encontraba yo con mamá por los pasillos del hospital y venían caminando varios altos oficiales generales y en medio de ellos un civil, de porte muy elegante y bien vestido, quién al ver a mi mamá detuvo la comitiva que lo acompañaba y apartándose de los militares se dirigió hacia mi mamá a saludarla de manera muy cariñosa y efusiva, conversando con ella por unos minutos; luego al despedirse de aquel elegante y misterioso personaje, mamá me comentó con orgullo que ese era su gran amigo Mario Matute Bravo.

Por esas casualidades de la vida, años más tarde me encontraba yo buscando unos cauchos para el Mercedes de mi mamá y decidí entrar en un negocio de cauchos en Bella Vista cerca de la entrada a la urbanización Vista Alegre, con la grata coincidencia de ver que el dueño del negocio era aquél personaje elegante que una vez había saludado a mamá en el hospital militar, ahora con unos cuantos años de más pero siempre con su garbo y elegancia. No tenían los cauchos que yo necesitaba pero al yo comentarle que era hijo de Julia van Grieken Landaeta, me invitó a pasar a su oficina y me atendió con gran amabilidad y me pidió que esperará un momento, mientras escribía en su máquina Remington una breve esquela para mamá, la cual dobló cuidadosamente y la acompaño con una rosa que sacó de un florero de su escritorio y su tarjeta de presentación personal, pidiéndome gentilmente que le hiciera llegar de su parte este detalle a su querida y vieja amiga, todo un detalle de hermosa galantería como reminiscencia de una época que aún se negaba a desaparecer y el cuál yo cumplí a cabalidad entregándoselo a mamá tal como me lo pidió Don Mario. Mi mamá se sintió halagada al recibir aquel mensaje, una especie de poesía o algo escrito en versos (que nunca leí hasta que mamá lo leyó a mi lado) de su gran amigo y solo comentó riendo “Ay Mario no cambia, siempre con sus poesías y letras”

A mamá le agradaba disfrutar de la bebida, tomarse sus “güisquicitos” (whisky escoses) y cuando estaba alegre siempre decía:

“La vida es un fandango y el que no la baila es un pendejo”

Ella siempre fue una amante del baile, de la buena música y era toda una experta bailarina y conocedora de la buena vida y de los mejores sitios de Caracas en esa época en los años ’50 del siglo pasado, como el Pasapoga, El Trocadero y otros más que no recuerdo los nombres ( Roof Garden creo…)

De hecho mi papá reconoce que cuando conoció a mamá, él era un muchacho “tonto” con mentalidad muy provinciana, y fue ella quién lo llevó a todos esos lugares de moda cuando salían, que fue ella quién lo enseño a bailar (mamá siempre

bromeaba diciendo que papá no era un buen bailarín, que pisaba los pies… jejeje!!!) y fue ella quién lo introdujo en la movida (jet-set) caraqueña y en la buena vida.

Bueno la verdad era que mamá tenía de quién heredarlo pues su papá, mi abuelo Federico también había sido en su época un hombre bohemio, jugador de gallos, alegre y aficionado a la bebida y a la buena vida.

Don Federico van Grieken 1959

Abuelo Materno

A grandes rasgos creo que esta semblanza describe a mi querida Mamá, quién por sobre todas las cosas fue una madre abnegada y dedicada a la crianza y bienestar de sus tres hijos, aunque esto pudiese a veces acercarse a un amor irracional o un amor leonino, donde pobre de aquel que osara siquiera mirar mal a sus cachorros… jejeje!!! Esa era Julita.

Son cosas que al escribirlas hoy en día siento un gran cariño hacia mi querida madre y mucha nostalgia por esa hermosa época de mi vida, pero también debo reconocer cierta vergüenza e incluso aceptar lo perjudicial que pudo ser esa actitud sobreprotectora, alcahueta y cómplice de parte de mamá al satisfacer todos nuestro caprichos… pero así sucedió y no escribo con una intención moralizadora o formativa, solo escribo sobre los hechos y vivencias que tuve durante determinados momentos de mi vida tal como los recuerdo.

Víctor Manuel Torres Torres

De mi papá he comentado algunas cosas de sus orígenes humildes, de su formación, de su éxito en la vida y algunas anécdotas sin entrar en mayores detalles, así que voy a ahondar en otros aspectos de su vida y su personalidad manteniendo el respeto que siempre le he manifestado.

A mi papá lo quiero mucho pues él fue mi “espejo”, mi primer héroe, mi “proveedor” natural de bienestar y tranquilidad emocional y económica, mi ejemplo a seguir, mi Google personal a quién acudía para saber de cualquier cosa que no lograba entender y papá con sus conocimientos y su gran cultura siempre tenía la respuesta requerida; eso no lo olvidaré nunca, cuando lo veía pasar horas enteras leyendo en su estudio, escuchando música clásica, la cual era un “alimento para el alma” según sus propias palabras.

También tengo siempre presente su fuerte carácter y su sentido de la autoridad, como buen andino y militar, siempre muy estricto e implacable, todavía hoy a sus 85 años lo sigue siendo.

Recuerdo cuando éramos niños, mi hermano Julio César y yo, temíamos exponernos a cualquier regaño o castigo de su parte, que sin llegar nunca al maltrato físico, si podían ser ejemplares como sus “coscorrones” con el anillo de promoción o el “chocarnos” cabeza contra cabeza por algún desafuero cometido por ambos. El fastidiar a nuestra hermanita Elizabeth Coromoto también nos podía generar estas duras reprimendas pues ella era la “luz de sus ojos” y su única hija hembra en esos momentos.

También debo mencionar que solía levantarnos con mucho cariño en las mañanas, jugando con nosotros y poniéndonos un poquito de su espuma de afeitar mentolada en la cara para que termináramos de despertarnos mientras el terminaba de afeitarse oyendo una emisora que se llamaba Radio Aeropuerto, escuchando las noticias y su música preferida como: “Marionetas en la cuerda” de Franck Pourcel

o “El Amor es Azul” de Paul Muriat

Eso me quedó grabado en mi mente y en mis primeros gustos radiales y musicales.

Como parte de nuestra formación, papá nos “obligaba” a sentarnos en el W.C. (poceta) hasta que lográramos evacuar aunque le manifestábamos que “no teníamos ganas” él nos reprendía y nos decía que el cuerpo y el estómago se educaban. En esos momentos no lo entendía mucho y nos parecía casi una tortura pero con el pasar de los años agradecí mucho esa enseñanza pues en condiciones normales lo primero que hago al levantarme y antes de bañarme es ir a evacuar y así desocupar el intestino como recomiendan los médicos.

Papá siempre se caracterizó por su rectitud y seriedad (muy militar tal vez), su alto sentido del decoro y la honestidad, de la moderación al hablar, siempre con un cuidadoso lenguaje y un correcto uso del vocabulario, muy ponderado y justo al emitir juicios, definitivamente autoritario con mucha capacidad y don de mando sin lugar a dudas, un apasionado de la lectura, comenzando con la prensa diaria, siempre nos decía: -“hay que leer mucho, hay que leer algo, aunque sea la prensa, pero hay que leer…” y siempre acompañado de un buen libro de actualidad o de su inseparable Selecciones del Reader’s Digest (revista mensual de temas variados de la cual yo pasaría a ser un seguidor y fiel lector también), enamorado de los números, las matemáticas y las fábulas de Esopo, le gustaba hacernos juegos con habilidades numéricas y con conocimientos de cultura general (como capitales del mundo), mesurado en el comer y en el vestir, aunque siempre muy conservador en su indumentaria, siempre con un saco (paltó o chaqueta de vestir) nunca en “mangas de camisa” como decía el mismo, eventualmente jocoso al contar sus anécdotas de niño en las cuales al comenzar siempre decía: -“yo recuerdo cuando yo tenía como…” (de pronto dudaba) y de inmediato agregaba: -“cuando tenía como la edad de Julio César” señalando a mi hermano, para continuar contando su anécdota. Así era siempre el comienzo, en una especie de “encabezado”… Mi hermano y yo luego comentábamos que papá siempre tenía la misma edad de Julio César en sus anécdotas, y pasaba el tiempo y seguía teniendo la misma edad, como doce años, según él, pero mi hermano seguía creciendo y la asociación de la edad también; lo cual nos causaba mucha gracia pues era como si papá solo había tenido cuentos de sus doce años o mi hermano seguía siempre teniendo la misma edad jejeje!!!

Entre esas anécdotas que solía contarnos de su niñez, está la ya comentada anteriormente sobre su humilde infancia, cuando lo único que tenían un día para comer era plátano sancochado, y un hermano suyo (el tío Marcial que murió siendo un niño tal vez de tuberculosis) le decía que no masticara el plátano: “Víctor no lo mastique, trágueselo entero para que sienta como si comió bastante”

Nosotros lo escuchábamos con atención pero sorprendidos y siempre nos quedaba la duda si tal vez aquello que papá nos contaba solo se trataba de una fábula “didáctica y pedagógica” para enseñarnos el verdadero valor de las cosas en la vida.

Cuando llegaba el inicio de un nuevo año escolar y le presentábamos nuestras interminables listas de libros y útiles escolares que debían comprarnos, solía contarnos que sus primeros cuadernos eran hechos con los recortes del papel periódico que desechaban en la imprenta y ellos lo recolectaban, lo cosían para pegarlos y hacer una especie de libreta. También nos contaba como recolectaba botellas viejas de vidrio para venderlas sin que supieran en su casa y así poder colaborar con la menguada economía familiar.

Una anécdota muy particular y que define el carácter y la personalidad de papá es que cuando nos disponíamos a realizar algún viaje de vacaciones y mi papá comenzaba a preparar el equipaje y revisar la camioneta familiar para el viaje, mi hermano y yo que apenas éramos unos niños cercanos a los diez (10) años de edad en ese entonces, le manifestábamos de manera infantil y hasta ingenua, dando saltos y brincos a su alrededor, nuestro deseo de ayudarlo en sus preparativos y arreglos, a lo cual nos miraba con su acostumbrada seriedad y nos preguntaba: «¿ustedes de verdad me quieren ayudar?» y nosotros emocionados le respondíamos a unísono que «Siii»… y entonces papá nos decía muy serio y formal: «pues si de verdad me quieren ayudar siéntense aquí tranquilos y no hagan más nada» con lo que nos quería decir que la mejor ayuda era que no molestáramos (o fastidiáramos) con nuestras travesuras y torpezas infantiles propias de nuestra edad y que simplemente le permitiéramos a él hacer lo que él sabía que tenía que hacer y para lo cual no requería de nuestra dudosa e ingenua colaboración… Toda una filosofía de vida.

También conservo un hermoso recuerdo de mi infancia, en uno de nuestros viajes de vacaciones que hacíamos para Mérida, el terruño de nacimiento de papá, y él compró todos los implementos necesarios para fabricar una cometa, como nos contó que hacía en su infancia, y junto con nosotros nos fabricó una hermosa cometa y disfrutamos mucho volando esa cometa casera. Para unos niños como nosotros acostumbrados a tener los mejores juguetes importados perfectamente manufacturados, e incluso en otra oportunidad habíamos volado en Caracas con papá una cometa que nos habían comprado en una tienda, muy bonita de plástico con la forma de un cohete muy de moda en esa época; pero el disfrute que tuvimos volando aquella cometa fabricada por nuestro propio papá y volándola con él fue indescriptible e inolvidable, usando sus técnicas aprendidas de niño, agregándole al simple hecho de volar una cometa otros juegos típicos de su niñez, ponerle una cola especial, enviar notas por el guaral o hilo pabilo que nos unía a la veloz cometa, algo que papá llamaba “mandar un telegrama”, todo eso en los fuertes y fríos vientos merideños que lo habían visto crecer; fue algo que aún hoy recuerdo con especial cariño y nostalgia, sin duda esas fueron unas vacaciones muy especiales en mi infancia junto a mi querido papá.

Papá fue para mi hermano y para mí nuestro gran instructor militar, nos dio nuestras primeras clases de orden cerrado y orden abierto, nos enseñó las ordenes y paradas respectivas, con especial rigurosidad nos enseñó las técnicas para disparar rifles, escopetas y pistola, haciendo siempre mucho énfasis en la importancia de la responsabilidad y seguridad cuando se manejaba un arma de fuego. Nos daba prácticas de tiro en la finca, en las cuales mi hermano Julio César siempre resultaba el más aventajado tirador. De allí vino mi afición por las armas y por el tiro de combate años después.

A papá nunca lo llegué a ver en estado de embriaguez o borracho (hasta el día de hoy), siempre fue muy sobrio y mesurado en el beber y en su comportamiento en general, más bien algo seco y distante a diferencia de mamá quién siempre era alegre y querendona. A mamá si la llegué a ver “pasada de copas” en alguna festividad navideña familiar, pero nada del otro mundo, se alegraba, bailaba y discutía por política con sus hermanas, unas adecas y otras copeyanas… jejeje!!!

Yo escuchaba como mis compañeros de clase comentaban que su papá les había firmado la boleta de calificaciones mientras estaba “rascado” o “tomado” (ebrio) y no se había percatado de las observaciones negativas o de las bajas calificaciones; también comentaban otros como su papá era esplendido y dadivoso con sus mesadas cuando estaban bajo los efectos del alcohol, cosas de muchacho pero que me hacía preguntarme o contrariarme debido a que yo nunca llegué a ver a mi papá ni siquiera “mareado” en las fiestas, e incluso recuerdo claramente como algunos tíos y compañeros de armas de papá terminaban borrachos en las fiestas en mi casa y prácticamente debían llevarlos cargados hasta una habitación a “pasar la rasca” o llamar al chofer (los que tenían) para llevarlos a su casa; mientras papá siempre sobrio conservaba la compostura sin poner la cómica ni hacer el ridículo.

Para mi papá la honestidad, lealtad, fidelidad, honorabilidad son junto a su rectitud sus insignias y sus normas obligatorias de conducta, no solo en sus enseñanzas y constantes predicas con nosotros cuando éramos niños, sino también como parte integral de su conducta y de su proceder diario. Sobre ese particular tengo muchas anécdotas de mi niñez y adolescencia; recuerdo por ejemplo a mi papá sentado en una mesa junto a otros compañeros de armas (militares) y de repente alguno de ellos comenzaba a hablar mal de otro colega o superior que no se encontraba presente y a quién papá le tenía alta estima o lo unían otros nexos con dicha persona, como pasó una vez con un compadre muy querido, de quién sin estar allí presente, alguien comenzó a hacer algún comentario negativo o destructivo de esa persona ausente, mi papá con mucha educación pero con igual firmeza les advertía que ese “fulano” de quién estaban hablando mal era su compadre (o su amigo según el caso) y que le advirtieran si iban a seguir hablando mal de esa persona ausente, para entonces el levantarse y marcharse de allí pues no toleraría que hablaran mal de su compadre (o amigo) a sus espaldas y con él (papá) secundando sus cobardes comentarios; y de ser necesario se levantaba y se marchaba de esa mesa a menos que se cambiara el tema o se interrumpiera el comentario malsano sobre el ausente.

Eso lo presencié yo en el club de suboficiales estando muy joven y desde ese entonces entendí lo que era la lealtad y la fidelidad hacia un amigo, un compadre o un superior, aprendí lo que es valorar a una persona sin necesidad de que dicha persona se encuentre presente, simplemente por un sentido del honor y de la verdadera amistad y estima hacia esa persona.

Así lo aprendí y nunca lo olvidé, e incluso lo pude hacer varias veces durante mi vida profesional, en diversas reuniones junto a otros colegas y en una memorable oportunidad frente al dueño y presidente de la empresa para la cual laboraba, quién en una reunión de la alta gerencia, comenzó a atacar con el beneplácito de la administradora corporativa, a quién había sido mi jefe durante largos años y se encontraba en el exterior por razones laborales, o sea no estaba en la reunión; mis otros colegas subordinados también a la persona ausente se miraron entre ellos y callaron, sin embargo yo solicité respetuosamente la palabra y obviamente en una actitud muy diferente a la de papá en la anécdota anterior pues se trataba de gerentes civiles y no militares, y con el dueño de la empresa mirándome fijamente, de manera cortes pero decidida comencé a desarmar cada uno de los argumentos esgrimidos por la administradora que deseaba hacer literalmente “leña con el árbol caído” con mi jefe y amigo ausente; ante mis claros y contundentes argumentos, logré desmontar y debilitar cada uno de sus puntos hasta que finalmente desistió de su embate contra la persona ausente y el presidente de la empresa también cedió en su actitud inicial. Yo nunca le comenté en esos términos aquella reunión a mi jefe a su regreso, pero parece que el dueño de la empresa si lo hizo y le habló de mi decidida participación en dicha reunión a su favor. Luego mi jefe me lo agradecería en una posterior reunión con mis otros colegas que no se atrevieron a decir nada en aquella oportunidad anterior. Yo insistí en que nada tenía que agradecerme pues yo solo había hablado y demostrado cómo se trabajaba bajo su organización y directrices sin permitir que por otros velados y oscuros intereses se tergiversara su gestión.

Al día de hoy después de trabajar juntos de manera exitosa durante casi 20 años seguimos teniendo una gran amistad, afecto y respeto mutuo. Mi papá podía darse por satisfecho pues había aprendido su lección de mi lejana niñez.

Papá tenía en esa época entre sus hobbies la fotografía y disfrutaba en las reuniones y fiestas familiares con su cámara de fotografía y su filmadora súper 8 grabando las escenas para luego de reveladas, las editaba el mismo en su estudio y las clasificaba para después compartirlas en una próxima reunión con toda la familia.

También tenía un proyector de 32 m.m. donde podíamos disfrutar de películas proyectadas en el patio en una especie de cine privado al aire libre que disfrutábamos muchísimo en una época en que no existía el betamax o el VHS y mucho menos la televisión a color.

La lectura siempre ha sido su gran pasión y su biblioteca poseía una gran colección de variadas enciclopedias y gran cantidad de novelas y libros clásicos, colecciones de Life con hermosas fotos, dónde resultaba un placer hacer una investigaciones para nuestras asignaciones (tareas) escolares sin tener que ir a una biblioteca pública y en una época dónde ni pensábamos en computadoras y menos en Internet. Por eso siempre he dicho que papá fue mi Google particular en mi niñez y hasta mi adolescencia.

Como esta son muchas las grandes vivencias y enseñanzas junto a mi querido padre, que en su momento tal vez, no supe valorar, para que años más tarde pudiese apreciarlas y valorarlas en su justa dimensión e incluso adoptarlas como partes de mi misma vida… C’est La Vie…

Mi papá era exageradamente cariñoso y consentidor con nuestra hermana menor Elizabeth Coromoto, con nosotros los varones también solía serlo pero de una manera diferente, sin muchas caricias ni amapuches, normalmente firme y autoritario, también podía ser jocoso y muy afable, en especial cuando nos contaba las anécdotas de su infancia merideña y también muy formal y pedagógico cuando se trataba de comentarios formativos más actuales y recientes, de política, de historia, de cultura general.

Nosotros aprendimos a interpretar su mirada e incluso a saber cuándo se trataba de una corrección que nos hacía o una seria llamada de atención con una simple mirada.

Recuerdo que cuando éramos pequeños nos llamaba a cada uno con un apodo, a mí me decía “espigo” por mi contextura siempre delgada y espigada, a mí hermano Julio César le decía “negro viejo” por su piel de color morena como mi mamá, a quién también recuerdo llamándola afectuosamente “mi negra”. Realmente no recuerdo en que momento dejó de llamarme “espigo” pues nunca engordé, en cambio a mi hermano J.C. siempre lo siguió llamando “negro viejo” con mucho cariño y cuando años más tarde ya siendo yo un adulto cuarentón le pregunte por que había dejado de llamarme “espigo” me respondió a secas que él llegó a pensar que a mí no me agradaba que me dijera así…

y allí quedó el tema.

Escribiendo estas líneas viene a mi memoria un recuerdo que nunca he ventilado con nadie; yo tendría como 10 años y acostumbraba a sentarme con papá en la sala de televisión (living room) a mirar con él las peleas de boxeo, que era una de las pocas aficiones deportivas que le conocía. Yo estaba en pijama con pantalón corto y se me veían mis delgadas piernas (flacuchentas) en eso llegó mi mamá y mi papá comenzó a comentarle (tal vez pensando que yo no lo escuchaba) que me mirara como tenía las “piernitas” de flacas y que yo parecía a un niño de Biafra (país africano de breve existencia de una porción separada de Nigeria) es decir un niño de los que se estaban muriendo de hambre en ese entonces en 1969. Yo no entendí el comentario hasta que averigüé en la biblioteca de papá en una publicación que se llamaba “Almanaque Mundial” averigüé sobre Biafra y la situación que allí se vivía. Todavía hoy en día tengo la duda de cuál fue el motivo de aquél comentario, pues en mi recuerdo no identifico si era un reclamo hacia mi mamá o un descalificativo hacia mi contextura, pues siempre fui delgado, en cuanto a reclamarle a mamá sería ilógico, pues más comida y atenciones que las que nos brindaba ella lo dificulto. También recuerdo que papá solía compararme con otros primos y amigos de su fuerte contextura corporal en oposición a mi delgada contextura. Ahora en retrospectiva pienso que más que un reclamo hacia mamá por nuestra alimentación (lo cual sería infundado evidentemente), se trataba del comentario de un padre que se sentía abochornado por la débil contextura de su hijo mayor y tal vez fue por eso que dejó de llamarme “espigo” el cariñoso apodo que a mí tanto me agradaba escuchar.

Elizabeth Coromoto y Víctor Federico

Año 1969

De papá conservo muy hermosas anécdotas pedagógicas y formativas; recuerdo cuando íbamos por la carretera hacia nuestra finca en el Guárico y veíamos a un humilde hombre de campo caminado por la orilla de la carretera con su ropa gastada y sucia, con un sombrerito todo roto y un machetico en la mano, papá bajaba la velocidad de la camioneta para que pudiésemos verlo bien y luego nos decía: “hijos ustedes están acostumbrados a vivir bien y a escuchar que Venezuela es un país rico, un país petrolero, pero miren bien a ese hombre para que vean que no todo es pura riqueza, pues a ese pobre hombre no le ha llegado una sola gota de todo el petróleo venezolano, y esa es una gran deuda social que tenemos con una gran parte de nuestra población”

De igual manera era su trato benévolo y magnánimo con sus obreros y empleados de la finca, a quienes les pagaba los mejores salarios de la zona, incluso causando el descontento de otros propietarios de hatos y fincas, viejos ganaderos terratenientes como los Felizola, Oraa, Camero, Molina Vega, quienes le aconsejaban (o advertían) a su nuevo y joven vecino, que no mal acostumbrara a sus peones con tan buena paga pues eso los haría quedar a ellos en una posición incómoda ante sus propios trabajadores.

Papá no solo les pagaba un mejor salario sino que no escatimaba esfuerzos para mejorar la calidad de vida de sus trabajadores, les suministraba una porción de tierra para su propia producción familiar, les ayudaba a mejorar su precaria vivienda, los beneficiaba al permitir que sus sementales preñaran sus vacas criollas y así poder mejorar su raza y su producción de leche, les suministraba alimentación adecuada para ellos y para su familia, en fin una serie de lo que llamaríamos hoy en día “beneficios contractuales” para sus trabajadores. Recuerdo que por ejemplo, llegaba a comprarle una nevera y se la llevaba el mismo desde Caracas o Valle de La Pascua hasta la finca, y nunca se la descontaba del sueldo al obrero, como lo habían pactado previamente; al yo preguntarle una vez que por que hacía eso el simplemente me respondía: “hijo si yo no hago eso, ese hombre nunca va a poder comprar una nevera, pues con el salario que gana semanalmente apenas pueden sobrevivir él y su familia”

Con papá siempre he mantenido una posición de mucho respeto y admiración pero poca sumisión, lo cual generó conflictos durante mi adolescencia; por ejemplo él tenía como norma (de buen militar) ir todos los sábados a la barbería a lo que él llamaba “mantener el corte” y nos llevaba a nosotros a la misma rutina la cual acatábamos sin problemas, hasta que llegado yo a los 13 o 14 años, por allá en los años ’70, mis amigos comenzaban a lucir sus largas cabelleras o sus afros según el tipo de cabello, y yo dejándome llevar por la moda, me comencé a oponer al corte sabatino del cabello, sin pretender lucir una frondosa cabellera, pero tampoco deseaba seguir luciendo un “corte militar” y esto me traía serios problemas con papá en los cuales debía intervenir mi adorada mamá. Parece tonto pero estas diferencias y la manera como se manejaron producto de mi adolescencia, hicieron mella y provocaron un giro en nuestras relaciones padre-hijo. Así como este caso también surgieron algunos otros actos de rebeldía de mi parte, como el horario que nos imponía para el uso de las motos, los severos castigos por bajo rendimiento escolar, lo cual representó otro marcado punto de inflexión en nuestra relación filial, también pero de menor relevancia fueron sus reprimendas por decir palabrotas (groserías) mientras jugábamos en el patio de la casa con amigos, por perder alguna consulta con mi ortodoncista, por burlarnos de nuestra hermana y de sus amiguitas y otros asuntos cotidianos y casi normales en esa edad.

El hecho es que papá no acostumbraba a pegarnos con correa, como si llegó a hacerlo mi mamá en algunas ocasiones, algún correazo alternado con un buen chancletazo que debíamos tener bien merecido para que mamá llegara a esos extremos, pero en el caso de papá a lo sumo un buen coscorrón con su anillo de graduación y que eran bien dolorosos y por sobre todo sus duras reprimendas verbales, tipo militar, como si se tratara de un oficial (como lo era él) llamando a la disciplina de sus soldados (a nosotros que no lo éramos… o sí?)

nos increpaba a asumir nuestra responsabilidad en algún hecho, a decir siempre la verdad y nos decía: “por la verdad murió Cristo”, a enmendar nuestro vocabulario, en fin a darnos una formación y una buena educación según sus parámetros. El caso es que mi hermano y yo normalmente llorábamos mientras él nos gritaba sus reprimendas, pero llegó un momento que yo más que llorar lo miraba fijamente a los ojos, sin bajarle la mirada como normalmente lo había hecho mientras lloraba, simplemente lo miraba sin parpadear, no sé si con rabia en mi mirada, pero él si lo interpretaba de esa manera y eso lo hacía ponerse más airado y me increpaba directamente con su dura mirada mientras me decía: “que No lo mirara así pues si a él lo miraba de esa manera alguien en la calle no dudaría en sacar su pistola y ponérsela en la cabeza” lo cual nunca llegó a hacer conmigo, pero la sola mención al hecho lo sentía como una dura amenaza o agresión de su parte. Eso nunca se me olvidó y si bien es cierto que durante mi adolescencia e incluso estando trabajando con él en la finca estando ya casado, cuando teníamos algún altercado fuerte entre ambos, siempre terminada diciéndome que yo lo miraba con odio, como si le quisiera “brincar encima” (palabras textuales) que me prohibía que lo mirase de esa manera, obviando lo de la pistola, pues para ese momento en la finca ambos andábamos armados, simplemente seguía su airada reprimenda diciendo que para eso él me había criado con mucha comida y vitaminas… para que ahora terminara siendo su enemigo… y cosas por el estilo. En cierta oportunidad tuvimos una acalorada discusión por cierta decisión que yo había tomado en la finca y como ambos nos gritábamos mutuamente, papá me dijo “que si era que me sentía muy hombre por que andaba armado pero que no se me olvidara que él también estaba armado”…

Papá en una faena llanera en Sta. Ma. De Ipire

Hato Barbasquito – Año 1975

Yo era un joven de 20 años pero aún lo recuerdo como si hubiese sido ayer. Allí ratifiqué que papá siempre impondría su criterio y su decisión por sobre todas las cosas y que yo también con cierta tendencia dominante y autoritaria era de carácter similar, si nos vamos a la astrología, quizás por ser ambos del mismo signo Leo (yo del 11 de agosto y papá del 14 de agosto) lo cual hacía muy difícil nuestra relación y el poder mantener una fluida comunicación entre ambos, pues parecía que cada uno sentía que el otro se le quería imponer… un choque de trenes al mejor estilo de un signo de fuego como Leo o de dos “indios marrajos andinos”… Nada sencilla la cosa. Lo que si me quedó muy claro fue que mi lugar de trabajo y crecimiento laboral no estarían precisamente al lado de mi respetado y querido papá.

Incluso a los días de fallecer mi mamá, estando papá en Caracas, en el apartamento donde vivíamos los dos (mamá y yo) tuvimos un pequeño altercado, que no recuerdo a que se debió, y nuevamente salió a relucir la trillada frase sobre mi mirada… de que “yo miraba feo” que “lo miraba con odio” y allí no aguanté más y le dije que esa misma frase la estaba escuchando desde mi adolescencia (y le recordé las anécdotas que acabo de relatar) y que yo pensaba que esa supuesta mirada de odio era más producto de su imaginación que de un supuesto odio infundado de mi persona hacia él, le dije que yo lo quería y que tenía mucho que agradecerle a él y que no tenía ninguna razón para odiarlo y que mis ojos y mi mirada era la única que tenía… que si a él le molestaba mi mirada que entonces de allí en adelante yo le hablaría mirando al piso y así evitar que él se sintiera “agredido” y así lo hice durante los días que estuvo en Caracas, evitando en lo posible tener conversación directa con él y usando a mi media hermana Victoria como “embajadora plenipotenciaria” en las relaciones padre-hijo, pues además del gran dolor que sentía por la reciente muerte de mamá no deseaba entrar en una polémica familiar innecesaria, extemporánea y evidentemente perjudicial para ambos. Lo mejor era callar…

Ahora cuando escribo estas cosas pienso que toda esta situación familiar fue determinante en mi decisión de querer formar mi propia familia a muy temprana edad, como lo hice, casándome a los 19 años y emprendiendo una vida aparte pero con el soporte económico de mis padres. Es decir que lo que yo pretendía criticar por considerarlo algo “disfuncional” no me impedía el seguir disfrutando y usufructuando del beneficio económico que me proporcionaba… todo un trabalenguas moral y existencial que dejo aquí plasmado para mi propia reflexión y para dejar claro como “toda situación en la vida depende del punto de vista del observador” y más que del “punto” yo agregaría que de él tiempo y la edad desde dónde se ubique el “observador” o el sujeto de los acontecimientos (cosas veredes mi querido Sancho…)

De mi infancia guardo muchos otros recuerdos y entre ellos a varias personas que estuvieron a mi lado de manera significativa, una de esas personas fue sin duda Vicente Sabatini, un italiano constructor, muy allegado a la casa, varios de sus hijos eran ahijados de papá y mamá, y además de constructor fue un colaborador invalorable en nuestro hogar, hacía de chofer, de vigilante, de todo un poco. El me llevó a la Bennotto a comprar mi primera bicicleta y con él aprendí a montar bicicleta, también me enseño a conducir un vehículo cuando yo tenía como 12 años en su viejo carro, un Chevrolet Impala del año ’59 que se parecía al batimovil y que yo disfrutaba mucho manejando a toda velocidad, también nos deleitaba con sus historias de cuando era joven y había servido en el ejército italiano durante la segunda guerra mundial manejando camiones y de sus recuerdos de su estadía en Grecia. Fue nuestro maestro de italiano, ya que con él aprendí algunas palabras básicas de ese idioma, los números y también las principales groserías e insultos… Cuando por alguna razón nos dejaba el transporte escolar, él nos llevaba al colegio San Agustín y también solía ir a buscarnos. Siempre recuerdo que él comentaba con mucha gracia y picardía, que durante su niñez tenía que caminar un largo trecho para llegar a su escuela y que siempre pasaba por un corral donde estaban unas gallinas y él les decía “Bendita tu gallinita que no vas a la escuela” y reíamos mucho con sus ocurrencias. Me enseñó junto a sus hijos a jugar al calcio (fútbol) y son muchas las anécdotas que conservo en mi mente de mi querido italiano Vicente. Cuando falleció por allá a mediados de los años ’80 estuve en su velorio junto a sus hijos y aunque tenía muchos años sin verlo, ni saber de él, sentí por primera vez lo que significaba la pérdida de un familiar muy cercano, como un abuelo muy querido, un tutor, un gran amigo.

También recuerdo con afecto al Sr. Federico Montiel, quién fue un empleado civil de papá en la comandancia de la Guardia Nacional y cuando papá se retiró pasó a ser como su secretario privado, su asistente personal, hacía las diligencias bancarias, los pagos de los servicios, nos ayudaba con nuestros deberes y tareas, pues tenía una excelente caligrafía. También nos contaba sus anécdotas durante sus años como empleado civil en la comandancia. Era de origen zuliano y bastante aficionado a la bebida, lo que le ocasionó algunos problemas a lo largo de su vida. Tenía una hermana que disfrutaba de una buena posición económica, y por temporadas él vivía con ella y a veces pernoctaba en nuestra casa. También estuvo viviendo en nuestra finca en el Guárico, donde tuvo algunos percances e incluso estuvo a punto de suicidarse, después regresó a Caracas. Estando yo casado lo “heredé” como mi secretario privado y me realizaba algunas diligencias personales. Años más tarde supe que estaba viviendo en un asilo por los lados de Guatire y tuve intención de irlo a visitar pero nunca se concretó esa visita y al pasar el tiempo supe que había fallecido en total abandono en aquel asilo. Fue doloroso saber de su triste final.

De mi época de estudiante, conservo muchos recuerdos y anécdotas, siendo las más gratificantes, las más variadas y las más “nutridas” las que corresponden a mi época de bachillerato (high school) o secundaria como solíamos decir en esa época; no sé por qué, pero estas prevalecen en mi mente tanto sobre las de mi primera etapa educativa (primaria) como sobre las de mi etapa universitaria, que también fue muy diversa y variada pues asistí a varias universidades y todas ellas muy diferentes cada una a la otra: privada (UCAB – Economía 1977), pública (UNELLEZ – Básico AgroIndustrial 1978), privada nocturna (USM – Derecho 1983 ), tecnológico compartido con jornada laboral (IUT – Procesos Químicos 1987); es decir una variada opción de tipos de instituciones y en muy diversas etapas de mi vida, no obstante las que siempre prevalecen e incluso son de muy marcada recordación, para bien o para mal, son las de los años de secundaria entre los años 1971-1977, las cuales transcurrieron casi en su totalidad en mi querido Colegio San Agustín de El Paraíso (1971-1975) y los dos últimos años (1975-1977) en el Instituto Educacional Santa Elena también en El Paraíso, a escasos 200 metros de mi antiguo colegio de toda la vida, el CSA, dónde había estudiado desde el año 1964.

Estos recuerdos se mezclan por medio de una tenue separación entre mis etapas de primaria y secundaria, quizás por haber estudiado con los mismos compañeros (y algunos buenos amigos) desde 1er. grado de primaria hasta 4to. año de bachillerato (high school – secundaria) en el colegio San Agustín, e incluso por haber “migrado” junto a algunos de ellos hacia mi etapa final de secundaria en el colegio Santa Elena, por haber reprobado 4to. año en 1975; y aunque los “curas” me permitían “repetir” el año en el mismo colegio San Agustín, lo que no era usual según su normativa, pero lo hacían por mi larga antigüedad en la institución y por supuesto condicionado a repetir cuarto año cursando nuevamente TODAS las materias y no simplemente las cuatro materias que había reprobado. Tal vez este condicionamiento sumado a la vergüenza de tener que “abandonar” a mi querida promoción, a mis compañeros de toda una vida, y ahora cursar nuevamente el cuarto año pero con una promoción diferente, con unos “chamos” menores que representaban a una promoción inferior en “rango” y edad a la que yo pertenecía, me hicieron preferir la migración forzada al vecino colegio Santa Elena, un pequeño colegio familiar ubicado a escasos 200 metros del San Agustín y que tenía algunos atractivos muy particulares para justificar (y soportar) mi traslado; pues me permitían cursar nuevamente cuarto año solamente con las materias reprobadas: matemáticas, física, química y biología; era un colegio mixto (hombres y mujeres) a diferencia del San Agustín que en esa época era solo masculino; y el Santa Elena tenía la particularidad de estar formado por un grupo muy selecto de alumnos y estudiantes hijos de gente de buena posición económica y social, y la gran mayoría eran mis conocidos o vecinos de El Paraíso, de la Loira y Montalbán; y a esto le agregamos que nos fuimos varios compañeros del San Agustín juntos hacia el Santa Elena, entre quienes puedo nombrar a mi buen amigo Fernando Sánchez Guaita, entre otros.

Al comienzo no fue muy fácil la adaptación e incluso la aceptación por parte de aquel grupo de élite que conformaba aquel pequeño salón de 27 alumnos, todos integrantes de la misma promoción en ese colegio, desde el primer grado de primaria y unidos por lazos indisolubles de amistad de más de diez (10) años y reacios a “aceptar” a unos “intrusos repitientes” venidos de un gran colegio, el mejor de la zona para muchos entendidos, que como nosotros, veníamos de un grupo también de élite, también de vieja data de unión, pero un grupo un poco más heterogéneo, tal vez por estar integrado cada curso (o salón) por 42 alumnos por sección, donde al igual que había muchos de muy buena posición social y económica (casi que la mayoría), también habían algunos pocos compañeros y alumnos de extracción humilde, que los programas de ayuda y de becas católicas les permitían estudiar en un colegio de tan alta categoría; a diferencia del Santa Elena, donde todos debían ser de una holgada posición económica para poder ingresar en ese selecto grupito de estudiantes y donde por razones de espacio físico solo existía una sola sección por cada curso, a diferencia del San Agustín, donde en cada curso (o año) existían tres secciones (A,B,C) de cuarenta alumnos promedio por cada sección, eso hacía una gran diferencia, de estar en un grupo variado de más de 120 alumnos por curso a entrar ahora en una élite de 27 miembros de lo que era prácticamente una cofradía.

No obstante logre una exitosa transición y a la larga, con algunos problemas y excepciones, conseguí ser aceptado e incluido en el nuevo grupo de compañeros del Santa Elena (IESE) con quienes recibiría mi título de Bachiller en Ciencias en Julio del año de 1977.

Obviamente son muchas más las anécdotas que conservo y atesoro de mi etapa en el San Agustín (CSA), pero también tengo muchas y muy variadas de mis dos años en el IESE, tal vez por ser una etapa de la adolescencia con mayores vivencias “existenciales” que escapan al simple ámbito escolar y académico para entrar en la etapa sentimental de nuestras vidas, los primeros amoríos, en la etapa de mayor actividad social, en fin en lo que podría ser el inicio de la “verdadera vida”, el destape social, la casi culminación de la adolescencia para entrar en nuestra muy temprana juventud, en donde comenzaban nuestras aventuras amorosas, nuestras más abiertas experiencias sociales, el inicio de algunas responsabilidades, comenzar a pensar en la universidad, en una carrera y por ende en una profesión a futuro, en la realidad de poseer y disponer de mi primer vehículo automotor, tener capacidad para decidir muchas de nuestras diversiones, de nuestras salidas de fin de semana, a la playa, a los clubes, a los centros comerciales, discotecas y cines sin la acostumbrada supervisión directa y acostumbrada compañía de nuestros progenitores como había solído ser hasta esos momentos.

Es decir era el comienzo de nuestra vida de jóvenes “adultos”, que sin haber dejado de ser aun unos niños, pretendíamos con grandes aspiraciones “jugar” a ser unos jóvenes adultos, independientes y autosuficientes… ¡¡¡ jejeje !!! Nada más lejano a la realidad pero así lo asumíamos en esos momentos de nuestra joven e incipiente vida.

En esta etapa siempre estará muy presente mi querida amigo de la infancia Lino Alberto Pacheco Henríquez, quién siendo mi vecino en la Loira y mi mejor amigo incondicional desde mi niñez, había estudiado su primaria en el IESE y no conmigo en el CSA, pero que después en secundaria se incorporó al San Agustín donde se graduó junto a los demás integrantes de mi promoción original 1976. Siempre fuimos muy unidos y aunque luego la vida nos llevó por diferentes caminos, siempre hemos mantenido un eventual contacto e incluso ha estado presente en momentos en que he visto comprometida mi salud e incluso mi propia vida, Lino Alberto ha estado allí presente como el gran amigo que siempre consideré que era, es y será por siempre.

De igual manera en mi “nuevo colegio” el IESE, hice muy buenas amistades que todavía perduran al día de hoy, a casi 40 años de aquella época, como por ejemplo mi querido amigo y compadre Régulo Germán de La Santísima Trinidad Noriega Schutte, a quién conocí en el Santa Elena, y años después se convertiría en el padrino de mi hija mayor Vanessa Josefina de La Coromoto, y quién al día de hoy, con las bemoles y circunstancias normales de la vida, me sigue uniendo una gran amistad además de ser mi querido compadrito del alma.

De esa época de mi adolescencia conservo en mi memoria y recuerdos a muchos compañeros y amigos, a unos con cierta distancia en mis sentimientos y afectos y a otros con un gran cariño, afecto, aprecio y admiración de manera inalterable o incluso multiplicada con el transcurrir de los años, son de verdad que diversos sentimientos sobre muchos compañeros y amigos; algunos a los que más nunca volví a ver desde aquellos años, a otros con los que pude reencontrarme gracias a las bondades de las redes sociales, de los grupos de WhatsApp e incluso a eventuales y fortuitos encuentros personales que permitieron volver a tener algún contacto. Hay otros con los que nunca perdí contacto y siempre mantuvimos abierto un canal de comunicación y encuentro; son realmente variadas y diversas las circunstancias en cada caso en particular. Es como la vida misma, un mosaico de vivencias, un cúmulo de momentos o como en el caso que nos ocupa, un archivo lleno de nombres y de rostros, de sentimientos variados pero imperecederos y trascendentes en su gran mayoría.

Inicialmente pretendía nombrar o citar algunos nombres de muy grata recordación tales como Andrés Arráez Febres, Carlos José Valladares Moreau, Saulo José Useche Rodríguez, Juan Carlos “KIKE” Rodríguez Martinez, entre otros y quizás también citar a otros que no lo son tanto, pero luego al recapacitar sobre el tema, decidí no hacerlo, decidí obviar los nombres, salvo algunos que he citado por situaciones muy particulares y puntuales; decidí obviar los nombres para evitar algún olvido indeseable o alguna omisión de aquellos que han sido de muy grata recordación y que les profeso una gran estima y aprecio (como los aquí citados), no me gustaría dejar a ninguno por fuera producto de un temporal desliz, o de algún “lapsus mentis”, eso no me lo podría permitir y tampoco perdonar. Y en el caso de los no muy afectos o de quienes no conservo muy gratos recuerdos, he decidido dejarlos “in pectore” y así evitar tener que colocar etiquetas y juicios de valor (o de afecto) algo extemporáneos y fuera de lugar y de tiempo. Ninguna de esas opciones me agradaría, y como no escribo por esa labor he decidido simplemente dejar esos nombres dentro de mi mente, algunos en mi corazón y otros simplemente en mi disco duro y tal vez sujetos a ser borrados al momento de eliminar algunos “cookies” y “archivos temporales” que no tiene ninguna utilidad para mi PC… ni para mi vida misma.

Así, así…

Víctor Federico – Año 1992

Tuve una carrera laboral de más de 30 años de trayectoria ininterrumpida en el sector químico, me especialicé en asesoría, ventas y servicio técnico de productos químicos para el tratamiento de superficies metálicas y lubricantes para la Industria Nacional, logré constituir mi propia empresa, conocí muchos éxitos y algunos fracasos.

Escribiendo estas líneas me viene la siguiente reflexión:

mi primer sueldo en el año 1980 fue de 5.000,00 Bs. / mensuales los cuales al cambio para la época (4,30 bs. = $1) representaban $ 1.162 / mensuales, un salario nada despreciable si tenemos en cuenta que en esa época un Ingeniero recién graduado podía devengar un salario mensual en el orden de los 3.700,00 bs./mes y con eso se podía vivir decentemente e incluso tener aspiraciones como adquirir un pequeño apartamento financiado con una hipoteca a 15 años o comprar un nuevo vehículo de concesionario (sin uso) en cómodas cuotas mensuales durante 24 meses… pero nada… ese era otro país que nos arrebataron de las manos y lo destruyeron en nombre de una “revolución” y del beneficio del “pueblo” Naaahhh!!!! (Comentario escrito en 2018)

Ahora que hablo de mi trayectoria laboral se hace obligatorio recordar a mi querido tío Carlos Manuel van Grieken Pérez.

Carlos Manuel van Grieken Pérez

Quiero hacer mención a una persona a quién le debo mucho sobre mi trayectoria profesional y laboral y se trata de mi recordado y muy querido tío-primo Carlos Manuel van Grieken Pérez, primo hermano de mamá, casado con mi tía Nelly Pastora van Grieken Landaeta (hna. de mamá) y padre de mis queridas primas hermanas Belitza Inés y Karely Coromoto van Grieken van Grieken

Karely Coromoto y su esposo Pedro González

Belitza Inés con su esposo Alfredo Sayegh Allup y

su hija Belitza Victoria Sayegh van Grieken

Tía Nelly y Tío Carlos

Junko Country Club años ‘60

Pues si mi tío (parentesco que siempre privó sobre el de primo) Carlos, nació en Coro estado Falcón un 29 de octubre de 1926 , sus padres fueron Don Juan van Grieken y Doña Luisa Pérez de Grieken; Carlos Manuel fue un gran hombre, excelente padre, trabajador incansable y con mucho tesón, quién habiéndose formado en su juventud como trabajador petrolero en la Corporación Venezolana de Petróleo (CVP) cuando aún no existía PDVSA, trabajó muchos años en la Planta de Morón y logró formar parte de los pocos trabajadores que sin ser profesionales universitarios, pasaron a formar parte de la nueva empresa estatal, pasando a la línea administrativa de la recién formada PEQUIVEN filial de PDVSA, dónde con su arduo trabajo llegó a ocupar la Gerencia Nacional de Ventas de esta corporación, dónde era además de un alto gerente, una persona muy apreciada por sus jefes y por sus compañeros de trabajo, era impresionante como lo apreciaban, desde el más humilde vigilante o porteros hasta el Presidente de la empresa lo estimaban y lo saludaban por su nombre, con mucho afecto y cariño, podría decirse que era un “ícono” de Pequiven, casi que un “activo fijo” de la empresa de la cual se sentía muy orgulloso de formar parte importante de ella.

Al llegar su jubilación en la empresa Pequiven, formó junto a otros compañeros la Asociación de Gerentes y empleados Petroleros retirados AGROPET (hoy en día AJIP) de la cual pasó a ser su Presidente.

Es a él a quién le debo mi orientación laboral y mi primer empleo cuando apenas tenía 21 años, pues él me recomendó con su gran amigo el Lic. y Econ. Ramón Gómez Romero, Dueño y Presidente de Industrias Cagua (hoy Inca Oíl) quién sin dudarlo (por la procedencia de mí recomendación) me contrató como su asistente personal, con un excelente sueldo y una posibilidad de crecimiento empresarial que difícilmente se me hubiesen presentado de no haber sido por la generosa intervención de mi querido tío Carlos Manuel.

Fue un duro inicio laboral con un exigente jefe (Ramón Gómez) a quién también le debo mucho por sus enseñanzas y por la oportunidad que me brindó. Fueron muchas las veces que intenté “tirar la toalla” por las altas exigencias laborales, pues como asistente del Presidente de la empresa era una especie de “utility” que tenía que hacer de todo en mí trabajo, tanto como estar presente en reuniones con altos ejecutivos de corporaciones como Procter & Gamble, La Electricidad de Caracas o de Cervecera Nacional, donde éramos sus proveedores de productos químicos y materias primas, o igual tener que ir un sábado al depósito de la empresa a manejar un monta cargas por ausencia del operador y descargar un camión que llegaba de El Tablazo con Soda Caustica, todo un amplio abanico de responsabilidades que a veces me “asfixiaban” pero siempre me encontraba con la voz guía y experimentada de mi tío quién me impulsaba a seguir adelante y no decaer en mis inicios; recuerdo que me decía:

-“carajito no aflojes que Ramón está contento contigo y me dice que tú tienes madera para el negocio, así que no me puedes hacer quedar mal” y yo seguía, como diría mi tío:

-“echándole pichón como un palo de hombre”

(expresión muy usada por mi tío Carlos Manuel)

Realmente no me tocó fácil y debí poner mucho de mi parte para lograr mi estabilidad laboral, lo cual se traduciría en un futuro, en permitirme optar por excelentes oportunidades en nuevos destinos laborales siempre en el sector químico.

Cuando mi querido tío Carlos enfermó y se vio muy comprometida su salud producto de un cáncer en el año 1996, yo vivía en Barquisimeto con mi segunda esposa; sin pensarlo mucho me trasladé a Caracas y estuve a su lado en sus últimos días, junto a mis primas hermanas y gran cantidad de familiares, en el Urológico de San Román. Realmente no le hacía falta nada, estaba muy bien atendido y en una excelente clínica privada, me quedó la satisfacción de poder complacerle algunos “antojos” que tenía: – que si unos batidos de fresa de tal lonchería en El Paraíso, yo iba y se lo traía, – que si unas empanadas de tal sitio yo se las buscaba con muchísimo gusto; realmente no pasó por mayores sufrimientos (más que el de morir que no es poca cosa), lo visitaron toda la familia, sus grandes amigos, sus antiguos compañeros de trabajo e incluso contacté a quién había sido mi primer jefe (gracias a la recomendación de mi querido tío) si a Ramón Gómez el Presidente y dueño de Inca Oíl, con quién mi tío había perdido contacto y este no sabía de la gravedad en que se encontraba su viejo amigo. De inmediato hizo acto de presencia para el gran regocijo y alegría de mi tío, al ver que uno de sus grandes amigos estaba allí presente en esos momentos. Nunca le dije a mi tío que fui yo quién lo llamó y solo me di por bien servido de poder disfrutar de la alegría de mi querido tío. También llevé a mi papá a verlo, pues tenían muchos años sin encontrarse y quiero mencionar esta bonita anécdota: papá entró a la habitación de la clínica solo delante de mí y saludo a mi tío Carlos, quién le respondió muy diplomáticamente pero sin mayor efusividad, de inmediato mi papá procedió a comenzar a saludar a la gran cantidad de familiares y amigos que allí se encontraban; en ese momento mi tío me llamó con una seña y me acerqué a su lado agachando mi cabeza hasta la altura de su lecho y él me preguntó: – “¿quién es ese señor de cabeza blanca que entró delante de ti y me saludó con tanto cariño? Yo lo miré con asombro y le dije en voz baja: –“es mi papá Víctor Manuel que vino a visitarte” de inmediato y con los ojos desorbitados me pidió que lo llamara de nuevo y al acercarse nuevamente papá a su cama mi tío trató de incorporarse para abrazarlo y comenzó a llorar de la emoción de verlo después de tantos años. Sé que entre ellos siempre existió una gran camaradería más allá del simple hecho de ser concuñados, fueron muy buenos amigos y papá lo había ayudado y apoyado mucho cuando se divorció, sin él desearlo, de mi tía Nelly (hermana de mamá), papá trató de evitar que se divorciaran (sin conseguirlo) lo ayudó en algunos percances económicos que se le presentaron con el apartamento que tenían, en fin le había dado su mano en momentos difíciles, lo cual mi tío no olvidaba e incluso me lo había mencionado muchas veces cuando nos reuníamos a tomarnos unos “escoceses” en aquel primer trabajo que él me consiguió con su gran amigo hacía ya muchos años atrás, siempre me comentaba que él tenía mucho que agradecerle a mi papá y comenzaba a relatarme viejas anécdotas familiares que luego papá me confirmaba como ciertas. Es decir se apreciaban y se quería mutuamente, solo que el tiempo los había “separado” y tal vez la confusión producto de su enfermedad hizo que no lo reconociera inicialmente. Solo recuerdo que mi tío Carlos pidió que lo ayudara a levantarse de la cama y se fue caminando hacia una especie de balcón, solo con papá mientras le terciaba su brazo sobre el hombro, hablaron largo rato y los vi llorar a ambos como un par de niños, mientras conversaban allá afuera. Nunca supe de que hablaron pero fue muy conmovedor presenciar aquél bonito reencuentro.

Podría decirse que mi tío falleció como un Rey, como un gran dignatario, como un Gentleman (pues lo era) y así lo refería años después mi querida tía-madrina Josefina van Grieken (QEPD) con su exquisito hablar y gran cultura: “Carlos murió como un Rey, poco a poco, sin sufrimiento, se fue despidiendo de todos sus familiares y amigos”.

Debo acotar que lamentablemente casi 20 años después mi querida tía-madrina no tuvo la misma suerte…

Bueno volviendo a mi tío Carlos, estuve a su lado hasta el momento de su fallecimiento a altas horas de la noche, casi las 12, de un 16 de marzo de 1996, minutos antes uno de los médicos que lo atendían nos llamó a quienes allí nos encontrábamos y nos dijo: – “ya es la hora, así que los que lo deseen pueden entrar a despedirse y acompañarlo en sus últimos minutos”

Así lo hicimos mis primas hermanas Belitza y Karely, su esposo Pedro y mi persona; yo esperé mi turno para acercarme a su lado, estaba como dormitando, con los ojos cerrados y respirando con dificultad, lo besé en la mejilla como solía él hacerlo cuando me saludaba, algo poco usual en estas latitudes, algo que papá nunca hizo ni conmigo ni con mi hermano, pero mi tío era muy cariñoso y afectuoso como buen van Grieken y si acostumbraba a abrazarnos y darnos un beso en la mejilla cuando teníamos tiempo sin vernos… bueno lo besé con cariño y le acaricié suavemente la frente mientras lo contemplé por unos largos segundos, si le dije algo no lo recuerdo hoy en día, tal vez solo –“gracias”

A los minutos falleció y no me despegué de su lado junto a mi querida prima hermana Karely Coromoto, incluso bajamos juntos hasta dónde lo llevaron a una especie de morgue y allí permanecimos largo rato con su cuerpo. Después me trasladé junto con mi primo Reynaldito (QEPD) su querido nieto mayor, para ir a casa de mi tío a buscarle un traje, una corbata y algunos botones de oro o “pines” (reconocimientos civiles como especie de condecoraciones) para que lo pudiesen arreglar en la funeraria.

Asistí a su muy concurrido funeral al cual acudió una gran cantidad de personas entre familiares, amigos y antiguos compañeros de trabajo, fue tan querido por todos que hasta los vigilantes y porteros de PDVSA la campiña asistieron a su funeral, fue realmente impresionante la demostración de afecto y cariño hacia este gran hombre, y como dice mi prima hermana Karely (su hijita querida) “recuerdo que nunca vi tanta gente en un velorio como en el de mi papá” asistió hasta el Cardenal Ignacio Velazco, alto jerarca de la iglesia católica; también asistí a su igual de concurrido entierro en el cementerio del Este y también a su novenario, pues era lo menos que podía hacer en honor a su memoria y como señal de mi eterno agradecimiento hacia mi querido Tío Carlos Manuel van Grieken Pérez, se había ido un gran hombre, en sus propias palabras “Un Palo de Hombre Carajo”.

QUE BRILLE PARA ÉL LA LUZ PERPETUA

SIEMPRE ESTARÁ EN NUESTROS CORAZONES

REMEMBRANZA DE MI QUERIDO TIO TOÑO

General de Brigada (G.N.) ANTONIO DE JESÚS TORRES TORRES

Antonio de Jesús Torres Torres, mi tío Toño, nacido en Mucuchíes, estado Mérida un 13 de Junio de 1926, al igual que papá, se vino para Caracas al terminar sus estudios de secundaria para ingresar a la EFOFAC, de donde egresó como Sub-Teniente de su querida Guardia Nacional, allí tuvo una exitosa carrera llena de excepcionales vivencias personales y laureados éxitos profesionales.

Fue para mí un tío muy especial, hermano de mi papá Víctor Manuel («mano» Víctor, como le decía mi tío Toño a papá) , un ejemplo a seguir, un gran caballero, rígido y severo en su carácter militar pero con una gran sensibilidad y cariño familiar, desde mi niñez fue para mí un verdadero héroe familiar por sus destrezas y habilidades deportivas y físicas, por sus logros profesionales.

Fue un destacado montañista; como un joven Sub-teniente fue colaborador y juez de pista en las competencias de esquí realizadas por esquiadores europeos, a mediados de los años 1950 en la sierra nevada de Mérida, en el glacial La Corona y en las cercanías del pico espejo. Escaló hasta el pico Bolívar en dos oportunidades, coronando cumbre por una de las rutas de más difícil ascenso.
Son muchas las anécdotas familiares y de muy grata recordación para mí.

Mi querido y admirado tío Toño, excepcional ser humano, Padre ejemplar, buen hijo, hermano y tío; fue alférez mayor de su promoción «Batalla de Boyacá», excelente profesional militar, General de Brigada (G.N.) (F.A.C.), Inspector General de la Guardia Nacional, agregado militar y ministro consejero en la O.E.A. en Washington, D.C., deportista nato, boxeador, experto jinete, escalador, montañista, paracaidista…

Un verdadero gentleman de Mucuchíes para el mundo…

Un gran ejemplo de vida.

Falleció el 10 de agosto de 2016 en la ciudad de Mérida a la edad de 90 años.

Siempre estará en mi memoria y corazón.

Hoy en día a mis casi sesenta años de vida y habiendo pasado por innumerables situaciones de todo tipo:

por una infancia y adolescencia muy felices enmarcadas en la comodidad de una familia económicamente solvente, algo «disfuncional» pero dentro de los parámetros de una familia consolidada, tuve una adolescencia y juventud alegre, una educación universitaria muy variada, inconclusa pero fructífera, disfruté de inolvidables viajes familiares por Venezuela y el exterior, fiestas familiares, grandes bailes en los clubes sociales, fines de semana inolvidables en nuestro apartamento playero de Playa Grande Yachting Club en el litoral central, emocionantes viajes a nuestro Hato Barbasquito en vacaciones con amigos y familiares, mis primeros amoríos…

Mi prima-hermana Karely Coromoto van Grieken van Grieken

Siempre muy presente en nuestra vida (con Vicky Rodríguez)

Durante mi adolescencia comienzan mis primeros amores (o amoríos) Mi primera “noviecita” formal fue Vicky una compañera de clase y amiga de mi querida prima hermana Karely Coromoto, fue algo fugaz y más que amor fue el deseo de tener una novia en el estricto sentido de la palabra, para poder celebrar (y regalar) un 14 de febrero, día de los enamorados, creo que del año 1973. Recuerdo que fue mi mamá quién le compró un lindo regalo, una esclava de plata en una tienda de moda llamada “La Encantada” y ella me regaló el disco LP doble de Jesucristo Súper Star; fue algo bonito, sin mayor relevancia pero que aún hoy recuerdo.

Luego vendría mi flirteo y enamoramiento (oculto) con mi pariente y ahijada de mis padres: Gretty Hernández Fonseca, durante sus estadías en mi casa en las vacaciones de agosto y septiembre de 1974, con apenas unas osadas agarraditas de manos y algún fugaz “piquito” y muchas cartas cuando regresaba a su casa en Barinitas.

Mi primer gran Amor y que nunca olvidaré fue al mudarme de La Loira para Montalbán en 1974, cuando conocí a una hermosa niña italiana llamada Fifetta pero que le decían Filly, mi nueva vecinita del apto. 3-C de las Residencias Del-Rea, allí nos conocimos y comenzamos lo que sería un romance apasionante (y velado) durante casi cuatro años, de manera oculta pues aun cuando disfrutábamos de una cordial amistad entre ambas familias, sus padres se oponían a una relación con un joven que no fuese italiano, muy típico de los sicilianos como sus padres. Al principio nos veíamos sin mayor problema, e incluso frecuentábamos ambos el apartamento del otro, pues yo vivía en el piso 1 y ella en el piso 3, es decir nos separaba un solo piso. Luego comenzaron a llegarle comentarios y chismes a sus padres y se dificultó mucho nuestra relación, debiendo limitar nuestra comunicación a una gran cantidad de apasionadas cartas que nos intercambiábamos de manera subrepticia en el lobby del edificio o camufladas en el buzón de la correspondencia de los apartamentos, y a vernos de manera rápida y fugaz cuando ella bajaba para irse a su colegio o contentarnos con vernos de balcón a balcón en lo que yo recuerdo como una relación tipo “Romeo y Julieta” por la oposición de la familia, por lo tormentosa que se tornó y sobre todo por la comunicación en cartas ocultas o desde un balcón.

Recuerdo claramente mi gran emoción al comprarle su primer regalito de enamorados, y decidí que serían nuestros “anillos de compromiso”. Era algo realmente simbólico pero cargado de una gran emotividad y de amor juvenil; obviamente mis recursos económicos eran limitados, lo normal para un joven estudiante de 16 años, así que no podía pensar en diamantes ni en joyas preciosas. Pero si estaba seguro que debía ser algo muy especial, digno de mi primer gran amor, algo que demostrara lo que estaba sintiendo mi corazón por esa bella niña y por poder contar con su corazón y sus sentimientos. Sin mucha (o ninguna) experiencia en esos regalos los busqué durante toda una tarde en muchas tienditas cercanas a Montalbán (nuestra urbanización) hasta que finalmente encontré lo que buscaba (que obviamente se adaptara a mi escaso presupuesto) de repente los encontré, allí estaban nuestros anillos de compromiso, los cuales compré de inmediato y los hice preparar en una cajita y envolverlos en papel de regalo, pues debía ser algo digno de tal ocasión.

No sabía cuál sería su reacción al recibirlos, pero si estaba seguro que yo lo hacía como una demostración de mi gran amor hacia ella. Recuerdo que en aquel momento le agradó mucho el detalle de nuestros anillos; pero lo más hermoso son sus propias palabras cuando han transcurrido más de cuarenta (40) años de aquellos acontecimientos, ella en Italia con su propia vida, yo en Venezuela con lo que queda de mi propia vida, siento una gran alegría y emoción cuando el 14 de febrero del año 2018 me escribió lo siguiente en referencia a aquellos sencillos anillitos: (eran) “Azules con florecitas, hermosos con un valor inestimable, eran mucho más que diamantes eran……amor!!!!”

Que dicha tan grande siento al leer esto hoy en día a mis 59 años de existencia. Tal vez esto evidencia porque siempre Filly será mi primer gran amor… mi Eterno Amore!!!

Así transcurrió el tiempo, más adelante, cuando estudiaba cuarto año, le “quitaba” el carro de mi mamá para ir a buscarla en su colegio (El Teresiano de El Paraíso) y en complicidad con la sra. del transporte, lográbamos pasar como 30 minutos juntos (una eternidad para nosotros) para luego encontrarnos nuevamente con su transporte antes de llegar a Montalbán, toda una travesura y una peripecia juvenil en la que nunca tuvimos ningún inconveniente mayor, salvo una vez que saliendo del colegio nos persiguió un enardecido padre pensando que mi Filly era su hija, ya que con el uniforme del colegio todas eran casi iguales, no pasó de ser un tremendo susto… jejeje!!!

Eran los 30 minutos más apasionados y románticos que recuerdo para esa época, dónde sin llegar más allá de unos apasionados besos franceses (pero muy apasionados y deliciosos que aún hoy día los recuerdo) no pasamos nunca de ese nivel, pues cuando no nos besábamos con frenesí, solo hablábamos y hacíamos planes de cómo sería nuestro futuro, nuestra casita, nuestro hijos, nuestra mascota, en fin algo muy sublime y hermoso de lo cual conservo muy gratos recuerdos. Esa rutina nos duró hasta que nos graduamos de bachilleres (1977) y ya no teníamos más a la sra. del transporte que nos regalara aquellos 30 minutos de gloria que pasábamos juntos, ya no tendría más a mi bella y querida Principessa cautiva dentro de cuatro puertas sobre la tapicería de cuero roja del Mercedes Benz y quién siempre terminaba toda despeinada (espelucada como le decía yo) bajándose del carro de mí mamá y subiéndose apresuradamente en la camioneta del transporte para llegar a su casa, dónde también estaba mi casa, en el mismo edificio.

Lo más osado de esas locuras de enamorados, fue un día que nos escapamos hasta el círculo militar a la zona de El Laguito, no recuerdo de dónde sacamos el tiempo para poder ir hasta allá, bueno el hecho es que como socio yo tenía acceso a dichas instalaciones. Allí pasamos unos románticos momentos, sentados en la grama cobijados por la sombra de un frondoso árbol, que fueron abruptamente interrumpidos por el enérgico regaño de un PM (policía militar) quién enviado por un oficial superior que había pasado y observó a una niña con uniforme del colegio besándose apasionadamente con un joven mayor, (siendo casi de la misma edad) pero ese fue su argumento para reprendernos y llamarnos la atención por lo que consideraron actos ofensivos a la moral pública. Todo ese discurso de civilidad y moralidad aunado al tiempo limitado que teníamos para estar juntos nos hicieron huir despavoridos de lo que por unos minutos había sido nuestro “jardín del edén”.

Luego vino la Universidad en mi caso y en el de ella comenzó a trabajar mientras comenzaba la universidad; vino la libertad que me permitía tener mi propio vehículo, llegó la necesidad de tener una novia con la que pudiese salir libremente al cine, a las discotecas, a la playa, a la finca, a conciertos, lo que me hizo separarme poco a poco de ella, sin haberla dejado de querer, pues era grande el amor que por ella sentía, pero si para estar más acorde con las necesidades e inquietudes de un adolescente universitario de 17 años.

Nunca dejamos de vernos aunque fuese de balcón a balcón o desde su ventana la veía asomada cuando yo llegaba en las noches al edificio. Añoraba sus cálidos y dulces labios, los cuales sentía cada vez más lejanos e inalcanzables.

Más adelante vino mi intempestivo matrimonio con Gretty en marzo de 1978, no obstante volvimos a vernos a solas una vez más, después de haberme casado, en una operación que nos recordó la época del transporte escolar, pues la fui a buscar a su trabajo con mucha cautela y sigilo y teníamos los minutos contados para vernos; conté con la complicidad de mi querido amigo (y luego compadre Régulo Noriega) para tal encuentro, el cual no resultó nada grato ni memorable en comparación con los de la época de colegiales.

Ya nuestras vidas habían tomado rumbos divergentes.

Ella se casó al poco tiempo (1980) con un joven italiano, como siempre lo deseo su padre y luego se fueron a Italia y no supe más nunca nada de Fifetta.

Muchos años después logré ubicar a mi eterno y viejo amor por las redes y nos contactamos por Facebook para la alegría de ambos. Hoy en día vive en Sicilia, está divorciada, tiene un hijo llamado Valentino y mantenemos contacto frecuente por esa red social. Los 14 de febrero nos felicitamos mutuamente en honor y en recuerdo por los viejos tiempos. Mi querida Principessa Filly siempre ocupará un lugar muy especial en mi corazón y en mis más gratos recuerdos de mi adolescencia; siempre será mi Eterno y grande AMORE!!!

Fifetta D’cesare Sala

TVTB

Deseo complementar las líneas anteriores con estas otras que las escribí un poco después y he decidido agregarlas aquí, pues aunque parezcan repetitivas permitirá comprender mejor algunos eventos posteriores pues se trata de una persona que representó una parte muy importante y de grata recordación en mi vida; se trata de Filly, mi primer gran amor de la adolescencia, un lindo y hermoso romance a los 16 años, de esos que nunca se olvidan.

Una bella niña de ascendencia italiana, de preciosos ojos claros y una abundante cabellera de color castaño claro; era mi vecinita en mi nueva residencia en Montalbán, a dónde nos habíamos mudado después de vivir durante más de 15 años en El Paraíso. Era la primera vez que vivía en un apartamento y por ende en un edificio, es decir en propiedad horizontal, algo nuevo para mí pero que gracias a mi nueva y hermosa vecina del apartamento 3-C ya tenía un nuevo atractivo y aliciente para que me agradara mucho mi nuevo estilo de vida en un apartamento, en las residencias Del-Rea.

Fuimos novios por allá en el año 1975 y disfrutamos de muchos hermosos momentos de una linda relación de adolescentes, muy sublime y romántica, con muchas cartas y obsequios juveniles, de poco valor económico pero de un gran valor sentimental, como un par de anillos de compromiso, anillos de fantasía, que todavía hoy en día más de cuarenta años después, ambos recordamos con cariño, eran unos anillitos que yo compré, de metal con un recubrimiento como porcelanizado de color violáceo casi azul y con unas florecitas dibujadas en todo su alrededor, eran muy tipo hippie, muy come flores, muy cursi o más bien muy “amor es”… algo que sólo lo entenderán quienes vivieron esa linda época. También nos regalábamos y compartíamos muchos discos (LP) de acetato y cassettes de música de la época. Las fotos con dedicatoria tampoco podían faltar. Fue algo muy bonito y muy propio del momento y de las circunstancias.

Nuestras familias tenían muy buena relación entre ambas por el hecho de ser vecinos, nosotros en el piso 1 y ellos en el piso 3; nuestras madres se hicieron amigas e incluso salían juntas a realizar algunas compras. Ella frecuentaba mucho mi apartamento con la excusa de ser amiguita de mi hermana menor; pues éramos novios de manera “undercover” de manera encubierta, oculta y disimulada, ya que ella era la única hija hembra de un matrimonio siciliano y la aspiración de sus padres y sobre todo de su papá, era que llegado el momento de tener una relación amorosa, lo hiciera con un muchacho de origen italiano y nunca con un venezolano pues eso se salía de lo establecido por las costumbres casi ancestrales y muy familiares, toda una tradición siciliana pues. Así que nuestra relación debía ser escondida y sin muchos aspavientos, lo cual realmente no representaba mayor problema para nosotros, pues nos manejábamos muy bien en ese bajo perfil y además en el edificio había un grupo grande de adolescentes que nos reuníamos en las áreas comunes y hacíamos grandes tertulias y reuniones todas las tardes en el parque del edificio; lo que facilitaba nuestros cándidos encuentros diarios. Así iba pasando el tiempo y nosotros disfrutando de nuestro lindo romance que apenas nos permitía unos apasionados besos sin tener aspiraciones a pasar a otro nivel por el momento.

Más adelante comenzamos, como buenos adolescentes, a ponernos creativos, y mi amada Filly aprovechaba una corta ausencia de sus padres en las noches, quienes salían a unas reuniones familiares en las cercanías y la dejaban sola con su hermanito en el apartamento, ella aprovechaba cuando se dormía su hermanito, para bajar al pasillo y conversar conmigo sentados en las escaleras, tomados de las manos y compartiendo esos cálidos y deliciosos besos que aún recuerdo, pero era solo eso y más nada, pues todo giraba en torno a la inocencia y romanticismo de aquellos años dónde con el solo hecho de compartir allí, los dos solitos, de poder besarnos apasionadamente y de hacer planes de nuestro futuro, nos dábamos por bien servidos y nos sentíamos satisfechos.

Un buen día comenzaron las intrigas y los chismes de los vecinos por nuestros encuentros en las escaleras y de alguna manera le llegaron de manera tergiversada a oídos de sus padres, dónde le hablaban de escapadas de su hija en pijama hasta mi apartamento y otras cosas así por el estilo. El hecho fue que eso trajo como consecuencia la brusca interrupción de lo que para ellos era nuestra amistad y se interrumpieron todos los canales de comunicación, incluso llegando hasta a distanciarse nuestras madres de su cercana relación vecinal así como las visitas a mi apartamento por la pseudo-amistad con mi hermanita, todos los canales estaban bloqueados. Incluso luego me contaría que fue sometida a muy duras reprimendas y castigos (muy sicilianos), así como fuertes indagaciones para saber con certeza hasta dónde había llegado nuestra osadía en aquellos encuentros nocturnos en las escaleras del edificio; indagaciones y pesquisas que no podían obtener ningún sorprendente o inesperado resultado ya que nuestra osadía nunca sobrepasó los límites de aquellos divinos y sensuales besos nocturnos. No obstante para mi Filly no fue nada fácil y así me lo comentaba en los muy nutridos intercambios epistolares que comenzamos a tener a raíz de aquellos acontecimientos. Ambos recordamos todavía hoy en día, como todas las mañanas cuando ella bajaba para subir al transporte e ir al colegio, nosotros aprovechábamos unos segundos para intercambiar nuestras cartas diarias y eventualmente para tocarnos fugazmente los labios que otras veces se habían fundido calurosamente en uno solo mientras nuestras lenguas jugaban con placer. Ahora eso era solo un recuerdo bonito e incluso a veces no teníamos tiempo ni siquiera para intercambiar las carticas por la severa vigilancia de su mamá; así que debíamos esperar al regreso de clases para dejar nuestras cartas camufladas y escondidas en el buzón de la correspondencia que estaba en el lobby del edificio, de nuestras queridas Residencias Del-Rea, cuantos recuerdos bonitos vienen a mi mente en estos momentos en que escribo estas líneas.

Así las cosas debimos ir adoptando nuevos códigos y nuevos métodos de comunicación, como encuentros en casa de alguna compañerita de estudio que fuese solidaria con nuestro romance o incluso llegamos a una muy depurada técnica evasiva cuando ya me permitían manejar fuera de Montalbán y mi mamá me prestaba su carro sin saber para que se lo pedía. Era una operación perfectamente diseñada al mejor estilo de misión imposible y dónde ningún detalle podía llegar a fallar, y de hecho nunca nos falló ninguno. Se trataba de que Filly le había comentado su situación a la buena señora conductora de la camioneta del transporte, de quién no recuerdo su nombre, pero obviamente debe haber sido venezolana ya que se solidarizó de inmediato con nuestra causa. Se trataba de que en lugar de venirse en la camioneta que la buscaba en su colegio, El Teresiano de El Paraíso, ella se venía conmigo en el carro de mamá y luego teníamos pautado un punto de encuentro en la urb. La Loira (mi antiguo lugar de residencia antes de mudarme a Montalbán) para que Filly abordara de nuevo la camioneta con rumbo a Montalbán para dejarla en nuestro edificio; todo esto nos permitía a lo sumo unos 30 minutos para estar juntos, a solas, como dos enamorados, para poder volver a besarnos con frenesí y también para hablar mucho que era lo que también disfrutábamos hacer, hablar de nuestros planes a futuro, hablar de cuando nos casáramos, hablar y besarnos, besarnos y hablar hasta que veíamos venir la camioneta blanca del transporte y mi Filly comenzaba a arreglarse su frondosa cabellera que siempre terminaba toda despeinada o espelucada como le decía yo y ella aún hoy lo recuerda. Me parece verla bajándose del Mercedes Benz de mi mamá de manera apresurada mientras se arreglaba su hermoso cabello castaño claro y mirando hacia los lados para saber quién la podía estar viendo jejeje!!! Era una operación comando, pero un comando de mucho amor inocente y juvenil, un amor de esos que nunca se olvidan. Eran los 30 minutos más “largos” y placenteros que yo había disfrutado hasta ese momento de mi corta vida.

Después vinieron momentos diferentes, yo ya tenía mi propio vehículo que me regaló papá cuando estaba en 5to. año de bachillerato como premio a mi próxima graduación de bachiller, un Toyota gris full equipo que también recuerda Filly hoy en día. Tuvimos cortas escapadas a un Tropi Burguer cercano a su colegio que estaba muy de moda en esa época, también siguieron los encuentros fugaces en casa de alguna de sus compañeritas de clase, nada más que ese tipo de encuentros siempre contra reloj y con el temor de una repentina aparición de su mamá o su papá.

Con mi nuevo regalo y mi proximidad a la mayoría de edad vinieron nuevos horizontes y nuevas oportunidades en las que difícilmente podía compartir con mi amada Fifetta (su nombre completo) bajo el régimen a que estaba sometida por sus padres, ya que vendrían las fiestas pro-graduación, los bailes de la Billo’s en los clubes a que pertenecía mí familia, las salidas a cines y centros comerciales, los conciertos y gaitazos en el Poliedro de Caracas, las fines de semana a la playita, los viajes a la finca de papá, en fin una vida social más intensa, que hacía muy divergentes nuestros rumbos, lo que nos fue distanciando de manera inexorable. No porque sintiese que había dejado de querer a mi primer gran amor, sino más bien por dejar que la situación “fluyera” libremente y que los acontecimientos se desarrollaran según se presentaran las circunstancias, algo muy loco, pero muy propio de la edad y de la época.

En diciembre de 1977 se me presentó la oportunidad de hacer un viaje largo por carretera hasta Barinas, yo solo, lo cual representaba toda una odisea y una oportunidad para probarme como conductor y como hombre, pues nunca había hecho algo semejante, viajar casi mil (1.000) kilómetros ida y vuelta sin ningún acompañante, era todo un reto en esos momentos y así lo hice. También me serviría para aclarar algunos enredos sentimentales que se me estaban presentando, pues en paralelo a mi relación con Filly había comenzado a salir con otra muchacha (Eunica Albero quién al día de hoy sigue siendo mi gran amiga después de tantos años) de un edificio contiguo al nuestro. Recuerdo que antes de salir de viaje le grabe en un cassette a ambas una hermosa canción de moda llamada “Torn between two lovers” de Mary MacGregor dónde de alguna manera, por medio de la canción pretendía explicarles lo que me estaba pasando con ambas; y se los entregué a ambas, a Filly y a Euni, para que lo escucharan cuando yo hubiese partido a mi viaje en solitario.

Lo que no contaba yo era que además del gran reto de manejo y demostración de independencia y quizás de “adultez” también me esperaba otro nuevo reto en Barinas y sería con Gretty, aquella hija de un primo de papá y ahijada de mis padres, a quién conocía desde muy niña y con quién había compartido vacaciones en mi infancia, tanto ella en mi casa en Caracas, como yo en su casa en Barinitas.

Ese diciembre tuvimos un grato reencuentro, que más adelante se explicará por si solo con el desenlace de los acontecimientos, pero que para redondear y resumir esta historia podría escribir que luego de ese encuentro decembrino, me haría falta buscar una canción que como título llevara: TORN between THREE lovers… a buen entendedor pocas palabras…

En el mes de marzo de 1978 de manera intempestiva decidí casarme con Gretty (pues ella me hizo creer que estaba embarazada) quién sería mi primera esposa durante casi 15 años. Después de eso volví a ver a Filly tal vez un par de veces pues seguimos siendo vecinos en Montalbán; luego ella también se casó en 1981 y se marchó a vivir en Italia con su esposo también italiano, como siempre lo desearon sus padres.

Más nunca supe nada de ella pues sus padres también regresaron a Italia. En el año 2012 y gracias al milagro de internet y de las redes sociales logré ubicar luego de un arduo trabajo de pesquisas, de stalkeo y de muchas indagaciones y preguntas, encontré a mi recordado y querido primer amor Fifetta D’cesare Sala, estaba en Sicilia, Italia (como siempre lo supuse); fue una gran alegría para ambos ese milagroso más no fortuito encuentro, ya que debí invertir muchas horas hasta lograr dar con ella con la ayuda de la red.

Nos pusimos al día en nuestras cosas, supe que se había divorciado, que tenía un joven hijo de casi 30 años llamado Valentino, que su padre había fallecido y que vivía con su hijo y con su mamá.

De igual manera yo también la puse al día con mi vida, con todo menos con mi condición de vida, eso no me atreví a comentárselo en ese reencuentro y quedó como tema pendiente. Desde entonces hemos mantenido un muy estrecho contacto por FB, por e-mail y por whatsapp cuando lo tenía activado, así que desde que nos reencontramos no hemos dejado de estar en contacto y según sus propias palabras dejando siempre abierta la posibilidad de que la vida nos regalara un eventual reencuentro, ahora de viejitos, pero en persona, face to face, en directo, lo cual suena maravilloso cuando ella así lo plantea, pero que yo no estoy tan seguro por aquello del tema que siempre nos quedó pendiente.

Este 14 de febrero volvimos a contactarnos como ya se ha hecho costumbre en esa fecha, al igual que en su cumpleaños el 18 de junio (que nunca olvidé) o en el mío,

en fin en fechas especiales siempre recibo su mensaje o yo le envío el mío y siempre nos mantenemos en contacto; y así fue en esta fecha nuevamente, yo le envié un escrito que hice para mis memorias, dónde menciono algunas de nuestras vivencias juntos y deseaba compartirlo con ella así como saber si podía contar con su aprobación para incluirlo en mi publicación con su nombre (como lo escribí originalmente) pues en caso contrario lo haría usando solo las iniciales o quizás un nombre ficticio.

El hecho es que se conmovió muchísimo con el escrito y nos pusimos muy románticos y melancólicos recordando aquellos lindos momentos; con el romanticismo del momento y mi característica y a veces no muy deseable sinceridad, quise prepararla para comentarle sobre mi situación real y mi condición de vida, pero solo logré adelantarle algunos pormenores que me permitieran abordar el tema; en vista de que la comunicación se extendía y yo no lograba o no me atrevía a ser directo y decirle lo que deseaba que supiera, se me ocurrió sugerirle que visitara mi blog SER+POSITIVO y le dije textualmente: -“para que puedas saber y conocer un poco más al Víctor que dejaste de ver hace muchos años” y así quedamos, a ella le pareció muy bien, le envié el link y nos despedimos.

Horas más tarde me escribió sumamente conmovida y me decía lo siguiente que transcribo textualmente:

-“He leído un poco tu blog… no diré nada, sentí solo tanto dolor, pero la vida es bella, tenemos que disfrutarla y seguir adelante. Me pregunto solo como pudo sucederte, y pienso….voluntad del destino. Tqm. Te querré siempre”

Yo le respondí:

-“Solo puedo decirte que te llevo en la parte más linda y pura de mi corazón”

Ella me respondió:

-“Y yo solo te digo que fuiste eres y serás el amor más puro sencillo e intenso que tuve tengo y tendré”

2018

Así concluyó nuestra conversación, yo quedé muy abatido y triste por haberle causado un dolor a mi querida y siempre recordada Filly; me quedaba cierto remordimiento de conciencia o de teclado (lengua) no lo sé… ¿era necesaria mi sinceridad? o simplemente fue un SINCERICIDIO… al que parece que me he acostumbrado en estos últimos tiempos. Solo el tiempo lo dirá. Yo hice lo que creía conveniente, para no hacer abrigar falsas esperanzas a una persona que quise mucho, para mantener siempre la verdad como norte en mi vida. Lo demás son meras especulaciones y elucubraciones a las que parece que también les voy tomando aprecio y disfruto de su compañía…

Mi primer matrimonio a muy temprana edad, (engañado con un embarazo inexistente) a los 19 años con Gretty Josefina Hernández Fonseca (1961) desde 1978 hasta 1993 de donde nació mi hija Vanessa Josefina de La Coromoto (1981) Tengo un nieto: Luis Manuel (1998) que me dio como regalo de cumpleaños mi hija mayor Vanessa, un 11 de Agosto de 1998 cuando apenas cumplía yo 39 años de edad.

Vanessa Josefina de La Coromoto Torres Hernández

Luis Manuel Ruiz Torres

Gretty Josefina Hernández Fonseca

(Graduación Bachiller Luis Manuel – año 2015)

Víctor Federico – Vanessa – Luis Manuel

Años más tarde vino el segundo matrimonio a los 36 años con C. G. desde 1995 hasta 1999, de donde nació V. de J. (1998) a quién solo tuve a mi lado hasta que tenía 10 meses de nacida pues me separé y luego me divorcié de su mamá y no volví a tener contacto con ellas, es decir que no conozco a mi segunda hija, solo en fotos de redes sociales e internet a partir del año 2008 y algún eventual contacto (2016 – 2017) con su madre por redes sociales y whatsapp…

Ese es un dolor muy grande que me llevo en mi corazón y en el alma… () … (este relato se enlaza con la página 177)

Tuve muchos romances, algunos durante mis matrimonios y otros después de ellos, unos de grata recordación y otros no tanto.

Entre los de un gran afecto y muy gratos recuerdos, yo diría que el más importantes por la intensidad de los sentimientos que estuvieron presentes en esos momentos está María Elena Bandres, a quién conocí en una importante empresa donde yo era proveedor y ella secretaria; de quién me enamoré apasionadamente y estuve a punto de divorciarme para rehacer mi vida a su lado, de hecho lo intenté formalmente y me separé de mi esposa (Gretty) pero pudo más la cobardía de abandonar mi zona de confort y el sentimiento de culpa paterno, que me hicieron reconsiderar y «abortar» aquella gran pasión a mediados de los años ’80; esta fue mi primera relación “extramarital” formal y seria, que marcó mi vida para siempre, con un “antes y un después”… fueron momentos muy gratos a su lado, con mucha alegría y diversión, aunque también tuvimos algunos impases complicados, pero en su mayoría fueron momentos cargados de mucha pasión y erotismo, pues además de cautivar mi corazón me llenó sexualmente de una manera plena y absoluta, que tal vez ella no lo considere así pero en mi caso si lo fue, y aunque para ese entonces estaba próximo a cumplir mis treinta (30) años, estaba casado, tenía una hija y había tenido muchas relaciones sexuales con otras mujeres, fue con mi querida MEB con quién “perdí la virginidad” biológica (o física)… si así como lo escribo, pues en nuestras apasionadas y eróticas copulaciones, las cuales eran de una intensidad y un disfrute inolvidable, fue cuando se me “despegó” por completo el frenillo, el pequeño ligamento que une al glande con el prepucio (pues no soy circuncidado) y que había permanecido intacto hasta ese momento, aun habiendo tenido sexo en incontables oportunidades e incluso haber procreado a una hija, pues no había experimentado el sexo con aquella intensidad, fogosidad y placer como lo disfruté con ella.

No puedo olvidar que al acudir a mi médico de “cabecera” el Dr. Asdrúbal Rodríguez (QEPD) por el dolor y la lesión que tenía, me dijo sonriendo a carcajadas: “ahora si te desvirgaron de verdad” mientras reía a carcajadas, pues además de ser mi médico desde mi infancia, siempre recordaba que mi mamá no siguió su recomendación de circuncidarnos (a mi hermano y a mí) por temor al dolor que podría provocarnos tal procedimiento quirúrgico. Todo se solucionó con una crema que me recetó y creo que por vergüenza nunca se lo comenté a mi apasionada, sensual y fogosa amada MEB.

Recuerdo que al inicio de nuestra relación pasábamos toda la noche sin dormir, haciendo el amor, disfrutándonos plenamente como lo hacen dos apasionados amantes y mi querida MEB como siempre ocurrente y graciosa me decía: “que yo me parecía a Radio Rumbos” (conocida emisora radial de transmisión continua) y cuando yo le preguntaba: ¿por qué? ella me respondía con su acostumbrada “chispa” y simpatía: “porque no duermes…” jejeje!!! pues así decía el slogan de la emisora radial… jajaja!!! Que gratos recuerdos de esa época de mi vida.

Muchos años más tarde, cuando ya cada quién había tomado diferentes y divergentes caminos en la vida, pudimos reencontrarnos por medio de las redes sociales pudimos estar en contacto nuevamente e incluso llegamos a tener unos agradables reencuentros personales en varias oportunidades, ahora como unos buenos y viejos amigos.

También está Italina Mendoza, mi eterna amiga, una excelente persona y gran cantante, por quien conservo grandes sentimientos de afecto y cariño; y mantenemos contacto telefónico y por las redes sociales.

Con ambas María Elena e Italina tengo la dicha que siguen siendo mis grandes y entrañables amigas al día de hoy (2018)

A comienzos del nuevo siglo, con mi regreso a Caracas vendría una nueva oportunidad para conocer el amor (una vez más) y sería en mi relación «tormentosa» con Julieta Milagros Verde Esteves durante casi 10 años, desde el año 2001 al 2012 (con períodos de interrupción) una relación de Amor-Odio muy singular y atípica, pero no por ello menos significativa en mi vida, así que no puedo dejar de recordarla y sobre todo de agradecerle a Milagros el haber estado a mi lado cuando me tocó recorrer el difícil camino de mi condición de salud, donde ella se involucró de manera incondicional a mi lado durante largo tiempo (sobre esto escribiré con detalle en otro capítulo relacionado con el tema) así como en su colaboración para atender a mi Mamá en su enfermedad y vejez.

Víctor y Milagros – año 2007

LA PÉRDIDA DE MI MAMÁ

Siempre he considerado que mi mamá se me fue por partes, es decir que tuvo dos muertes, pues la perdí progresivamente, primero mentalmente por su pérdida de capacidad cognitiva producto de múltiples isquemias cerebrales que le generaron una demencia vascular.

Ese fue un proceso lento de varios años, como unos seis (6) años dónde poco a poco se fue desvaneciendo su memoria, dónde tuvo un par de caídas graves con fractura del acetábulo que ameritaron dos operaciones y la implantación de sus respectivas prótesis. Fue algo muy duro ver como esa mujer fuerte e independiente se venía a menos día a día, una mujer que siempre tuvo su buen vehículo, sus amistades, sus hobbies; acostumbrada a mandar y a disponer de su vida a su antojo, ahora no podía ni siquiera salir sola a la calle…

Hay un hecho en relación a esto muy conmovedor y que lo vine a descubrir después de su fallecimiento; entre las cosas personales de mamá, en la mesa de noche de su habitación, estaba una pequeña agenda, en la que en su puño y letra tenía escrito en una especie de “plana de caligrafía” de manera repetida los nombres de todos nosotros (sus hijos) y muy especialmente el de papá, los repetía muchas veces, uno abajo del otro, un gran número de veces, ocupando así varias páginas de su pequeña agenda. Solo puedo pensar que, tal vez, al sentir que comenzaba a perder su memoria comenzó a escribir lo que más deseaba recordar, su querida familia.

Entre los primeros síntomas evidentes del inicio de su pérdida de memoria, recuerdo que salía para el centro comercial y al pasar poco rato regresaba muy molesta y confundida pues se había encontrado a una persona que la había saludado con mucho cariño pero que ella no había podido recordar su nombre. Esto también sucedía cuando en oportunidades salía a realizar alguna compra y regresaba muy molesta pues según sus propias palabras se la había olvidado “qué carajo había ido a comprar” y eso la ponía de muy mal humor. Por sugerencia mía comenzó entonces a anotar lo que necesitaba antes de salir.

Luego al reducir sus salidas manejando su vehículo, vinieron sus misteriosas caídas caminando en la calle, sin mayor consecuencia que uno que otro raspón en las rodillas, y ella llegaba riéndose contado que se había vuelto a caer sin saber por qué. Ella lo tomaba a veces con buen humor pero eran evidentes señales que algo estaba ocurriendo y que tal vez no supimos detectar a tiempo. Después estos síntomas se irían agravando lo que hacía ya imposible el permitir sus salidas a la calle sin compañía, con los inconvenientes que esto trajo para nuestra relación familiar.

Fue algo muy duro que a veces no deseo recordar, pues yo me convertí en su cuidador a tiempo completo ya que ella y yo vivíamos juntos y mis hermanos Julio César y Elizabeth Coromoto vivían fuera de Caracas y sus obligaciones laborales y familiares no le permitieron atenderla y argumentaron que debía ser yo quién tenía que cuidarla…

y así lo hice.

Debo mencionar que siempre conté con el apoyo económico de mi papá, de un gran apoyo moral y físico por parte de Milagros Verde quién era mi pareja para ese entonces, pude contratarle una enfermera y una fisioterapeuta después de cada operación para lograr que volviese a caminar, y atendí a mamá mientras que mis fuerzas así me lo permitieron, hasta abril del año 2007 cuando producto de mi desgaste físico y emocional debí pedirle a papá que se la llevara con él para Valle de La Pascua y atenderla allá junto con mis hermanas Francis Belén, Lizbeth y Victoria.

Al mes siguiente (mayo 2007) debí ser ingresado en el Hospital Clínico Universitario de Caracas por una severa infección pulmonar tipo Neumonía (Neumocystis) y con los días de hospitalización me contagié o desarrollé una Tuberculosis (TBC) que me obligaron a permanecer hospitalizado casi cinco (5) meses, hasta septiembre de ese año.

En el año 2008, cuando consideré que estaba algo recuperado, traté de estar nuevamente con mamá en su apartamento de Montalbán y así lo hizo papá y la trasladó nuevamente a Caracas; ya en ese momento la salud de mamá había desmejorado notablemente y ni siquiera era capaz de reconocerme como su hijo… yo había terminado mi relación con Milagros, estaba solo y sin trabajo y se me hacía muy difícil afrontar el cuidado y la alimentación de mamá por mi única cuenta, así que debí reconocer que en solitario, ese era un esfuerzo titánico muy “cuesta arriba” que solo me haría terminar nuevamente en el hospital y así se lo hice saber a papá, quién se la llevó nuevamente para el Guárico después de una breve estadía en Montalbán.

Así pasaron los años… hasta que en julio del 2011 la situación de mi mamá y su precaria salud se hicieron presente nuevamente en mi vida.

Mamá Julia 2010

JUEVES 28 de Julio de 2011

Hoy recibí una llamada de mi papá avisándome que mi mamá está grave, es la segunda llamada que me hace mi papá en esta semana, por ser un hombre de pocas palabras y no dado a las exageraciones creo que debo tomar muy en serio esta notificación sobre el delicado estado de salud de mi querida y adorada mamá, quién a sus 80 añitos ha visto muy desmejorada su salud en estos últimos tiempos y muy

especialmente desde hace un par de meses en que a su condición de demencia vascular, se le han añadido ciertas dolencias que han mermado su precaria salud y han comprometido su menguada existencia. A la muy crítica patología mental se le ha agregado una inapetencia absoluta, en la que se ha sumido en los últimos días, negándose a ingerir algún alimento y lo que le obligan a comer lo vomita de inmediato, a esta delicada situación se le agrega ahora una gran diarrea, que de no lograr controlarse podrá llevarla a una severa deshidratación, la que añadida a su cuadro de desnutrición por no ingerir ninguna comida sin duda traerá nefastas consecuencias en su humanidad…

Que vaina tan seria, aquí estoy escribiendo, quizás con la esperanza que de esta manera pueda acortar los 400 kilómetros que me separan de mi madre…

¡¡¡Oh Dios mío!!! Apiádate de ella y protégela en este momento tan aciago dame la capacidad y la fortaleza para tomar la decisión más acertada para ayudar a mi adorada viejecita…

¿Qué debo hacer Señor? Pensaba salir a primera hora para Valle de La Pascua, pero mi papá me sugirió que trate de hacer los arreglos necesarios para ingresarla al Hospital Militar aquí en Caracas y que ellos se encargan de trasladarla hasta aquí el día sábado, pero me parece que puede transcurrir un tiempo precioso e irrecuperable en

estos dos largos días y se pueda ver comprometida seriamente la vida de mi mamá… Yo estoy seguro, pues ella me lo demostró en infinidad de oportunidades durante mi vida, que si fuese yo quién se encontrara en una situación similar, ella movería cielo y tierra para buscar la solución más rápida y expedita en procura de mi bienestar.

Así que bajo ningún concepto puedo yo permanecer con los brazos cruzados o haciendo un mínimo esfuerzo mientras transcurren las horas y se deteriora su salud poniendo en peligro su vida…

¡¡¡No No No!!! Esa no es la manera como debería reaccionar un hijo que dice querer a su anciana madre, su hijo mayor a quién ella le dio todo su cariño y todos los cuidados cuando yo era una criatura recién nacida, indefensa, tal como la siento yo ahora que se encuentra ella, pues aunque se encuentre con mi padre, él es un hombre mayor como

ella y aunque afortunadamente goza de buena salud, tiene otro índice de prioridades que no necesariamente coinciden con los sentimientos de un hijo por su madre, él como militar es más pragmático, y quizás considera que la decisión que él tome será la más acertada, pero yo como hijo no puedo estar tranquilo sabiendo por los momentos que están pasando ambos, mi mamá por su delicada condición de salud, y él por encontrarse ante tan difícil y comprometida situación…

¡Qué buena vaina carajo!…

VIERNES 28 de Octubre de 2011

Desde que escribí la última vez por aquellos últimos días del mes de Julio hasta la presenta fecha han transcurrido 90 días o sea tres meses exactos y cualquier cantidad de acontecimientos se han desarrollado en todo este tiempo pero lo más relevante, triste, difícil de olvidar o mejor dicho imposible no pensar en ello a cada momento ha sido la muy lamentable y dolorosa perdida física de mi querida mamá, quién el Domingo14 de Agosto (del año en curso 2011) exhaló su último aliento en presencia de mi papá y de mi (media) hermana Victoria, quiénes se encontraban de visita en el hospital militar ese fin de semana; serían aproximadamente las 18:18 horas (06:18 p.m.), al momento de llegar mi hermano Julio César a la habitación, mi papá le informó sobre el deceso de mamá en ese mismo instante…

Ochenta años de una intensa vida se extinguían en fracciones de segundos y luego de un terrible sufrimiento y una constante agonía, donde no obstante haber agotado los recursos disponibles, física, moral y económicamente, que estaban a nuestro modesto alcance, para tratar de sobreponer su delicada y muy precaria condición de salud. A pesar de haber contado con todo el apoyo y los esmerados servicios profesionales y humanos por parte del personal médico, enfermeras y camareras del Hospital Militar, quienes atendieron de manera solícita y con la mejor disposición, en la mayoría de los casos, a mi querida viejecita para tratar de brindarle al menos calidad de vida, ya que la buena salud era casi “reacia” o se la iba desvaneciendo a grandes pasos, con el consiguiente menoscabo tanto de sus signos vitales, así como de las esperanzas que acostumbramos a albergar los familiares con nuestros seres queridos hasta el último momento…

Que dolor tan grande ver como se nos va la vida en un parpadear, cuando los años y las dolencias se unen para sobreponerse a cualquier idea de longevidad o dulce vejez, para enfrentarnos al deterioro sistemático, acelerado e irreversible de nuestro “sistema vital” que conocemos como nuestro cuerpo…

Yo agradezco a mi Dios de todo corazón el no haber estado presente en ese último momento, pues aunque durante mis noches de guardia acompañando a mamá en el hospital, a veces llegaba a pensar en esa posibilidad dentro de la evolución (o involución) del cuadro clínico que atravesaba mi pobre madre, también le pedía a Dios, quizás de manera cobarde y egoísta, que llegado el momento de que a mamá le tocara partir físicamente (morir pues…), yo prefería no estar a su lado, para no tener que vivir en “carne propia” o en directo… tan terrible acontecimiento en la vida de cualquier ser humano… no estaba seguro de cómo podría reaccionar en ese momento… no quería ver como se marchaba de este plano el ser que me dio la vida, que me dio mis primeros cuidados, mis primeras caricias y alegrías, quien me dio todo lo que podía darle una madre a un hijo… una mujer que entregó su vida para asumir el rol de madre durante toda su existencia…de manera abnegada, incondicional y hasta un poco irracional en algunas oportunidades, como un leona con sus cachorritos…

¡¡¡Como te extraño Julita!!!

Todavía me cuesta mucho escribir, no consigo concentrarme, los pensamientos y las interrogantes han invadido mi mente, mi cuerpo, mi aliento, mi respiración, mi sangre, mis pasos, mi sueño, mi VIVIR…

Solo puedo mencionar un símil, que recuerdo haber leído en El Poema del Mío Cid, cuando para explicar el dolor que sentía Don Rodrigo al separarse de Doña Ximena, se relataba, que al enfrentar una despedida o separación, “se separaban con gran dolor, como se separan la carne de la uña”… es decir que sentían un dolor tan solo comparable al dolor del dedo al “despegarlo” o separarlo de la uña… que siempre han estado adheridos el uno a la otra, y solo la sangre puede evidenciar esta desgarradora separación…

Como te extraño Mamá… como te extraño Julita…

Estoy seguro que Dios Nuestro Señor nos permitirá estar unidos nuevamente por los siglos de los siglos… ¡¡¡Amén!!!

Mientras esto suceda, le ruego de manera humilde y misericordiosa al Señor: que brille para ti su Luz Perpetua y que encuentres esa Paz y Armonía que la enfermedad y los sinsabores de la vida misma, se encargaron de alejar de ti al final del camino. Ya no hay dolor, no hay temor, no hay sed, no hay hambre, no hay frío ni hay calor, solo estás tú en un plano superior, donde te regocijarás en tus buenas acciones y reinará para ti por siempre el Reino de Dios Nuestro Señor.

“Quién cree en Jesucristo nunca morirá…”

“No hay muerte… solo hay mudanza…quién se fue simplemente se nos adelantó, pues allá habremos de reunirnos al final de nuestros días…”

Como te extraño mamá… como me duele tu ausencia… como te quiero mamá… Cuanto daría por estar a tu lado y sentir tu amor incondicional…

A mi mamá la quise con una gran pasión y un cierto sentido de “propiedad” pues la sentía mía, siempre mía, siempre cercana e incondicional, mi primera “proveedora” de amor, afecto y cariño, mi confidente, mi protectora, mi escudo contra las adversidades, mi asesora, mi ayudante, mi socia, mi 911 (# 171)… MI TODO…

En algunos momentos de mi adolescencia fui muy crítico con algunas de sus actuaciones, y se lo manifesté de manera directa y hoy pienso que de manera inapropiada e injusta pues yo no era (ni soy) digno de juzgar a la mujer que me trajo al mundo… al ser que más me amó en mi vida.

Fueron desavenencias del momento, algunas producto de la “sensación” de superioridad y grandeza que nos infunde la “dulce adolescencia”, dónde creemos saber todo sobre la vida y sobre la vida de los demás, y eso es un craso error, pero se debe llegar a cierta edad para comprenderlo así.

Le criticaba su manera de actuar, de la cual yo había sido uno de los principales “beneficiarios”… de sus alcahueterías (¡qué ironía verdad!) de ser tan permisiva con mi papá en su relación extramatrimonial, pues ella no solo aceptaba a la “concubina” o mujer (M.O.) que tenía en la finca, si no que le compraba hasta la ropa, la comida y otros efectos personales para enviárselos con papá para Barbasquito (Hato) donde vivía.

Le criticaba que ella (mamá) no se hubiese procurado una educación académica superior o universitaria y profesional como lo habían hecho dos de sus hermanas (Josefina y Nelly), llegué a decirle que yo hubiese preferido de mamá a mi tía-madrina Josefina (su hermana mayor) quién para mi representaba el paradigma de una gran mujer, por ser: una mujer intelectual, profesional (abogado), incansable trabajadora, una gran cultivadora de la amistad y los principios morales, una persona que formó parte activa de la historia contemporánea de este país, amiga de varios Presidentes de la República (Caldera, CAP, Ramón J. Velásquez) amiga personal desde su juventud en Rubio de Carlos Andrés Pérez con quién trabajó hasta su último día como Presidente en La Casona, en resumen alguien que representaba para mí a “una persona exitosa en la vida”, hoy en día pienso en lo absurdo de mi comentario (reclamo) a mamá, pues si se quiere algo contradictorio de mi parte, pues yo había disfrutado enormemente de tener una abnegada madre a mi entera disposición las 24 horas del día los 365 días del año, así que no entiendo que pretendía criticarle en ese momento, pero de manera absurda y desconsiderada así lo hice y siempre lo recordé con pesar y arrepentimiento. Como ironía de la vida cuando mi mamá estaba grave, casi agonizando en el hospital militar, mi tía-madrina Josefina (con quién la había contrastado años atrás) la visitaba todas las tardes y cuando estando ella en la habitación llegaba una enfermera o un médico para ver a mamá, mi tía a título de presentación les decía: “ella es mi hermana menor y siempre fue una mujer muy feliz, nunca tuvo problemas, nunca trabajo, su vida fue criar a sus hijos”… o sea que lo que yo le había reprochado a mamá hacía más de 40 años poniendo a su propia hermana como ejemplo, mi tía lo veía como un gran logro, como un aval en la “hoja de servicio” de mi mamá, pues mi tía nunca se casó ni tampoco tuvo hijos, y pasó casi toda su vida trabajando… ¿qué ironía cierto? allí quedó demostrado que “nada es perfecto, ni completo en esta vida” lo que en unos pareciera ser defecto otros lo añoran por ausencia…

¿qué cosas verdad?

En fin volviendo al tema de mis reproches de adolescente a mi mamá le criticaba que saliera a divertirse y “rumbear” con las hermanas mayores de mis amigos, sin entender que mi mamá era en ese entonces una mujer joven, pues no llegaba a los 40 años de edad, una mujer buenamoza, de buenos gustos, amante de la buena vida y que tenía derecho a tener su vida social… a divertirse, a vivir… pero yo no lo entendía así en esos momentos, tal vez por “celos”… tal vez por querer representar como hijo mayor el papel del “hombre de la casa” ya que mi papá aunque seguía casado con ella, era mucho más el tiempo que pasaba en su finca en Guárico, en sus actividades laborales y con la nueva familia que estaba formando allá con el “consentimiento” de mamá…

Le criticaba su afición al juego de lotería y terminales (no había casinos en esa época) lo cual parecía entretenerla mucho, “estudiando” los números, pidiendo datos a sus amigas, revisando publicaciones sobre el tema, buscando las mejores “bancas”… era toda una experta en la materia e incluso ganaba buen dinerito a veces y también lo perdía, es decir yo le criticaba lo que yo NO debía ni podía criticarle… pero lo hice y así debo reconocerlo en estas anotaciones. Hoy en día a mis casi sesenta años y cuando ya no tengo a mamá para decírselo… me doy cuenta de lo inapropiado y absurdo de mis reclamos y de mis críticas; pues yo no era nadie para ser “juez y parte” y menos para convertirme en un crítico de mis padres y de ella en particular, de su manera de ver la vida, de sus gustos, de sus diversiones, de su propia vida y de nadie más… que equivocado estaba yo con mi absurda actitud.

Debo acotar que estas críticas mías no llegaron a socavar mi relación con mamá debido a su gran bondad y amor maternal y que el mismo tiempo se encargó de solaparlo y dejarlo como el recuerdo de una etapa de nuestras vidas que había quedado atrás. Más adelante vendrían otras posiciones encontradas entre ambos por diferentes circunstancias (mi primer divorcio, segundo matrimonio, regreso a Caracas después del segundo divorcio) que también superamos e incluso debo reconocer que al final cuando volvimos a vivir juntos surgió nuevamente cierta “complicidad” entre ambos para solventar nuevas circunstancias y “pruebas” que me depararía la vida.

Mí querida Mamá – año 2005

Año 2010

He atravesado por problemas de salud severos, el más duro de ellos fue el terrible diagnóstico que recibí aquel fatídico Diciembre de 1999, estando en Barinas, diagnóstico que tomé como una sentencia de muerte inminente en ese momento, pero que con el transcurrir de los años y en la medida que aprendí a “convivir” con esa condición de vida me di cuenta que la muerte solo llega cuando debe llegar y solo Dios sabe cuándo será ese momento… como leí en algún lado: “Cuando te toca ni que te escondas y cuando no toca ni que te pongas”

Debo acotar que en ese fatídico año de 1999 cuando vivía en Barquisimeto y después de mi separación de mi segunda esposa en enero y luego de quedarme sin trabajo, debí entregar el apartamento donde vivía alquilado y tuve que trasladarme en el mes de julio hasta Barinas y dejar allí todos mis enseres, mis pertenecías y mobiliarios en casa de mi primera esposa (Gretty), pues no tenía a donde llevármelos, ya que mi apartamento en Caracas se encontraba alquilado y se negaban a desocuparlo. Estando en esa ciudad y a consecuencia de la continuidad de ciertos malestares físicos que había venido presentando y unos de reciente aparición, decido acudir a una consulta médica, dónde se me ordenaron una serie de exámenes que finalmente arrojaron el diagnóstico que en lo sucesivo marcaría y cambiaría mi vida. Eso me impulso a movilizarme de inmediato hacia Caracas, a casa de mi madre, dejando todas mis pertenencias en Barinas; incluso hasta mi vehículo lo dejé abandonado en un taller en dicha ciudad y emprendí mi apresurado regreso a Caracas el 21 de Diciembre del año 1999 en un viejo taxi con un televisor, dos maletas y un fatal y catastrófico diagnóstico como mis únicas pertenencias…

El mundo se aproxima ese fin de año de 1999 al temido Y2K, que podría llevar al caos global por efecto de una eventual falla en los sistemas computarizados a nivel mundial, en el

país se ultiman detalles para someter a elección la aprobación de una nueva Constitución de La República, proceso con el que nunca me involucré y no puedo dejar de mencionar que la segunda quincena de Diciembre del fatídico año ’99 se vio marcada por un evento natural devastador de magnitud inesperada como lo fue el deslave de Vargas, denominado la tragedia de Vargas… que ocasionó grandes pérdidas humanas y materiales en todo el estado Vargas, en el centro-norte costero del país.

Son los aciagos días de la tragedia de Vargas y por la televisión se comienzan a ver las imágenes que evidencian la magnitud de la catástrofe ocurrida, los sobrevivientes tratando de salir de un “infierno”… aferrándose a la vida como pueden, incluso hasta de un arnés lanzado desde un helicóptero o peleándose para ser embarcados en buques transporte de la Armada Nacional habilitados para evacuar la zona. Se ven escenas de carros arrastrados por el agua con sus ocupantes dentro, personas aferradas a sus mascotas que se niegan a abandonarlas, poblaciones y urbanizaciones completas que han desaparecido arrasadas por el lodo y las piedras, el estado Vargas se encuentra casi destruido e incomunicado, en fin todo un pandemónium para este fin de siglo. Mientras tanto yo sigo en mi propio infierno… Aunque esta tragedia que estaba ocurriendo y de la cual no se conocía aún la magnitud verdadera de la devastación, me hicieron sentir que mi situación no era tan grave como yo la percibía, que después de todo por lo que yo estaba pasando tenía solución.

Sumido en estas tribulaciones y de alguna manera “fortalecido” con todas las terribles escenas que podía presenciar sobre la tragedia de Vargas, al ver cómo había personas que lo habían perdido todo, incluso a sus seres queridos y solo luchaban por su vida… decidí abandonar todas mis preciadas pertenencias, como si hubiese sido afectado por la mencionada tragedia y ahora debía literalmente luchar por mi vida… es en este escenario, como tomé la decisión de trasladarme a Caracas, a casa de mis padres, para enfrentar mi situación, mi tragedia, mi gran deslave, mi propio infierno… y así lo hice el 21 de diciembre de 1999

No puedo dejar de mencionar que dentro de mi obligada decisión de dejar todo lo material atrás, todas mis pertenencias, enseres, ropa, libros, muebles, cuadros, todo todo… todo… incluyendo mi vehículo… como si realmente el agua y el lodo hubiesen arrasado con todo, lo más doloroso fue separarme de mi fiel y querido Micky, mi querido hijito-mascota; al dejarlo sentía que estaba dejando una parte de mí, al inseparable compañero que se mantuvo a mi lado de manera incondicional… quién estuvo a mi lado en mis momentos más felices y en los más tristes de Barquisimeto… al solo recordarlo vienen a mi mente muchos recuerdos y aunque sabía que quedaba en buenas manos, en una casa con otras compañeritas y con espacio para estar cómodo, también sabía que nunca volvería a disfrutar de un compañero como el gran Micky.

Con esta enorme tristeza llegué a Caracas los días previos a la Nochebuena y no precisamente con un “hermoso presente” para mis padres, sino todo lo contrario, con una terrible noticia, pues la única manera que encontré de drenar mi desesperación y angustia fue compartir con ellos todos los detalles de la situación por la que estaba atravesando y en honor a la verdad encontré una gran receptividad y solidaridad de parte de ambos, o al menos así lo sentí en aquel momento.

A los pocos días de haber llegado, mi papá se marchó para su finca en el Guárico y yo me quedé en Caracas con mi mamá y así pasamos los últimos días del año ’99 y nos preparamos para recibir el Nuevo Año 2.000 como si nada estuviese pasando… ante los ojos de los demás… lo recibimos los dos solos, tomándonos unos whiskys y viendo por televisión como llegaba el nuevo milenio en otras latitudes, luego cenamos y seguimos compartiendo mientras mamá me hablaba de sus inquietudes y me ponía al día en los asuntos familiares, nuestra mayor preocupación aparentemente, parecía ser los posibles efectos del tan comentado y temido Y2K pero afortunadamente nada sucedió, no nos quedamos sin energía, ni se colapsaron los sistemas de informática, los teléfonos celulares y los cajeros automáticos de los bancos siguieron funcionando normalmente, es decir no pasó nada de nada, todo siguió normalmente…

Y así llegamos a los primeros días de enero del año 2.000 y debía comenzar a enfrentar mi propia realidad y eso significaba comenzar las gestiones para ver de qué manera lograba realizarme el examen confirmatorio y en paralelo iniciar de inmediato el tratamiento para la Sífilis, la enfermedad venérea que me habían diagnosticado junto con el VIH y que debía ser tratada a la brevedad posible.

Así lo hice, y para los primeros días de enero ya me había realizado el tratamiento con penicilina para la sífilis, afortunadamente sin ninguna consecuencia o efecto secundario, y debía esperar un tiempo prudencial, según las indicaciones médicas, para realizarme un nuevo VDRL cuantitativo y así verificar la efectividad del tratamiento, de igual manera concerté una cita con un médico de confianza en la familia para plantearle mi situación, recibir atención y evaluación médica, así como orientación profesional sobre el camino que debía seguir para poder realizarme el examen confirmatorio que me habían sugerido en Barinas.

Debo acotar que en todo este caminito conté con la inseparable y solidaria compañía de mi querida mamá, quién a su manera, consentidora y protectora, estuvo siempre a mi lado, así como el apoyo económico de papá. Cuando me encontré algo mejor de salud y de ánimo, comencé a realizar contactos con mi antiguo jefe y amigo, el Ing. Tulio Maldonado y casi como por un milagro de Dios, para febrero de ese año 2.000 me hace una excelente propuesta de trabajo, como distribuidor independiente de uno de los más importantes grupos químicos del país, así que debo constituir y registrar una empresa con mucha celeridad para comenzar a trabajar nuevamente en mi especialidad en ventas dentro del área química.

Al sentir que mi vida comienza a dar un giro positivo, me siento fortalecido física y psicológicamente; decidí canalizar todas mis energías en una sola dirección y apostar por mi nueva oportunidad de trabajo, así que motivado por mi aparente mejoría de salud, opté por dejar a un lado mí “supuesta” condición de seropositivo, lo que llaman los especialistas: etapa de NEGACIÓN… para dedicarme por completo a fortalecer y llevar adelante mí recién creada empresa. Ya para mayo de ese año tengo constituida mi empresa: Trasumet Consulting 8020 C.A. y me siento nuevamente activo en el campo laboral, lo cual me hace muy feliz y logré olvidar, por momentos, mis asuntos pendientes de salud (negación), pues a decir verdad, desde comienzos de ese año, me sentía mucho mejor de mis malestares, quizás por haberme realizado exitosamente el tratamiento para la sífilis y seguramente por estar bajo los amorosos cuidados de mi madre y ahora con un excelente y exitoso trabajo, con mi propia empresa, haciendo lo que más me apasionaba, en el medio que me desarrollé profesionalmente durante muchos años y lo cuál disfrutaba a plenitud; todas estas circunstancias indudablemente mejoran mi estado de ánimo y por ley transitiva mi condición de salud. Nuevamente sentí que tenía razones para agradecer a Dios por todas sus bendiciones.

En algo que si estuve claro desde el diagnóstico positivo como portador del VIH, independientemente de mi etapa de negación, fue asumir la abstinencia sexual como mi modo de vida, tal vez para auto castigarme por mi anterior vida sexual disipada y seguramente para evitar una conducta irresponsable que me acarrearía nuevos problemas y preocupaciones.

Así va transcurriendo ese año 2.000, comienzo a realizar las gestiones legales pertinentes para tratar de recuperar mi apartamento, el cual aún se encuentra ocupado por las hijas de mi antiguo inquilino Kiko Mendive (QEPD), quien falleció y ahora sus ocupantes argumentan no poder pagar el alquiler pero se niegan a abandonar el inmueble. Es por eso que sigo viviendo con mis padres en su apartamento y así van pasando los meses. Surgen algunos roces desagradables con mis padres durante esta convivencia, quizás por la costumbre a tener cada quién su propio espacio. Entre una cosa y otra se aproxima nuevamente diciembre y ya percibo tan lejanos los acontecimientos del año ’99 que parece que nunca hubiesen sucedido. Aún no me he realizado el examen confirmatorio, no obstante he acudido a varias consultas con infectólogos privados, los cuales me reiteran que en cuanto a mi preocupación por la salud de mi ex-esposa e hija, eso debió ser descartado por una prueba Elisa al conocer de su embarazo o durante su control pre-natal, pero que lo recomendable era que tratara directamente el punto con ella y le recomendara realizarse nuevamente el examen para estar todos tranquilos. Igualmente insisten en la importancia del examen confirmatorio (W-Blot), pues se han visto casos de falsos positivos con la prueba Elisa, pero yo decido aplazarlo de manera indefinida, es decir continúo en la etapa de negación, abrigando la posibilidad de que yo formase parte de esos “falsos positivos”… apoyado en que me encuentro asintomático y disfrutando de una buena salud.

Para comienzo del año 2.001 sigo viviendo con mi mamá, aun continúo tratando de recuperar mi apartamento sin tener éxito. Entonces comienzo a evaluar la posibilidad de vender mi inmueble. Se me presentan nuevas opciones laborales, las cuales ocupan la mayor parte de mi tiempo. Me encuentro bien de salud, estoy subiendo al Ávila con regularidad, tal como lo hacía años atrás, comencé nuevamente a jugar Tennis, es decir estoy llevando una vida “normal”. En febrero de ese año, en las canchas de Tennis de La Paz conocí a una persona: Milagros Verde, una corredora de seguros, contemporánea conmigo, que también juega tennis, con quién inicié una amistad que se va transformando con el tiempo en una estrecha relación afectiva, poco a poco me voy involucrando con ella, así como con su hijo de 12 años, que estudia en el colegio San Agustín, el mismo colegio en que estudié yo, lo cual nos compenetra cada día más, no obstante este mismo acercamiento hacia una eventual nueva pareja, me hace tomar conciencia (nuevamente) de mi condición, oculta y latente, de seropositivo y comienza nuevamente a preocuparme cómo abordar el tema antes de llegar a tener algún contacto íntimo (sexual) con ella en caso de llegar a quebrantar mi decisión de mantener una total abstinencia sexual, que he cumplido rigurosamente hasta ese momento. Mi decisión de no tener ninguna intimidad con ella hasta que no le informara de mi “supuesta” condición de seropositivo, hacen que me vuelva de cierta manera evasivo a avanzar en mi relación con ella y así poder contener mi apetito sexual. Incluso llegué a mentirle sobre que existía alguna posibilidad de reconciliación con mi ex-esposa y que pensaba viajar a Barquisimeto para el tercer cumpleaños de mi hija (lo que nunca estuvo planteado)…

Estaba decidido a comunicarle mi condición de seropositivo y convencido que con esta confesión se alejaría de mi lado como un rayo. Recuerdo que conversábamos mucho sobre nuestras pasadas relaciones afectivas, comentándole que había sido muy promiscuo, e incluso en algunos momentos tuve sexo sin protección lo cual me hacía formar parte de las poblaciones de alto riesgo como portadores del VIH, hasta llegamos a bromear sobre lo conveniencia de realizarse una prueba de VIH antes de iniciar una relación amorosa… todo esto con la firme intención de poder alertarla sobre mi condición pero ella parecía no darle mayor importancia, aunque tiempo después al conocer mi diagnóstico, me comentó que ella sintió que yo quería protegerla de “algo” que no terminaba de decirle…

Así continuaban nuestras tertulias y conversaciones como nuevos amigos. Yo insistía en hablar sobre mi ex y mi hijita, e incluso le comentaba sobre el vacío existencial que yo tenía en relación a mi pequeña hijita, que ya estaba próxima a cumplir tres añitos y que no la había visto desde que tenía 10 meses, lo cual me hacía sentir muy mal como papá y como ser humano… ella también compartió conmigo algo que desconocía, ya que su hijo Luis Eduardo con 12 años, tampoco conocía personalmente a su padre, pues estando él recién nacido, ella emigró para USA en busca de mejores oportunidades y decidió criarlo sola sin contacto con su papá. Al regresar a Venezuela años después, parece que el Papá había formado una nueva familia y eso impidió el mantener algún tipo de contacto con su progenitor… mucho después supe que existían otras razones de peso para tal actitud de su parte, que no compartió conmigo en aquel momento y no considero relevante tratarlas en estas líneas. Solo lo menciono tangencialmente, pues esto me hizo identificarme mucho más con ella y con su hijo y a la vez sentir que no era el único que estaba pasando por esta compleja y dolorosa situación.

Mientras se desarrolla este escenario llegamos al 31 de Marzo, es decir al tercer cumpleaños de mi segunda hija, a quién sigo llevando en mi corazón y en mis recuerdos. Al llamar nuevamente para felicitarla, conversé nuevamente con su abuela y recibí la acostumbrada respuesta: que no estaba… pero al insistir sobre ¿dónde se encontraba? me respondió de manera evasiva que estaba en Puerto Ayacucho con su Mamá. Sentí que había algo que no me decía, pero lo deje así para no pasar por impertinente o grosero, le reiteré mis buenos deseos para mi hija y le dejé (nuevamente) mis coordenadas donde podían localizarme.

En ese ínterin, y en vista de que no podía seguir evadiendo un eventual contacto íntimo con Milagros, pues mi deseo sexual hacia ella superaba con creces mi decisión de total abstinencia; así que decidí realizarme el examen Western-Blot en la clínica Metropolitana y el resultado fue confirmatorio, es decir estaba confirmada mi condición de Seropositivo (VIH+) y ahora el siguiente paso sería realizarme un examen de Carga Viral, para saber los niveles de virus en mi sangre y otro examen de CD-4 para saber cómo se encontraban mis linfocitos T es decir el conteo de mis células de protección.

Ante esta irrefutable evidencia decidí alejarme de inmediato de Milagros y así evitar cualquier explicación, ahora obligatoria, sobre mi condición de seropositivo ya confirmada y tenía la convicción que sería rechazado por ella al saberlo…

Así que decidí desaparecer de su vida, dejé de frecuentar su casa, no volvimos a jugar tennis, no atendí más sus llamadas, por temor a ser rechazado me rehusaba a verla o a darle alguna explicación sobre mi repentina e inexplicable reacción.

Parecía que yo finalmente y ante tan determinante evidencia, había abandonado la etapa de negación y había entendido o ratificado mi verdadera condición de seropositivo, de SIDOSO… así me sentía… (otra apreciación peyorativa producto de mi ignorancia en aquel momento, ya que una cosa es ser VIH+ y otra muy diferente estar en fase SIDA, como entendería mucho tiempo después).

La resultante neta es que nuevamente sentí que se me acababa la vida y de inmediato volví a recaer y enfermé nuevamente… (eso me enseñó lo poderosa que puede ser nuestra mente…) tan enfermo que en cuestión de días desarrollé una culebrilla (Herpes Zoster) en el torso del abdomen, una de las infecciones oportunistas muy comunes en pacientes inmunosuprimidos o seropositivos, lo que me postró nuevamente en cama y quedé bajo el cuidado de mi amorosa madre, quién no escatimó esfuerzos en atenderme y brindarme toda su atención y cariño. Recuerdo que Milagros trataba de contactarme, incluso por medio de mi mamá, a lo cual yo me negaba rotundamente.

Decidí ir a consulta médica en el Hospital Militar y realizarme el tratamiento indicado con Aciclovir, conjuntamente con remedios caseros como la Yerba Mora e incluso con unos rezos, recomendados por mamá, dichos cuidados hicieron su efecto positivo logrando una pronta convalecencia en un corto plazo.

Al encontrarme algo recuperado de la culebrilla, decidí ver a Milagros y hablarle sobre mi condición, mintiéndole al decirle que a raíz del problema del Herpes, me realicé un perfil 20 y que me habían dado el diagnóstico de seropositivo al acudir al hospital militar, convencido que de esta manera se alejaría definitivamente de mi lado. Recuerdo que al principio encontré cierta sorpresa y estupor de su parte al hablarle de mi infección por VIH, pero al transcurrir los días ella se transformó en mi más incondicional aliada en todo lo concerniente a mi condición, me guió y sirvió de enlace con los mejores especialistas en Infectología del Hospital Clínico Universitario, me acompaño a las primeras consultas, consiguió la orden para realizarme la Carga Viral y los CD-4 en el I.N.H. sin ningún costo, totalmente gratis, me acompaño a consultas de apoyo psicológico, me consiguió por intermedio de una gran amiga médico, la Dra. Dianela Merchán que me abrieran mi historia médica en el H.C.U. y así pude comenzar a disfrutar de todos los beneficios de este Hospital donde están unos de los mejores infectólogos de Venezuela y sin ningún costo… en fin que resultó un verdadero Milagro en mi vida, haciéndole honor a su nombre: MILAGROS…

No tendré nunca como agradecerle a esa mujer todo lo que hizo por mí en esos momentos cruciales de mi vida, el haber seguido a mi lado al conocer mi condición de VIH+, así como la intensa relación sentimental como pareja serodiscordante que mantuvimos durante casi 10 años, que me permitió poder ver la vida desde una nueva perspectiva.

Al lograr canalizar toda una serie de interrogantes que había acumulado internamente durante casi dos años, comencé a entender muchas cosas que no tenía muy claras hasta ese momento. Al realizarme la primera Carga Viral se evidenció que era relativamente baja, tan baja que no requería entrar aún en tratamiento antirretroviral (A.R.V.) y así mismo dejaba en evidencia que la infección por VIH en mi organismo no podía ser de muy vieja data, pues en ese caso la carga viral debía ser mucho más elevada,(a mayor carga viral se tiene un menor recuento de CD-4 y viceversa, como se pudo constatar en mi caso al transcurrir varios años); de igual manera mi conteo de CD-4 era todavía alto, es decir que aún tenía cierta reserva de linfocitos T en mi organismo para luchar a mi favor, lo cual no sucede cuando la infección por VIH se encuentra en un estadio avanzado. Todo esto me hacía sentir cierta tranquilidad por mis preocupaciones iniciales en relación a la salud de mi ex-esposa e hija, pues todo indicaba que había contraído la infección después de haber vivido con mi ex-esposa, en la etapa que quedé solo después de Enero del ’99

Es decir que el resultado positivo en diciembre del ’99 afortunadamente había sido realizado cuando me encontraba recientemente infectado con el VIH. Incluso con este cúmulo de evidencias pude llegar a sospechar cuando y con quién me había infectado y al tratar de contactarla telefónicamente no logré saber de ella, y solo me informaron que se había mudado por estar muy enferma… Es decir a confesión (o evasión) de parte, relevo de pruebas…

Actualmente en el año 2017, tengo dieciocho años diagnosticado y diez años bajo tratamiento Antirretroviral, con una excelente adherencia al mismo y una carga viral indetectable (>50 copias de ARN/ml.). Gracias a Dios me encuentro asintomático y aparentemente gozando de buena salud.

Con los graves problemas actuales que hay en el país no sé por cuánto tiempo más nos puedan asegurar el tratamiento sin costo que nos suministra el ministerio de la salud, pues ya hemos tenido algunos problemas de desabastecimiento y en otros casos de cambios en el esquema de los medicamentos producto del citado desabastecimiento.

Debo agregar que mi diagnóstico como seropositivo me permitió conocer otras facetas de la vida que nunca había transitado, me enseño a ver la vida de una manera diferente, a apreciar las pequeñas cosas y a vivir cada día con la intensidad de que pudiese ser el último día de mi existencia.

Aún sigo Vivo, vivo y agradecido con Dios y con la vida por todo lo que me ha permitido vivir, tanto en cantidad como en calidad, aunque actualmente vivo solo, sin pareja ni familia, me siento tranquilo y en paz. Todo lo que me ha tocado vivir me ha fortalecido física y espiritualmente, me ayudó a despojarme del ego y aprendí a vivir “El Aquí y el Ahora”

Aunque estoy asintomático, aprendí que la muerte es un proceso normal e inevitable al que todos debemos enfrentar en algún momento. Siento que mi condición de vida y el estigma social que ella conlleva me ayudo a ser una mejor persona, a conocerme mejor y a vivir más para mí, en lugar de preocuparme por agradar a los demás, me ayudó a valorar los pequeños y sublimes detalles que antes pasaban desapercibidos, aprendí a enfrentar mis demonios y mis temores, a dejar de ser materialista y egoísta, a tratar de ser algo altruista, más solidario y humilde de corazón; ahora trato de crecer espiritualmente y vivir cada día con mucho agradecimiento como si pudiese ser el último de mis días y aprendí que:

Lo mejor que puedes hacer con la muerte es tratar de aprovechar la vida al máximo.

Sobre cómo me infecté con el VIH, la respuesta es una sola, por IGNORANTE al subestimar lo que era una realidad desde los años ’80 la epidemia del virus de inmunodeficiencia humana y su secuela el síndrome de inmuno deficiencia adquirida es decir el VIH-SIDA, por promiscuidad sexual sin ninguna protección pensando que la epidemia se circunscribía a determinadas poblaciones de alto riesgo, de las cuales yo no formaba parte… pensando que por ser un promiscuo heterosexual pero muy “selectivo” me permitiría apreciar a simple vista la condición serológica de una persona, por un buen aspecto de aparente salud y belleza, deducía que se trataba de una persona sana como yo, creyendo en el estereotipo establecido de las personas “demacradas y flacas” para considerarla como eventuales portadoras del VIH, por pensar que el llevar una vida sexual bastante alocada y disipada pero heterosexual como la mía no me incluía en dichas poblaciones de riesgo… craso error.

Debo confesar que en muy pocas ocasiones use protección (condón) en mis relaciones sexuales con desconocidas, cuando usé condón era cuando tenía sexo con trabajadoras sexuales, cabareteras, strippers o damas de compañía y era básicamente porque ellas así lo exigían; siempre llevaban su preservativo y estaban conscientes de la necesidad de su uso obligatorio. Hubo algunos casos dónde se obvio el uso del preservativo en estas situaciones, producto de la ingesta de licor y drogas.

En casos de affaire o ligues sexuales en discotecas, piano-bar o lugares propicios para tal fin; se hacía mucho menos frecuente el uso del preservativo, por asumir de manera errónea que se trataba siempre de personas sanas que al igual que yo solo deseaban divertirse y no representaban ningún riesgo para mí salud. Si a eso le agregamos en estos lugares, la alta ingesta alcohólica y el uso de drogas recreativas (marihuana, cocaína), las eventuales precauciones de profilaxis sexual se reducían a su mínima expresión. También quiero comentar que en más de una oportunidad me sucedió que al sugerirle el uso de condón a alguna eventual pareja de un “ligue” en uno de estos sitios nocturnos, la dama en cuestión se sentía altamente ofendida pues argumentaba que:

“¿quién pensaba yo que era ella?”

¿que si acaso me parecía que ella estaba enferma?”

O trataba de ridiculizar mi comentario agregando:

-“que no me preocupara que ella tomaba anticonceptivos”

o que: “tranquilo que ya yo no puedo quedar embarazada”

sin faltar nunca la típica frase de:

“a mí no me gusta usar condón, pues no quiero sentir látex dentro de mí, lo que quiero es sentir tu güevo (polla / miembro) húmedo eyaculando dentro de mi vagina”…

y argumentos de ese tipo… es decir mientras las trabajadoras sexuales se preocupaban y ocupaban de tener sexo seguro en la mayoría de los casos, las damas que salían a ligar en selectos sitios nocturnos, desestimaban y hasta rechazaban el sexo seguro, e incluso podían llegar a ofenderse por solo sugerirles el uso del preservativo, esto es algo de “aunque usted no lo crea” de Ripley, algo muy loco, pero lo escribo porque así me sucedió, y estoy hablando de los años ’90 cuando se suponía que ya había más información sobre el tema del VIH-SIDA. ¿Exceso de confianza? ¿Subestimando los riesgos? ¿Un poco de ignorancia? De todo un poco, de todo un poquito…

Quiero comentar que cuando años más tarde, me realizaba mis pruebas de Carga Viral y CD-4 en el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel en Caracas, pude conocer a muchas señoras amas de casa que habían sido infectadas por su propio marido, por ser este un hombre promiscuo (como yo) que se infectaba con otra eventual pareja y sin saberlo infectaba también a su señora esposa… casos realmente lamentables.

De igual manera la cantidad de jovencitas, algunas embarazadas que habían sido infectadas por sus “noviecitos” por estos negarse al uso del preservativo y seguramente tenían un alto historial de promiscuidad y sexo sin protección en su haber.

Es una situación realmente alarmante y que debe llamar a la reflexión y a la acción de TODAS las personas sexualmente activas, hoy en día TODAS y TODOS deben usar protección, deben tener sexo seguro, tanto cuando se trate de una esporádica o fugaz relación e incluso cuando sea con su pareja habitual y constante, con su novi@ o espos@, SIEMPRE deben usar preservativos, salvo en aquellos casos que desean tener descendencia y deberían realizarse un test de despistaje o ELISA para asegurarse de

su verdadera condición de salud antes de decidir procrear o tener descendencia, pues aunque a la mujer embarazada se le debe realizar dicho examen como parte del protocolo del control pre-natal no creo necesario esperar hasta ese momento para saber si pudiera ser eventualmente seropositivo y así evitar complicarse y comprometer su vida y la de un alma inocente que está por venir al mundo.

Estoy consciente que no es nada fácil el abordaje del tema para una pareja de: casados, novios, amantes, etc. etc. pero hoy en día debe ser obligatorio y formar parte del compromiso de amor y fidelidad que se profesan el uno al otro; y en los casos de amantes “fugaces” o eventuales pues considerarlo un punto de responsabilidad y amor consigo mism@ y a la vez con sus semejantes. Deben tener presente siempre un axioma de una de las campañas de prevención:

SI UNO TIENE VIH-SIDA ES UN PROBLEMA DE TODOS”

En mi caso debo reconocer que gracias a Dios tuve mucha suerte, pues habiendo estado casado la mayor parte de mi vida (durante casi 20 años) y habiendo sido un “promiscuo extramarital” (por llamarlo de alguna manera) durante ambos matrimonios, me infecté después de mi segundo divorcio, al año de haber nacido mi segunda hija y afortunadamente fui diagnosticado con mucha rapidez, debido a ciertos problemas de salud que fueron apareciendo repentinamente, un gran malestar general, severa infección en la garganta, fiebre, fuertes dolores musculares y en la zona lateral del torso (hígado o el bazo recrecido) y una pérdida parcial de la visión… no tenía idea de lo que todos estos síntomas presagiaban pero intuía que era algo serio, pues nunca me había sentido tan enfermo. Acudí al médico y me diagnosticaron entre otras patologías, una retinopatía cerosa central, lo cual explicaba la pérdida parcial de la visión que estaba experimentando y me indicaron otra serie de análisis de sangre, entre ellos la prueba Elisa, arrojando esta un resultado positivo; encontrándose la infección en una incipiente etapa y con una mínima carga viral, como lo demostraría más adelante mi primer análisis de carga viral y recuento de CD-4.

Aunque yo estaba viviendo solo desde hacía más de seis (6) meses mi alarma y mi pregunta no era:

– “¿cómo me había infectado?”

pues eso siempre creí saberlo, mi interrogante era:

“¿desde cuándo estaría infectado?”

mi angustia era:

“¿cómo notificarle a las eventuales parejas que había tenido?” en ese período de “soltería” y sexo disipado y sin protección… e incluso un poco antes, lo que incluía a mi ex esposa…

Y así debí hacerlo, debí llenarme de fortaleza para contactarlas invitándolas a realizarse su prueba ELISA para descartar cualquier eventual transmisión, no fue nada fácil, me gané algunos insultos; en el caso de mi ex esposa fue mucho más difícil y duro, me costó el no conocer a mi segunda hijita, pues a raíz de estos acontecimientos se rompió por completo el contacto entre nosotros. Afortunadamente ninguna resultó infectada, alabado sea El Señor, el único era yo y ahora tocaba ocuparme del tema. Suena raro pero eso me suministró un gran alivio dentro de mi tragedia personal pues no había “daños colaterales” que lamentar. (Gracias Dios mío)

La primera etapa superado el impasse inicial, fue de Negación, buscando que el Western-Blot o Inmunoblot (la prueba confirmatoria con técnica PCR) arrojara un resultado negativo y con esto tomar el resultado de la prueba ELISA como un falso positivo, pues ha sucedido, y por eso la importancia del confirmatorio, el cual me hice finalmente en el año 2001 en dos oportunidades (privado y público) con una diferencia de seis meses entre el primero y el segundo y ambos ratificaron el resultado inicial, dio POSITIVO, es decir que estaba confirmada luego de haber transcurrido casi 18 meses de mi primer resultado positivo a la prueba ELISA mi condición de SEROPOSITIVO.

Allí surgió nuevamente mi angustia y desesperación por sentir aquello como una sentencia de muerte… no es fácil y en muchos casos es conveniente la ayuda profesional de Psicólogos o Psiquiatras especializados en esta área para dilucidar muchas interrogantes que surgen con esta nueva condición de vida, yo lo hice así y busqué ayuda.

También se hizo necesario el acompañamiento de un médico Infectólogo preferiblemente especialista en VIH para comenzar las evaluaciones pertinentes, realizar Carga Viral y CD-4 para poder analizar en qué etapa se encuentra la infección. Yo acudí inicialmente a un médico privado pero luego gracias a la intervención de M.V. (quién sería mi pareja durante largos años y de quién escribí en párrafos anteriores) sin ser portadora del VIH pero si una gran mujer, me orientó y canalizó mi requerimiento para ser atendido en el servicio de Infectología del Hospital Clínico Universitario de Caracas dónde me brindaron una excelente atención con los mejores médicos infectólogos del país.

*me permito agregar los siguientes enlaces para aquellas personas que requieran buscar información sobre el tema en el Blog SER+POSITIVO http://victorresvg.blogspot.com/

encontrarán muchos artículos relacionados con el tema, solo deben incluir en su buscador la palabra sobre la cual desean información.

http://victorresvg.blogspot.com/2014/05/directorio-de-organizaciones-no.html

Directorio de Organizaciones No Gubernamentales de Apoyo a personas con VIH-Sida en Venezuela

http://victorresvg.blogspot.com/2013/12/fundaciones-y-centros-de-ayuda-para.html

CENTROS DE AYUDA PARA PERSONAS VIVIENDO CON VIH/SIDA en CARACAS, Venezuela

https://victorresvg.blogspot.com/2017/08/carga-viral-indetectable-vih.html#more

Carga Viral Indetectable = VIH intransmisible (y punto).

SER+POSITIVO

Así permanecí bajo control, con todos los exámenes colaterales que se deben realizar para descartar cualquier otra infección oportunistas (IO) como TBC, CMV, Candidiasis y otras más. Gracias a Dios permanecí con una baja carga viral (lenta progresión del virus en el organismo) y asintomático durante varios años lo cual permitió retrasar el inicio del tratamiento Antirretroviral (ARV) del cual yo tenía muchos temores y dudas para iniciarlo.

En paralelo comencé un tratamiento intensivo con varios productos Adaptógenos y muchas vitaminas que fueron de gran ayuda durante esos años antes de iniciar mi tratamiento ARV en el año 2007.

Fue en ese año que por producto de haber retrasado el inicio del tratamiento ARV y la suspensión de mi tratamiento de “soporte” con adaptógenos y vitaminas (por razones económicas) que comenzó a decaer mi salud y a presentar Infecciones Oportunistas como el Herpes Zoster por segunda vez (culebrilla) y una severa infección pulmonar (Pneumocystis carinii PCP) lo cual requirió de mi hospitalización por un largo tiempo.

Durante este período de hospitalización (2007) tuve la suerte de contar con una excelente atención médica y hospitalaria por parte del personal del Hospital Universitario de Caracas, y muy especialmente de un médico a quién considero que le debo mi vida, por su altruismo y gran dedicación profesional y personal con todos sus pacientes y conmigo en particular, me refiero al Dr. Carlos Pérez Pérez @Cpperez2010 médico infectólogo e inmunólogo del equipo de Infectología del H.U.C. en ese momento y hoy en día (2017) Jefe de Infectología del Hospital General del Oeste (Los Magallanes) en Catia, Caracas. Un gran médico, excelente persona y buen amigo por quién siempre tendré una gran estima personal y mi eterno agradecimiento.

Tratando de ver en retrospectiva toda mi vida para analizar el motivo o la razón que me llevaron a tener una vida sexual disipada y disoluta (por decirlo de alguna manera), una insaciable búsqueda del placer sexual, el mantener muchas parejas sexuales de manera indiscriminada, una actitud lujuriosa, una adicción al sexo que se traducía en esa constante necesidad de frecuentar lugares nocturnos de vida licenciosa, como los clubes de bailarinas y nudistas (stripper), los “american bar”, los pub y discotecas orientadas al encuentro eventual de parejas (para ligar), en fin algo definitivamente patológico o por lo menos muy disfuncional; ya que tenía en esos momentos una buena esposa a mi lado, que me satisfacía sexual y amorosamente, con quién también disfrutaba mucho salir a divertirnos juntos y a pasarla muy bien (en ambos matrimonios) pero no contento con eso, en paralelo, seguía con mi frenética búsqueda de un placer adicional que parecía nunca encontrar. Incluso algunas de mis eventuales parejas que con él tiempo se convirtieron en buenas amigas y estuvieron a mi lado durante mis dos matrimonios, me hacían esa pregunta, me decían que: porque si yo tenía una esposa que decía quererla (pues yo nunca les negaba que era casado y siempre mantenía que era feliz en mi matrimonio) ¿qué era lo que buscaba con esa forma desenfrenada de llevar la parte sexual de mi vida?

A lo que yo no tenía una respuesta seria que darles más que algún chiste o un cliché del momento… “pues nada, mientras que el cuerpo aguante” o “es que uno se cansa de comer siempre filete mignon” (no decía spaghetti como la mayoría) o “pues para disfrutar ahora que estoy joven mientras se me pare (lograr erección) pues para descansar tendré tiempo después” y así cualquier tipo de sandeces por el estilo, pero no había ni una respuesta seria de mí parte, ni una razón que justificara mi forma de llevar la vida.

Debo acotar que en esos momentos yo era un responsable y exitoso trabajador, ganaba buen dinero, cumplía con mis obligaciones económicas y sentimentales como esposo y padre (en mi primer matrimonio) es decir no era un “alegre bohemio” sin ataduras ni responsabilidades, no no era así, tampoco era un adonis, un “galán” (y para muestras mis fotos de esa época jejeje!!!) siempre me consideré más bien un “tipo feo pero simpático”, y como decía un gran amigo “tenía que ser muy buen conversador y portador de varias tarjetas de crédito que aguantaran muchos raspones” para seducir a las mujeres… de eso algo tenía jejeje!!!

No andaba buscando “novias” para dejar a mi esposa, ¡no para nada! y de hecho nunca negaba que me encontraba “felizmente casado” y que solo se trataba de pasarla bien, diversión y sexo. La mayoría así lo entendía y lo aceptaban sin problemas estableciendo algo que para esa época llamábamos “amigos con derecho” es decir el derecho a tener sexo sin ataduras sentimentales. Muchas de ellas no deseaban establecer una relación sentimental y valoraban su independencia y privacidad tanto como yo mi matrimonio, en esos casos era como juntar “el hambre con las ganas de comer” pues ambos teníamos los mismos intereses desde diferentes ubicaciones. Algunas siguen siendo mis grandes amigas, a la distancia (y ahora sin derecho) seguimos en contacto a través de tantos años transcurridos.

En otros casos si yo sentía que la cosa estaba tomando un cariz diferente de inmediato enfriaba la relación y dejaba de frecuentar y de salir con esa persona. Tuve algunos pocos romances que trascendieron la simple atracción sexual y me llevaron a involucrarme sentimentalmente con dichas parejas con un elevado costo en tranquilidad y estabilidad en mi matrimonio con las consecuencias previsibles en esos casos, llegando incluso a separaciones temporales de mi esposa para él momento. Siempre respeté el viejo adagio que dice: “el que asa dos conejos a la vez, alguno deja quemar” pero también es cierto que “al mejor cazador también se le escapa la liebre” así que nada es perfecto o completo en esta vida.

En fin, volviendo a mi planteamiento inicial, ¿cuál era el motivo o la razón para tener ese comportamiento sexual?

Esa búsqueda insaciable del placer en lo desconocido, en lo lujurioso, esa adicción al sexo, aunque para efectos de diagnóstico y estadística de los trastornos mentales, la adicción al sexo no aparece descrita como trastorno, la compulsividad sexual es evidentemente una falta de control sobre este comportamiento e implicaba una conducta autodestructiva, a riesgo de mi propia vida y salud como el tiempo se encargó de corroborar…

Las veces que busqué ayuda profesional psicológica fueron por razones diferentes y nunca le planteé esta interrogante a un especialista, así que cada uno tendrá que sacar sus propias conclusiones y sobre todo sus propias reflexiones sobre las consecuencias de tal proceder.

En mi muy lejana niñez a la edad de cinco o seis años, encuentro un vago y borroso recuerdo en mi memoria que he tratado de rescatar por medio de la hipnosis y otras técnicas; en esos recuerdos siento una especial atracción hacia las amigas de mamá, jóvenes hermosas y una bella vecina rubia (que si recuerdo con más precisión de nombre Rosita) también a algunas tías e incluso a mi mamá recuerdo verlas trajeadas con hermosos vestidos de noche, trajes muy ceñidos al cuerpo de seda con pedrería y sus largos guantes de seda que cubrían sus brazos casi por completo a la usanza de la época, todo esto me producía mucho agrado y un efecto de satisfacción que no se explicar desde la óptica de un niño de esa edad, y desde mi edad actual no logro visualizar de manera clara aquellos lejanos eventos; también hay en esos borrosos recuerdos bailes de disfraces y mujeres con el típico disfraz de “negrita” de los años ’60, se trataba de un simple mono negro muy ceñido al cuerpo de la “negrita” sobre los cuales colocaban a veces prendas de ropa íntima, son difusas imágenes que he logrado rescatar de mi memoria, junto a esos recuerdos que los considero como algo fetichista y afín con algunos gustos de años más tarde en mi adultez; luego en el mismo recuerdo, se mezcla una especie de regaño o reprimenda por parte de mis padres por algo que no logro entender (en mis recuerdos) pero tenía que ver con mi órgano sexual, con mi pene, ¿una erección tal vez? Que me hacía huir avergonzado por los regaños y esconderme en un baño hasta que pasaba (¿la erección?) algo que al día de hoy no he logrado dilucidar pero que está allí en esa nebulosa de memorias que yo interpreto como algo relacionado a mis futuros comportamientos sexuales… Tal vez si o tal vez no…

Año 2017

He tocado fondo por diversas circunstancias, por razones sentimentales, por conflictos existenciales, por razones de salud, por situaciones económicas, a veces muy buenas y a veces muy mala, transité por los excesos del derroche de dinero, sexo desenfrenado, alcohol y drogas, en mi vejez he estado desempleado, sin producir ni un centavo, sin vivienda propia, sin comida, sin medicinas, sin vehículo, sin afecto y con una salud muy comprometida… en fin un amplio abanico de vivencias que se mueven entre lo sublime y lo ridículo, entre lo real y lo absurdo, entre los gratos recuerdos del pasado y los terribles temores del presente y futuro incierto.

Como nos enseña la Biblia en el Libro de Job:

Cada uno pasa por el crisol de la vida solo, debemos enfrentar los retos resistiendo a fuerzas incontrolables y obtener nuestros propios triunfos. Llegará el momento en que nuestros familiares nos abandonarán y debamos permanecer en pie solos”

Recordando a mí querido Amigo y Maestro, el Dr. Miguel Alejandro Römer Römer, desaparecido físicamente en 2017, me permito compartir estas líneas de su autoría:

«Pero aprendí lo que es La Vida en realidad, aprendí que todas las cosas pasan, que no hay nada estático, todo está en constante movimiento, aprendí que la vida es como un río que corre sin cesar, a veces plácido y tranquilo con márgenes bellas, violento en ocasiones, cuando hay obstáculos o el cauce se estrecha…

O cuando ocurren desniveles y sus aguas en cataratas se convierten. Tenemos solamente la opción de desplazarnos hacia una u otra orilla si las circunstancias lo permiten, pero si contra la corriente intentamos nadar ¡seguramente nos vamos a ahogar!

Desnudo y sin un centavo, a este mundo llegué; con las manos vacías. Así de adonde vine he de retornar…

Una voluntad superior, decidió mi llegada, y decidirá mi regreso; sin consulta previa, sin haber sido prevenido…

Es a estas alturas, cuando uno se da cuenta que todo lo que tenemos y hemos tenido ¡solo prestado ha sido!

Prestados fueron nuestros padres, nuestros hermanos, prestados son nuestros hijos, nuestros nietos y nuestros amigos; prestados nuestros bienes materiales; prestados, cada minuto, cada segundo que pasó… y que nuca más han de volver.

Prestadas fueron las horas de felicidad, prestadas las horas de amor, prestados nuestros besos, prestadas las horas de dolor.

Insensatos fuimos, cuando a estos préstamos, no valoramos adecuadamente; cuando despilfarramos, segundos, minutos, días meses y años.

Y es ahora, cuando comenzamos a vislumbrar nuestra verdadera existencia, su misterio y profundidad.

Cuán equivocados estuvimos cuando el futuro nos parecía infinito…

Cuando creímos saber distinguir lo verdadero de lo falso, cuando creímos que éramos alguien importante…

Cuando no supimos distinguir el amor mundano del amor universal, cuando lo material nos encandilaba, a expensas de lo espiritual…

Cuando nos atrevimos, a juzgar a los demás, cuando pensamos que la gente adinerada eran envidiables, cuando las pérdidas materiales nos acongojaban…

Cuando no supimos distinguir la amistad verdadera, de la interesada, cuando sentimos rabia al descubrir, que fuimos vilmente engañados…

Cuando nos perturbó, no recibir un merecido reconocimiento…

Cuando buscamos la felicidad, donde nunca la habríamos de encontrar…»


*Extracto tomado del escrito: «Cuando el Tiempo se agota» del Dr. Miguel Alejandro Römer Römer + (1922-2017) en MEDICINA PARA EL ESPÍRITU

Todo cambia con el transcurrir de los años, lo que hoy está arriba, mañana estará abajo, como la canción: “La vida es una tómbola”… llena de luz y de color… y a veces llena de tonos oscuros y tristes.

Aprendí que mi querido papá, quién hoy en día se encuentra lleno de vida y de salud a sus 85 años de feliz existencia, tenía mucha razón cuando me decía de niño que “yo no sabía lo que era tener hambre”… “yo fui criado como un niño rico pero ya no soy ni niño ni rico», y yo le agrego hoy en día: ahora soy viejo y pobre”… (2017)

Todo cambia en un abrir y cerrar de ojos (Alguna vez fuí joven…)

Es muy cierto, viejo y pobre… y ahora SI lo sé muy bien… ahora sé lo que es “sentir hambre” y lo que es “TENER HAMBRE” y no tener nada para aplacar los “rugidos del estómago y el intestino” (o borborigmos).

No quiero seguir tratando de “ocultar el sol con un dedo”… y por eso quiero gritar a todo pulmón, desde lo más profundo de mi corazón (o de mi estómago):

TENGO HAMBRE!!! Y ESTOY CANSADO DE TODA ESTA MIERDA!!!

Entonces pienso en todos esos niños venezolanos que están creciendo en este país desabastecido y empobrecido, que no tienen acceso a una alimentación variada y balanceada, pienso en todos esos adultos mayores que después de haber entregado toda su vida al servicio de su país, ahora mueren de mengua por la falta o carencia de algún medicamento imprescindible para tener calidad de vida o incluso para poder conservar la vida misma. Así que puedo concluir que solo soy un insignificante granito de arena en este desierto de miseria y desolación, que ya no tiene sentido seguir viviendo en el medio de todo este bochornoso y patético escenario en que me encuentro, tanto en mi entorno más cercano, me refiero al familiar, por darle un nombre, como el entorno macro, al país en que habito, un país devastado, quebrado, anarquizado, dirigido por unos gobernantes incapaces que están rodeados por una pandilla de delincuentes y forajidos uniformados, asesorados por unos comunistas trasnochados y para colmo con una oposición igualmente incapaz, cómplice y genuflexa.

MI ALMA TIENE PRISA…

Conté mis años y descubrí que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora….
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables
donde se discuten estatutos, normas, y procedimientos y reglamentos internos sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que a pesar de su edad cronológica no han crecido.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa
Sin muchos dulces en el paquete….
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír de sus errores
Que no envanezca con sus triunfos
Que no se considere electa antes de hora.
Que no huya de sus responsabilidades
Que defienda la dignidad humana
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas.
Gente a quien los golpes duros de la vida, les enseñó a crecer con toques suaves en el alma.

Sí…tengo prisa…por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan….
Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una.

Mario Andrade (Brasil, 1893-1945)

JUGANDO CON NÚMEROS, CONTANDO LOS MOMENTOS…

Mi vida la puedo dividir en tres etapas:

1959 – 1977 (18 años)

Desde mi nacimiento prematuro en la clínica Luis Razetti (1959), mi vida en Caracas, en El Paraíso: Residencias Sta. Teresa en La Loira (1960), Quta. Julia en Las Fuentes, nace m hermano Julio César (1961), Quta. Vic-Jul  en La Paz (1963), nace mi hermana Elizabeth Coromoto (1964), Quta. Elizabeth Coromoto en La Loira (1965), mi infancia feliz como un niño pequeño burgués (niño rico y consentido), uso de razón (1966), Primaria en el Colegio Loira (1er. y 2do. Grado) y Colegio San Agustín El Paraíso (de 3er. Grado en adelante), cuentos de Mamá: Había una Vez, La Biblia de los Niños, Librería Elsa y Las Novedades, delivery semanal de suplementos y Libros “Películas de Walt Disney”, Primera Comunión Iglesia La Coromoto (1967) Tiendas American Toy Store y Casa Senior, muchos juguetes, G.I. Joe, carritos y más carritos, mis primeras mascotas Pinky y Laika, mi primera bicicleta, Parque La Paz, Taxco, Olimpíadas México (1968) Radio Aeropuerto, clubes sociales: Playa Grande Yachting Club y Junko Country Club, mis queridas primas-hermanas Belitza y Karely Coromoto van Grieken van Grieken siempre presentes y consecuentes como parte importante de nuestras vidas, viajes inolvidables al exterior como a Disneyland, Anaheim, California, llegada del Hombre a La Luna, (1969), Kung-Fu en gimnasio Tak, Beisbol, grandes amigos de la infancia Lino Alberto Pacheco, Andrés de Jesús Arráez Febres, Paso Fino, viaje a México y EE.UU., inicio en la Lectura con cuentos juveniles (Alejandro Dumás, Mark Twain, Julio Verne, Hans Christian Andersen, Stevenson, Melville, otros), escuchar música con Mamá en su carro en reproductor de “cartuchos” de 8 tracks, más amigos de la infancia: Oscar Enrique (Cachito) y Carlos Julio Troconis Poleo, Juan Carlos “Kike” Rodríguez (QEPD) amistades imperecederas, Festival de San Remo – Nada “il Cuore é uno zíngaro”, Mundial de Fútbol México (1970) “Amor Es…”, amores “platónicos”, Aureana, pulseras de las gomitas de las tapas de compota, primeras fiestas, primeras lecciones de baile de Karely, salida de 6to. Grado, inicio de Bachillerato (1971), mi primer equipo de sonido “grande” amplificador Meca y plato Garrard, colección de discos, Navidades en el exterior (1972), caimaneras de beisbol, mi primera moto, escapadas con los carros de casa, primera noviecita Vicky, Jesucristo Super Star, Navidades y Fin de Año en casa de Abuela Materna en la Gral. Paéz (1973), pasión por el cine, fines de semana en apartamento de playa en Playa Grande, Memorables Fiestas de la Cruz de Mayo y de Aniversario del Club con La Billo’s Caracas Boys, inicia mi pasión por el Tenis, aficionado a la lectura de revistas sobre política como Resumen y Zeta y coleccionista del Almanaque Mundial y otras publicaciones periódicas, Mundial de Fútbol Alemania, mudanza a Residencias Del-Rea en Montalbán, cambio de vida: de vivir en una Quinta a un Condominio (1974), una vida llena de agradables vivencias y recuerdos, lectura de toda la prensa diaria junto a mi Mamá, lectura de grandes clásicos (La Biblia, Homero, Virgilio, Cervantes, Cantar  El Mío Cid, Lazarillo de Tormes, Eduardo Blanco, Rómulo Gallegos, Arturo Uslar Pietri, Miguel Otero Silva), correspondencia permanente con Gretty, desisto de ir a Europa por 30 días para estar con Gretty en vacaciones, repruebo 4to. Año, salida del Colegio San Agustín para el Santa Elena, Navidades inolvidables con nuevos vecinos en Montalbán: Filly, Flias. Velasquez, Alcalá, Pereira, Albero; patineteros (Skateboard), grandes películas (1975), nuevo colegio nueva vida social, grandes amigos, primeras Discotecas: Sunshine, Studio 84, primer viaje (solo) a USA, primer porro, colección de zapatos Adidas, Kung-Fu (1976) Bachillerato en colegio San Agustín (1971 – 1975) y Santa Elena (1975 – 1977), mi primer Toyota (1976) mi graduación de Bachiller (1977) , viaje graduación Aruba-Curaçao con mí promoción del IESE, inicio en la UCAB – Economía, jugar mucho Tenis, una etapa muy light & happy hasta el final de mi adolescencia, desencuentros paternales, mi primer gran Amor con Filly, otros “amores”, ilusiones afectivas y sentimentales, “Torn Between two lovers”, Filly – Eunica, mi primer viaje “largo” manejando solo por carretera hasta Barinitas en Diciembre del año 1.977, Navidad y Año Nuevo lejos de casa con Gretty, la que sería mi primera esposa. Paseos por el páramo con “chaperona”, comienzo a pensar en una “nueva vida”…  (1977)

1978 – 2000 (22 años)

Desde la interrupción de mis estudios en la UCAB – Ccs., “huída” con Gretty hasta Barbasquito para hablar con Papá, dejando a Lino Alberto mensaje para entregar a Mamá, mi primer matrimonio (Gretty Marzo 1978), mucha tensión familiar, hospitalización de Aida (suegra), salida de Residencias DEL-REA en Montalbán, luna de miel con migración a Barinitas, inicio estudios Ingeniería Agro-Industrial en la Unellez – Bnas. (1978), viviendo con mis suegros, comienzo a Fumar “regular”mente, mucha recreación y lectura, diseño y construcción de mi anexo en terreno de mis suegros (mi primera casa) nueva vida, nuevas amistades perdurables a lo largo de los años: Arturito Sayago (QEPD), Carlos Linares, Domingo Ostuni, mucho Club Español y Tenis, Mundial de Fútbol Argentina (1978), vida en Barinitas, Daisy primera mascota-hija, viajes por el páramo, fotos, Lectura de Novelas y BestSellers (Frederick Forsyth), Navidad entre Caracas y Barbasquito (1979), el regreso a Caracas con Gretty a casa de mis padres a Resid. Celeste en Montalbán, corta estancia en Barbasquito (hato de Papá), regreso a Caracas (1980), primer Trabajo en Industrias Cagua con Ramón Gómez Romero mi primer Jefe, un gran Maestro laboral, excelente salario que al cambio de la época equivalía a $ 1.000 / mensuales, mucho aprendizaje y duro comienzo, embarazo de Gretty, mi apartamento propio de Resid. Del-Rea en Montalbán (1980), continua mi vida laboral formal, grandes experiencias en grandes empresas nacionales y transnacionales, nacimiento de mi hija Vanessa (Enero 1981), mucha alegría y felicidad familiar, inicio y formación como nuevo padre de familia, eventos de salud: bilirrubina, secuelas neurológicas del forcep, arduo trabajo con nuevas responsabilidades (1981) vida compartida entre familia y trabajo, bautizo, ascenso al área de ventas en la empresa, un gran amigo: José Manuel Piñeiro Eibe, Mundial de Fútbol España (1982), otro excelente amigo Alfredo Campos Pereira (QEPD), inicio del año Bicentenario del Libertador con devaluación de la moneda en Febrero (Viernes Negro 18 de Febrero) el dólar pasa de 4,30 a 6,50 Bs./$ y se pensó que era un “fin de mundo”, nerviosismo en el mercado de trabajo y en la oferta y la demanda, desacuerdos con el sr. Gómez, fin de la relación laboral en I.C. en Mayo, buscando trabajo, mucho Tenis y lectura, compra de enciclopedias y colección de revistas de Aviación en fascículos semanales o mensuales, mucha Historia de Venezuela y Simón Bolívar en su año Bicentenario, ayuda incondicional de Mamá, inicio de estudios de Derecho en USM, comienzo a trabajar en Kelko en Octubre, evaluaciones y pruebas para optar por una plaza fija en la empresa, Diciembre trabajando, Intellevisión II (1983), arduo trabajo en Industrias Kelko con mi Jefe el Ingº Tulio Armando Maldonado Villanueva, un valioso profesional y excelente ser humano, quién sin saberlo se convertiría en mi Mentor, en mi Maestro y Guía a seguir, mi Héroe y a la larga en mi gran Amigo, Ford Del-Rey nuevo de paquete, TDC Amex, vida social, La Lechuga, La Menta (1984), trabajo y más trabajo, formo parte del crecimiento de la compañía, nuevas responsabilidades, interrupción de estudios Derecho en la USM, viajes familiares, Mercedes Benz 280S (1985), trabajo, diversión familiar, Círculo Militar, mucho Tenis, Mundial Fútbol México (1986), trabajo, intensa relación amorosa extra-matrimonial con MEB, peligra el matrimonio, “dos casas” dos vidas, separación temporal de Gretty, se marchan a Bnas., difícil reconciliación y regreso al “status quo” del matrimonio Torres Hernández (1987), lucha interna entre la pasión y la razón, hobby de Tiro y armas, Smith&Wesson .357 Magnum, asiduo practicante de Tiro de Combate en Polígono Libertador, montañismo, mi querido Cerro El Avila – Sabas Nieves – Chacaíto – Qbda. Quintero – Los Venados – Galipán, Fiat Regata nuevo de paquete, dejo de Fumar, viajes familiares, éxitos y ascensos laborales, mucha vida social y disfrute de sitios de moda: Weekends, Chuky Lucky y Ático (1988), remodelación del apartamento, muebles nuevos de cuero, más Libros, mucha música y otros hobbies, sigo sin fumar, vacaciones y viajes familiares, gratas vivencias, muchas fotos, vida familiar armoniosa y alegre, vacaciones de fin de Año en Barinas y Mérida (1989) sigue vida exitosa, ascensos laborales, servicio técnico a Ensambladoras Automotrices, mucho flitreo y sexo, bellas mujeres, frecuentes comidas en Restaurantes de moda: Belle Vue, Hato Grill, Hereford Grill, Lee Hamilton, El Lagar, La Huerta, Dog & Fox, Mundial Fútbol Italia (1990), vuelvo a fumar, mucho Sexo, Alcohol, Drogas y “Rock & Roll”, mucho Saba, Doral y Morrinson (American Bar), disfrutando de la buena vida y de mi buena situación económica, siguen ascensos, responsabilidades y éxitos laborales, accidente automovilístico con más daños materiales que físicos, gastos económicos imprevistos (1992) inicio del nuevo año con intención de separarme sin tener una “razón de peso” para tal decisión, separación definitiva de Gretty (Abril 1993), mucha tristeza y difícil recuperación, apoyo incondicional de mi gran Amigo-hermano Arturo Sayago, como olvidarlo, añorando mi vida familiar, extrañando a mi hijita, resurgimiento amoroso y disfrute de mí soltería, Café Brasil, Chocolate, Weekends, Tarzilandia, Navidad con familia G. M. y Año Nuevo con Vanessa en Barquisimeto (1993), se fortalece mi nueva relación sentimental pero sigo “extrañando” mi status anterior: mi familia, mi hija, todo…, finaliza mi relación laboral con Kelko después de 11 años, fallece Aida (Mamá de Gretty), estoy presente en su funeral y entierro, nuevo trabajo con Chemserquim, trágico fallecimiento de mi gran ídolo Ayrton Senna (01 de mayo 1994), Mundial de Fútbol USA (1994), firma de mi divorcio con Gretty, gestiones para alquilar mi apartamento de Montalbán, segundo matrimonio (11 Agosto 1995), mudanza y traslado a Barquisimeto, esporádicos e intermitentes contactos con mi hermana Elizabeth Coromoto (1995), adaptación a mi nueva vida de casado, trabajos exitosos con Dipev y Venoco, Micky compañero inseparable e insuperable (1996), reinicio de relación laboral con Venoco, relación de pareja inestable, embarazo inesperado que genera desacuerdos, separación de 2da. esposa (1997) nacimiento de mi segunda hija Valentina (Marzo 1998), reconciliación con 2da. esposa, vuelve con Valentina al apartamento, Mundial de Fútbol Francia, nacimiento de mi nieto Luis Manuel (Agosto 1998), separación definitiva de 2da. esposa, se consuma mi segundo divorcio, sin trabajo, mucho alcohol y drogas (marihuana), vida sexual muy disipada y sin protección, extraña afección severa de salud, sufro una severa Retinopatía serosa central, largo tratamiento y lenta convalecencia, comienzo a prepararme para el fin de mi estadía en Barquisimeto (Junio 1999), el regreso a Barinas, mi diagnóstico con mi condición de VIHda en Sanitas Bnas., desgarradora separación de Micky mi Compañero-Hijito “The Best One”, mi regreso a Caracas, abatido, sin vehículo, sin casa propia, sin nada (pero con Mamá… o sea con Ella todo lo demás “vendría por añadidura”) estamos en plena tragedia de Vargas y en vísperas del Y2K en Diciembre del año 1.999. Inolvidable Fin de Año en «solitario» con mi Mamá compartiendo los dos en el Celeste (1999)

2000 – 2018 (18 años)

Desde mi regreso a Caracas, etapa de aprendizaje, volver a vivir con mis Padres, mi apartamento “alquilado” sin cobrar arrendamiento, etapa de negación con el VIH, me hago muchas pruebas ELISA con el mismo resultado positivo pero me falta el WESTERN BLOT, estoy asintomático pero inicio fuerte tratamiento con varios Adaptógenos: Uña de Gato, Equinacea, mucha Vitamina C, sigo fumando, Lectura reflexiva, releyendo algunos viejos conocidos y muchos libros nuevos de AutoAyuda y Superación, La Biblia (otra vez ahora con otro “enfoque”) (Louis Hay, Brian Weis, Wayne Dyer), reinicio de exitosa vida laboral gracias a Tulio Maldonado, creación de mi propia empresa Trasumet Consulting C.A.(2000), distribuidor independiente de importantes empresas: Serviquim, Kelko-Quaker, Industrias Kelko con la intermediación de mi gran Amigo y Mentor Tulio Armando Maldonado, recuperación y venta de mi apartamento, sigo viviendo con Mamá, reinicio del Tenis, Milagros, tormentosa relación sentimental, problemas de salud, culebrilla, confirmación y aceptación de mi diagnóstico y abordaje de mi nueva condición de vihda, Toyota Hilux 4×4 nueva (2001), sigue mi vida en pareja con Milagros, desencuentros y reconciliaciones, Mundial de Fútbol Corea-Japón (2002), vida “normal” y asintomático, montañismo, Cerro El Avila, Galipán, Colonia Tovar, Playita, intenso trabajo como distribuidor independiente (2003), mi primera PC de escritorio IBM, inicio en redes sociales FB, tareas virtuales con mi nieto Luis Manuel (2004), inicio de los problemas cognitivos de Mamá, final de mi trabajo con el Grupo SQ (2005), Milagros va y viene, se incrementan problemas de salud de Mamá, sus delicadas caídas y fracturas, Mundial de Fútbol Alemania (2006), atención y cuidado de Mamá con invalorable colaboración de Milagros Verde, gran desgaste físico y emocional de mi parte, traslado de Mamá a Valle de La Pascua al cuidado de Papá y hermanas paternas, decaimiento de mi salud con fuerte crisis, hospitalizaciones (TBC complicada), presencia y apoyo incondicional de Milagros, muchos exámenes y largo tratamiento, brusco descenso de mis CD-4 y aumento de mi Carga Viral, inicio del tratamiento ARV., mucho apoyo moral y económico de José Manuel Piñeiro y de mi prima-hermana Karely Coromoto (2007), fuerte lucha por mi salud y por mi vida, muchos exámenes y consultas médicas, “renacimiento” como el ave Fénix, rompimiento con Milagros, tristeza y depresión, última visita de Mamá al Celeste (2008), atención a problemas de salud asociados a enfermedades oportunistas, soledad, depresión, Mundial de Fútbol Sudáfrica (2010), Laptop y más redes sociales, traslado al Hospital Militar en Ccs. y fallecimiento de mi querida Mamá (2011), crisis existencial, reconciliación y ruptura definitiva con Milagros, trabajo con Domingo Ostuni como contratista de Corpoelec (2012), visita de Lily Taibo de Argentina, hermosas vivencias y recuerdos, última Navidad en Montalbán (2013), se produce un “extraño” hurto en el apartamento que habito con lamentables pérdidas de efectos personales y materiales, se inician gestiones para vender el apartamento materno del Celeste promovidas principalmente por mi hermana Elizabeth Coromoto y mi hermano Julio César con la total anuencia de Papá, sin deseos de oponerme, accedo a firmar cediendo mi parte a cambio de una suma irrisoria, al consumarse la venta se produce mi salida obligada de Montalbán en Agosto, Mundial de Fútbol Brasil, envío de mis enseres y pertenencias a la casa de Gretty y Vanessa en Barinas, días de playita, viaje a Barinas, breve estadía en La Manguita finca de Domingo “Mimo” Ostuni, en Octubre decido aventurarme hacia el páramo Merideño, mejora mi vida, viajes, muchas fotos, me establezco de manera definitiva en Santo Domingo, municipio Cardenal Quintero de Mérida, primera Navidad en Santo Domingo, Fin de Año en El Pico El Águila, Mérida (2014), buena vida, siguen viajes, fotos y mucha escritura, venta de vehículo, viaje a Caracas, compra de moto TX, fallecimiento en octubre (19/10) de mi Tía-Madrina Josefina van Grieken, regreso al páramo, 2da. Navidad en Santo Domingo compartiendo con la familia Peña Ramirez y en especial con mi querido Jesús Leonardo “Leo” Peña Ramirez (2015), paseos y recorridos en moto por el páramo, fotos y videos, escritura, trabajos a destajo, publicidad a posadas, venta de moto, compra de bicicleta, viaje a Caracas, Navidad con Vanessa y Gretty en Santo Domingo (2016), comienza severa crisis económica personal y en todo el país, mucha hambre, venta de Bicicleta, de mis Smartphone y de “todo” lo que pude vender, sigue el Hambre, en mayo finaliza mi feliz estadía en Santo Domingo, regreso a Barinas en Junio, tensa situación de adaptación, trabajo como recepcionista en hotel propiedad de Domingo “Mimo” Ostuni, fin del trabajo en Octubre, panorama oscuro, vuelvo a contemplar seriamente la idea del suicidio, un gran dolor por el repentino fallecimiento de mi gran amigo-hermano del alma Arturo Sayago (R.I.P.) en USA, fuerte depresión, momentos muy difíciles, Mucha Miseria y Hambre, paso muchos días sin poder bañarme ni asearme por falta de agua, estoy pasando por el peor momento de mi vida (hasta ahora), trato de buscar para ingresar en un asilo de la Misión Negra Hipólita (indigentes en situación de calle) sin obtener ninguna respuesta positiva, sigue el hambre y la miseria mientras aquí me ignoran por completo, intento de acercamiento a Vanessa sin mayor éxito, logro vender la sim card de mi línea Digitel y con eso compro unas hallacas para la cena de Navidad y fin de Año, Nochebuena en Barinas, nuevos rumores de saqueos y disturbios, Hiperinflación o Estanflación desatada, los precios suben de manera exorbitante día a día, no hay control, se hace muy difícil vivir en las condiciones actuales del país, nuevo aumento de salario de fin de año que traerá un gran aumento del precio de bienes y servicios, ya hoy en día no alcanza el dinero para medio comer, hablando de comer… modesta cena (hallaca y un trozo de pan de jamón) de Año Nuevo (brindis con un vaso de agua) en familia con Vanessa, Luis Manuel, Gretty y Laika en Barinas, sin bañarme desde hace varios días por falta de agua y jabón, sin afeitarme con una barba digna del mejor indigente, con un pantalón de un mono “deportivo” y una franela vieja que llevo puestos desde hace más de una semana, así culmina el año. (2017).

BONUS TRACK…

mi estancia actual en Barinas hasta agosto del año 2.018

También puedo mencionar unos “quiebres representativos en estos años:

1977 PUNTO FINAL VIDA ADOLESCENTE, SALIDA DE LA COMODIDAD HOGAR MATERNO (ZONA DE CONFORT), TRASLADO INMINENTE A BARINAS, VIDA EN LA PROVINCIA

1980

REGRESO A CARACAS

1987 DUALIDAD AFECTIVA E INTENTO FRUSTRADO DE DIVORCIO CON GRETTY, BREVE SEPARACIÓN, DOBLE VIDA SENTIMENTAL, CRISIS MATRIMONIAL

1993

SEPARACIÓN DEFINITIVA DE GRETTY

1997 FIRMA DE SEPARACIÓN CON CHRIS Y BREVE RECONCILIACIÓN, INDECISIÓN LABORAL, VARIOS EMPLEOS

1999

DIAGNÓSTICO CATASTRÓFICO – TRASLADO A CARACAS

2007 TRASLADO DE MAMÁ AL GUÁRICO, DETERIORO GRAVE DE MI SALUD (TBC), LARGA HOSPITALIZACIÓN, LARGO TRATAMIENTO, INICIO DE TERAPIA ARV (TARV), RUPTURA CON MILAGROS

2011-2014

MUERTE DE MAMÁ – SALIDA DE CARACAS

2017 REGRESO DEL PARAISO (PÁRAMO MÉRIDA) A BARINAS, SIN CASA, SIN VEHÍCULO NI TRABAJO, DIFÍCIL SITUACIÓN ECONÓMICA PERSONAL Y MUY CRÍTICA EN GENERAL DEL PAÍS, CONFLICTO EXISTENCIAL, COLAPSO TOTAL, GAME OVER

Con esto ya no hay más pendientes…

En agosto del año 2014 me convertí en “gitano” me volví un “homeless” al verme forzado a abandonar “mi” apartamento en Montalbán, Caracas y comenzar un periplo sin saber a ciencia cierta a donde me llevaría el destino en esa travesía que recién comenzaba, cuando me vi obligado por las circunstancias a salir de mi “zona de confort”, a abandonar mi lugar de residencia, pues mi padre y mis hermanos decidieron vender el apartamento donde yo había vivido durante los últimos 15 años, el cuál era propiedad de mi mamá, quién había fallecido en agosto del año 2011

Mamá en la clínica Atias – año 2004

El hecho es que pasados estos tres años después de la muerte de mamá ellos decidieron de manera unilateral vender el apartamento que me servía de vivienda, donde había compartido con mi madre sus últimos años de vida a mi lado, brindándole los cuidados y compañía que mis hermanos no pudieron ofrecerle en su enfermedad y vejez como lo hubiese hecho cualquier buen hijo con su progenitora en esas circunstancias, pues ninguno de ellos vivía en Caracas y además siempre esgrimieron “argumentos de peso” para justificar su inasistencia, obligaciones laborales, ocupaciones familiares, la distancia geográfica… (quizás también afectiva me permito agregar yo)

El hecho es que debí hacerme cargo del cuidado integral de mi mamá y lo hice con las dificultades propias de esa responsabilidad pero con el agrado de poder atender a mi amada madre como lo había hecho ella conmigo cuando llegué a este mundo, seguramente no con el mismo entusiasmo y pasión que ella le imprimió a su labor materna pero si con mucho amor y esmero; dejé mi trabajo y me dedique a su cuidado exclusivamente. Conté con la ayuda de Milagros Verde (mi pareja en ese entonces) para atenderla, y con la ayuda económica incondicional de parte de mi padre, quién periódicamente venía a visitarla. Inicialmente se contrató a una enfermera las 24 horas del día para colaborar con su cuidado, así como una fisioterapeuta que acudía tres veces a la semana para su terapia y rehabilitación motriz después de su operación de la cadera. Así transcurrieron tres largos años de arduo trabajo como “cuidador de mamá”.

Cuando mi salud me impidió seguirla atendiendo, papá se la llevó con él a Valle de La Pascua con su “otra” familia junto a mis hermanitas (por parte de padre) guariqueñas: Francis Belén y Victoria Valentina (y a su hermana Lizbeth, que sin ser hija biológica de papá, el asumió criarla y darle su apellido) donde pasó cuatro años más hasta que tuvimos que trasladarla nuevamente a Caracas, gracias a la colaboración de mi hermano Julio César quién la fue a buscar a Valle de La Pascua en Julio del año 2011 en unas condiciones de salud muy precarias y bastante comprometida, debiendo hospitalizarla de inmediato en el Hospital Militar de Caracas, donde falleció el 14 de Agosto del año 2011.

Volviendo al tema de mi salida de Montalbán en el año 2014 y llegado el momento de afrontar la realidad de que debía abandonar la que había sido mi vivienda durante los últimos 15 años y sin la posibilidad de poder adquirir o alquilar una vivienda alterna, me vi sometido a una profunda presión psicológica con su carga de ansiedad, angustia y depresión ante tal circunstancia. El fantasma de mis ideas suicidas reapareció con su acostumbrada vehemencia y estuve a punto de entregarme a sus deseos pero una vez más prevaleció mi fe en Dios y el temor a ir en contra de mis preceptos cristianos, tal vez fue simple cobardía o quizás seguí viviendo por instinto de supervivencia…

Pensé en negarme a firmar la venta como parte de los herederos de mi madre y así evitar la transacción que tenían ya adelantada mis familiares, pero luego sentí que mi precaria condición económica así como mi deteriorada salud no me hacían un buen contendor para esa difícil batalla familiar y legal. Es por eso que en contra de las recomendaciones que me hacía mi abogado de oponerme a la venta para preservar mi seguridad de vivienda, decidí firmar y así permitir que siguiera su curso la negociación aunque con esa decisión estaba quedando en la calle, como en efecto sucedió.

Es así como el día 04 de Agosto del año 2014 salgo del apartamento del Celeste en Montalbán, con mi carro lleno de equipaje y con rumbo al litoral central para ordenar mis ideas y decidir qué camino inmediato tomaría en esta “aventura gitana” o mejor dicho de “homeless” que recién comenzaba.

Debo mencionar que en los días previos a la firma definitiva del documento de venta en el registro principal, surgió el ofrecimiento por parte de mi padre que él me ayudaría con un aporte económico, adicional a lo recibido sobre mi parte de la herencia materna, para así facilitarme una eventual adquisición de una modesta vivienda en Barinas o en algún otro lugar para solucionar mi problema de vivienda. De igual manera mi hermana Elizabeth Coromoto me ofreció la posibilidad de alquilarme un anexo en una casa propiedad de su esposo en la quta. Lurgema en La Paz.

Para no entrar en un recuento nada grato para mi memoria de estos acontecimientos, solo quiero reiterar que ninguno de estos ofrecimientos llegó a hacerse realidad, ni el anexo en alquiler de mi hermana, lo cual me obligó a tener que regalar una parte de mis enseres personales que había dejado para llevarlos al citado anexo y tampoco el ofrecimiento de mi padre de ayudarme económicamente para comprar una vivienda; debo comentar que incluso llegué a concretar un par de potenciales compras en Barinas, con la cantidad que tenía producto de la “herencia” de mamá, pero por no tener la cantidad requerida para poder realizar la compra, tuve que abortar las negociaciones ante las evasivas respuestas de parte de mi padre para el aporte de la ayuda adicional ofrecida.

En vista de todo lo antes mencionado y luego de pasar unos agradables días en la playita para luego despedirme de mi ciudad natal, viaje el 13 de agosto con destino a Barinas y me alojé durante casi dos meses en la finca de mi amigo Domingo Ostuni en La Vizcaína en las afueras de la ciudad de Barinas, después de haber dejado todas mis pertenencias en la casa de Gretty y Vanessa, decidí emprender un viaje-aventura, como un lobo estepario hacia mi amado páramo andino merideño y así lo hice a finales de Octubre del año 2014.

Me alojé unos días en una hermosa posada en las afueras de Santo Domingo, en el sector el Baho, en la Posada Los Ángeles de la familia Rivas.

Estaba decidido a pasarla muy bien y a disfrutar de ese regalo que me estaba ofreciendo la vida al permitirme estar en una de las zonas de mi mayor agrado en Venezuela, en el páramo andino, a dónde tantas veces fui en mi infancia y en mis vacaciones con mi primera esposa y antes de casarme con mi segunda esposa, es decir un lugar del cual atesoro hermosos y muy gratos recuerdos; allí estaba nuevamente.

Octubre 2014

Después de pasar varios días como un turista adinerado decidí buscar un alojamiento más económico en el propio pueblo de Santo Domingo de Guzmán, en el municipio Cardenal Quintero del estado Mérida.

Noviembre 2014

Home New Home

Allí conseguí una modesta pero cómoda habitación en alquiler en la casa de la Sra. Matilde y el sr. Ismael Monsalve, en la que estuve viviendo durante casi tres meses, al estilo de Harry Haller…

En diciembre del año 2014 decidí mudarme a la Posada Las Morochas propiedad de la Sra. Ana Lucía Ramírez viuda de Peña donde permanecí hasta el mes de Mayo del año 2017 pasando lo que serían los 30 meses más tranquilos y felices de mis últimos días de vida, viviendo como un lobo estepario, solo pero feliz, con dos almas dentro de un solo pecho, tratando de reconciliar al hombre y al lobo o tal vez dejando que finalmente uno de los dos prevaleciera y lograra imponerse sobre mis angustias, mis temores y sobre mis debilidades…

Allí conocí entre otras personas, a alguien muy especial, a Jesús Leonardo “LEO” Peña Ramírez, un ser excepcional, el quinto hijo de la Sra. Ana Lucía, un muchacho de 30 años (cuando lo conocí) con una severa discapacidad motriz y de lenguaje, con un leve retardo mental, pero con un gran corazón y un don de buena gente que le «brota por los poros», quién postrado en su silla de ruedas me dio grandes lecciones de vida y me regaló muchos momentos alegres y felices a su lado.

Leito – año 2015

Año 2015

Jesús Leonardo “LEO”

enero 2017

Leo en la fiesta de San Benito

Año 2017

Siempre llevaré en mi corazón a mi «compadre» Leíto

Un relato andino que nos muestra la tenacidad de sus pobladores:

JESÚS LEONARDO “LEO” PEÑA RAMÍREZ

Un 29 de agosto del año 1984 en el HULA de la ciudad de Mérida vino al mundo mi querido amigo Jesús Leonardo Peña Ramírez, conocido cariñosamente como LEO, el quinto hijo de la Sra. Ana Lucia Ramírez Lobo de Peña y del sr. Urbano Martín Peña Gil (QEPD), un honorable y respetado matrimonio de la localidad de Santo Domingo en el municipio Cardenal Quintero del estado Mérida.

El alumbramiento se dio con algunos problemas, lo que ocasionó que producto del parto realizado con fórceps, al pequeño recién nacido le causaron lesiones cerebrales irreversibles que motivaron un terrible diagnóstico de parte de los galenos que lo atendieron: “el bebé no sobreviviría más de 5 días” así que según ellos: “no había nada más que pudiesen hacer los médicos y que si los padres lo deseaban podían trasladarlo hasta su residencia para que falleciera allá…”

Que terrible diagnóstico para unos humildes padres amorosos, con una familia forjada en base al duro trabajo de sus manos, de modestos recursos, que debieron esperar durante 15 angustiosos días mientras veían a su pequeño bebé en una incubadora, lleno de sondas y “mangueritas” para saber cómo terminaría toda esta incertidumbre y sufrimiento.

Finalmente al día 16 por autorización médica, y ante el diagnóstico de un desenlace fatal inminente, deciden trasladar a su recién nacido desde la ciudad de Mérida hasta la población de Santo Domingo, atravesando el páramo andino en plena época de invierno, transitando por inclementes parajes y llegando a sobrepasar los 3.000 m.s.n.m. con su preciada y delicada carga, su quinto hijito recién llegado al mundo.

Gracias a su condición de personas recias y fuertes del páramo andino sumado a su gran Fe en Dios por ser una pareja de creyentes, católicos practicantes y de una gran fortaleza espiritual, decidieron emprender el viaje con su bebé, pues si iba a fallecer que lo hiciera en su casa en Santo Domingo y no en un “frío” hospital.
Su madre me comentó conmovida que el bebé respiraba con dificultad, temblaba por el intenso frío, sus manitos y uñas se le ponían moradas… su padre detenía la marcha del vehículo para poder atender entre padre y madre al bebé, temiendo a cada instante por la precaria existencia de su hijito, esperando lo peor al atravesar los altos de la laguna de Mucubaji, donde la altura de la carretera trasandina excede los 3.000 mts. sobre el nivel del mar.

Realmente un difícil recorrido para cualquier niño recién nacido y agravado por la precaria condición de salud del pequeñín “Leito” se convertía en una misión casi imposible de realizar.

Pero la divina misericordia estaba presente para socorrer y proteger a Jesús Leonardo, esto sumado a la fuerte determinación y dedicación de sus padres Ana Lucía y Urbano (QEPD) durante su primeros años de vida y más tarde al fallecer su padre, al esmero y dedicación exclusiva de su amorosa madre con ayuda de sus hermanos, el milagro se hizo realidad y LEO pudo sobrevivir a aquellos fatídicos “5 días” que le concedió la ciencia médica…

Leito año 1994

No solo logró sobrevivir, si no también formarse y preparase para la vida, pues su madre se esmeró en proporcionarle educación formal durante 6 años en la vecina población de Pueblo Llano.

Teniendo que trasladarlo diariamente hasta el instituto donde adquirió las nociones básicas en letras, números, colores, manualidades y así capacitarlo con las herramientas básicas cognitivas para poder interactuar con sus semejantes y con la sociedad en general.

Aunque padece de un leve retardo mental y sus limitaciones fonéticas y motoras son evidentes y severas, Leo aprendió a comunicarse con la mirada, con sus gestos y algunas palabras de una manera efectiva con las demás personas y de una manera perfecta con su querida Madre, quién le entiende con exactitud todo y cada uno de los detalles que él le transmite, como si estuvieran manteniendo una fluida conversación.

Leo debe ser movilizado en una silla de ruedas por sus severas limitaciones motoras pero eso no es impedimento para demostrar su buen humor y picardía día tras día.

Su abnegada madre Ana Lucía debe cargarlo para todas sus actividades, como llevarlo al baño, acostarlo, para cambiarlo de lugar, deben darle la comida, en fin sin ella y la eventual ayuda de sus hermanos, de la camarera y del chofer, Leíto no es capaz de movilizarse ni valerse por sí mismo a causa de su severo condición de cuadripléjico. De las pocas cosas que puede realizar con mucha dificultad con sus “agarrotados” deditos es cambiar el control del televisor, lo que realiza con un gran esfuerzo si tiene el control sobre la mesa de su silla, lo que evidencia su tenacidad y capacidad de luchar y también su comprensión de signos y números, así como su pasión por la televisión y por sus programas favoritos, cambiando a su elección y dependiendo del horario de programación y así pasa muchas horas disfrutando de su hobbie favorito. Aunque eventualmente es sometido a fisioterapias, tratamientos alternativos e incluso masajes corporales y ejercicios dirigidos por su mamá, su cuerpo evidencia ciertas lesiones dermatológicas y malformaciones óseas producto de su larga postración en una silla.

Jesús Leonardo Peña Ramírez

Jesús Leonardo y su Mamá Ana Lucía

Mi querido amigo Leo es un ejemplo de vida, un luchador, un exitoso sobreviviente, un todo terreno 4×4, un hombre caritativo y solidario con los demás, excelente anfitrión de sus amigos y visitantes, amante de la buena música, en especial de las rancheras, las cuales escucha todas las mañanas mientras ríe a carcajadas de alegría, es un enamorado picaflor de las hermosas muchachas andinas, le encanta que lo saluden y que lo “piropeen” y halaguen, también puede ser muy pícaro y hasta “burlista” cuando se da cuenta que alguien está haciendo algo de manera equivocada, por ejemplo: si se equivocan con el control del televisor o si tratan de encender la luz cuando no hay energía eléctrica se ríe de manera burlona y jocosa, disfruta mucho de los paseos en su carro, dónde se sienta en el puesto del copiloto con autoridad y muy atento al manejo del chofer, y es sobre todo amante de la buena mesa, le encanta comer bien y tiene especial predilección por las papas fritas con salsa de tomate (kétchup). También demuestra su fuerte carácter como un buen Peña Ramírez, cuando algo le disgusta con sus hermanos, una comida que no le gusta o alguna persona no es de su agrado (como el vecino Lalo) lo exterioriza con vehemencia, con fuertes sonidos guturales e incluso casi levantándose de la silla de ruedas en una demostración de fuerza y de disgusto; o sea que no todo es color de rosa y que Leíto es capaz de manejar toda la gama de sentimientos y sensaciones, desde una eufórica alegría, pasando por la ternura y la picardía sin olvidar el disgusto y las rabietas, no todo es blanco o negro, el conoce los diferentes matices del gris también.

No cabe duda que es digno de reconocimiento y elogio la ardua y difícil labor diaria de su abnegada madre la Sra. Ana Lucía para brindarle una vida plena y feliz, sin escatimar en esfuerzos y sacrificios para brindarle toda la mayor suma de felicidad posible a su querido LEITO.

Quiero que sepas mi querido LEO, que además de mi mejor amigo, te has convertido en el hijo varón que yo no tuve, en mi compadrito del alma, mi panita, mi confidente, pero sobre todo en mi mejor ejemplo de vida, en la fortaleza necesaria para sobrellevar los inconvenientes que nos presenta la vida a cada momento y día tras día.

Tu sonrisa y tu mirada llena de alegría mis días, tu compañía siempre será mi mejor medicina, tu nobleza es ejemplo de lo que debe ser una buena persona y tu carácter me demuestra que estás preparado para enfrentar cualquier inconveniente que se te pueda presentar en la vida.

Que Dios te bendiga mi querido LEO

que cumplas muchas años más llenos de salud junto a tu querida Mamá Ana, tus hermanos, sobrinos, primos y demás familiares.

Paradura de Niño Enero 2017

Fueron casi tres años viviendo entre la paz y tranquilidad de las montañas, las cuales tuvieron un efecto terapéutico sanador sobre mi persona, ya que mis dolencias físicas y espirituales se redujeron a su mínima expresión y puedo decir que en líneas generales disfruté de “buena salud” en mi estadía en el páramo andino, en el bendito y mágico páramo merideño, entre ríos, lagunas, neblina y montañas pude encontrarme conmigo mismo y disfrutar de la paz y tranquilidad que brindan las mágicas tierras merideñas.

Hotel Moruco – Sto. Domingo

Terraza del Hotel Moruco – año 2016

Laguna de Mucubaji – 2015

Vista de Santo Domingo desde el parque

El Cerrito – año 2016

Año 2015

Allí puede realizar unos magníficos paseos y excursiones por toda el hermoso páramo andino, disfruté viviendo como un montañista e incluso me compré una moto enduro para disfrutar de aquellos parajes a donde no podía llegar en mi carrito. De verdad que le agradezco a Dios y a la divina providencia por haberme brindado ese anhelado regalo de mi feliz permanencia en esas mágicas montañas merideñas, un regalo que me llevo atesorado en lo más profundo de mi corazón. Como diría mi gran amigo y antiguo jefe el ingeniero Tulio Armando Maldonado Villanueva:

-“Nadie me quita lo bailao”

Noviembre 2014

Febrero 2016

Vista desde El Collado del Condor – Pico El Águila

Año 2016

Paseo en moto – Año 2016

Año 2016

Bajando hacia Timotes desde El Pico El Águila

Marzo 2017

Como todo en la vida tiene su “final”, esa etapa llegó a su fin en mayo del año 2017, pues por razones económicas me vi obligado a abandonar nuevamente mi zona de confort en la posada Las Morochas y bajar a Barinas a pedirle albergue a mi hija Vanessa y a su mamá Gretty, en su casita de Barinas, donde me encuentro actualmente esperando a ver cómo se resuelve mi dilema existencial…

Junio 2017

Me siento nuevamente como un “Lobo Estepario” deambulando entre las tinieblas y sintiéndome un extraño entre mis semejantes, sintiendo que estoy en el lugar y en el momento equivocado… esperando un final, una liberación que no llega…

Esto me hace buscar el libro de Herman Hesse y releer algunas páginas y me permito compartir la siguiente poesía y una reflexión del conocido autor por la similitud con mi situación y pareciera que fue escrita para mí:

“Yo voy, lobo estepario, trotando

por el mundo de nieve cubierto;

del abedul sale un cuervo volando,

y no cruzan ni liebres ni corzas el campo desierto.

Me enamora una corza ligera,

en el mundo no hay nada tan lindo y hermoso;

con mis dientes y zarpas de fiera

destrozara su cuerpo sabroso.

Y volviera mi afán a mi amada,

en sus muslos mordiendo la carne blanquísima

y saciando mi sed en su sangre por mí derramada,

para aullar luego solo en la noche tristísima.

Una liebre bastara también a mi anhelo;

dulce sabe su carne en la noche callada y oscura.

¡Ay! ¿Por qué me abandona en letal desconsuelo

de la vida la parte más noble y más pura?

Vetas grises adquiere mi rabo peludo;

voy perdiendo la vista, me atacan las fiebres;

hace tiempo que ya estoy sin hogar y viudo

y que troto y que sueño con corzas y liebres

que mi triste destino me ahuyenta y espanta.

Oigo al aire soplar en la noche de invierno,

hundo en nieve mi ardiente garganta,

y así voy llevando mi mísera alma al infierno.”

“Allí tenía yo, pues, dos retratos míos en la mano; el uno, un autorretrato en malos versos, triste y receloso como mi propia persona; el otro, frío y trazado con apariencia de alta objetividad por persona extraña, visto desde afuera y desde lo alto, escrito por uno que sabía más y al propio tiempo también menos que yo mismo. Y estos dos retratos juntos, mi poesía melancólica y vacilante y el inteligente estudio de mano desconocida, los dos me hacían daño, los dos tenían razón, ambos dibujaban con sinceridad mi existencia sin consuelo, ambos mostraban claramente lo insoportable e insostenible de mi estado. Este Lobo Estepario debía morir, debía poner fin con propia mano a su odiosa existencia, o debía, fundido en el fuego mortal de una nueva auto inspección, transformarse, arrancarse la careta y sufrir otra vez una auto encarnación. ¡Ay!

Este proceso no me era raro y desconocido; lo sabía, lo había vivido ya varias veces, siempre en épocas de extrema desesperación. Cada vez en este trance que me desgarraba terriblemente las entrañas, había saltado roto en pedazos mi yo de cada época, siempre lo habían sacudido violentamente y lo habían destrozado potencias del abismo, cada vez me había hecho traición un trozo favorito y especialmente amado de mi vida y lo había perdido para siempre. (…)

(…) Entonces empezó mi aislamiento. Y más tarde, al cabo de los años, años amargos y difíciles, después de haberme construido, en severa soledad y penosa disciplina de mí mismo, una nueva vida ascético-espiritual y un nuevo ideal y de haber logrado cierta tranquilidad y alteza en el vivir, entregado a ejercicios intelectuales y a una meditación ordenada con severidad, se me vino abajo también esta forma de vida, perdiendo en un momento su elevado y noble sentido; de nuevo me lanzó por el mundo en fieros y fatigosos viajes, se me amontonaban nuevos sufrimientos y nueva culpa. Y cada vez, al arrancarme una careta, al derrumbamiento de un ideal, precedía este horrible vacío y quietud, este mortal acorralamiento, aislamiento y carencia de relaciones, este triste y sombrío infierno de la falta de afectos y de desesperanza, como también ahora tenía que volver a soportar.”

En todos estos sacudimientos de mi vida salía al final ganando alguna cosa, eso no podía negarse, algo de espiritualidad, de profundidad, de liberación; pero también algo de soledad, de ser incomprendido, de desaliento.

Mirada desde el punto de vista burgués, mi vida había sido, de una a otra de estas sacudidas, un constante descenso, una distancia cada vez mayor de lo normal, de lo permitido, de lo saludable. En el curso de los años había perdido profesión, familia y patria; estaba al margen de todos los grupos sociales, solo, amado de nadie, mirado por muchos con desconfianza, en conflicto amargo y constante con la opinión pública y con la moral; y aunque seguía viviendo todavía dentro del marco burgués era yo, sin embargo, con todo mi sentir y mi pensar, un extraño en medio de este mundo. Religión, patria, familia, Estado, habían perdido su valor para mí y no me importaban ya nada; la pedantería de la ciencia, de las profesiones, de las artes, me daba asco; mis puntos de vista, mi gusto, toda mi manera de pensar, con la cual yo en otro tiempo había sabido brillar como un hombre de talento y admirado, estaba ahora olvidada y en abandono y era sospechosa a la gente. Aunque en todas mis dolorosas transformaciones hubiera ganado algo invisible e imponderable, caro había tenido que pagarlo, y de una a otra vez mi vida se había vuelto más dura, más difícil, más solitaria y peligrosa. En verdad que no tenía ningún motivo para desear una continuación de este camino, que me llevaba a atmósferas cada vez más enrarecidas, iguales a aquel humo en la canción de otoño de Nietzsche.

¡Ah, ya lo creo, yo conocía esos trances, estos cambios que el destino tiene reservados a sus hijos predilectos y más descontentadizos, demasiado bien los conocía! Los conocía como un cazador ambicioso, pero desafortunado, conoce

las etapas de una cacería, como un viejo jugador de Bolsa puede conocer las etapas de la especulación, de la ganancia, de la inseguridad, de la vacilación, de la quiebra. ¿Habría de vivir yo esto ahora otra vez en la realidad? ¿Todo este tormento, toda esta errante miseria, todos estos aspectos de la bajeza y poco valor del propio yo, todo este terrible miedo ante la derrota, toda esta angustia de muerte? ¿No era más prudente y sencillo evitar la repetición de tantos sufrimientos, quitarse de en medio? Ciertamente que era más sencillo y más prudente. Y aunque lo que se afirmaba en el folleto del lobo estepario acerca de los «suicidas» fuera así o de otra manera, nadie podía impedirme la satisfacción de ahorrarme con ayuda del gas, la navaja de afeitar o la pistola la repetición de un proceso, cuyo amargo dolor había tenido que gustar, en efecto, tantas veces y tan hondamente. No, por todos los diablos, no había poder en el mundo que pudiera exigir de mí pasar una vez más por las pruebas de un encuentro conmigo mismo, con todos sus horrores de muerte, de una nueva conformación, de una nueva encarnación, cuyo término y fin no era de ningún modo paz y tranquilidad, sino siempre nueva autodestrucción, en todo caso nueva auto conformación. Y aunque el suicidio fuese estúpido, cobarde y ordinario, aunque fuese una salida vulgar y vergonzante para huir de este torbellino de los sufrimientos, cualquier salida, hasta la más ignominiosa, era deseable; aquí no había comedia de nobleza y heroísmo, aquí estaba yo colocado ante la sencilla elección entre un pequeño dolor pasajero y un sufrimiento infinito que quema lo indecible. Con frecuencia bastante en mi vida tan difícil y tan descarriada había sido yo el noble Don Quijote, había preferido el honor a la comodidad, el heroísmo a la razón. ¡Basta ya y acabemos con todo ello!

Como dicen en las películas: “cualquier parecido o semejanza con la realidad o con personas de la vida real es pura coincidencia”…

Capilla en el parque El Cerrito – Sto. Domingo

Cuando sentí que ya no podía seguir viviendo en mi amado páramo, había tomado la decisión de poner fin a mi vida en la misma zona en que había vivido tan plácidamente estos últimos años. De hecho preparé una buena cuerda gruesa de nylon, la cual me acompañaba en mis caminatas por la zona, con la que pensaba ahorcarme en algún lugar apartado de esas mágicas montañas.

No sé si por temor a Dios, por cobardía o por la paz que me trasmitían aquellos escenarios y parajes, nunca llegué a consumar mi plan de suicidio en el páramo y en cambio decidí aceptar la ayuda que me ofrecían mi hija y su madre y venirme a Barinas, como en efecto lo hice el martes 30 de mayo, cuando con todo el dolor de mi corazón recogí todas mis pertenencias y me vine nuevamente para Barinas con el amargo sabor de la derrota y el fracaso nuevamente en mí pecho.

Digo nuevamente, pues en mi vida el “irme a Barinas” tenía un significado traumático, cargado de dolor, derrota, fracaso que acompañaban siempre esta decisión de traslado y explico el porqué de este significado:

En el año 1978, en el mes de marzo, cuando estaba recién casado con mi primera esposa Gretty, debí abandonar mi casita materna en Caracas y emprender una migración forzada hacia Barinas (Barinitas específicamente) durante casi dos años por esas tierras llaneras. Fue un período de “Luna de Miel” inicialmente y luego de adaptación y aprendizaje a la vida fuera del hogar materno, lejos de todas las comodidades y atenciones a que estaba acostumbrado. Pero también fue un bonito aprendizaje para convivir con otra familia (mis suegros), en otras latitudes, comenzando la vida en pareja, que aunque muy jóvenes buscábamos formar un hogar y una familia.

De allí Gretty y yo nos mudamos para el Hato Barbasquito la finca de mi padre en Santa María de Ipire, edo. Guárico, donde estuvimos un corto período para finalmente residenciarnos en Caracas, donde vivimos muy felices y formamos una hermosa familia desde finales del año 1980 hasta Abril del año 1993. En ese período nació mi primera hija Vanessa Josefina, el 25 de Enero de 1981.

Fueron unos años hermosos de convivencia y disfrute en un verdadero núcleo familiar.

Luego vendría mi separación de Gretty y un corto período de “soltería” en el mismo apartamento que había convivido con mi primera esposa.

En ese período conocí a la que sería mi segunda esposa C. con quién me casé el 11 de agosto del año 1995 y me mudé para Barquisimeto, donde traté de emprender una segunda oportunidad, una nueva familia, sin mucho éxito, pues nos divorciamos en el año 1999. De esa unión nació mi segunda hija V. de J. el 31 de Marzo de 1998. Ese matrimonio resultó en un verdadero fracaso, por mi manera de actuar, por tener cada uno proyectos de vida muy disímiles, por seguir con mi vida promiscua (de manera más velada que en mi primer matrimonio pero reiterada), en fin por no entrar dentro de los parámetros mínimos que debía cumplir en mi nuevo rol, tanto de esposo como padre, pues no solo me divorcié en menos de cuatro años, si no que tuve una hija a la que apenas pude ver hasta que tenía 10 meses de nacida y por mi actitud cobarde y evasiva más nunca supe nada de ella, hasta el día de hoy que apenas he tenido alguna información y fotos por vía de las redes sociales, pero ningún contacto personal o físico, «cara a cara» y en tiempo real con ella… nada de eso.

() Algo de lo que me siento realmente avergonzado y sumamente afectado emocionalmente por este vacío paterno-filial, de lo cual el único culpable soy yo, por mi proceder y por mi manera errada de actuar en esas circunstancias. Es un gran dolor que me llevo en un oscuro lugar de mi corazón.

No hay nada más triste que lo que perdí…

y nada más bello que lo que Nunca vi”

Cuando un progenitor (YO) decide u opta por no tener “contacto” con su descendencia y mantener una total y absoluta indiferencia ante su crianza, su formación… en fin con su vida… y decide hacer mutis… aun cuando no se trate de un caso de negación de paternidad, ya que la filiación siempre la asumí de hecho y de derecho… estaríamos hablando de una deleznable reacción que implica una carga de numerosos señalamientos moralmente incorrectos y muy condenables… tales como irresponsabilidad, abandono, incapacidad, deslealtad, cobardía, insensibilidad, inhumanidad, ignorancia, en fin… la típica figura de la PATERNIDAD IRRESPONSABLE…

No hay ninguna circunstancia ni situación que pueda justificar tal actitud de parte de un hombre y eso lo quiero dejar por sentado, NO existe NADA que justifique tal exabrupto, tal “barbaridad” de mi parte…

Yo apenas estuve con mi bebe Valentina, con mi hijita recién nacida, durante los primeros 8 meses de su vida, desde que tenía un par de meses, en Junio del año 1.998, cuando después de dar a luz, su mamá y yo decidimos reconciliarnos y volver a vivir juntos, luego de estar separados durante todo su embarazo y parto, permaneciendo nuevamente juntos hasta Enero del año 1.999, ya que el 23 de Enero de ese año, su madre y yo nos separamos de una manera abrupta y poco “ortodoxa”… por decir lo menos.

La resultante de todo esto fue el rompimiento firme y definitivo de la relación matrimonial, filial y afectiva entre nosotros…

Hoy día (2008) pienso en que ese tan ansiado y anhelado encuentro con Valentina sería un evento muy poco feliz para mi pequeña hija, ya que no debe ser nada grato conocer a una persona como yo y en la condición en que me encuentro. Sería definitivamente algo traumático para esa niña que afortunadamente ha tenido una vida normal y feliz, una excelente crianza, una buena educación, el amor de una hermosa familia… es decir todo lo que yo no pude darle y ahora aparecer yo de la nada ¿para qué?…

Creo que la vergüenza y el dolor de mi parte harían nada grato este encuentro y tal vez por eso lo único que puedo hacer es tratar de expresar mis sentimientos en estas breves líneas.

Ante todo dejar muy claro que nunca negué mi paternidad, que esa hija, fue producto del amor de dos personas que un día unieron sus vidas, pero que aguas abajo nos percatamos que teníamos proyectos de vida diferentes que finalmente nos llevaron a tomar caminos diametralmente opuestos, pero afortunadamente el camino elegido por su mamá fue el correcto y las actuales evidencias son la demostración de lo acertada de su decisión.

Quiero aprovechar para desear todo lo mejor para mi hija Valentina de Jesús y para toda su familia, que El Señor derrame muchas bendiciones sobre todos ellos y los mantenga bajo su manto Protector. Estoy seguro que será una mujer de bien, una gran profesional, un excelente ser humano con todas las virtudes y principios que ha sabido transmitirte su mamá, su papá-abuelo Chucho, su abuela y demás familiares.

Siento que aunque me produzca un gran conflicto interno, mucho dolor y un gran vacío su ausencia en mi vida, lo mejor que pude hacer por el bienestar de mi pequeña hijita era dejar que los acontecimientos siguieran el curso que habían tomado por efecto del Orden Divino y de nuestras decisiones, que lo último que yo podía hacer era haberme convertido en un factor perturbador en la vida de ese pequeño ser Inocente que ni siquiera me conocía y de su nueva familia (pues su mamá se volvió a casar y tuvo otros hijos) que lo mejor que podía hacer era dejarle saber por medio de estas líneas que su Papá biológico la llevaría siempre en un lugar especial de su corazón y que debo asumir el dolor que me produce el no haber compartido con ella las diferentes etapas de su crecimiento y formación, sus alegrías y tristezas, sus éxitos y sus tropiezos… y que este gran dolor me acompañará hasta el final de mi vida y solo puede ser mitigado por la certeza de que su papá (abuelo) Chucho superó y superará con creces y desde un muy alto nivel cualquier desempeño que yo o cualquier otro hombre hubiésemos podido tener…

La última vez que tuve en mis brazos a mi hijita (1999) ella tenía 10 meses de nacida, ahora (2018) ya es una hermosa señorita de 20 años de edad y tal vez si la tuviese frente a frente quizás no sería capaz de reconocerla y seguramente tampoco ella me reconocería a mí…

Los pañales y la almohada que le había comprado el día que la vi por última vez un 21 de enero de 1999 ya no le serán de ninguna utilidad, el amor y cariño que guardé en mi corazón no tengo como hacérselo llegar, salvo expresarlo en estas reflexiones. Al escribir todo esto no pretendo inspirar lástima o compasión y mucho menos perdón ni tampoco justificar mi actitud y mis acciones, solo quise dejar evidencia de esa parte de mi vida.

EL REGALO MÁS GRANDE Y BELLO QUE HE RECIBIDO EN MI LARGA VIDA.

Después de intercambiar algunos mensajes por el messenger (DM) de IG gracias a la decidida y valiente iniciativa que tomó mi hija una vez considerado por ella que ya era el momento para dar ese paso, de contactarme por esa vía dejando abierta la posibilidad de cambiar impresiones, de “conversar” (escribirnos), de “acercarnos” de conocernos pues… algo que yo anhelaba y deseaba desde el mismo momento en que nos separamos aquel desdichado 21 de enero de 1999

Algo que yo nunca tuve la valentía de hacer por temor, por miedo a escuchar cosas que aún siendo ciertas y valederas, me aterraba recibirlas de una persona de mi misma sangre, que quiero con todo mi corazón y que me resistía a “perderla” definitivamente y para siempre, me negaba a esa catastrófica y aterradora posibilidad, me daba pánico y terror recibir el rechazo y el repudio (con sobradas razones) de esa bebecita que había tenido en mis brazos y acostado sobre mi pecho muchas veces veinticuatro (24) años atrás y ahora ya convertida en toda una bella y radiante señorita, inteligente, sensible, bondadosa, madura y sobre todo valiente y decidida, me escribía para abrir el canal de comunicación que yo nunca me atreví a tocar, más que un tímido intento realizado hace seis (6) años atrás por intermedio de su madre, que no llegó a cristalizar más que en la sentencia (como excelente jurisconsulta, penalista y profesora que es) clara y definitiva, en su afirmación cuando me dijo que “no me preocupara que su hija había sido formada con sólidos valores y principios y que llegado el momento ella (mi hija) sabría enfrentar y afrontar esa posibilidad de acercamiento”… y tal como lo expresó la doctora-mamá, así se cumplió este 11 de agosto de 2022 cuando para mi, por ser el día de mi cumpleaños considero haber recibido “El regalo más bello y más valioso del mundo”

Me permito transcribir la parte (para mí) más emotiva y sensible del intercambio de mensajes que se produjo en la mañana de hoy jueves 11 de agosto y que llevaré en mi corazón hasta mi exhale mi último suspiro y de ser posible me lo llevaré conmigo como parte de mi Alma, parte inseparable de mi Esencia:

Escribe mi hija:

Vengo leyendo lo que escribiste durante todo este tiempo, durante todos estos años y es un poco difícil para mí, porque por mucho tiempo, internamente, y conmigo misma, sabia las respuestas y tenia mucho miedo de hacerlas realidad.

Por mucho tiempo me hice creer a mi misma que no era alguien importante para ti, y leo todo lo que me dices y ver todo lo que escribes y como hablas de mi, y hasta de mi mama y mi familia, valoro muchísimo eso, es muy fuerte para mi, porque siempre soñé con que mi papa me dijera algo así y es mucho más, siempre me decía a mi misma todo lo contrario, por eso también me tomo mi tiempo, porque siempre necesite esto y soñaba con que en algún momento sucediera y me costo también mucho tiempo y trabajo poder estar ahora acá escribiendo esto

enviarte ese mensaje me dio mucho miedo porque sabia que haría realidad algo para lo que no me prepare y era esto, todo el amor y el dolor con el que escribiste cada palabra la siento, te desconocí durante mucho tiempo, no sabia, y tenia mucho miedo a saber quien eres y como, pero en mi, siempre, en el fondo me preguntaba y sabia que tenia que hacerlo en algún momento, era muy importante para mi saber todo esto, no podía avanzar, dar el tiempo atrás es imposible, me gustaría haberlo hecho antes pero no estaba preparada, tenia muchísimo miedo y alimente ese miedo con dolor y pensamientos como para protegerme de algo que solo existía en mi cabeza, también por miedo a reconocer que no podemos dar el tiempo atrás y eso me duele muchísimo

pero reconozco que si las cosas sucedieron como sucedieron era porque así pasó y tenia que pasar, solo la vida y el universo sabe para que nos preparó, y ya no podemos hacer nada, más que aceptar el aquí y ahora, así como tu, también trabajo mucho en eso, de un tiempo para acá empece a enfocarme más en eso, siento que nos parecemos o que tenemos algunos de los mismos gustos y creencias, hoy lo veo incluso en la distancia, vine al mundo y estoy hecha gracias a dos personas y necesito conocer a ambas, no solo una y mucho menos una sola parte de mi, leerte me hace sentir que siempre te conocí, incluso aunque no recuerde, y que en mi siempre habrá una parte de ti, necesitaba poder verlo y hacerlo real.

Quiero que sepas que no tienes que pedir perdón, solo quiero pedirte algo, y es que sueltes la culpa y hagas las pases contigo mismo, que sepas que no te juzgo, y que nadie en esta vida es quien para hacerlo, deseo que puedas soltar todo aquello que te carga, emocional y sentimentalmente, que veas que todos somos iguales en esta vida, que nadie es más ni menos que otro, que todos hemos fallado y hecho cosas de las que no nos sentimos orgullosos, y que de eso se trata de poder aceptarlo y abrazarse a uno mismo, aprovechar el aquí y ahora.

Gracias por escribir todo lo que hiciste durante estos 24 años, llevare por siempre conmigo esto, en esta, y todas las vidas que tengamos, quiero que sepas que esto es un regalo para mí, el universo me acaba de dar lo que siempre soñé y quise escuchar, me escuchó totalmente.
Gracias por decirme que fui algo mágico en tu vida y en la de mama!



Permítete soltar y ser feliz.

Feliz cumpleaños!

Yo le respondo:

Gracias hija, gracias, gracias…

Este es el mejor regalo que puedo recibir en mi cumple… algo con lo que siempre soñé pero ya empezaba a creer que nunca sucedería y sin embargo sucedió…

poder tener contacto con una parte de mi, con mi hijita que solo la tuve ocho meses en mis brazos y que siempre he llevado en lo más profundo de mi corazón y en los más hermosos recuerdos que atesoro en mi mente… Es algo que no tiene comparación con nada en esta vida…

Yo también tenía mucho miedo interno, ese mismo miedo que me hizo «huir», ese miedo al rechazo por parte de alguien a quién amas y extrañas con todo tu ser, ese miedo que paraliza y nos impide razonar y actuar, tenía terror de partir de este plano sin poder decirte que te quiero muchísimo hija mía y que te he extrañado desde aquel 21 de enero de 1999 en que te vi por última vez…

He tratado de sanarme espiritualmente y de perdonarme a mi mismo para poder reconciliarme con la vida. Hay momentos en que sentía que sin este paso trascendental no lograría avanzar mucho en ese proceso…

Ahora me arrodillo para agradecerle a Dios, al Universo, a Jesús Misericordioso, a ti Vxxxxxxxx… por permitirme y ayudarme a hacer realidad una aspiración, un deseo que me acompañó durante estos 24 años, a veces como una nostalgia, a veces como pesadilla, a veces como ansiedad incontrolable, como un vacío que nada ni nadie podría llenar… tan solo tu hija y este contacto que gracias a ti, a tu bondad, madurez y valentía (le haces honor a tu nombre) hemos tenido y lo guardaré como el tesoro más preciado que pueda tener un viejo hombre sobre la tierra…

Estoy muy conmovido hija y la emoción no me permiten poder escribir todas las cosas que se agrupan en mi corazón y desean salir como una estampida…

No es poca cosa esto que he recibido y con lo que soñaba (literalmente) casi todas las noches… a veces me despertaba feliz por el encuentro contigo en el sueño…

otras veces me despertaba bañado en lágrimas…

soñaba que aún eras una bebé y que tu mami y yo nos reconciliábamos para darnos una oportunidad y volver a estar juntos…

Ahora mi mayor deseo es que seas muy Feliz en tu vida, sé que lo lograrás pues tu mamá es una gran mujer, ella hizo un gran trabajo en tu formación, en tus sentimientos, en tus valores, así como también tu Abuelo-Papá xxxxxx debe haberte transmitido mucho de su sabiduría, su ponderación y buen juicio, y con esas herramientas y tu gran corazón podrás lograr tu felicidad en la vida hija querida, eso no lo dudo, eres una Gran persona y me lo estás demostrando…

Siempre sentí, al ver tus fotos y aunque yo soy poco agraciado y tu eres linda como tu mamá, aún así sentía que teníamos mucho en común y al leer lo que me escribes siento que no estaba equivocado… si nos parecemos, tienes algo de mi que los cromosomas memoria y el ADN se encargaron de transmitirte…

Gracias por existir hija querida, gracias, gracias, gracias…

Que Dios te siga bendiciendo abundantemente en unión de xxxxxx, de xxxx y de toda tu familia hija mía.

Cuídate mucho y que tengas un excelente y bendecido día.

P.D. espero que podamos seguir en contacto, si así lo deseas y si Dios lo permite.

Paz y bien.

Escribe mi hija:

Me alegra que este mensaje y conversación te hiciera feliz y nos ayudara a ambos ?

por supuesto que podemos seguir en contacto!!! a veces soy muy colgada con el teléfono porque ando ocupada o no le presto mucha atención, por eso es que tardo en contestar, pero de que contesto lo haré!

Gracias de nuevo por escribir todo y en serio deseo que hoy en tu día lo hayas estado pasando muy bien y que en serio lo que más deseo para ti es tranquilidad y que seas feliz.

Feliz cumpleaños de nuevo.

Le respondo:

Gracias, gracias, gracias…

No tienes idea de la alegría que siento cada vez que te leo…

Yo solo me puedo conectar con una laptop pues ahorita no tengo smartphone…

Yo creo firmemente en Dios y también creo en el Orden Divino y en el poder del Universo… todo está conectado, todo tiene una justificación y una explicación…

Esta imagen que te envié:

apareció en mi muro de FB sin andarla buscando pero me pareció que estaba escrita para mi, para esta ocasión especial, para ese momento Mágico (o milagroso) que se produjo hoy al leer tu mensaje aquí en IG.

Es como si lo hubiese mandado el Señor del Universo a mi muro…

Ahora leo esta otra publicación y no puedo dejar de pensar en lo maravilloso que me sucedió hoy contigo hija…

yo la compartí en la cuenta de FB que yo creé a tu nombre…

la clave para ingresar a esa cuenta es XXXXXXXXXXXX y el correo al que está vinculada es: XXXXXXXXXXX

Es una cuenta que abrí para ir guardando publicaciones, fotos y otras cositas que deseaba que pudieras ver algún día si este ansiado y esperado «encuentro» (o contacto) no se llegaba a producir… quería dejar al menos esa pequeña huella…

ahora tienes como acceder a esa cuenta y hacer con ella lo que mejor te parezca pues está a tu nombre hija…

ese es el link de la cuenta…

yo solo he aceptado la solicitud de tu AbuPapá y de tu mami, pero no he querido aceptar las muchas solicitudes que llegaban pues no quería vulnerar tu privacidad sin tu conocimiento…

Ahora ya puedes decidir lo que deseas hacer con esa cuenta que me permitió mantener viva la esperanza del mágico acontecimiento que se produjo hoy 11 de agosto…

Tal vez tú no lo sabes pero tu mami y yo nos casamos un 11 de agosto de 1995 en Barquisimeto…

y un 11 de agosto tu me «abriste las puertas del cielo con tu mensaje» con tu bondadosa y generosa actitud hacia mi, con tu madurez y tu valentía al tomar la iniciativa de algo que yo debí haber hecho hace muchísimo tiempo, hace 23 años por lo menos…

pero el miedo, el temor, tal vez algo de «orgullo pendejo» como dice mi Papá (tu abuelo Víctor Manuel es andino) pero sobre todo por MIEDO… no hice lo que tu si tuviste la valentía y el coraje de hacer… y eso me hace sentir orgulloso de mi hija (más que avergonzado de mi cobardía) Eres VALIENTE V!!!!!!!!

(podría seguir escribiendo pero no pretendo abusar de tu tiempo)

Que descanses y pases buenas noches…

Que Dios te siga bendiciendo abundantemente en unión de xxxxxx, xxxx y toda tu familia.

DTB.

Paz y bien.

En Barinas a los 11 días del mes de agosto de 2022

Mi sueño se ha cumplido finalmente, ahora ese Gran Vacío que he llevado por muchos años dentro de mi corazón tal vez pueda comenzar a sanar y aunque siga teniendo profundas “lagunas” y oscuras “cavernas” con este maravilloso y mágico “encuentro” tan ansiado y anhelado por mi, siento que al menos podré transitar por esas “lagunas” y “cavernas” con más tranquilidad y menos Miedo, buscando algo llamado Perdón y que solo podré encontrarlo con la guía de mi corazón y sus más puros sentimientos.

Ahora mi deseo y mi anhelo es que mi hija tenga una vida plena y feliz como se lo merece un ser puro, una gran persona como es ella. Que Dios la siga bendiciendo abundantemente, la cuide y la proteja en cada uno de sus pasos y durante toda su vida, llena de salud y prosperidad.

Gracias, Gracias, Gracias…

—————————————- O ————————————

En el año 1999, en el mes de junio, cuando vivía en Barquisimeto y me separé de mi segunda esposa, también tuve que trasladarme hasta Barinas y abandonar allí todos mis enseres, mis pertenecías y mobiliarios, pues no tenía a donde trasladarme, ya que mi apartamento en Caracas se encontraba alquilado y se negaban a desocuparlo. Hasta mi vehículo lo dejé abandonado en un taller en Barinas y emprendí mi regreso a Caracas el 22 de Diciembre del año 1999 en un viejo taxi con un televisor y dos maletas como mis únicas pertenencias, pero con una gran diferencia, pues me iba a casa de mi querida y adorada madre en Montalbán donde me residenciaría hasta agosto del año 2014.

Allí tuve gratas vivencias al lado de mamá, pero también me tocó verla decaer producto de su enfermedad, perdida de su capacidad cognitiva, su evidente deterioro físico de una mujer de una gran fortaleza que siempre fue mi protectora incondicional… todo eso desapareció progresivamente y fue muy duro perderla primero cognitiva y afectivamente y luego años después su perdida física.

De Montalbán, Caracas salí nuevamente con destino a Barinas, el 04 de agosto del año 2014, con mi carrito cargado de equipaje y un par de camiones 350 que había enviado previamente con todas mis pertenencias y mobiliarios, otra vez para Barinas.

Allí permanecí un poco menos de tres meses y en octubre del año 2014 emprendí mi aventura solitaria por los páramos merideños. Allí me convertí, otra vez, en un lobo estepario…

Ahora nuevamente en el año 2017, en junio debí trasladarme desde Santo Domingo, edo. Mérida hasta Barinas, nuevamente con las “tablas en la cabeza”… sin vehículo, sin dinero, sin salud y con muchos años encima como para emprender un nuevo “comienzo”…

Algo nada alentador para una persona de mi edad (58) con mi condición de salud y con una precaria situación económica, en un país devastado por una crisis política, económica y social sin precedentes en nuestra historia reciente y que se agrava día a día de manera exponencial.

Es por lo antes expuesto que tengo en mi percepción la amarga experiencia de los traslados a Barinas como algo siempre traumático y doloroso, de los que gracias a Dios he logrado salir con bien y fortalecido como el ave fénix, pero que no estoy seguro que sea así en esta oportunidad.

Veo el entorno actual que me rodea, la situación caótica que vivimos en el país, la difícil situación por la que atravesamos la gran mayoría de los Venezolanos y en particular la situación en que me encuentro yo: sin casa, sin vehículo, sin afectos, sin cariño, viejo y enfermo… entonces siento que ya nada tiene sentido, que todo se va desvaneciendo “como el agua entre mis dedos”…

No estoy seguro cuál será el desenlace de toda esta trama que se llama “mi vida” pero si sé que estoy muy abatido, triste y deprimido, cansado de tanta miseria y soledad… no sé qué me depare el destino o que tenga reservado Dios para mí… tan solo le pido a Dios que me ayude a salir de esta situación de la mejor manera posible, a ponerle fin a todo este sufrimiento en que se ha convertido mi exigua existencia, a terminar con esto de la manera menos traumática posible, que me ayude a no sentir más hambre, a no sentir más miedo, a no sentir más dolor, más angustia, más incertidumbre… en fin a dejar de “vivir muriendo”…

NO HAY PEOR CUÑA QUE LA DEL MISMO PALO


Cuando repito esa frase y me remito a mi estado actual no puedo menos que reconocer lo asertivo y certero de la sabiduría popular y de su refranero tradicional.
Al llegar a mis 59 años de existencia y luego de varios años, diecinueve (19) para ser exacto, sobreviviendo a una severa condición de salud degenerativa, irreversible y estigmatizante, durante los cuales he tratado de “crecer” espiritualmente y deslastrarme del ego y de todas aquellas actitudes negativas y repudiables con las cuales conviví las primeras cuatro décadas de mi vida, y de las que sin duda tuvieron que padecer y sufrir todas las personas que estuvieron cerca de mí a lo largo de ese período, comenzando por mí mismo, como el primer receptor de mi errado proceder, y además entre esas personas puedo mencionar a los más importantes: mis padres, hermanas, hermano, abuela, abuelo, tías y tíos, primas y primos, esposas, hijas, amantes, amigas, suegros, cuñados, cuñadas, compañeros de estudio y de trabajo, empleadas, conocidos, amigos en general, y a todos los que me conocieron en ese período de mi vida y a quienes aprovecho para ofrecerles desde el fondo de mi corazón mis más sinceras disculpas por todo lo que debieron soportar, por mi equivocada actitud ante la vida y ante mis semejantes, no encuentro palabras para pedirles perdón por todo lo que por error u omisión de mi parte pudo haberles perturbado o afectado a sus vidas, solo puedo repetir: Lo Siento, Perdóname, Te Amo y Gracias, Gracias, Gracias…

Al escribir el párrafo anterior quedo meditando sobre como una persona con un numeroso círculo de amistades, algunas de más de 50 años de amistad ininterrumpida, o sea desde mi niñez, con compañeros de estudios, colegas y compañeros de trabajo, que durante casi 40 años que me reiteran su estima y aprecio, con un nutrido número de relaciones sentimentales y affaires durante mi vida y que aún mantengo contacto con algunas de quienes fueron mis parejas, en fin con un “record de vida” que pareciera tender más a lo positivo que a lo negativo, sin haber tenido nunca algún problema con la justicia ni con las autoridades, ni haber sido nunca privado de mi libertad por algún motivo judicial o policial; con una vida ordenada y tranquila, dentro de los parámetros de lo que Herman Hesse llamaría una vida burguesa, sin mayores altibajos, ¿cómo esa persona (yo) puede sentir que “actuaba mal”? o que mi actitud hacia mis semejantes era inapropiada… pues después de meditarlo llego a la conclusión que de haber sido una mejor persona de lo que realmente fui, tendría una mejor resultante neta de mi vida, tal vez tendría una pareja a mi lado o una mejor relación con mis familiares, con quién podría contar y con quién compartir a “estas alturas del juego”… Tal vez conservaría mi casa propia y no me encontraría en mi situación actual. Al menos tendría un mejor “record de vida” que el que se puede evidenciar actualmente. Evidentemente que actué mal…

Tal vez no fui un mal viviente ni un delincuente, de eso estoy seguro, tampoco fui una mala persona, nunca robé a nadie, no engañe ni maté a nadie, ni nada por el estilo; pero por el camino que me ha tocado recorrer con el transcurso de los años, aprendí que siempre podemos ser mejores personas y que siempre podemos CRECER espiritualmente en nuestro propio beneficio y el de nuestros semejantes.

La reflexión anterior me hace recordar un famoso cuento que he releído recientemente y desde otra perspectiva “La muerte de Iván Ilich” de León Tolstoi, y recordé las cavilaciones de Iván Ilich cuando postrado por su enfermedad, al sentirse al borde de la muerte, piensa una y otra vez en si su vida valió realmente la pena, si la vivió de la manera correcta y no deja de hacerse esas angustiosas preguntas: ¿Realmente había vivido bien? ¿Acaso había vivido cómo debía? ¿Era una vida plena y feliz la que había disfrutado y que ahora sentía que se le escapaba sin razón?

A continuación algunos extractos del famoso cuento para ilustrar mejor mi comentario:

—¿Vivir? ¿Cómo vivir? —preguntó la voz del alma.

—Sí, vivir como viví antes, bien y agradablemente.

—¿Cómo viviste antes? ¿Qué es eso de bien y agradablemente? —preguntó la voz.

Y él comenzó a analizar interiormente los mejores momentos de su vida agradable. Pero lo que de más había era que aquellos mejores momentos de su agradable vida no le parecían ser lo que habían sido. Todos, excepto los primeros días de la infancia: algo verdaderamente agradable había en éstos, algo con que se hubiera podido vivir, si aquello hubiese podido renacer. Pero el hombre que viviera la vida conveniente no existía: era aquél como un recuerdo de otro referente.

(…)

Pensaba Iván Ilich:

«Es como si hubiera descendido regularmente, imaginándome que subía. Mientras a los ojos del mundo me elevaba, mi vida huía… ¡Y he aquí que todo está consumado… que muero…!»

¿Qué quiere decir esto? ¿Por qué? Imposible que la vida se halle tan desprovista de sentido, que sea tan horrible. Si tan absurda es y tan horrorosa, ¿por qué morir y morir entre sufrimientos?

Hay aquí algo que no está claro. Luego se le ocurría una idea más triste aún:

«Quizá no haya vivido cual debía. Mas… ¿obré siempre como era preciso obrar?»

Inmediatamente apartaba esta solución del complicado problema de vida o muerte, como algo por completo inadmisible.

—¿Qué quieres, pues, ahora? ¿Vivir? ¿Vivir cómo? ¿Vivir cual vivías en el tribunal, cuando el ujier anuncia: «¡La presidencia llega…! ¡La presidencia llega! ¡La presidencia llega!»?

—¡Pero yo no soy culpable! —exclamó encolerizado—. ¿Por qué? ¿Por qué…?

Cesaba de llorar, volvíase hacia la pared, y siempre pensaba en lo mismo:

«¿Por qué, por qué todo este horror?»

Y no encontraba respuesta. Y cuando le ocurría pensar (y ocurríale a menudo) que todo sucedía porque no había vivido como debiera, al punto recordaba toda la regularidad de su existencia, y otra vez rechazaba aquel extraño pensamiento.

(…)

En los últimos tiempos de aquella soledad en que languidecía, echado y con el rostro contra el respaldo del diván, de aquella soledad en una gran población, en medio de sus numerosos conocidos y de su propia familia, soledad que no podía ser más completa ni en las profundidades del mar, ni bajo tierra, Iván Ilich no vivió sino de los recuerdos del pasado. Las imágenes de aquella vida que huyera se sucedían unas a otras. Aquello siempre empezaba por cosas recientes, a las que sucedían los acontecimientos más lejanos de la infancia, donde se detenía.

(…)

«¡Imposible oponerse a ello! —se decía—. Pero comprender por qué, al menos… También esto es imposible. Podría explicarse si se pudiera decir que yo no viví como debía. Mas esto es por completo inadmisible»

—repetía, recordando la regularidad y mesura de su vida.

«¡Esto es completamente inadmisible!» —volvíase a repetir, sonriendo extrañamente y cual si alguien pudiera ver su sonrisa y ser por él engañado.

«¡No hay explicación!… El suplicio, la muerte… ¿Por qué?»

(…)

Y las ideas que antes le parecieran inadmisibles fijáronse en su cerebro: aquello podía ser cierto, podía no haber vivido como debía…

(Extractos de “La muerte de Iván Ilich” de León Tolstoi)

Realmente era una pregunta muy difícil de responder en esos aciagos momentos, tanto para Iván Ilich como para mí, pues la pregunta encierra una serie de consideraciones difíciles de ponderar en esas circunstancias y sobre todo por llevar implícita un gran conflicto existencial que nos embarga a muchos seres humanos cuando nos llega el momento de partir o cuando sentimos estar próximos a tal circunstancia.

Cuando yo comenzaba a sentir que había logrado ciertos avances en ese autoconocimiento, para tratar de responder a la interrogante anterior, cuando creía que había logrado subir de nivel en esa búsqueda de ser una mejor persona, un mejor ser humano, con más humildad y menos ego, cuando sentía haberme deslastrado de todas aquellas actitudes pedantes, fatuas, disolutas, negativas y egoístas, cuando comenzaba a sentir que él hombre y él lobo dentro de mí estaban reconciliados y habían aprendido a convivir, cuando sentía que ya podía marcharme en paz conmigo mismo, que podría trascender a otro nivel sin tanta carga negativa en mis hombros…, justo ahora, me toca enfrentar una difícil y dura prueba… tal vez será por aquello de que “las pruebas más duras y difíciles aparecen siempre al final del camino, cuando estamos próximos a trascender a otro nivel, a otro entorno más amplio de consciencia, pues para pasar ese umbral debes hacerlo libre y limpio”… esto suena muy convincente y razonable, no obstante pareciera que más que duras pruebas, sea un verdadero suplicio, un castigo ejemplar que debo purgar por todas mis equivocaciones cometidas durante mi existencia, es decir un verdadero purgatorio o tal vez el mismo Infierno aquí en este plano existencial, o sea que se cumple otro adagio o dicho popular: “Lo que aquí se hace, Aquí se paga” ahora puedo decir que nada más cierto que eso, así como el título de este capítulo de mi vida: “No hay peor cuña que la del mismo palo”…

Después de pasar un período de casi tres años entre montañas y frailejones, en el páramo andino, un período que podría considerar como una de las etapas más tranquilas y felices de mi vida, me tocó por razones económicas ponerle fin a ese ciclo de mi vida y retornar a una zona que nunca ha sido para mí de grata recordación, ni de placentera estadía, me refiero a la población de Barinas…

“Linda Barinas” dice una canción que escribió Don Eladio Tarife (QEPD), un barinés enamorado de su terruño llanero y que no pongo en duda que sea linda para quienes así la consideren, pues todo depende de la óptica con que se miren (y disfruten) las cosas y las situaciones en la vida.

A mí no me ha tocado fácil cuando he tenido que estar “temporalmente” por estos lares y tal vez por eso no tengo una buena percepción de esa población llanera y sobre ese punto ya escribí con detalle en otro capítulo de esta narrativa sobre mi vida, así que no voy repetir lo ya narrado con lujo de detalles en anterior oportunidad.

Lo que sí es muy cierto es que nada de lo narrado de mis anteriores estadías que me ha tocado vivir en Barinas se puede comparar a lo que estoy pasando en esta oportunidad.

Al regresar del páramo sabía que no sería fácil mi adaptación a este hábitat, desde el punto de vista del clima y confort, incluyendo la tranquilidad espiritual que había conseguido en mi estadía en Santo Domingo. Pero realmente no tenía idea de lo que realmente me esperaba…

Así que citando a El Principito uno de mis libros y personaje preferidos, puedo agregar sobre mi regreso del páramo:

¡La flor perfumaba e iluminaba mi vida y jamás debí huir de allí!”

Me vine a Barinas porque no tenía ninguna otra opción, sin mucho dinero, sin vehículo, con poca salud… solo podía llegar hasta aquí, a la casa de mi hija y de su mamá, la casa a donde me traje y deposité todos mis enseres y pertenencias cuando me vine de Caracas hace tres años, pensando que allí estarían a buen resguardo y que al momento de necesitarlos estarían a mi disposición o incluso facilitarían una eventual estadía en esa casa… pero definitivamente estaba totalmente equivocado y hoy en día puedo saber lo errada de mi decisión.
En mis últimos días en Santo Domingo y al ver que se acercaba el final de mi estadía en la posada Las Morochas le pedí telefónicamente a mi hija Vanessa que le consultara a su mamá si tenía algún problema en recibirme por unos días en su casa, a lo que siempre respondía que no había problema, que podía venir sin ningún inconveniente por parte de ambas.
La realidad es que mi llegada y estadía en esa casa ha sido verdaderamente traumática y desalentadora, por decir lo menos.
De haber vislumbrado el más mínimo indicio del rechazo, suplicio y la humillación a que me encuentro sometido por estar en esta casa, confieso que nunca se me hubiese ocurrido traerme mis pertenencias cuando salí de Caracas en el año 2014, y así hubiese evitado tener que venirme hasta aquí a mi regreso del páramo andino. Hubiese preferido quedarme en situación de calle, esperando dormir donde me consiguiera la noche o hubiese sido preferible tomar de una buena vez la tan manoseada idea del “Fast Track” y ponerle fin a todos mis problemas de una manera más decorosa y menos humillante.

Yo conservaba gratos recuerdos de mis largos años (15 ) de matrimonio con Gretty, e incluso siempre sentía que nunca la había dejado de querer, aunque después de nuestro divorcio me volví a casar y tuve otras relaciones sentimentales, siempre consideraba que ella había sido y sería por siempre la mujer de mi vida, y lo demuestra mi actitud hacia ella, ayudándola siempre que lo requería, incluso durante mi segundo matrimonio seguía pendiente de ella, no solo por mi hija, sino también satisfaciendo sus peticiones personales de dinero o de alguna necesidad material que se le presentara, sus regalos en diciembre como cuando estábamos casados, en fin teniendo siempre alguna atención con ella, tratando de colaborar y apoyarla moral y económicamente cuando la situación así lo ameritaba, obsequiándole detalles personales para su disfrute: ropa, computadora, prendas, celular, etc.

Eso nunca se interrumpió e incluso debo confesar que me trajo serios problemas en mi segundo matrimonio y con mi tercera pareja estable, al darse cuenta ellas de mi actitud hacia Gretty, de mis atenciones y de mi ayuda económica para ella independientemente de mi colaboración como padre y abuelo respectivamente.


Debo confesar que me hubiese agradado conservar intacto dentro de mi ese sentimiento pero lamentablemente dicho sentimiento se desvaneció con esta última aproximación, debo acotar que cuando hablo de “aproximación” me refiero a estar en la misma casa pero en habitaciones diferentes y sin ningún intento de reconciliación ni de aproximación sentimental (ni de ninguna índole) por parte de ninguno de nosotros.

Esta convivencia me sirvió para comprobar que los recuerdos que yo conservaba de Gretty solo estaban en mi mente y que aquella mujer que conocí desde niña, a quién amé y de quién atesoraba gratos recuerdos, había desaparecido y se había transformado en un ser irreconocible (para mí), que solo le importa el dinero, lo material… siempre de mal humor, siempre manifestando sus problemas (que no son pocos), reaccionando de manera airada ante cualquier comentario de mi parte, pero con una actitud de “magdalena” (por el llanto, llorando) cuando se trata de pedir dinero o alguna ayuda de mi parte. Dos extremos que no conocen de los tonos intermedios de la paleta, solo se mueve entre el “negro y el blanco”, sin pasar por los tonos “grises” intermedios, sin optar nunca por una actitud más equilibrada, más balanceada en su accionar. Es lamentable pero tristemente cierto.

Es realmente “otra persona” diferente a la que yo conocí y con quién conviví durante 15 años. Se ha convertido en una mujer huraña, agresiva, mezquina, sarcástica, falsa y hasta hipócrita; con grandes carencias afectivas y económicas que la hacen actuar de una manera inadecuada, sin que tales carencias justifiquen su errado proceder. , pues nadie puede tratar de solucionar sus problemas existenciales o materiales, causándole un prejuicio o un daño a terceras personas. No existe ninguna limitación económica, material o afectiva que le den a alguien la licencia o la “patente de corso” para arrebatar a otros de sus bienes y propiedades, o para agredir sin compasión.

Tan cierto es esto que todas mis pertenencias y enseres que dejé en su casa cuando me trasladé de Caracas en 2014: nevera, lavadora, juego de cuarto, muebles, televisores, ventiladores, equipo de sonido, lámparas, gabinetes, sábanas, paños, ollas, cubiertos, etc., etc. se niegan a entregármelos o al menos a permitirme que disfrute de ellos… la mayoría de estas cosas ya no existen, las destrozaron, las rompieron, las vendieron, ¡¡¡se desaparecieron!!! Mi ropa y mis efectos personales, implementos deportivos, accesorios de computación, libros, CD y películas se perdieron, los botaron o los vendieron… Todo parece indicar que dieron por un hecho que yo moriría en el páramo, que no regresaría, pues acabaron con todo en menos de tres años, y las pertenencias que quedan como es el caso de mi nevera o un televisor de mi propiedad, se aferra a él como lo hace una hiena al robarle una presa de su propia cacería a otro animal… 

La resultante es que estoy en una habitación, durmiendo en una colchoneta, habiendo traído un juego de cuarto completo que perteneció a mi mamá y el cuál se encuentra en una habitación llena de gatos, todo destrozado por esos animalitos, el colchón roto, hediondo y lleno de pelos de gato, sin ventilador, pues el único que queda lo tienen los gatos en su cuarto, sin televisor, teniendo uno que me pertenece, pero como el de ellas se dañó (como todo en esa casa) argumentan que necesitan mi televisor… y me preguntan de manera retadora que si se lo pienso quitar… a sabiendas de cual será mi respuesta por encontrarme “alojado” en su casa, solo les puedo responder: -“por supuesto que no, síganlo usando, no hay ningún problema”…

El escribir sobre esto me produce náuseas y un malestar indescriptible al comprobar la bajeza de ciertas personas y lo ruines y miserables que pueden llegar a ser…


Tratando de mirar hacia atrás, haciendo un “review”… devolviendo la cinta de mi vida para analizar dónde estuvo uno de mis peores errores, simplemente llego a la conclusión que en gran medida todo lo que estoy viviendo me sucedió por confiar en las personas equivocadas, por haber confiado en quién nunca debí confiar y sin lugar a dudas ahora lo estoy pagando de la peor manera.

Lo peor de todo es que no tengo a quién culpar, pues fui yo y solo yo, quién decidió transitar el errado camino de otorgarle mi confianza a las personas equivocadas y fui yo mismo quién originó y quién promovió esta “trampa-jaula” en la que me encuentro actualmente.

Cuando en junio del año 2014 se acercaba la firma de la venta del apartamento que yo habitaba y por consiguiente la entrega del mismo a su nuevo propietario en un plazo no mayor de 30 días, comenzó mi desesperación por buscar a donde llevarme todas mis pertenencias y enseres domésticos que tenía en el apartamento. Era una carrera contra reloj que complicaba todo y no me permitía mucho margen de acción por decirlo de alguna manera. Es en ese momento cuando comienzo a cometer los peores errores de mi vida; primero accedo a firmar un documento que nunca debí firmar, lo firmé bajo engaño de falsas promesas que nunca llegaron a cumplirse, pero lo firmé y con esa firma estaba poniéndole fecha a mi desalojo voluntario de la que había sido mi vivienda durante los últimos catorce (14) años. Por si esto fuese poco, acto seguido y producto de mi desesperación por el rápido transcurrir de los días, me puse en contacto con mi ex-esposa Gretty para pedirle que si podía trasladar mis pertenencias hasta su casa en Barinas, hasta tanto solucionaba mi problema de vivienda, petición a la cual ella accedió sin ningún problema, manifestándome que en su casa tenía espacio suficiente para recibir todas mis pertenencias; y confiando en ella comencé los preparativos de la mudanza y traslado de mis enseres domésticos, artefactos eléctricos, muebles, ropa y todas mis pertenencias, dejando solamente una pequeña parte en montalbán pues entre las promesas que me hicieron antes de firmar el documento de venta estaba el ofrecimiento de mi hermana Elizabeth de alquilarme un anexo en una casa propiedad de la familia de su esposo y en el cual yo podría alojarme hasta tanto lograse adquirir una nueva vivienda con la ayuda de un aporte económico ofrecido por mi papá para facilitar la venta del inmueble que yo habitaba.

La resultante neta fue que una vez enviado un primer camión para Barinas con la mayoría de mis enseres, quedaron solamente los que me servirían a mí en el anexo ofrecido por mi hermana y los muebles de recibo y comedor propiedad de mi fallecida madre a los cuales no les tenía establecido aun un destino definitivo. El tiempo corría de manera implacable en mi contra y faltando pocos días para la entrega del apartamento, decidí regalar y donar los muebles de mamá, mientras seguía esperando la autorización de mi hermana para trasladar lo que me quedaba al anexo que me alquilaría. Pues faltando un día para la entrega del apartamento mi hermana me envió un mensaje por intermedio de mi papá (ni siquiera ella misma me lo informó) para notificarme que no se iba a poder alquilar el anexo pues había surgido un problema, que venía un familiar de su esposo y que necesitaba dicho anexo… palabras más palabras menos… en conclusión que no iba lo del anexo y que simplemente yo me quedaba en la calle con mi cama, mi televisor, algunos muebles y toda mi ropa.

De solo escribir esto casi cuatro años después de los acontecimientos, aún siento correr el frío sudor que corrió por mi frente y por mi cuerpo al recibir aquella información de parte de mi hermana, quién había sido la promotora de la venta del inmueble que yo habitaba propiedad de mi fallecida mamá, mi hermana que había orquestado y dirigido la venta, quién buscó el comprador y quién “arregló” el precio de la venta muy por debajo del valor real del inmueble; la misma que me había asegurado que no me preocupara que ellos no me iban a dejar en la calle, tal como lo estaban haciendo en ese momento. Allí estaba recibiendo mi primera cuota por haber confiado en las personas equivocadas.

Ante tal situación no me quedó otra opción que llamar nuevamente a Gretty y decirle que tendría que mandar mis otros “corotos” momentáneamente hasta su casa pues no tenía a dónde enviarlos, a lo cual accedió por tratarse de algo temporal hasta que yo pudiese adquirir una vivienda en Barinas o Mérida como yo pensaba. De inmediato me puse en contacto con el señor que había realizado la primera mudanza con la buena suerte que accedió a realizar el nuevo viaje de manera intempestiva y con el mismo permiso anterior pues no había tiempo para tramitar un nuevo permiso de mudanza ante los organismos competentes. Esa misma tarde cargamos el camión con la mudanza y salió con destino a Barinas un cuatro de agosto del año 2014.

Así fue como terminaron todos mis “corotos” en la casa de la que había sido mi primera esposa y debo acotar que no era la primera vez que esto sucedía, pues en el año 1999 cuando me divorcié de mi segunda esposa y debí entregar el apartamento donde habitaba en Barquisimeto y por encontrarse alquilado mi apartamento en Caracas, no tenía otro lugar para trasladar mis pertenencias y debí solicitar la ayuda de la que había sido mi primera esposa, quién accedió sin problema a que trasladara mi mudanza hasta su casa en Barinas.

Escribiendo este recuento me vienen a la memoria situaciones que tal vez había olvidado o que quizás no eran de grata recordación para mí; el hecho es que en esa oportunidad luego de trasladarme hasta Barinas con toda mis propiedades y enseres domésticos: muebles de recibo y comedor, juegos de cuarto, mesas decorativas de vidrio, Pinturas al óleo de pintores reconocidos y adornos de vidrio y cerámica de gran valor, nevera, lavadora, horno microondas, televisores, bibliotecas, colecciones de libros de un valor incalculable, equipo de sonido, colecciones de discos de acetato y cassettes de gran valor sentimental, alfombras, ropa de cama, toallas, etc., etc.

Adicionalmente también me dio “albergue” temporal en su casa durante algo más de cuatro meses, que inicialmente transcurrieron sin mayor novedad y mucha tranquilidad hasta que mi hija quién vivía en San Cristóbal con su esposo y su pequeño bebé decidió regresarse a su casa materna en Barinas, comenzando una serie de inconvenientes familiares que no deseo detallar en estos momentos y tal vez lo haga en otra oportunidad.

El hecho es que a raíz de un problema de salud grave que se me presentó estando en Barinas (relatado con detalles en líneas anteriores de estas anotaciones), el cual motivó mi urgente traslado a Caracas en el mes de diciembre de ese año 1999, me obligó a dejar abandonadas todas mis pertenencias en la casa de Gretty, incluyendo mi vehículo, el cual se encontraba averiado en un taller y allí lo deje por la premura de mi traslado debido a mi delicada situación de salud. Debo confesar que si bien es cierto que después de estar en Caracas en casa de mi madre, y habiendo canalizado mi situación de salud, traté de recobrar algunas de mis pertenencias, logrando al menos vender mi vehículo y recuperar mi horno microondas; todo los demás enseres domésticos que mencioné en el párrafo anterior incluyendo la mayor parte de mi ropa quedaron en la casa de Gretty.

Debo confesar que tal vez por lo trascendental de mi condición de salud y todo lo que involucraba tal situación a partir de ese momento en mi vida, que no vi como algo relevante o muy importante el tratar de recuperar mis propiedades abandonadas en Barinas. Quizás por encontrarme en la casa de mi mamá con todas las comodidades, me hacían obviar y despegarme de mis preciadas pertenencias, y de alguna manera también debo reconocer que por tratarse de unas pertenencias que en parte había adquirido durante mi comunidad conyugal con Gretty consideraba que de alguna manera estaban quedando con su “propietaria original” aun cuando no era así en su totalidad, pues habían muchas cosas que las había adquirido después de mi divorcio con ella. El hecho es que todo absolutamente TODO se quedó en Barinas, incluyendo a mi querido hijo-mascota Micky.

Había dejado una parte importante de mi vida en Barinas que sabía que no volvería a recuperar, pero las nuevas circunstancias por las que estaba comenzando a transitar me hacían verlo como una “pérdida aceptable” pues después de todo cuando nos marchamos de este plano nos vamos sin llevarnos nada material y así lo asumí yo, ya nada de eso me importaba y así seguí adelante con lo que me quedaba de vida.

Volviendo a mi relato del año 2014 y al traslado, por segunda vez en mi vida, de todos mis enseres y propiedades hasta la casa de Gretty en Barinas, debo ser muy enfático que se trataba de un traslado temporal y en ningún caso de una donación, regalo o herencia que les estuviese entregando en vida, pues mi intención era poder comprar una modesta vivienda donde pudiese pasar mis últimos días en paz. Adquisición que solo sería posible con la ayuda económica ofrecida por mi papá al momento de firmar la venta del apartamento en Caracas, pues con la cantidad que me tocó como mi parte de la herencia de mamá no era suficiente para poder comprar una vivienda y eso era del conocimiento de mis familiares. Pero resulta que cada vez que lograba encontrar una eventual vivienda que pudiese comprar con la ayuda ofrecida, al tratar de comunicarme con papá para acordar los detalles de su ayuda, solo encontré evasivas y excusas de su parte, lo que me hizo perder las pocas oportunidades que tuve para adquirir una modesta vivienda y también me hizo comprender que el ofrecimiento de la mencionada ayuda paterna se trataba de un “hecho fallido” que nunca se materializaría para no decir que había sido otro ofrecimiento “falso y engañoso” (por respeto a mi padre).

Ya con esta eran dos las promesas hechas que nunca se cumplieron y que por mi buena fe en mis familiares yo ahora debía asumir las consecuencias.

Para seguir enumerando errores, debo retomar el punto del traslado de mis pertenecías hasta Barinas; a un lugar que yo consideraba confiable y al cuidado temporal de unas personas que también consideraba de confianza (sigo con mi buena fe) entre las cuales se encontraba mi hija mayor y su hijo, mi único nieto; obviando aquel viejo dicho que reza: “No hay peor cuña que la del mismo palo”

El hecho es que al día de hoy 12 de marzo del año 2018 puedo declarar con “rango, valor y fuerza de una sentencia firme y definitiva” que Barinas no era un lugar confiable, y las personas que yo consideré confiables tampoco lo fueron y es por esto que me encuentro en el peor lugar del mundo y en la situación más patética y miserable que haya podido estar alguna vez en mi vida.

Solo quiero agregar que si Gretty tiene ese gran resentimiento hacia mi persona, que me demuestra y manifiesta de manera reiterada, ¿Por qué aceptó mi petición? cuando la llamé en Junio del año 2014, acaso no era más fácil decirme que eso que le pedía era imposible, que no se podía… incluso esa respuesta tal vez me hubiese sido de gran ayuda, pues me habría servido para conseguir más tiempo con mis familiares e incluso llegar a ablandarle el corazón ante la imposibilidad de traslado de mis propiedades a algún sitio seguro. Hubiese sido más honesto una negativa de su parte en ese momento, que todo el maltrato psicológico y moral a que me ha sometido en estos escasos diez meses que tengo en su casa. O es que acaso ella me daba por muerto cuando me fui a vivir al páramo al venirme de Caracas en el año 2014. Es que no se dio cuenta que estaba vivo cuando iban a disfrutar en Santo Domingo conmigo, a comer en buenos restaurantes, cuando les pagaba su estadía en la posada o los llevaba a un hotel de mejor categoría. No recuerdan como las atendía cuando iban para Santo Domingo, incluso en diciembre del año 2016, cuando ya mi situación económica comenzaba a ser difícil, no obstante hice todo lo posible por procurarle una agradable estadía. ¿Es que acaso eso solo lo recuerdo yo? O ¿fue un sueño que tuve y ahora confundo con la realidad? Así como estas interrogantes tengo una larga lista que quiero dejarlas aquí plasmadas para ver si algún día son capaces de responderlas con sinceridad y desde lo más profundo de su corazón:

¿Por qué aceptó el traslado de mis pertenecías a su casa, cuando pudo negarse sin ningún problema?

¿En qué estaba pensando cuando aceptó mi propuesta de trasladar mi mudanza a Barinas?

¿Qué parte de un traslado temporal no entendió?

¿Cómo pueden pensar o entender estas tres personas (Gretty, Vanessa y Luis Manuel) que yo les estaba regalando mis pertenencias?

¿Quién va a regalar lo poco que le queda y que difícilmente pueda volver a adquirir?

¿Cómo pudieron apropiarse de todas mis pertenencias e incluso destrozar y desaparecer muchas de ellas y ahora molestarse por mi presencia?

¿Quién les certificó mi fallecimiento para así pasar al pleno uso y disfrute de las que en vida fueron mis propiedades y pertenencias?

Estas interrogantes tal vez no tengan nunca una respuesta pero al menos me sirven para ordenar mis ideas e incluso para dejar plasmado en estas anotaciones como se consumó un engaño familiar, como se burlaron de mi buena fe y como yo cometí errores garrafales que simplemente me llevaron a la penosa situación que me tocó atravesar en mis últimos días de vida, cumpliendo con aquel adagio que dice: “No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague”

El hecho es que estoy en el lugar menos indicado para una persona que lo que busca es pasar sus últimos días en paz y tranquilidad… Definitivamente estoy en el lugar equivocado y con las personas equivocadas y sin tener otra opción para poder salir de aquí. Solo me queda el recurso que siempre llamé el “Fast Track” o la soga en mi cuello y así ponerle fin a tanta miseria humana.

De haber sabido que me encontraría con esta humillante y deprimente situación estoy seguro que hubiese adelantado mí partida al “otro mundo” desde donde me encontraba y me hubiese ahorrado toda esta cadena de sinsabores y humillaciones principalmente de parte de mi hija Vanessa, quién no pierde oportunidad para enfrentarme y retarme por cualquier tontería.

A veces pienso que todo pasa por una razón específica, que nada escapa al Orden Divino y que yo tenía que pasar por esta detestable experiencia, tal vez para purgar algunas de mis deudas pendientes, o quizás para comprobar en carne propia lo que es vivir al lado de unos seres de tan baja calaña, miserables y ruines como un par de hienas salvajes que se disfrazan en las redes sociales de personas amables, caritativas, cristianas y de buenos sentimientos, cuando la realidad es diametralmente opuesta y así lo pude comprobar con el solo hecho de estar con ellas bajo el mismo techo

He podido evidenciar como ambas, acostumbran a usar a las personas y luego las desechan cuando ya no les son útiles, no es solamente conmigo, a quién se dirigen de manera sumisa y casi servil (lo cual detesto) para solicitarme dinero o algún favor, y después de obtenerlo cambian radicalmente su actitud, eso lo hacen con todo el mundo, con sus amig@s, sus vecinos, con los comercios adyacentes a su casa, incluso con la pareja que tiene, con cualquier persona que se les acerque y que ellas consideren que le pueda servir para alguno de sus propósitos o para satisfacer alguna de sus necesidades, llámese esta: dinero, comida, agua, cualquier ayuda o favor que necesiten, en ese momento son divinamente amables, cautivadoras, gentiles y hasta sumisas, sobre todo en la manera de hablar y de dirigirse a la (víctima) persona que piensan usar; pero una vez obtenido su objetivo de inmediato cambian su manera de actuar hacia esa persona, pasando al “modo hienas”, comienzan a esconderse y a no recibirlo o dejan de atender sus llamadas, e incluso llegan a tratar a la persona como si ahora se sintieran agredidas, sobre todo cuando hay dinero de por medio se pueden convertir en las peores enemigas, en alguien que yo no desearía tener cerca de mí ni por error (y sin embargo estoy bajo el mismo techo)… es algo que hay que verlo para creerlo, algo realmente repugnante y miserable que produce náuseas y asco por tan ruin actitud; seguramente existan muchas personas así en la vida, pero realmente yo no había tenido la oportunidad de observarlo de manera tan exacerbada y depurada cómo me ha tocado hacerlo al estar cerca de ellas.

Debo aclarar que mi presencia en esa casa ha sido estrictamente en calidad de “refugiado”, de homeless, como alguien que recibe a un familiar en desgracia, enfermo, sin casa… de pura caridad humana pues ellas conocen de mi condición de salud y de mis limitaciones económicas. 

Sin entrar en profundidad y detalles en la manera de vivir de cada quién, yo considero que al menos se deben tener unas condiciones mínimas de respeto, de honradez, de cordialidad, de higiene, de aseo y de limpieza que incluso dentro del hogar más humilde son respetadas y mantenidas por sus integrantes y habitantes.

Es algo realmente muy loco y a la vez muy vergonzoso para mi tanto de soportarlo, como de escribir sobre esto, pues finalmente estoy escribiendo sobre quienes fueron “mi familia”, sobre mi hija, sobre mi propia sangre… y una de mis normas de vida es no denigrar ni hablar mal del prójimo… pero no me queda otra opción que drenarlo por aquí o me voy a “reventar como un sapo” de la arrechera…


Con mi hija conviví, o mejor dicho la crié en toda la acepción y extensión de la palabra “criar” o de la palabra levantar, formar, proteger, alimentar, “ser su papá” pues… desde su nacimiento el 25 de enero de 1981, o tal vez antes desde su gestación, la cual compartí con su mamá día a día, como todo padre primerizo, con una gran expectativa por su primer descendiente, rol que pensé haber desempeñado cabalmente, procurándole y satisfaciendo siempre sus necesidades básicas de amor y cuidado, alimentación, vivienda, ropa, educación, esparcimiento y diversión tal como lo hicieron mis padres conmigo en su oportunidad, lo hice sin ninguna restricción económica pues yo tenía un buen empleo con un buen ingreso y quizás por el hecho de ser hija única podíamos permitirnos cubrir sus necesidades sin mayor problema, tener una vivienda propia y cómoda, su propia habitación debidamente amoblada, brindarle educación en colegio privado, un buen entorno familiar y social, fines de semana y vacaciones en agradables locaciones, formación extra curricular, lo mínimo que un padre responsable le garantizaría a su hija única y querida hasta que tenía doce años cuando me divorcié de su mamá. Con este breve recuento no pretendo alabarme como padre, solamente quiero dejar bien claro que mi hija disfrutó de una niñez muy normal, sin limitaciones, sin maltratos ni físicos ni emocionales, sin carencias significativas en la formación de una menor como podría haber sido: quedarse sin casa, no poder comer regularmente, no tener ropa adecuada o carecer de juguetes, no poder estudiar o no tener los útiles requeridos para cumplir con su educación, en fin mí hija no sufrió absolutamente ninguna situación negativa extrema que hubiese podido marcar su psiquis y su desarrollo emocional posterior, al menos desde mi modesta opinión.

Año 1994

No obstante, al divorciarme de su madre en 1.993 aunque dejamos de vivir juntos, no deje de preocuparme por ayudar en su manutención, se mantuvo un estrecho contacto, dejé que su mamá conservara la extensión de mis tarjetas de crédito para cualquier gasto o eventualidad, la mantuve con cobertura de mi póliza de HCM con la cual pudimos hacerle frente a una grave situación de salud que se le presentó en Barinas al sufrir de dengue hemorrágico que casi le cuesta la vida y debió ser hospitalizada por largo tiempo, generándose grandes gastos económicos que yo debí cancelar al exceder la cobertura del seguro, le enviaba el costo del pasaje aéreo para que viniese a Caracas, la iba a visitar a Barinas e incluso llegamos a pasar vacaciones juntos los tres en diciembre como lo hacíamos cuando estaba casado con su madre, recuerdo que en una oportunidad pasamos unos días muy agradables en el Hilton de Barquisimeto (diciembre 1.993), en otras vacaciones, junto a mi segunda esposa, fuimos a pasar unos días en Patanemo en el edo. Carabobo (diciembre 1.996)

Incluso después que ella tomó la decisión de embarazarse y casarse en el año 1.997, a los 16 años, la seguí ayudando y le pagué sus estudios universitarios y le ayudaba cuando podía con la crianza de mi querido nieto Luis Manuel. Después que se divorció en el año 2.000-2.001, me la llevé a ella y a mi nieto a vivir conmigo en Caracas por un breve lapso, pero al parecer no se vieron satisfechas sus aspiraciones y expectativas y se regresó a Barinas con su mamá.

¿A qué viene este recuento? pues simplemente a que yo “devuelvo la cinta” de mi vida para tratar de encontrar alguna explicación lógica o alguna justificación al comportamiento y a la actitud de ella hacia mi persona, y no lo encuentro, salvo en la semejanza o representación de lo “Peor de mí Mismo”, esa faceta de mi personalidad que he tratado de “modelar” y eliminar de mi actitud ante las demás personas, en ese “Víctor” que no quisiera ni recordar y que rechazo desde mi óptica actual sobre la vida y que ahora lo veo en el espejo de mi hija Vanessa, siempre en una constante confrontación en un tono beligerante, siempre a la defensiva-Agresiva, siempre imponiendo su criterio y voluntad por encima de lo que sea, (¿Te parece conocida esta actitud mi querido Víctor Federico?) siempre expresando y aseverando que yo tengo algo en contra de ella, que yo guardo cierto ¡¡¡rencor en su contra!!! e incluso retándome (en su propia casa, donde estoy como “refugiado”) a que: -“suelte lo que tengo por dentro” (textualmente) mientras manotea con airados gestos agresivos…

Realmente toda esta situación me produce mucho dolor, angustia y decepción y una gran depresión. No es fácil comprobar que mi única hija, así lo considero yo, pues aunque tuve otra hija biológica en mi segundo matrimonio, a esa “hija” yo no la crié, ni siquiera la conozco, salvo sus diez primeros meses de vida y ahora de adulta en fotos por las redes sociales, así que aunque tengo dos hijas biológicas (y no lo niego), considero a Vanessa como mi “única hija” de crianza, por haberla alimentado, verla crecer, darle educación, darle amor… en fin una relación padre-hija que yo veía como normal pero que aguas abajo veo que no fue así…

Hay algo altamente disfuncional en esta relación que yo no logro entender, salvo la repetida explicación de estar viendo en ella la peor faceta mía como ser humano, que expresé en el párrafo anterior… y por la cual ofrecí mil disculpas a todos mis allegados al comienzo de estas líneas.

Pero si lo veo con detenimiento y objetividad, ni en mis peores momentos de conducta altanera y autoritaria, nunca pero NUNCA tuve un comportamiento similar a la manera tan ilógica, iracunda y muy poco razonable como lo hace Vanessa, quién siempre está de mal humor, siempre con dolor de cabeza, cuando no está apurada está durmiendo… los dos extremos; dándole prioridad a cosas que no la tienen en la cabeza de una persona “normal”, como por ejemplo: alimentar a sus gatos es más importante que comer ella o darle comida a su papá. Yo reconozco haber sido excesivamente autoritario e incluso vehemente y hasta intransigente en ciertas oportunidades (en mi “otra vida”) pero sin perder la perspectiva ni la lógica y mucho menos actuando de manera irracional y sicótica.

Ella se comporta conmigo como si viese en mí a su peor enemigo, siempre a la defensiva, siempre objetando cualquier comentario o apreciación que yo pueda emitir, ella está allí para refutarla. Pareciera obtener alguna gratificación mental o un especial disfrute con solo llevarme la contraria en cualquier comentario de mi parte, siempre “respondona” y autosuficiente (o sea: “sobrada” dicho en venezolano) Cuando se me ocurre pedirle un favor nunca puede, siempre está o muy ocupada o muy cansada y durmiendo. Siempre se siente mal, le duele la cabeza, siempre tiene gripe (ella dice que es alergia)… solamente cuando a ella le conviene se ofrece para saber si quiero comprar algo, cuando desea cobrarme la comida (porque ella pretende y yo accedí, a pagar diariamente mi único plato de comida)…

Su actitud miserable con la comida no es de ahorita en el año 2017, ya que en el año 1.999 cuando estuve un tiempo en Barinas y ella también vivía allí con su esposo, tenía esa misma actitud mezquina y miserable con la comida y lo traigo a colación para que no se piense que su actitud actual se debe a los graves problemas que afrontamos los venezolanos en estos días de desabastecimiento y carestía. Yo realmente no recordaba ese detalle de 1.999, pero escribiendo me vino a la memoria como me negaba la comida y dejaba instrucciones a una empleada que tenía, que no dejara que yo tocara las ollas hasta que ella no llegara… cositas que había olvidado y que este relato se encargó de que salieran nuevamente en mis recuerdos no gratos que siempre trato de olvidar, tal vez como una manera de protegerme y de no guardar resentimientos contra nadie. También viene a mí memoria que después de ese gesto de mezquindad de su parte, al llegar yo a Caracas (año 2000) y comenzar a trabajar, lo primero que hice fue comprar unas cajas de comida que vendían en Makro, que venían varios productos ya preparados en una caja (como un “CLAP” pero privado), y se las enviaba a Barinas como ayuda a su presupuesto alimenticio y tal vez como una disimulada respuesta a su actitud mezquina y miserable cuando estuve en su casa. (será que no recuerda eso tampoco…)

LA LOCA DE LOS GATOS

Cuando uno escucha esa expresión de inmediato viene la imagen de la viejita con sus gatos o del personaje de los Simpson conocido por muchos. Lo cierto es que si existen “loc@s” por los gatos en el buen sentido de la frase, es decir personas que aman y protegen a los gatos, hasta allí todo me parece muy bien, digno y loable en un ser caritativo.

Lo que es inaudito es que pueda existir (y esta es una demostración que si existe) una persona que le dé prioridad a unos gatos por sobre su propia vida, sobre su entorno familiar, social y laboral, sobre su salud, sobre su higiene y alimentación, que prefiera darle de comer a sus mininos y obviar por completo la comida de sus padres y la suya misma, que les permite andar sobre la mesa de la comida y sobre los alimentos que está preparando sin dejar que nadie les llame la atención, los deja que se lancen sobre los platos de la comida que sirve y con una sonrisa dice: -“es que ellos son un poquito intensos pero que son muy limpios” y que eso no importa… Los mantiene encerrados en un cuarto que está completamente amoblado pero donde no permite que entre más nadie; teniendo un amplio patio trasero con suficiente área de tierra, los obliga (¿o los acostumbró?) a que deben defecar en su cuarto en una pestilente ponchera de plástico, que ella manipula diariamente sin ninguna norma mínima de higiene. Cuando los deja salir al patio mantiene en zozobra a todo el vecindario con sus gritos destemplados llamándolos a cada momento y hablándoles como si se tratara de una conversación con un ser humano. La han mordido fuertemente varias veces cuando trata de agarrarlos para volver a encerrarlos… en fin algo realmente LOCO en donde el personaje de los Simpson es una persona muy cuerda y equilibrada, todo un “Bebé en Pañales” o “un niño de pecho” en comparación con el personaje de marras… la que nos ocupa en estas líneas.

Ella tiene otra faceta por Facebook, aunque allí también hace gala de su amor desmedido por los gatos, aparenta ser una persona dulce y cariñosa, mientras en la vida real es una persona iracunda, altanera, irascible e intratable, que maldice a cada momento como un “camionero” (por decirlo de alguna manera…); todo un tratado de doble personalidad o bipolaridad (no sé cuál de las dos). Yo estoy convencido que tiene serios problemas mentales, problemas graves que le hacen perder los estribos, que le hacen actuar como una energúmena de manera airada y agresiva.

No soy psicólogo ni psiquiatra, pero sé que ella los has visitado (igual que yo) lo que no es nada malo en sí, lo malo es que no sea consecuente con sus citas y con los medicamentos que pueda requerir para su ayuda y mejoría.   La magnitud de su perturbación es tan grande que le impiden ser objetiva y ver los acontecimientos como suceden en la realidad, espero que alguna persona la pueda ayudar antes de que sea muy tarde.

Yo siempre he tenido animales y mascotas, y de allí debe venirle ese amor por los animales al personaje de marras, pero todo debe tener sus límites y sus normas. Yo no puedo concebir que una persona que esté cocinando tenga un gato cargado mientras cocina, o que alguien con una “alergia” crónica de estornudos y constipación nasal se la pase constantemente besando y apurruñando a los gatitos y frotando su rostro con el pelaje de los mininos, o que una persona con serios problemas dermatológicos en las manos y rostro, con problemas graves de agua para el aseo personal, esté manipulando todos los días la tierra con el excremento de los gatos sin ninguna protección y a sabiendas que no tiene agua en abundancia y a veces ni jabón para hacerse un lavado eficiente de las manos… eso es algo nauseabundo y repulsivo; no puede ser que en mi caso tuve que decidir comer encerrado en un cuarto, cosa que detesto, para evitar ser sometido a la acción depredadora e incontrolada de los gatitos a la hora de la comida, los cuales se vuelven como locos y saltan sobre la mesa sin el más mínimo recato ni el más pequeño “control” de parte de su mamá gata, quién solo dice con orgullo gatuno -“es que ellos son un poquito intensos”no me joda… (perdón se me salió)

–“lo que son es unos lambucios, hambrientos y mal educados”

Su comportamiento con los gatos es tal como si fuesen sus pares, que ya desearía yo que me diese ese mismo trato a mí, incluso le he dicho bromeando (pero en serio) que me provocaría ponerme un disfraz de gato para que me trate con el mismo cariño que trata a sus gatos… De inmediato puso su cara de pocos amigos y la boca torcida que acostumbra brindarme ante cualquiera de mis comentarios. Es algo “muy loco” por decirlo de alguna manera esa relación con sus mininos, a los cuales les habla como si en realidad ellos le pudiesen entender, les pregunta, les responde, casi siempre con un gran cariño (que ya quisiera yo lo expresara hacia mi), a veces los regaña y luego les pide perdón, yo escucho y pienso que está hablando con otra persona y es con los felinos, los mantiene encerrados en un cuarto por largos períodos y cuando los deja salir es una tortura tanto por el comportamiento de los depredadores que se abalanzan sobre cualquier cosa que les parezca comestible o por sus maullidos insistentes reclamando que se les de lo que uno esté comiendo (y cuide usted que se le ocurra a alguien objetar ese desagradable comportamiento) y es incómodo por los gritos y alaridos que pega para llamarlos cuando salen al patio o cuando escucha alguna pelea entre otros gatos. Además de los tres “hijos” felinos que tiene en casa, alimenta y mantiene a dos gatas más, como adoptadas, según sus propias palabras y bajo el mismo régimen de inmunidad y licencia para caminar y subirse por donde quieran, sobre los muebles que los tienen destrozados con sus garras, sobre la mesa de comer, sobre la cocina donde se prepara la comida, dentro del fregadero, sobre la bandeja de escurrir los platos, o sea por todos lados en una actitud depredadora (como su naturaleza) desmedida, brincando sobre uno o maullando desaforadamente para solicitar se les de comida, algo realmente detestable incluso para los que gustan y quieren a los animales (como es mi caso) pues lo considero de muy mala educación y eso nada tiene que ver con el amor hacia los animales, pues una cosa es querer a los animales y otra es dejar que sean ellos quienes manejen la situación y que hagan lo que les venga en gana.

Para el momento que me encuentro terminando este párrafo, la loca tiene como tres días con una guerra de regaños y gritos con su perrita Laika, que tiene 13 años de edad, es decir que es una ancianita que merece consideración y respeto. En estos tres días la grita como una energúmena ¡¡¡que COMA!!! que la comida está muy cara y le da toda una explicación “macroeconómica” (no sé si es para Laika o para mí todo lo que dice…) pero con unos alaridos estridentes que asustarían al más salvaje animal y esta pobre perrita es una mini toy Poddle que no debe pesar ni 3 kgs. No sé porque no está comiendo, aunque yo le doy siempre comidita y ella come tranquila; yo le tengo especial cariño por ser la perrita de mi nieto, por ser una ancianita y sobre todo porque no tiene la mala educación ni la condición depredadora de la pandilla de gatos maleducados y hambrientos que andan rondando por toda la casa, maullando de una manera muy desagradable todo el día y que aumentan los maullidos de una manera “altanera” cuando sienten a alguien en la cocina, abalanzándose sobre uno y tratando de comerse cualquier cosa que se les atraviese.

Ya que comenté sobre la pobre Laika me permito comentar lo siguiente: la perrita le gusta entrar en el cuarto dónde yo duermo y a mí me agrada mucho su compañía y no me molesta en absoluto su presencia, el caso es que cuando la ve que entra en la habitación dónde duermo le ordena con sus gritos destemplados que se salga de aquí… y otras veces que Laika tiene rato echada cerca de dónde estoy yo, entra de manera intempestiva y le grita “¿Que haces ahí?” y le ordena que se salga… yo tampoco entiendo por qué hace eso??? (o no quiero hacer elucubraciones…) Realmente “esa mujer” no tiene paz con la miseria… es algo como el título de este post… es algo ¡¡¡“Muy Loco”!!!!

COSAS VEREDES MI QUERIDO SANCHO”

Yo he tratado de analizar el porqué de esa actitud belicosa y agresiva hacia mí por parte de ella, he puesto en retrospectiva la “película” de nuestra vida juntos para ver si encuentro alguna explicación a esa vil y miserable actitud de su parte y realmente, desde mi óptica, no consigo tal explicación o antecedente de alguna situación que hubiese podido marcar su psiquis y su desarrollo emocional posterior…

Hay algo altamente disfuncional en nuestra relación que yo no logro entender…

A continuación una carta que escribí con la ilusión que algún día la pueda leer:

RESPUESTA DE UN PADRE MALTRATADO POR SU HIJA

Durante los episodios de ira y de humillación a que me sometes constantemente hija, debo callar y dejar que expreses toda tu amargura, tus incoherencias, tu enajenación mental, como lo haces también con tu mamá. Yo tengo que quedarme callado ante la actitud agresiva y desconsiderada, pues no me encuentro en condición ni física ni anímica de mantener polémicas con nadie y mucho menos con una mujer fuera de sus cabales, pero como no deseo quedarme con ese amargo sabor entre mi pecho, me permito escribir esta reflexión:

“Mal agradecida (como me has llamado a mi) o DESAGRADECIDA tú con tu papá, que te vio nacer, que te dio amor, te dio vivienda, te alimentó, te vistió, el que te compró pañales y Leche, te compró medicinas y pago todos tus servicios médicos, te compró juguetes en cantidad (no lo recuerdas), el que te educó, el que te consintió como su más preciado tesoro… te di todo lo que necesitabas y más… durante 12 años de manera ininterrumpida y luego te seguí ayudando periódicamente aun estando ya casada y luego divorciada, fui yo quién te pagó tus estudios universitarios después de divorciada, quién te ayudó cuando más lo necesitabas…

Y tú me echas en cara tu miserable ayuda de unos pocos meses, que realmente ha sido más ayuda de tu mamá que tuya, pues esta casa es de tu mamá y no tuya, la comida la compramos entre tu mamá y yo, pues tu no trabajas y no aportas ni “medio”, lo que haces es cocinar y joder con tu manada de gatos. Eres tan caradura que a cada momento me preguntas que con cuanto voy a colaborar para la comida, ¿COMIDA? el mísero plato que acostumbras servirme…

Un solo plato de comida al día, pues en la noche haces todo lo posible para negarme la comida, aunque sea un poquito de arroz, el cual prefieres dárselo a tus gatos como he podido evidenciar yo cuando salgo de la habitación en las noches.

Y ahora pretendes cobrarme hasta el agua que paga tu mamá y con quién yo he colaborado en varias oportunidades al momento de pagar la cisterna… No me jodas malnacida… En cuatro meses te he visto limpiar la casa un par de veces y has sido incapaz de al menos barrer el cuarto dónde duermo.

Eres el ser más irascible y despreciable que yo haya podido conocer, y aunque por las circunstancias que vivo estoy impedido de decírtelo en tu cara, al menos lo estoy escribiendo, y así aparte de drenar mi indignación y mi dolor, me queda la ilusión que algún día cuando ya no esté yo aquí, puedas leer estas líneas dedicadas a tu persona.

Me has maltratado y humillado aun sabiendo que además de tu padre, soy un hombre viejo y enfermo, eso lo sabes muy bien pues me has acompañado a mis consultas y en muchas oportunidades me has buscado mis medicinas, o sea que estás (o deberías estar) consciente de mi precaria condición de salud, una condición degenerativa y estigmatizante, prácticamente en su etapa terminal, por ese simple hecho pienso que debería merecer al menos tu consideración; sabes que me quedé sin casa y sin trabajo, sabes que estoy aquí porque no tenía otra opción a dónde ir y además les pedí su aprobación antes de venirme… o no recuerdas mis llamadas desde Santo Domingo y mi insistencia en hablar con tu mamá para saber si yo podía contar con su aprobación para mí traslado? Yo si recuerdo una de tus respuestas evasivas: “bueno el problema son mis animalitos” y de inmediato agregaste: “lo digo por tu salud” ¿qué tal? una perlita que debí tomar muy en cuenta, al poner unos animalitos por encima de tu propio padre en desgracia… (pero realmente subestimé ese pequeño detalle)

Sabes que me estoy muriendo y sabes que no hay otro lugar a dónde pueda irme… entonces me pregunto yo: ¿dónde está tu amor de hija? O tu amor y solidaridad con el prójimo en desgracia? ¿Dónde está la caridad cristiana?

¿De qué te sirven tantos rezos y clases de catecismo? Tanta música cristiana todo el día (que se hace algo obsesivo)…

Es que acaso esa solidaridad incondicional con tus gatos te agotó la capacidad de tener empatía y solidaridad con un familiar (tu papá) que está en desgracia y sin más opciones? Explícame o explícate tú misma: ¿cómo puede ser posible tanta humillación, tanta miseria y tanta maldad en contra de una persona que tú sabes muy bien en las condiciones en que se encuentra?

Dentro de lo que llamamos unos “parámetros estándar de conducta” yo no tengo respuesta a estas interrogantes, así que las respuestas deben estar entonces por fuera de esa conducta estándar, en la zona de las patologías mentales.

Yo estoy convencido que tienes serios problemas mentales, problemas graves que te hacen perder los estribos, que te hacen actuar como una energúmena, por ejemplo recuerdas el incidente con unas pantaletas tuyas que usó tú mamá? y por lo cual la llamaste para insultarla y amenazarla con irte de la casa… No soy psicólogo ni psiquiatra, pero sé que tú los has visitado (igual que yo) lo que no es nada malo en sí, lo malo es que no seas consecuente con tus citas y con los medicamentos que puedas requerir para tú ayuda y mejoría. La magnitud de tu perturbación es tan grande que tal vez te impidan ser objetiva y ver los acontecimientos como en realidad suceden, pero al menos me queda la tranquilidad de escribirlos para la posteridad y así quede constancia de lo que me tocó vivir a tu lado en estos últimos meses del año 2017 y comienzo del 2018, todo un infierno a tu lado.”

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Al terminar esta “carta” o mensaje, quedo golpeado y devastado por la miserable actitud de los seres que me rodean y de la mía propia por aceptar toda esta situación, solo puedo ratificar lo que no me canso de repetir: “No Hay Peor Cuña que La del Mismo Palo”

Te cansas de dar y no recibir, de esperar lo mínimo de personas que dicen que te quieren y darte cuenta de que hasta lo mínimo les cuesta, te cansas de intentar adaptarte a alguien que no se intenta adaptar a ti, ni hace un esfuerzo por verte feliz; te cansas y no hay vuelta atrás”…

Tengo una gran preocupación que me genera mucha ansiedad y es sobre cómo podrá afectar a mi salud la condición de encierro e insalubridad en que me encuentro en estos últimos días, sin agua, y la poca que hay está almacenada en pésimas condiciones higiénicas, sin poder lavarme las manos y la boca como se acostumbra normalmente, bañándome con una perola de agua cada 6 o 7 días cuando se me hace insoportable mi propio mal olor, orinando en una botella plástica y soportando el nauseabundo olor que sale al abrirla, tratando de aguantar las ganas de evacuar hasta por tres o cuatro días, rodeado de insectos: cucarachas, zancudos, acosado por una pandilla de gatos maleducados y hambrientos que dejan sus pelos y sus microbios por toda la cocina y por el comedor, se suben sobre los platos, sobre la comida cuando la están preparando, en fin las peores condiciones sanitarias para una persona Inmunosuprimida y creo que para alguien Inmunocompetente y sano tampoco son nada recomendables. No puedo lavar mi ropa, pues debo llevarla a una lavandería y la situación de los elevados precios me ha impedido seguirla lavando. En cuatro meses no he podido cambiar las sabanas ni las fundas de la colchoneta donde duermo y estando en un clima como el de Barinas podrán considerar lo que eso significa.

Trato de no pensar mucho en todo esto y simplemente ACEPTAR lo que me está pasando como parte de mi REALIDAD sin caer en la confrontación interna o el rechazo, pero realmente no sé hasta cuando lo pueda resistir…

He pensado (y sigo pensando) que al comenzar el deterioro físico que se puede prever de seguir en estas condiciones insalubres de vida, en este ambiente malsano, debería preparar un maletín e irme al Hospital de Mérida (HULA) por ser el más cercano de dónde me encuentro, pues la opción de irme al Hospital Clínico Universitario de Caracas, dónde he estado hospitalizado y dónde tienen toda mi historia clínica, la he descartado por la información que me llega de buena fuente: no tienen medicamentos, no hay comida para los pacientes, las salas de hospitalización de infectología están diezmadas por la tuberculosis, los pacientes mueren como “moscas”… en fin un panorama nada alentador y que me hace aferrarme a la única opción que tengo y seguir aguantando aquí en Barinas hasta que pueda, pues estoy seguro que la realidad del HULA de Mérida no debe ser muy diferente a la del Clínico de Caracas.

La realidad es que la salud pública en el país está colapsada, está destrozada como todo el país en general, la infraestructura de los hospitales está “en el suelo”, no hay medicamentos, ni los medicamentos de alto costo para tratamiento de VIH-Sida o Cáncer, ni tampoco antibióticos o antihipertensivos, alcohol o guantes de látex… no hay NADA y los pacientes deben comprar todo a unos precios exorbitantes cuando tienen la suerte de conseguirlos y contar con los recursos para adquirirlos.

Todo esto pareciera ratificar la tesis de muchos disidentes o de los creyentes en la «teoría de la conspiración», quienes coinciden en afirmar que en lugar de ciudadanos sanos y pacientes con patologías “benignas” o tratables a un menor costo, la conveniencia es tener pacientes en fases terminales, donde los gastos en medicamentos y otros recursos hospitalarios para su atención superan con creces cualquier estimación versus la medicina preventiva, con una atención oportuna y con pacientes que pueden ser realmente “recuperados” y no convertir a nuestros profesionales de la medicina en simples «matasanos»… unos mercaderes de la salud… donde los verdaderos favorecidos son las grandes transnacionales y laboratorios que producen costosos medicamentos, que en la mayoría de los casos solo logran “alargar la agonía” de los pacientes sin resultados satisfactorios y mucho menos logran darle una calidad de vida a los pacientes, y solo consiguen incrementar las astronómicas utilidades de las corporaciones y fabricantes de medicamentos con la comercialización de dichos productos e insumos. Y a esta situación no escapan ni los centros de salud pública y mucho menos los centros o clínicas privadas, pues en un centro médico privado la situación no es muy diferente y la atención será «directamente proporcional» a la cobertura del seguro médico y a la «buena disposición» del médico de turno… con algunas excepciones, porque las hay, pero son la minoría… pues parece que muchos de los que eligieron la profesión médica no realizaron o se olvidaron del juramento Hipocrático … si es que lo hicieron, y hay otros que parecieran darse cuenta después de años de estudio, que esa no era su «verdadera vocación» !!!! NO me JODAN!!!!!

Yo estoy muriendo de hambre… por falta de trabajo, pues aunque soy un profesional universitario, no existen fuentes de trabajo para personas de mi edad (>50 años) y mucho menos con mi condición de seropositivo…

Estoy muriendo de hambre por falta de un ingreso sustentable, muriendo de hambre por vivir en la Venezuela del año 2018, un país destruido y arrasado por una banda de hampones y pillos que se dicen ser nuestros gobernantes, me está matando la hiperinflación, dónde los precios suben todos los días de manera exorbitante, en un país dónde el salario promedio mensual está en el orden de los $ 3 mensuales y el precio de una docena de huevos está actualmente sobre $1 y un paquete de spaguetti puede costar $2, para no hablar del precio de las proteínas animales como la carne, pollo o pescado, aunado al hambre y a mi devastada condición física estoy muriendo por el aislamiento producto de mi condición, me está matando la soledad… por el estigma social, por el rechazo al que me he visto sometido en estos últimos tiempos, estoy muriendo de hambre, pues al estar sin trabajo no soy capaz de generar unos ingresos que me permitan cubrir mis necesidades básicas, y lo peor es que aun teniendo un trabajo estable difícilmente podría cubrir mis necesidades básicas por el elevado precio de los alimentos y las medicinas (que también requiero) por la estanflación desatada en estos primeros meses del año 2018

Afortunadamente cuento (por ahora) con la colaboración de mi padre, una persona de más de 80 años de edad y eventualmente de mi hermano Julio César, quienes me ayudan con un aporte económico que debo distribuir entre medicamentos y algunos escasos alimentos…

Ya no tengo fuerzas para seguir «peregrinando» por las instituciones gubernamentales que deberían velar por nuestros derechos y mucho menos para salir a generar algún ingreso adicional, como solía hacerlo hasta hace poco para ganarme el sustento y sentirme «productivo»…

Es curioso, pero reflexionando sobre mi situación, recuerdo cuando estuve hospitalizado un par de veces producto de una tuberculosis que se me presentó en el año 2007 la cual deterioró significativamente mi condición de salud colocándome en riesgo de una muerte inminente… en ese momento aparecieron algunos familiares y amigos, incluso oponiéndose a mi negativa, pues en ese momento no deseaba que nadie me viese en la condición que me encontraba y solo deseaba morir en paz. Incluso reapareció mi ex pareja… pareciera que más que para ayudarme, todos hicieron acto de presencia, en la seguridad de que mi muerte era inminente, como se podía prever, tal vez para quedar bien consigo mismos y con la «sociedad»… (o con sus conciencias)… para acallar sus eventuales remordimientos y aparecer como «solidarios» colaboradores al momento de mi muerte física… pero ahora cuando más los necesito nadie aparece!!!!!

El Ser humano es extraño…

Se pelea con los vivos y lleva flores para los muertos.

Lanza a los vivos a la calle y pide “un buen lugar para los muertos”.

Se aparta de los vivos y se mira desesperado cuando estos mueren.

Queda años sin conversar con un vivo y se disculpa y hace homenajes cuando este muere.

No tiene tiempo para visitar al vivo, más tiene todo el día para ir al velorio del muerto.

No entiendo porque es necesario que uno caiga hospitalizado en las peores condiciones de salud, para que se activen todos los mecanismos de la atención médica e incluso para que se despierte la «solidaridad» familiar hasta ese momento ausente, cuando ya no queda mucho por hacer… Será esa una condición natural en el ser humano de esta corrompida y putrefacta sociedad de hipócritas, egoístas e indolentes…

A mí me mató la falta de solidaridad humana, la ausencia familiar, salvo la excepción de mi querido y anciano padre, quién ha vuelto a asignarme desde mediados del año 2017, una valiosa ayuda económica sin la cual no podría sobrevivir y todo sería inviable… Mi hermano Julio César también me ha estado ayudando recientemente (2018) y se lo agradezco con toda mi alma. A esta generosa ayuda se ha sumado de manera caritativa y humanitaria mi hermana Francis Belén, quién desde diciembre del año 2017 me ha estado ayudando con su aporte económico que le agradezco de todo corazón; por ausencia familiar me refiero otros familiares como mi hija Vanessa, quién a pesar de haberme recibido a regañadientes en la casa de su mamá en Barinas a mediados del año 2017, me humilla y maltrata como al peor de sus enemigos, me somete a un régimen de hambre sin importarle mi condición y sin tomar en cuenta que yo estoy colaborando con la adquisición de la comida, poco pero colaboro; yo nunca pensé que una hija pudiese actuar de esa manera con su padre, con un odio visceral que ya expliqué detalladamente en anteriores narraciones. Si bien es cierto que yo trato de pasar desapercibido, ella lo aprovecha para ignorar mi presencia como si yo fuese el hombre invisible, no me ven. Por ausencia familiar me refiero a mi hermana Elizabeth Coromoto, quien disfruta de una buena posición económica, una mujer que dice ser muy católica y piadosa, que hace constantemente alarde de sus creencias religiosas (como Vanessa) pero quién de ninguna manera practica lo que predica… ¡cosa curiosa verdad!

Realmente mi hermana es alguien de quien no tengo mucho que esperar pues ya es por mi conocida la actitud con su propia madre, “quién la parió y le dio el ser que tiene” (como decía mi misma mamá) y ya sabemos de su indiferencia y apatía hacia ella en sus últimos años de vida…, incluso me lo demostró al engañarme vilmente para lograr la venta del apartamento que yo habitaba (2014) pues fue ella quien promovió, dirigió y llevó a buen término toda la gestión de dicha venta, cuando me ofreció procurarme en alquiler un anexo de su propiedad y después de yo firmar los documentos de la venta, hizo “mutis” evadiendo y negándose a lo que ella misma había ofrecido… así que por allí no tengo nada que esperar; tal vez pienso en otros familiares cercanos a quienes mi padre siempre apoyó económicamente y que pudiesen demostrar ahora su agradecimiento en mi persona, ya que gracias a Dios mi papá no la necesita.

A mí me está matando la indiferencia de mis semejantes y de los organismos que supuestamente deberían velar por las personas que se encuentran en mi precaria condición de vida, sin trabajo, sin vivienda, sin pensión ni seguro social, con una enfermedad degenerativa e incapacitante, a una edad avanzada, me está matando el simple hecho de ser venezolano, el hecho de ser habitante de un país en bancarrota, destruido, arrasado, quebrado, colapsado, más que por un anacrónico y fracasado sistema de gobierno, que de por sí ha sido nefasto, lo que realmente nos ha llevado a esta situación catastrófica ha sido el estar “dirigidos” por una pandilla de incapaces y de ignorantes que no serían capaces de manejar ni siquiera la administración de una modesta tienda de abarrotes y mercancía, mucho menos la economía un país petrolero y floreciente como solíamos serlo hasta que llegaron ellos al poder, para saciar sus voraces y escuálidos bolsillos, maletines y maletas a costa del erario nacional y de la riqueza petrolera, arrasaron en 15 años lo que le costó 200 años a nuestros héroes fundadores, que sin ser algunos un dechado de virtudes, tanto ellos como los que vinieron luego en épocas contemporáneas, al menos promovieron y permitieron un crecimiento sostenido de nuestro aparato productivo y de nuestra nación en general, la cual con todos los problemas que pudimos tener el pasado NUNCA conoció la dantesca situación país que nos tocó soportar hoy en día (2018), a mí me está matando sobre todo esta catastrófica situación país y no mi condición de vida, el VIH-SIDA, con el cuál había logrado una especie de «simbiosis» o convivencia, un acuerdo tácito:

«Tú no me matas y yo te mantengo como mi huésped» y así podemos convivir en perfecta armonía hasta que él Señor decida lo que tenga que decidir…

Viendo mi vida en retrospectiva, recuerdo que ante cualquier quebranto o malestar de algún familiar o amigo, yo solía acudir sin demora, al menos para hacer acto físico con mi presencia, aunque mi «ayuda» se limitara solo a eso…a mí simple presencia… como demostración de solidaridad y preocupación por la situación por la que estuviesen pasando. Eso me hace pensar que después de todo no fui tan mala persona o al menos pude ser solidario con el prójimo…

E incluso en algunas oportunidades llegué a trasladar a algún conocido o “amigo” hasta un centro asistencial, a donde algún médico solidario amigo o conocido para que le brindarán atención de emergencia para paliar su dolencia. Y lo hacía sin esperar nada a cambio, simplemente como una demostración de afecto, de cariño, de preocupación, de verdadera amistad o solidaridad… Yo no tuve esa misma suerte…

«COSAS VEREDES AMIGO SANCHO»

SE CANSA UNO…


«PARECIERA MEJOR MORIR CON DIGNIDAD A SEGUIR  VIVIENDO EN LA MISERIA»…

Quiero agregar aquí una especie de cuento que escribí en mis noches de vigilia.

ESPERANDO PASAJE (One Trip)

“Por mi condición de vida, miserable y patética y por ese deseo irrefrenable que tengo de morir la mayor parte del tiempo, y ojo digo de morir, no de quitarme la vida, matarme o suicidarme, pues allí todavía no he llegado, he estado cerquita pero siempre me devuelvo, seguramente por cobardía o tal vez me gustaría pensar que por “amor propio” o quizás pudiese ser por temor y respeto a Dios, al Todopoderoso, al ser supremo que rige nuestros destinos, nunca se sabe. El hecho es que a morir si y mucho, más de lo que debería desearlo una persona sana y cuerda, de lo cual tampoco tengo nada; solo imploro MORIR, a morir mientras duermo, a morir de un paro cardíaco por ejemplo; cuando vivía en el páramo y me lanzaba una marcha montañera forzada, una súper caminata y me exigía al máximo, mientras más subía más sentía mi corazón como una locomotora a punto de explotar y yo pensaba: “bueno dale duro mi niño que hasta aquí nos trajo Chucho, ya tengo mi pasaje sin retorno” o “si me muero ahorita voy a morir feliz haciendo lo que me gustaba, subiendo montañas, subiendo cerros, un final feliz” pero nada… seguía vivo como ahorita, o bueno mejor que ahorita, pues como estoy ahorita no estuve así nunca en mi puta vida, en estas condiciones miserables y denigrantes NUNCA… Pero nada seguía vivito y coleando compadre… y nada que me moría. Incluso he llegado a pedirle a diosito que se apiade de mí y que me libere de este esquelético cuerpo para ir en busca de la Luz y después a buscar otro carapacho más habitable y un destino menos ingrato, aunque sea de cuadrúpedo, quién quita y me saco el premio mayor… Le he pedido a los grandes Maestros que vengan a buscarme, que ya aprendí mi lección y limpié mi alma, que estoy listo para hacer el viaje y trasmutar en otro ser o convertirme en pura energía, lo que ellos tenga a bien, pero siempre me quedo esperando y sigo aquí, vivito y coleando.

Al ver cómo está la situación de difícil y para completar no se vislumbra ni la más tenue luz o un leve rayito de claridad al final del túnel, vuelvo a sentir y a pensar que ya nada tiene sentido y que lo mejor sería “salir y apagar la luz” por aquello del ahorro energético o para poder ver si se enciende la luz del otro lado… pero termino aquí escribiendo, leyendo y meditando porque ya ni siquiera estoy caminando por falta de ganas y falta de calorías para poder mover la osamenta que arrastro como un zombie.

Y lo peor es que sigo con mi cantaleta, implorando por un descanso eterno, para seguir descansando pero sin hambre, sin calor, sin mugre, sin miseria… pero definitivamente no me he sabido ganar el pasaje que creía tener abonado de antemano, pues mira tú que no, no lo tengo y parece que la lista de espera es muy larga.

Hablando de pasaje, siempre he tenido preparado un plan E un plan de ESCAPE, un escape en el momento que sienta que mi final está próximo, un plan para evitar que terceras personas tengan que cubrir unos gastos inesperados y a todas luces no presupuestados, así que mi plan E siempre lo he tenido listo, el cual incluye el dinerito mínimo para comprar un pasaje o al menos tener algo que me sirva como valor de cambio, para poder trasladarme hasta el pico de El Águila o también llamado el collado del Cóndor, y quedarme allí a esperar a la señora de la guadaña, y más que esperarla a caminar sin parar hasta encontrarla en esos 4.118 m.s.n.m. en que se encuentra la carretera trasandina, si caminar como me gustaba hacerlo, montañas adentro, sin parar, pero esta vez sin ninguna caloría adicional que quemar, salvo los escasos musculitos y tendones que puedan ofrendar su vida a falta de grasa corpórea que suministre el combustible para andar, y así caminar, caminar y caminar hasta que el cuerpo aguante o hasta que se canse la cardio-bomba, lo que primero se produzca será muy bien recibido, y cesen así de inmediato, las fastidiosas e impertinentes funciones vitales que tanto daño le hacen al hombre enfermo y cansado de tanta miseria que solo desea dejarle esa bocanada de aire que consume a diario a un ser más agradecido y de mejor pronóstico que quién aquí escribe.

Pero dados los recientes acontecimientos en que me desenvuelvo de un tiempo para acá, he pensado en transformar el plan E en un plan QSJ que en cristiano sería Que Se Jodan y he decidido que como un premio de consolación por sus destacadas virtudes malignas y miserables, en su primera Clase, prefiero otorgarles mi putrefacto y pestilente caparazón y dejárselos aquí en su miserable casa (o cueva) a las malévolas hienas que aquí habitan y así en lugar de carroña para repartir tendrán un serio problema (uno más) que solucionar. Claro también pienso que de esta manera estaría alargando mucho más la espera y adicionalmente correría el riesgo que dicho galardón en lugar de recibirlos las hienas, le sea transferido a algún inocente familiar o amigo cercano, que conmovido por la partida “inesperada” y tal vez para acallar sentimentalismos que afloren de manera extemporánea, sea captado o mejor dicho engatusado, si así es ENGATUSADO por dichas hienas, lo cual se les da muy bien a ellas y saben hacerlo a la perfección y así logren captar como su aliado en ese momento al incauto familiar o amigo (de ambos existen los especímenes) e incluso logren capitalizar para ellas lo que simplemente será la crónica de una muerte anunciada y promovida por su miserable actitud continuada y sostenida que ninguna cruel manada hubiese logrado de manera tan certera y exitosa.

Y entonces termino escribiendo y leyendo mientras pueda, pues ya ni caminando ando y meditando termino pensando en comida o me duermo y todo el ciclo se reinicia de nuevo y vuelvo a soñar, vuelvo a implorar y vuelvo a despertar… hasta que finalmente me llegue mi turno y les juro que allí estaré presto y seguro, con mi mejor sonrisa esperando al señor colector y quizás hasta me concedan un lugar VIP por tantas molestias.”

Se cansa uno…

‘Hay momentos en que la vida es
una bruma que no se puede navegar’
Juan Gelman (‘Valer la pena’)

ERAMOS MUCHOS Y PARÍO LA ABUELA”…

AHORA ME QUEDÉ SIN TRABAJO!!!!

Hoy he perdido toda ilusión y toda esperanza de vida, me quedé sin trabajo…!!!

Mi “tabla de salvación” se hundió… mi trabajo en estos cuatro meses en Barinas, lo único que me mantenía la ilusión de VIVIR!!! La «excusa» que me permitía desaparecer durante 15 horas diarias de esta casa, de sentirme ocupado y productivo se acabó… me despidieron “sin aviso y sin protesto”, no sé porque razón? ni tampoco tengo interés en averiguarlo, pues estoy seguro que yo no cometí ninguna falta o transgresión que generara tal medida, además la decisión vino de parte de una persona que nunca vio con buenos ojos mi incorporación al equipo de trabajo en el hotel. La persona que me participó la decisión estaba realmente apenada conmigo y trataba de darme ánimo con otras posibilidades de trabajo a futuro y explicándome que por su parte no tenía nada que objetar de mi desempeño laboral y que así lo haría constar en cualquier referencia que yo necesitara… pero que la decisión la había tomado la dueña y no podía hacer nada al respecto… Solo sé que ese trabajo era la última oportunidad de sobrevivir que tenía en esta situación en que me encuentro, y cuando digo sobrevivir no me refiero al solo hecho del salario, que siempre ayuda, si no a la posibilidad de estar ocupado y sentirme productivo, y salir de este encierro y de esta insalubridad en que me encuentro. Durante mi jornada de trabajo podía disfrutar de un ambiente despejado, pulcro y limpio, tenía una habitación y un baño a mi entera disposición, había aceptado trabajar una extensa jornada de más de 15 horas seguidas con la única intención de mantenerme alejado de este confinamiento a que estoy sometido en la casa donde resido, no por el salario, pues no me pagaban las horas extras y solo me pagaban 8 horas de trabajo, pero prefería estar trabajando a estar aquí metido entre cuatro paredes y en las peores condiciones que un ser humano pueda resistir.



Desde ese día (martes 10 de octubre -10/10) me encuentro sumergido en la más profunda de las depresiones y encerrado en mi celda, no se cuanto más pueda resistir y solo pido a Dios que se apiade de mí y le ponga fin a este suplicio y sufrimiento. Si acaso no son escuchadas mis plegarias ya tengo lista la soga con la que pondré fin a todos mis infortunios…solo espero el momento y el lugar más adecuado para abrir la puerta que me permita salir de esta maldita existencia. Ya no me importa más nada, ya no tengo más pendientes… solo quiero desaparecer y dejar que todos mis tormentos y todos mi pesares queden libres de mi persona y así tengan que buscar otro “paciente”… otro cuerpo donde habitar y donde hacer su “trabajo”…

MI HERMANO ARTURO R. SAYAGO PEREZ

En esta vida tenemos la familia consanguínea, que es la que sin haber elegido nos une a ella los lazos del parentesco o de la sangre. En mi caso tengo tres hermanas y un hermano unidos por la “sangre”. También tenemos amistades entrañables e imperecederas que nos acompañan durante buena parte de nuestra existencia y a los que a veces nos une un vínculo más grande e indisoluble que el parentesco familiar, nos une una eterna fraternidad, un gran afecto, una estrecha solidaridad por los lazos tejidos en base a una verdadera y larga amistad.
Los llamamos nuestros “mejores amigos”, amigos que son en definitiva «La familia que nosotros elegimos», como es el caso de mi hermano querido Arturo Sayago, a quién me unen casi 40 años de hermandad y fraternidad a toda prueba.

Lo conocí en octubre de 1978, comenzando la universidad en la Unellez en Barinas, me lo presentó otro caraqueño llamado Luis Soto y sin conocernos nos unió de inmediato nuestro origen caraqueño y el ser hijos de militares del mismo componente (G.N.) aunque su apariencia no lo indicaba así (hijo de un alto oficial), por su manera irreverente de ser…

Con una abundante cabellera ensortijada que le llegaba hasta los hombros, siempre alegre y enérgico, andaba bien vestido, siempre a la moda y por el calor de Barinas acostumbraba a usar las camisas de los pijamas para ir a la uni, lo cual convirtió en una moda entre varios compañeros, que comenzamos a vestir igual que él. Junto con los cuadernos siempre llevaba su balón de football americano y fue él quien me enseño a lanzarlo. Siempre tenía acceso a lo último que había salido de música en USA y yo esperaba con mucho interés para poder regrabar sus excelentes cassettes, de una calidad de sonido inigualable pues los ecualizaba en su ecualizador Clarión y la condición “sine qua non” de que debían ser de marca TDK Súper Avilyn… sus preferidos. Son muchísimas anécdotas que conservo en la memoria, como las cajas de Toronto, que compraba completas y las tenía guardadas en el freezer de la nevera de la residencia donde vivía en Barinas y las sacaba cuando estábamos estudiando para nuestro deleite. También recuerdo cuando comprábamos las botellas de Gin Tanqueray y de Whisky Black Label 12 years para celebrar la llegada del viernes o para ir a la playa.

La afición al cine era compartida por ambos y disfrutamos juntos de las grandes producciones que se realizaban a finales de los años ’70 y comienzos de los ’80, en especial el culto a la saga de Star Wars y a todos sus personajes y música. Después tomamos rumbos diferentes, Arturito se marchó a terminar su carrera en USA y yo a Caracas donde comencé a trabajar en la industria química; pero nunca perdimos el contacto y siempre teníamos muy gratos reencuentros e imborrables vivencias y muchísimas peripecias.
Hay canciones que al escucharlas las asociamos a personas de nuestros más cercanos afectos y ese es el caso de esta canción con mi hermano Arturito; pues la primera vez que escuché esta hermosa canción “Eye in the Sky” de Alan Parsons Project, fue por su recomendación, en su casa de Macaracuay, por allá a comienzos de los años ’80, hace más de 35 años, y siempre que la oigo me viene a la mente la imagen de mi hermanito Arturito con su característica expresividad y dinamismo, siempre enérgico y contestatario, tan efusivo como áspero según fuese el caso, amante del chocolate y del mejor café, de la buena música y el mejor «sonido»… eterno nadador y deportista, excelente conversador, todo un personaje digno de admiración, por su inteligencia, sus amplios conocimientos sobre cualquier tema y sus «creencias» de no creyente… El día 20 de Enero siempre recordaba tu cumpleaños pero debía ser cauteloso en mi manera de felicitarte y de abordar tal fecha.
Un amigo incondicional y solidario ante cualquier situación adversa que se presentara, siempre dispuesto a ayudar, tanto como a polemizar sobre algún tema que pusiéramos «sobre el tapete»… Tuvimos también desavenencias como todos los hermanos, pero sin que estas llegaran a socavar o a erosionar nuestra fraternidad a toda prueba.
Nunca olvidaré su apoyo incondicional cuando en 1993 me separé de mi primera esposa, y aunque fue una decisión que yo creía desear, al verme solo, sin mi hijita, sin mi esposa, sin mi perrita, sin TODO lo que representaba mi estabilidad y mi hogar, me sumí en una gran depresión y angustia… y él siempre estuvo allí para sacarme de mi encierro, para invitarme a jugar tennis o llevarme a su casa de playa en Paparo, para regañarme cuando debió hacerlo o para llevarme comida de su negocio MetroEmpanada para compartir un desayuno dominical con prensa incluida, en fin para motivarme a seguir adelante, como no lo hizo nadie más. Como olvidarlo… De igual manera en estos últimos tiempos, aunque tú estabas en USA y yo en Venezuela, siempre estuviste muy pendiente de mi salud; y si pasábamos varios días sin comunicarnos comenzabas de inmediato a enviarme mensajes por todas las vías: whatsapp, facebook, escribiendo «Hey, Hey, Hey» lo cual me alegraba en mis tristes momentos y me hacía sentir que alguien aún se preocupaba por mí. Incluso llegaste a regalarme, sin haberlo pedido, un smartphone de una calidad superior al mío para facilitar nuestra comunicación. Eras el hermano menor que cualquiera desearía tener…

Hace un par de días me enteré del grave problema de vida o muerte al que te enfrentabas producto de un aneurisma en la aorta. Desde ese momento he estado rezando, cosa que como es sabido no era de tu agrado, rezaba por tu recuperación y salud, por la iluminación Divina a tus médicos, pensando que cuando te recuperaras y volviéramos a hablar, te echaría broma diciendo que ahora estabas en deuda con los de mi “bando” jejeje!!! Con mis santos protectores que lograron auxiliarte en tu impasse de salud y en tu recuperación y también me imaginaba tu implacable y descarnada respuesta…

Por supuesto no deje de invocar a nuestra FORCE para que todos vinieran en tu auxilio… pues te lo merecías mi pana.

Pero no fue así “pajarito”, una ruptura masiva de la aorta se encargó de apagar todas mis esperanzas y tu vida misma. Ahorita estoy leyendo que falleciste la noche del Lunes 06 de Noviembre a las 09:30 pm. pues decidieron que no había nada que se pudiera hacer y te desconectaron… y no lo quiero creer… NO puede ser coño, como se te ocurrió apresurar ese viaje, quién te dio permiso para mudarte sin despedirte… así no más… eso no se hace mi hermanito querido y solo lo perdono por tratarse de ti y considerar que esta es una más de tus irreverentes conductas, de tus sorpresivas ocurrencias… no me resigno a saber que simplemente te me adelantaste y que pronto estaremos nuevamente juntos, conversando sobre astronautas y misiones espaciales, sobre física cuántica o aeronáutica, sobre deportes, música o películas, sobre historia o geopolítica… sobre cualquier vaina vale! pues contigo se podía hablar sobre lo humano y lo divino…
Tengo el corazón destrozado bro pues nunca me imaginé escribiendo estas líneas sobre tu intempestiva mudanza Arturo Rodolfo (nunca te gustó que te dijera tus dos nombres y lo hago porque estoy arrecho con tu partida…), solo me consuela saber que ya estás reunido con tu amada mamá, con la Sra. Beatriz y que puedas comprobar que ya cesaron todos sus terribles dolores, pues recuerdo como sufriste tú durante sus largos padecimientos de salud, dolencias, su gravedad y fallecimiento.
Vienen a mi mente tantos recuerdos y se empañan mis lentes sin estar lloviendo… coño carajito cuanto te voy a extrañar!!!! Me van a hacer mucha falta tus «Hey» «Hey» «Hey”!!!… Ya no tengo a quién preguntarle las cosas que no entienda, o con quién hablar sobre temas que a ambos nos apasionaban… Me dejaste huérfano de mi hermano del alma, de un gran

hermano menor insustituible y eso no es cualquier cosa carajo…

Desde la fatídica noche del lunes, cuando me enteré de tu fallecimiento me acuesto con un solo pensamiento en mi mente, con el deseo de encontrarme pronto contigo; en mis pensamientos te pregunto que dónde estás y que me digas quién tenía razón en nuestras diferentes creencias, ¿acaso existe una vida mejor después de esta? de acuerdo a mis creencias religiosas; o todo se acaba en el momento de nuestro último suspiro? Como lo creen muchos científicos, y como lo aclaró recientemente la esposa de nuestro admirado Carl Sagan cuando escribió: “Yo estoy segura que más nunca volveré a ver a Carl…” y que ahora caigo en cuenta que no llegamos a conversar sobre esa entrevista.

Salgo al patio trasero a mirar el cielo y te llamo como un carajito llamando a su hermanito: ¿dónde estás Arturito? Dame una sola señal de que estás allá arriba y de que vas rumbo a esa otra galaxia de la que tanto hablamos…

Siempre te voy a recordar mi hermano querido y quiero creer que ahora estás feliz con tu mami, o en el mejor de los casos que ahora eres ese “Eye in The Sky”… eres pura luz y energía, ahora podrás ir hasta esa galaxia que está a muchos años luz de aquí, sin límites y sin fronteras, a la velocidad de la luz… así que buen viaje Arturito y que la fuerza esté contigo campeón!!!

THE FORCE BE WITH YOU ALWAYS Dear Friend

VUELA ALTO, VUELA TRANQUILO Y RELAJADO, VUELA LIBRE…
FLY HIGH, FLY CALM AND RELAXED, FLY FREE…

A LA MEMORIA DE

ARTURO R. SAYAGO PÉREZ

20 de ENERO de 1961 / 06 de NOVIEMBRE de 2017

En la medida que se fue «alargando» el final del camino comencé a sentir que así como tenía oportunidad de arreglar algunos asuntos pendientes, también parecía que me faltaba «solventar» algunas deudas pendientes que debían ser canceladas antes de partir.

Me faltaba conocer lo que es vivir al lado de una persona agresiva, irascible, intransigente y dominante como mi hija,

la cual sin saberlo, representa y emula lo peor de mi persona (multiplicado a la enésima potencia y con ciertos agregados de otra procedencia genética diferente a la mía) en su desagradable y aborrecible manera de ser y proceder.

Paradójicamente esta actitud de ella me permitió vivir en “carne propia” lo que debieron sentir mi mamá y papá al tener que estar a mi lado (oscuro) cuando regresé a vivir con ellos en el año 2000, pues sin llegarle “ni a los tobillos” a la enajenada y desconsiderada actitud de mi hija, si reconozco haber sido un factor de perturbación al llegar a la casa de mis padres, pues en ese momento mi mamá vivía tranquila y a su manera y yo llegué a tratar de cambiar muchas cosas y a imponer mi estilo de vida sobre el de ella. 

Todo pareciera indicar que el Orden Divino es perfecto y «lo que aquí hacemos, aquí lo pagamos»… pudiendo agregar que según la justicia divina: “no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague”

Por eso no me canso de repetir que «No hay peor cuña que la del mismo palo»…

Me faltaba estar cerca de mi primera esposa y madre de mi hija mayor, a quién siempre recordé como mi gran amor, no obstante haberme divorciado de ella hace más de 20 años, para darme cuenta que las personas cambian y no necesariamente son como uno las recuerda.

Me faltaba entender que el agradecimiento y la solidaridad incondicional solo existen en los seres elevados y altruistas, que no han sido permeados por la mezquindad, miseria y vileza que prevalecen hoy en día.

Estoy tratando de seguir las orientaciones de Eckhart Tolle sobre la Aceptación y es por eso que repito constantemente estas afirmaciones:

«La aceptación de lo inaceptable es la mayor fuente de gracia en este mundo»

«Lo que aceptes completamente te hará sentir en paz, incluyendo la aceptación de que no puedes aceptar, de que estás resistiéndote.»

«Deja La Vida en Paz, Déjala Ser.»

Hoy 10 de Noviembre tengo un mes sin trabajo, un mes encerrado en esta prisión, sin salir a la calle…, toda mi ropa está sucia y sin lavar, me he bañado si acaso un par de veces en todos estos días, estoy convertido en una verdadera piltrafa humana, en un deshecho, en lo que queda de mí.

No sé cuántos días más pueda soportar todo esto, pero sé que no serán muchos…

Las reiteradas agresiones y humillaciones de la mamá de mi hija se asemejan a las mareas, suben y bajan, pero en lugar de la luna, en su caso lo que incide de manera directamente proporcional es mi aporte económico a la economía familiar; dónde ella no aporta nada al “pote” pero se ha constituido en la más férrea administradora, rayando en lo más ruin, tacaño y miserable que pudiese ser el ecónomo de una desasistida diócesis o el más precario jefe civil o alguacil del más miserable poblado sobre la faz de la tierra.

Al menos me queda la satisfacción de haberle conseguido un trabajo a Vanessa, pues mientras buscaba en la prensa alguna opción de trabajo para mí, encontré uno en un preescolar que me pareció adecuado para ella y le preparé un resumen curricular y lo envié por e-mail, luego la llamaron a la entrevista, le di dinero para que sacara los documentos que le estaban pidiendo e incluso le pagué el taxi para ir a la entrevista. Pues resultó que la contrataron y comenzó a trabajar el lunes 30 de octubre. Le pido a Dios que la ilumine y le de fortaleza para que pueda llevar adelante con éxito esta nueva responsabilidad. Con esto dejo claro que yo no guardo ningún rencor contra las personas que me trataron mal y me humillaron durante mis últimos días, más bien todo lo contrario, si la podía ayudar lo hice sin pedir nada a cambio como siempre fue mi norma de conducta.

Lamentablemente ella no parece estar hecha para un trabajo formal, pues en poco más de un mes ya había renunciado a su nuevo empleo, tal vez para poder estar cerca de sus amados gatitos…

En lo que a mí respecta sigo sin conseguir trabajo y mi angustia aumenta con el pasar de los días.

Mis días transcurren entre algo de lectura, mucha escritura, tratando de ocupar mi mente en algo diferente a mi desafortunada y patética realidad. Tratando de espantar el hambre con otros pensamientos. Cada día estoy más delgado, no me he pesado, pero simplemente lo puedo comprobar al pasar mi mano sobre el pecho y sentir como sobresalen mis costillas y huesos. He dejado de mirarme en un espejo pues la última vez que lo hice me produjo un gran dolor y algo de miedo, pues lo que allí vi reflejado no era a la persona que yo recuerdo, solo pude ver la imagen de la muerte, pude ver el cuerpo de un judío en sus últimos días en Auschwitz esperando para ser introducido en la cámara de gas y luego ser incinerado en los hornos crematorios.

Cada día que pasa es un día menos de vida que me queda, con la pobre alimentación y las limitadas condiciones higiénicas en que me encuentro me voy convirtiendo en una piltrafa humana. La ropa no me queda buena por lo delgado que estoy, las correas no tienen suficientes “huecos” para lograr ajustármelas a mi reducida cintura, soy simplemente un saco de huesos; trato de no mirarme en el espejo, pero al tocar mi cara o mi pecho siento como los huesos sobresalen al tacto. No logro proyectar mi voz al hablar y solo logro emitir unos sonidos roncos que asemejan la voz de un moribundo o de un ser de ultratumba. Tengo una severa infección en los ojos producto del poco aseo por la falta de agua y de jabón, no he podido comprar ni siquiera un colirio para al menos mitigar la infección y cada día se me dificulta mucho más la visibilidad, siento que me estoy quedando ciego.

Miércoles 24 de enero de 2018

Hoy me siento muy triste pues falleció la querida Laika, un angelito peludito de cuatro patitas que tenía casi 14 años con mi nieto Luis Manuel, mi hija Vanessa y su mamá Gretty.

Laika Chulina Torres Hernández (su nombre de pila completo) era una Poddle toy blanca de ojitos negros y redondos como unas canicas, muy inteligente (entendida) afectuosa, muy consentida y sin ninguna duda formaba parte muy importante en esta familia. Yo la quería mucho, pues aunque no estuve todos esos años con ella por estar en Caracas y ellos en Barinas, sabía lo que ella representaba para esta familia y muy especialmente para mi nieto Luis Manuel, quién siempre me hacía saber de ella por fotos y por las anécdotas que me comentaba telefónicamente. Desde el año 2014 cuando me vine de Ccs. comencé a tener más contacto con ella y desde mayo del año pasado (2017) cuando regresé de Santo Domingo para residenciarme en Barinas esa interacción se hizo más estrecha y afectuosa, al punto de llegar a considerar a Laika como mi compañera y confidente y parece que era algo recíproco pues ella me buscaba y le agradaba dormir en el cuarto donde estoy durmiendo.

Era conmovedor ver a Laika cuando Gretty y Vanessa salían a trabajar como ella se quedaba un largo rato sentadita en posición de alerta en la puerta principal hasta que pasado un tiempo prudencial, que ella sola decidía, se venía a dónde yo estuviese. También era impresionante como ella sabía cuándo venían ya de regreso y la manera cariñosa y efusiva como las recibía como si hubiese dejado de verlas por muchos días, saltaba de alegría, daba vuelticas e incluso reclamaba con ladridos por los esperados “bocaditos” y detalles que sobre todo Gretty acostumbraba obsequiarle para consentirla y que hacían muy feliz a Laika. Cuando yo estuve trabajando en Barinas de noche, al llegar en la mañana también salía a recibirme, de manera menos efusiva, pero siempre alegre y olfateando mis zapatos y mis pantalones para saber de dónde venía, luego me acompañaba a la habitación para ver que le había traído pues me acostumbré a llevarle algo de mí cena para también demostrarle mi cariño hacia ella, y ella así lo comprendió rápidamente, naciendo una camaradería entre ambos.

Cuando estaban en casa Vanessa y Gretty ella las privilegiaba a su lado sobre cualquiera y las acompañaba de manera incondicional pero ante cualquier desavenencia o altercado entre ellas (Gretty y Vanessa) Laika de inmediato se venía al cuarto, e incluso rasguñaba la puerta si estaba cerrada y se refugiaba a mi lado mirándome, quizás buscando protección o tal vez como avisando que algo “andaba mal” para que yo interviniera… También sucedía a la inversa, cuando estando plácidamente echadita conmigo en la habitación, si sentía algún movimiento afuera, en la cocina o en otro lugar, se incorporaba y trataba de abrir la puerta con su patita delantera y de no lograrlo me miraba como solicitando que le abriera, al yo preguntarle si quería salir dirigía su mirada hacia mí y luego a la puerta indicando que eso era lo que deseaba y al abrirle salía rápidamente. De igual manera era muy graciosa su manera de entrar a la habitación, cuando ella así lo disponía, abría la puerta con fuerza y entraba con gran sentido de pertenencia y autoridad, en una mezcla de una “hembra alfa de la manada” y una abuelita que no encuentra que hacer en la casa… ¡¡¡jejeje!!! Así era Laikita, quien a pesar de su avanzada edad de 14 años, solía caminar con la prestancia de un “caballito de paso” y correr ágilmente como una cachorrita cuando estaba alegre, al llegar alguien muy querido o después de comer e incluso después de hacer sus necesidades (siempre en el mismo lugar determinado para ello) solía correr por toda la casa y revolcarse de una manera muy particular en el piso con lo cual parecía querer decir que “había ido al baño”…

Cuando dejé de trabajar y nos quedábamos los dos solos gran parte del día, almorzábamos juntos y aprendí a conocerle sus gustos y preferencias, su pasión por las frituras y su desapego a los granos y a la comida fría. Era muy buena vegetariana y podía comer cualquier tipo de fruta y verduras con una especial predilección por el cambur y el mango. Si se trataba de pan era mejor mojárselo con café para así hacerlo más fácil de masticar por la falta de algunas piezas dentales producto de su edad y a la vez más agradable a su gusto de niña consentida.

En diciembre cuando se escuchaban los fuegos artificiales, los cuales no eran de su agrado como sucede con la mayoría de los peluditos, ella buscaba protección en la habitación dónde duermo y allí se quedaba sentada (no echada) en posición de alerta mirando hacia la puerta con cierto apremio y nerviosismo.

No obstante su diminuto tamaño era una gran guardiana y en las noches realizaba una excelente labor de vigilancia y alerta ante cualquier ruido o situación extraña; yo aprendí a identificar sus ladridos, el cual modificaba de acuerdo a la situación: un ladrido estridente ante las peleas de gatos callejeros en el porche de la casa, lo cual la enardecía, a diferencia con los tres mininos (Tiburcio, Mika, Filomena) que viven aquí con ella y con los cuales tenía una relación afectuosa y muy respetuosa, como verdaderos hermanitos; tenía otro ladrido particular, mucho más suave y con pausa para “delatar” a la gata del vecino (la intrusa e intensa Anís) y al sentir que yo salía hacía el amague de perseguirla pero sin mayores consecuencias… También podía ladrar para simplemente llamar mi atención y así lograr que abriera la puerta del cuarto para entrar… Ay mi Laikita como te voy a extrañar mi viejita querida…

Es muy triste ver como una vida se desvanece en un momento, sin más ni más, así de simple… Yo la vi decaer y morir en cuestión de poco más de una semana, primero al evidenciar en las noches como redujo su actividad de vigilancia y aumentaba su postración y somnolencia; también pude darme cuenta de la gran cantidad de garrapatas que tenía y como mientras ella dormía pululaban por todo su pelaje y por todo el mueble donde dormía, era realmente impresionante; incluso le tomé unas fotos como evidencia de lo que estaba viendo… Le informé a mi hija Vanessa de la situación pero ante su respuesta airada y tajante de que Laika estaba bien y: – “que no tenía garrapatas” decidí no volver a tocar el tema. Yo la seguía observando cómo se iba “apagando” pero no estaba a mi alcance hacer mayor cosa… Debo confesar que me veía perfectamente reflejado en ella… tal vez por mi edad, por mi precaria situación de salud y por mi descuidado aseo personal… sin poder hacer nada para solucionar tampoco mi propia situación… muy patético pero cierto. Muy sutilmente traté de insistir en el punto de que veía indispuesta a Laika sin conseguir nada… Me di cuenta que ya no escuchaba sus ladridos nocturnos, en el día la veía echadita en un lugar que no era el acostumbrado por ella, ahora se echaba debajo de la mesa en la cocina, me di cuenta que habían cambiado el lugar de los platos de la comida pero no quise preguntar la razón del cambio… Con mucho dolor decidí no dejarla entrar más a la habitación donde duermo pues me di cuenta que la cama estaba llena de garrapatas; en una sola noche, cuando aún Laika entraba a dormir, pude recolectar más de treinta garrapatas en un envase sin contar las que tuve que aplastar en el piso, como cucarachas, con el respectivo registro de sangre como evidencia que le mostré a Vanessa al día siguiente, e incluso conseguí varias en mi cuerpo y aún hoy día me las sigo encontrando por todos lados, pues el mueble donde dormía Laika está full de garrapatas y por imposición de Vanessa no permitió que lo sacara de la habitación y debí seguirme exponiendo a semejante plaga de garrapatas. Gracias a Dios que hoy Gretty decidió sacarlo de la habitación donde duermo para limpiarlo con el veneno que usaban para Laika, no obstante ya se habían diseminado por todo el cuarto y me quedarán como recuerdo de mi querida Laika.

Los últimos días antes de morir Laika fueron muy dolorosos para mí, pues vi como desapareció aquella perrita ágil y alegre, muy despierta y consentida, para transformarse en una tambaleante ancianita moribunda que a duras penas podía caminar… se pasaba la mayor parte del día postrada en la cocina, perdió por completo su gran apetito, podía ver como sus heces evidenciaban una sostenida diarrea por varios días… hace dos días, el lunes, la vi como caminaba con gran dificultad sin ningún dominio de los cuartos traseros, los cuales casi arrastraba con gran esfuerzo. Esa noche decidí estar pendiente toda la noche de ella para ayudar a hidratarla sin que se tuviese que mover desde donde estaba echadita; pude ver como respiraba con dificultad y como se le aceleraba abruptamente el ritmo de su respiración, allí me di cuenta que estaba sumamente grave. Al día siguiente, martes 23, mi hija se la llevó al veterinario y luego de recorrer varios lugares sin conseguir quién se la atendiera regresó con su perrita en brazos, lo cual me produjo un gran dolor tanto por Laikita como por Vanessa al ver el esfuerzo que estaba haciendo mi hijita para salvar a su perrita sin conseguir ningún resultado positivo… que frustración tan grande y yo sin dinero y sin fuerzas para poder colaborar de manera más activa. Solo me quedó encerrarme a llorar de indignación en el cuarto, sintiendo una gran impotencia y pensando como este país se nos fue a la mierda.

Estuve averiguando por internet como preparar un suero casero para hidratar a Laika pero no teníamos los ingredientes necesarios, otra vez las limitaciones económicas y de aprovisionamiento nos indicaban que estamos impotentes ante estas situaciones… que vaina tan arrecha sentir que a un ser querido se le va la vida y no podemos hacer mayor cosa por ayudarle… Ese ha sido el drama de cientos y miles de venezolanos durante esta terrible crisis que estamos padeciendo y sufriendo la gran mayoría de ciudadanos y que los delincuentes que nos gobiernan se empeñan en desmentir y negar… Basta ya no joda!

Luego un amigo de Gretty les trajo un gatorade y un suero, el cual le fue administrado de inmediato, aunque después se dieron cuenta que el suero era para administración parenteral, pero ya había tomado cierta cantidad con una aparente leve mejoría según la opinión de Vanessa. Esa noche, de martes para miércoles seguí la misma rutina y esperé que Vanessa terminara su “guardia” para seguir yo cuidando a Laika; cerca de la 03:30 am encontré a Laika en el piso, se había bajado del mueble donde estaba acostada para ir a defecar, pero solo logró arrastrarse un metro y allí estaba tumbada de lado, respirando con dificultad y defecada, por un momento dudé en llamar a Vanessa pero luego decidí que dada la delicada situación era mejor avisarle. Así procedí a llamarla a lo cual respondió de manera alarmada y traté de calmarla, luego se acercó y recogió la Laika del piso, mientras estaba en los brazos de Vanessa le hablé a Laika para ver como reaccionaba y me dirigió una mirada que lo decía todo… abrió sus ojitos negros y redondos, los tenía humedecidos, vidriosos… me miró fijamente por unos segundos y sentí que se estaba despidiendo, que simplemente se estaba muriendo y ella lo sabía… sentí que me decía:

“bueno viejo nos vemos en el otro lado, yo me voy primero, allá te espero”

Pude ver a la muerte en esa fría mirada que en otros momentos había resultado tan tierna y conmovedora… sentí un gran dolor pero traté de no demostrarle nada a Vanessa, quién se quedó limpiando a Laika y recogiendo el líquido que defecó; yo me vine al cuarto y debo haberme quedado dormitando cerca de las cinco de la mañana. A las 06:00 am escuché sonar el teléfono de la casa y no me atreví a salir hasta que no escuchara que ya estaba alguien afuera, tenía todavía la mirada de Laika en mi mente y trataba de prepararme para cualquier eventualidad. Al rato escuché hablar a Vanessa y a Gretty con Laika, me parecía escuchar unos pequeños quejidos pero no estaba seguro si eran los gatos desde su cuarto o si simplemente eran ideas mías y de pronto escuché un grito desgarrador y el llanto desconsolado de Vanessa… comprendí que Laika había muerto y solo me atreví a asomar mi cabeza desde la puerta del cuarto y respetar el momento de intenso dolor que estaban viviendo Vanessa y Gretty sus familiares más cercanos… me quedé congelado donde me encontraba mirando mientras las lágrimas empañaban mis ojos…

Traté de pensar que Laika había descansado y que al menos no había tenido una larga y penosa agonía y sufrimiento. Pero igual el dolor estaba a flor de piel y el llanto inconsolable de mi hijita y sus gritos de dolor no hacían más que incrementar mi gran pesar…

En el transcurso de esa triste mañana se procedió a enterrar a Laika en el patio trasero de la casa, siguiendo así un ritual que establecieron aquí como costumbre con todas sus mascotas fallecidas, así que allí reposará su cuerpecito junto a: Daisy, La Niña, Micky, Triny, Laika I. Su cuerpo fue envuelto en sábanas y en un cubrecama que perteneció a mi mamá y que para mí tenía un significado y un valor muy especial, pero así lo decidió Vanessa y no me pareció prudente ni quise hacer ningún comentario en ese momento de tanto dolor para ella y para todos nosotros.

Laika había ganado sus alas y ahora el ángel de cuatro patitas iba camino al cielo.

HASTA SIEMPRE LAIKA CHULINA, MI CHULA QUERIDA…

GRACIAS POR TU FIEL COMPAÑÍA MI VIEJITA QUERIDA.

18 de febrero de 2018

Siempre he contado con el apoyo económico de papá, toda mi vida y muy especialmente en mis peores momentos, cuando he estado sin trabajo, cuando comenzaron mis serios problemas de salud, siempre él ha estado allí presente y consecuente presto a tenderme su apoyo y su ayuda.

En la actualidad y para mi vergüenza interna, pues así debo reconocerlo, mi querido y anciano padre continúa ayudándome e incluso (sin habérmelo expresado así) en detrimento de su calidad de vida producto de la difícil situación país que estamos viviendo todos los venezolanos. Ha vuelto a asignarme desde mediados del año 2017, una valiosa ayuda sin la cual no podría sobrevivir y todo sería inviable… Debido a una solicitud de mi parte, mi hermano Julio César ha reiniciado su generosa ayuda a partir de diciembre de 2017 y se lo agradezco con toda mi alma. A esta generosa ayuda se ha sumado de manera caritativa y humanitaria mi hermana Francis Belén, quién desde diciembre del año 2017 me ha estado ayudando con su aporte económico el cual agradezco de todo corazón.

Hablando de esto debo mencionar, pues tampoco he tenido oportunidad de hacerlo con él directamente, que agradezco de todo corazón esa ayuda económica de mi padre, no obstante en las condiciones infrahumanas en que me encuentro, hubiese preferido que me ofreciera una habitación en su casa de Valle de La Pascua en lugar de los 100 mil bolívares que me acaba de depositar en el banco… los cuales obviamente me permiten paliar mi crítica situación más no logro superar las condiciones infrahumanas en que me encuentro en Barinas, hacinado en una sucia habitación, sin agua, sin ventilación, rodeado de alimañas e insectos, de unas cucarachas que parecen ratones por su gran tamaño y ahora lleno de garrapatas, sin posibilidad de asearme diariamente, comiendo una vez al día y encerrado como un prisionero o un animal indeseable, sin afecto, sin familia… no es fácil sobrevivir así.

Recuerdo que recién llegado del páramo, por allá en el mes de mayo, me atreví a llamarlo para plantearle la posibilidad de ir a pasar unos días con él en Valle de La Pascua, y de inmediato me respondió que en ese momento estaba complicado y que él me avisaría en el mes de julio…

llamada que aún en diciembre 2017 seguía esperando…

Posteriormente en un e-mail que le envié a mi hermana Francis Belén para hacérselo llegar a papá con esta misma petición de mi eventual traslado hasta su casa en La Pascua, me respondió que “habían surgido nuevas situaciones que no permitían o impedían mi traslado hasta allá” (palabras más palabras menos…)

Pues bueno esto es lo que me tocó vivir y así debo aceptarlo.

JUEVES 08 DE MARZO DE 2018

Cuando siento que la situación está tomando niveles normales, cuando creo que mi estadía en este lugar se puede hacer al menos “llevadera” para no hablar de placentera que sería como mucho pedir de mi parte, me encuentro con actitudes inexplicables, al menos para mí, de parte de los integrantes de esta manada. De repente comienza nuevamente una abierta y directa hostilidad hacia mí, principalmente de parte de la “hembra alfa de la manada” quién sin alguna causa que yo conozca, abandona su actitud de aparente “aceptación” de mi presencia y comienza un ataque despiadado en mi contra, el cual comienza con sus acostumbrados comentarios irónicos e hirientes hacia mi persona, lo ratifica con su agresivo lenguaje corporal y termina por certificarlo, ante mi osada pregunta de que: “¿si le pasa algo? ¿Qué si tiene algún problema? Cuando me increpa agresivamente gritando que: “ella tiene muchos problemas” “que ¡ella es así! y que tiene 57 años para venir a cambiar su manera de ser a estas alturas” y al decir todo esto no deja de estremecerse con una gran ira, haciendo gestos airados y con un rostro desencajado como si realmente lo que desea es saltar sobre mí y destrozarme a mordiscos de una buena vez… o en el mejor de los casos que yo reaccionara airadamente ante su incoherente actitud; pero yo simplemente me quedo mirándola y le ofrezco mis disculpas por haber tenido la osadía de hacerle una simple pregunta… Hasta ahí llegó todo afortunadamente.

Yo me quedo pensando ¿que pude haber hecho? o por defecto ¿que dejé de hacer? Para causar esa repentina reacción después de haber tenido un par de días que me hicieron sentir casi en paz, tranquilo, “aceptado”… como relataba al comenzar estas líneas. ¿Es justa esa reacción de su parte? por una simple pregunta que cualquier persona la tomaría como una preocupación del interlocutor por tu situación o un simple deseo de mantener una conversación o incluso una manifestación de querer tenderte una mano amiga… No encuentro nada que justifique tal actitud de parte de esa señora, pienso en el dinero, pues finalmente aquí todo gira en torno al vil metal, y rápidamente hago un “arqueo mental” y un corte de cuenta sobre mis recientes aportes y comienzo a sumar: el viernes 02 pagué 117 mil Bs. de la renta mensual de Intercable (sistema de TV por cable e internet), el sábado aporté 100 mil bs. para la comidita, el Domingo 80 mil Bs. para aliños, el lunes se me presentó intempestivamente, casi llorando (como siempre acostumbra) y me dijo textualmente: “hoy no hay nada para comer pues yo ya gasté todo mi sueldo en comida”… (obviando abiertamente mis modestos aportes que acabo de enumerar), me permití sugerirle que podíamos comprar unos plátanos maduros y completar con arroz… ¡craso error de mi parte! pues eso solo causó mayor malestar a la señora y dejando su acostumbrada lloradera me gritó: “¿qué me había creído yo? ¡que ella trabaja para comer bien y no para comer plátano con arroz! (Dios mío quién la puede entender entonces… dice y se contradice…) yo opté por decirle que lo único que tenía eran 100 mil Bs. y procedí a transferirle a su cuenta para colaborar con la compra de comida del día, el martes aporté 100 mil Bs. para unas frutas y unos tomates y cebollas, el miércoles solo pude colaborar con 80 mil Bs. para las compras, lo cual parece que fue el detonante para que comenzaran nuevamente los despiadados ataque en mi contra… Pareciera que no les gusta ese monto de 80 mil y que ellas ya “tasaron” mi aporte en 100 mil Bs., ni más ni menos, debe ser que ese es el precio que ellas le asignan al platico de comida diaria que me dan…

Por amor de Dios no me parece nada justo de su parte, ni nada razonable. Ahorita hay cuatro integrantes en la manada, pues el cachorro “beta” se encuentra de vacaciones y se vino a su cueva materna, él tiene sus propios ingresos, jugosos por cierto, producto de sus negocios por internet, y su madre la hembra “gama” está aparentemente trabajando, de manera secreta (undercover) pues aunque ella insiste en decir que está haciendo un curso de catecismo en la iglesia, pero extrañamente dicho curso ya tiene más de un mes, con un extraño horario de restaurant de 11:00 am a 07:00 pm y siempre llega con carne y comida para sus gatitos… o sea “camina como una gallina, cacarea como una gallina y pone huevos como una gallina… así que debe ser gallina”. Realmente no entiendo la razón de quererme ocultar que está trabajando y yo me hago el desentendido para evitar cualquier problema innecesario.

El hecho es que no sé cuánto aportan ellos tres en total para la comidita, pero puedo decir cuánto he aportado yo desde el pasado viernes 02 de marzo hasta el miércoles 07: he aportado 577 mil Bs. incluyendo el pago del servicio del cable, del cual solo disfruto de internet pues yo no tengo TV, como ya he explicado. Ahora que estoy haciendo este recuento siento que se me queda algo por fuera y lo podría constatar con un chequeo en mi cuenta del Mercantil, lo que haré al terminar estas líneas. En fin yo solo he aportado unos 600 mil Bs. en cinco días, lo cual estoy consciente que no es una gran cosa, pero teniendo en cuenta mi precaria situación económica y lo comedido de mi ración de comida diaria, pues me limito a comer lo que tienen a bien servirme ellas y cuando me excluyen y me dejan por fuera por cualquier razón, soy incapaz de reclamar algo y simplemente apretó los dientes y tomo agua para aguantar el hambre, así de sencillo.

Yo pienso dos cosas, si hay tres integrantes oficiales de la manada y un cuarto “advenedizo” o agregado que soy yo, el Lobo estepario, me parece que estando en capacidad los tres integrantes oficiales de realizar aportes a la economía, deberían hacerlo entonces de manera proporcional y equitativa, lo cual no es lo que está pasando.

Por citar un ejemplo preciso, hoy jueves en la mañana en el desayuno, se hicieron siete (7) arepas como siempre, dos (2) para cada uno de ellos y para mí una (1) como siempre acostumbran, esa es mi ración pues así lo decidieron ellas, salvo contadas excepciones dónde alguien no se ha comido su arepa extra y han ido hasta el cuarto (dónde yo como aislado de la manada principal por la situación con los gatos, la otra manada de la cueva) a ofrecerme que si la quiero y yo se las acepto gustosamente. Pues la hostilidad que se reinició hoy repentinamente llegó a su clímax cuando decidieron que como yo me había comido un par de cambures que fui a comprar temprano, no me dieron la acostumbrada arepita y digo arepita no precisamente por “cariño”… pues he podido comprobar que siempre la mía es la más pequeña y la más quemada de todas… Como si esto fuese poco, yo tenía que salir hoy temprano a hacer unas diligencias (por eso salí a comprar los cambures, para tener algo en el estómago), al ver que definitivamente no pensaban darme la arepita de desayuno, me preparé y antes de salir decidí guardar los tres cambures que me quedaron en la nevera para evitar que sean comidos por las cucarachas del cuarto (como siempre ha sucedido), el hecho es que eran unos cambures hermosos que yo mismo elegí al comprarlos temprano, como me gustan a mí, no muy maduros y que no estén golpeados; los guardé en una bolsita y medio escondidos en la nevera para evitar tentaciones ajenas. El hecho es que al regresar en la tarde decidí comerme un cambur de los que había dejado en la mañana guardados y encontré unos cambures todos golpeados, espachurrados y reventados… de verdad que algo terrorífico y que produce hasta miedo… yo los vi y los volví a guardar en la nevera sin atreverme a decir nada, pues parece que eso es lo que desean, provocarme, que yo pierda los estribos, que trate de hacer valer mis “derechos” o al menos un poco de respeto… no sé qué otra interpretación darle a esa miserable acción de hoy… solo una mente muy enferma y retorcida es capaz de hacer algo semejante, ¿en qué le afectaban esos cambures guardados? en una nevera de mi propiedad (que ellas se apropiaron) una nevera de 17 pies cúbicos, con suficiente espacio para guardar sin problema esos tres cambures y muchas cosas más. ¿Quién fue capaz de realizar algo tan ruin y tan bajo? pareciera que los hubiesen cambiado por otros cambures viejos que tenían ellas o que de manera deliberada lanzaron y golpearon los míos… de verdad que no sé qué pensar y mientras escribo estas líneas solo puedo llegar a la conclusión que hay que estar muy enfermo para hacer algo así, hay que ser una persona muy mala, muy oscura, resentida y malvada, o es decididamente algo producto de una persona psicópata o con otra grave patología mental que requiere de inmediata atención profesional.

Todo esto ha llegado a tal punto que el cachorro macho “beta” que usualmente era relativamente amistoso con este Lobo, ha asumido una actitud abiertamente esquiva en estos últimos días a raíz de un comentario que yo le hice sobre una actitud de él que no me agradó; pues desde ese día decidió evitarme y trata de no encontrarse conmigo baja ninguna circunstancia, cuando anteriormente el acostumbraba a ir al cuarto dónde yo duermo y pasar largo rato conversando conmigo. Pues desde mí comentario, que solo fue eso un comentario que ni siquiera llegó a ser un reclamo como lo hubiese sido en una familia normal, pero estoy claro que esto no es una familia y menos normal, para ellos es una simple manada con un extraño lobo merodeando su cueva. Pues ese simple comentario motivó un radical cambio en su actitud hacia mí y al verme que salgo del cuarto sale huyendo a su cuarto pensando que yo no me doy cuenta.

Son cosas que al escribirlas siento una gran vergüenza conmigo mismo, y tal vez hasta pesar, por tener que soportar todas estas humillaciones, las cuales he aceptado pues no tengo otra opción, o es esto o es el “fast-track” que sería la cuerda en el cuello, la cual tiene días esperando para librarme de todas estas humillaciones y penurias… No sé cuándo tenga el valor (o la cobardía dirían otros) de tomar esa decisión y ponerle fin a todo este suplicio, solo sé qué de manera inexorable me acerco cada día más a ella…

Cualquier cosa, incluso la muerte, tienen que ser mucho mejor que estar aquí, en el peor lugar del mundo, objetivamente hablando, en la casa más horrible del mundo, un lugar sucio, sin agua, en un cuarto lleno de insectos y alimañas, con una cocina dónde hay más cucarachas que comida, rodeado de unos gatos indeseables, sometido a sus desagradables maullidos día y noche, con unas personas que me demuestran decididamente su animadversión y rechazo hacia mi persona, sometido a las peores humillaciones y maltratos emocionales, psicológicos y verbales; creo que al decir que estoy en el infierno de Dante Alighieri no estaría exagerando… solo deseo poder salir de aquí lo más pronto posible, salir vivo o muerto pero salir de esta maldita cueva de hienas y alimañas de todo tipo y de todo tamaño, de las peores energías negativas concentradas dentro de estas paredes sucias y derruidas, en pleno casco central de una ciudad (o pueblo) que nunca fue de mi agrado… solo puedo decir que ahora si estoy seguro que el infierno existe y yo sé la dirección exacta dónde se encuentra ubicado.

ANÉCDOTA GRATIFICANTE DEL JUEVES 08 DE MARZO

Mi hermano menor Julio César, es Economista con una larga y reconocida trayectoria de más de 30 años en la banca privada nacional. Actualmente se desempeña como Vicepresidente de Operaciones y Tarjetas de Crédito de un reconocido banco privado nacional.

En una de mis últimas visitas a una de las agencias de este prestigioso banco, dónde tengo una de mis cuentas bancarias, me disponía a realizar un sencillo trámite de reposición de mi libreta de ahorros.

Yo llegué como un cliente más y me dispuse a esperar mi turno para ser atendido, era uno de mis peores días, me sentía muy mal, tenía fiebre, no había comido nada en todo el día y sentía que me podía desmayar en cualquier momento, pero me dispuse a esperar tranquilamente, cuando tenía como 30 minutos esperando y estaba pensando seriamente en abortar mi diligencia, la ejecutiva de atención al cliente me hizo señas que me acercara a su escritorio y dejando de atender a otra persona me preguntó que si yo era jubilado y que ¿en qué podía ayudarme? Yo no me identifiqué como hermano de un V.P. (un alto ejecutivo), tal vez por vergüenza con mi humilde presentación personal y apariencia de indigente, simplemente le respondí que solo necesitaba reponer mi libreta de ahorros que estaba llena y no podía realizar un retiro por cajero; de inmediato mandó al vigilante a traer otra silla y me pidió que me sentara que ella iba a gestionar mi solicitud. Ya estando sentado mientras me atendía gentilmente, me dijo amablemente que se dio cuenta que yo no me sentía bien y que le hubiese dicho y ella me daba prioridad como persona de la 3era. edad, lo que evidentemente me demostró su calidad humana; cuando ya estaba finalizando yo le dije que estaba muy agradecido con su gentil atención y me atreví a comentarle que yo tenía un familiar que trabajaba en la oficina principal en Ccs. y por eso tenía mi cuenta en ese banco, ella me preguntó que como se llamaba y yo con mucha modestia le dije que era hermano del Dr. Julio Torres V.P. de Operaciones, ella de manera muy cordial me dijo que por supuesto sabía quién era mi hermano pero que no tenía el gusto de conocerle y que debí haberle dicho eso desde el primer momento sin hacer la larga fila, a lo que yo le respondí lo agradecido que estaba con ella por su amable y gentil atención como a cualquier cliente de la institución y que eso hablaba muy bien de su calidad humana y de su profesionalismo.

Ya en mis próximas visitas a la agencia, ella ha tenido la deferencia al verme de llamarme por mi nombre (Sr. Torres), para ver en que puede ayudarme, siempre muy amable y preocupada por mi salud.

En mi última visita hoy jueves 08 motivada por el bloqueo de mi TDB, me atendió con su acostumbrada amabilidad (que también la tiene con los otros clientes como he podido evidenciar) y cuando le planteé adicionalmente lo de un retiro que necesitaba hacer por taquilla me llevó gentilmente con la gerente quién fue sumamente amable, cordial y gentil al saber por información de la ejecutiva, de mi parentesco con un alto ejecutivo (V.P.) del banco, incluso la señora gerente me dejó en su oficina y fue a hacerme ella misma el retiro por taquilla de manera express, una verdadera atención de VIP, pues allí si iba por delante la alta jerarquía de mi hermano en el banco.

Traigo esta anécdota para resaltar que no todo se ha perdido en nuestro querido país, en que aún con todos los problemas que sufrimos a diario y de todas las vicisitudes que debemos sortear en nuestro día a día, todavía quedan personas con buena disposición, con calidad humana, con generosidad hacia el prójimo como la señorita Katherine Moreno la ejecutiva bancaria, y sobre todo con amor por su trabajo y profesionalismo en el desempeño de sus labores.

Así como esta modesta trabajadora bancaria, deberían proceder y actuar los miles de empleados y trabajadores públicos y privados que forman parte de la gran masa laboral del país, y solo con eso estaríamos dando un paso hacia ese cambio que tanto anhelamos todos los venezolanos. Por algo tenemos que comenzar y que mejor que cumpliendo de manera eficiente con nuestras labores, realizando con esmero y dedicación nuestras obligaciones; un granito de arena que podría convertirse en una inmensa montaña beneficiosa para todo el colectivo nacional.

Esta joven señorita que me atendió de manera amable y diligente dejo muy bien parado el nombre y el prestigio del banco donde labora, pero también quedando muy bien ella como persona joven de este país, como una dedicada y responsable trabajadora, pero sobre todo como un excelente ser humano, por su amabilidad, gentileza y su especial atención hacia personas con discapacidad (yo ando con bastón) y de la 3era. edad (por mi barba me veo mayor de lo que soy realmente), sin saber mi nexo o parentesco con un alto ejecutivo de esa institución, me atendió de manera solícita y cordial. Eso habla muy bien de esta joven y de las esperanzas de tener nuevamente un mejor país como todos anhelamos y nos merecemos, y deseaba comentarlo como algo hermoso y digno de resaltar en estos difíciles momentos.

SÁBADO 10 DE MARZO DE 2018

Tal como me lo temía y presentía, así sucedió, ayer se produjo el estallido final de ira y agresión por parte de la hembra alfa de la manada, quién evidentemente venía preparando el terreno para tal acontecimiento. Luego de someterme por varios días a una hostilidad verbal, a una huelga de hambre forzada, sin desayuno ni almuerzo y para colmo encerrado bajo llave sin poder salir el día miércoles, sin desayuno ni cena el jueves, sin desayuno el viernes, y a todo esto le agregamos su decidido y reiterado mal humor en estos últimos días, después de haber mantenido una aparente actitud “amistosa” o al menos no agresiva en días anteriores. De verdad algo muy loco y muy difícil de entender para una mente vieja y oxidada como la mía.

Ante está decidida guerra de hambre a la que me sometieron después de haber estado colaborando económicamente para la comida durante varios días, y con lo cual pensaba me había ganado una mínima aceptación momentánea; al ver que no fue así en vista del reinicio de la actitud hostil hacia mi persona, decidí salir a buscar algo que pudiese comprar con lo poco que me quedaba de dinero; después de caminar un rato sin mucha suerte me vi forzado a comprar unos plátanos maduros, cuatro plátanos por 50 mil bs. y regresé a la cueva. Como me di cuenta al llegar que tampoco tenían intenciones de incluirme en el almuerzo de ese día (viernes), pues me pareció que ya habían comido y las ollas estaban tapadas con un trapo, solicité permiso para usar la cocina y me preparé un plátano sancochado para calmar el dolor de abdomen más que el hambre que no era poca.

El hecho es que mientras esperaba que hirviera el agua con el plátano, se apareció la jefe de la manada en la cocina, dándole golpes con evidente molestia a las ollas y golpeando bruscamente la nevera y todo lo que se le “atravesaba”, sin dejar de lanzar con rabia los platos, sirvió arroz y caraotas negras en el plato en el cual yo suelo comer y lo arrojó (literalmente) en la mesa del pantry dónde me encontraba sentado, de manera grosera y desconsiderada lo lanzó frente a mi y procedió a darme la espalda, realmente no sé cómo no rompió el plato, yo simplemente le dije que no se hubiese molestado, pues sentía que le estaba ocasionando muchos problemas, a lo que respondió con su acostumbrado tono agresivo y sarcástico: “qué problema va a hacer un piche plato de comida” y salió “bufando” de la cocina. Yo esperé que estuviese sancochado el plátano y lo incluí en el plato que minutos antes casi me rompían en la cara y comencé a comer allí mismo en la cocina, pues tenía demasiada hambre y aprovechando que los gatos estaban encerrados.

El hecho es que cuando estaba terminando de comer se volvió a aparecer la hiena mayor y buscó en la olla dónde yo herví el plátano, batiendo con todas sus fuerzas la tapa de la olla al comprobar que yo me había comido todo el plátano y comenzó a insultarme, me gritó que “yo era un egoísta y un desagradecido” y siguió profiriendo cuanto insulto que se le vino a la boca, que si ella compraba carne y me daba, que si ella se reventaba para darle de comer a todos pero que yo solo pensaba en mí, a lo cual no pude contenerme y debí responderle que yo también aportaba dinero para la compra diaria de la comida, a lo que me respondió gritando a todo pulmón y fuera de sus casillas “qué son unos piches 80 bolívares que ponía que para nada servían” le aclaré que no eran 80 que eran cien (100) mil bolívares diarios en estos últimos días y que solo el día anterior aporté 80 mil bolívares pues era todo lo que tenía. De poco valió cualquier cosa que yo pudiese decir ante los gritos desaforados y destemplados de una energúmena fuera de sus cabales, de alguien que ya tenía un guión preparado y solo esperaba el momento para ejecutarlo: “Qué ella tenía muchísimos problemas por mi simple presencia en su casa” (tal vez como respuesta atrasada a mi pregunta del día anterior)“que buscara a dónde irme pues yo tenía mucha familia pudiente” “que ella no me quería en su casa pues estaba cansada de mí y deseaba vivir en paz” y muchos improperios más que preferí no escuchar y me levanté de la mesa dónde había terminado de comer y me dirigí al cuarto dónde yo duermo, para evitar vomitar la comidita que aún bajaba por mi esófago. Ella seguía gritando con todas sus fuerzas como alguien fuera de sus cabales: “Es que estoy arrecha y ya me cansé… “Ya no aguanto más”… y que si no me gustaba que me largara, que le desocupara su casa y una serie de insultos por ese mismo estilo.

De verdad que no termino de asombrarme con todo lo que me ha tocado vivir en esta miserable cueva, no quiero ni siquiera buscarle una explicación a este último episodio de ira y de odio hacia mi persona, pues pensar (o creer) que todo eso lo originó un simple plátano que yo mismo compré con mi dinero es algo inaudito, sin ningún sentido, no puede haber sido ese el detonante de tal desafuero de su parte. Debo acotar que normalmente yo doy el dinero y ellas deciden que comprar, y solo en muy pocas ocasiones yo les sugiero que compren plátanos maduros, pues ellas prefieren comprar plátanos verdes para hacer tostones y yo no soy muy amigo de los tostones y menos de las frituras. El caso es que en una oportunidad, incluso habiendo comprado plátanos con mi aporte, se me ocurrió decirle un día a la hiena menor que iba a sancochar un platanito a lo que obtuve como respuesta un rotundo ¡NO! pues ella los tenía contados y que estaba muy difícil para conseguirlos y debían durar para toda la semana; obviando olímpicamente que los había comprado con mi dinero y sin importarle que tal vez yo tenía hambre o deseos de comerme un plátano sancochado, pues cuando los compran maduros ellas prefieren hacer tajadas y volvemos a mi problema con las fritangas que tanto les gusta a esta manada.

Adicionalmente a lo mencionado, este misma semana, el día miércoles salieron muy temprano todos a hacer unas diligencias, dejándome encerrado todo el día, sin poder salir para ningún lado, como acostumbran a hacerlo a menos que yo les solicite que me dejen la llave, lo que siempre genera incomodidad y excusas de su parte, pues parece que no desean que yo tenga la llave y prefieren llevarse la única llave que hay en esta casa (según ellas) y no me dijeron que demorarían tanto tiempo, solo su típica despedida “ya venimos rapidito”… el hecho es que al estar sin desayuno y sin almuerzo, comencé a sentir mucha hambre y dolor de abdomen como a las tres de la tarde y decidí sancocharme un plátano, pues el día anterior se habían comprado tres plátanos con mi aporte económico y muy tarde en la noche, casi en la madrugada, yo vi que habían quedado dos plátanos. Pues cuál será mi sorpresa que al salir y buscar en la canasta de los plátanos extrañamente no había nada, y ellas se habían ido a las 06:00 am y no escuché que hubiesen cocinado nada, pues el cuarto dónde yo duermo está justo al lado de la cocina y aquí se escucha y se huele todo lo que hacen en la cocina. Solo pude concluir que habían dejado escondido en su cuarto bajo llave los dos plátanos que yo había visto en la madrugada. No podía ser de otra manera, no había otra explicación, pues no creo que se los llevaran para comérselos crudos como si fuesen cambures. Así que debí calmar mi hambre y mi dolor de abdomen con un par de vasos de agua y seguir esperando hasta que llegaran.

Al llegar como a las cinco de la tarde le pregunté a la hiena mayor que dónde estaban los plátanos que quedaron del día anterior pues yo tenía todo el día sin comer y quería prepararme uno sancochado y me dijo con su mirada altanera y agresiva: “pues ya nosotras nos los comimos” y dio media vuelta dando por terminada la conversación. Hago todo este recuento para poder explicar el por qué decidí comprar esos plátanos el día viernes y guardarlos en el cuarto dónde yo duermo y así poder disponer de ellos cuando yo mejor lo considerara, pero que no podía ser motivo ni excusa para la desaforada reacción de la hiena mayor, cuando como parte de su estallido de ira me gritaba: “que yo era un pichirre que compraba las cosas y las escondía en el cuarto” haciendo clara referencia al plátano que me acababa de comer antes de recibir todos esos insultos y agresiones de su parte. Esa no podía ser la razón de tanto odio y tanta amargura expresadas con gritos destemplados y con una serie de argumentos que excedían cualquier circunstancia. Cuando yo decidí sancochar el plátano nunca pensé que me irían a ofrecer (o a echar) un plato de comida y mucho menos que ellos no habían almorzado pues eran casi las dos de la tarde y las ollas donde habían cocinado estaban tapadas con unos trapos como siempre lo hacen después de comer.

No creo necesario explicar lo mal que me hizo sentir toda esta situación y sobre todo porque acababa de comer después de tener más de 24 horas sin ingerir ningún alimento, solamente agua.

Lo único que pude hacer fue encerrarme en el cuarto a pensar en que debía hacer mientras afuera seguían los gritos de la hiena mayor pidiendo que me fuera de la casa, la otra hiena no estaba y ahora que estoy escribiendo estas líneas me doy cuenta que fue muy extraño que el cachorro beta no salió en ningún momento de su cuarto, ni intercedió en la fea escena, al menos para calmar a su querida abuela como ha hecho en otras oportunidades, lo que me hace pensar que por allí podía venir el origen de la exagerada explosión de ira por parte de la hiena mayor. Eso lo pienso al escribir estas líneas y con un día por medio de los desagradables acontecimientos. Pues realmente en ese preciso instante, al encerrarme en el cuarto, solo pensaba en suicidarme y así ponerle fin a tanto sufrimiento y a tanta miseria en una vida en la cual no encuentro un lugar para poder estar tranquilo, para estar en paz mientras Dios decida lo que tenga que decidir.

Pensaba a dónde podía irme con unos 500 mil bolívares cuando mucho que es lo que me queda de reserva para todo el mes de marzo, eso no me alcanzaba ni para el pasaje, ¿qué debo hacer? era la pregunta que me hacía mientras las lágrimas rodaban sin esfuerzo por mis mejillas, ¿a quién podía llamar? Y la única respuesta que me venía era la del suicidio, el fast-track como decidí llamarlo yo desde hace algún tiempo; de hecho busqué el mecate de nylon que tengo destinado para ese fin, es un colgadero de mi chichorro que incluso ya tiene el nudo de la horca muy bien trenzado en uno de sus extremos, solo me faltaba dónde poder amarrar fuertemente el otro extremo del mecate, lo que en ese cuarto no es posible, pues ya anteriormente había analizado todas las posibilidades y llegué a la conclusión que solamente en el patio trasero o en el porche del frente de la casa se me facilitaría tal cometido y ya tengo un lugar elegido en el patio trasero, pero al cual en ese momento con la hiena afuera pegando gritos obviamente no tenía acceso.

Así que solo pude quedarme llorando con el mecate en las manos mientras le pedía perdón a Dios por todas mis faltas y pecados y sobre todo por el peor pecado que estoy a punto de cometer, el suicidio…

Es la única salida que tengo y como tal debo aceptarlo, no hay vuelta atrás, no tengo elección; es imposible seguir aguantando tanta agresión, tanta maldad y miseria de parte de quienes se suponían que era “mi familia”, de parte de las personas que yo cuidé y alimenté durante muchos años pero que ellas no supieron agradecer y menos retribuir mis atenciones hacia ellas en estos pocos meses que tuve que resistir a su lado. Les dejaré mi inerte carapacho huesudo para que se puedan regocijar con su éxito supremo sobre un pobre viejo enfermo y caído en desgracia.

Así podrán regocijarse con mi muerte, podrán realizar su anhelado festín con mis “sobras”, terminarán de arrebatarme las pocas cosas materiales que me quedaron, que deseo dejar bien claro que NO se las estoy regalando, ni las están “heredando”… solo las dejo allí por la imposibilidad de llevármelas… para que las agarren en rebatiña y con saña como lo hacen las “otras” hienas, sus congéneres animales que seguramente demuestran más empatía y compasión instintiva que la que ustedes demostraron hacia mi persona; se las dejo para que peleen por ellas como acostumbran a hacer, para que las destrocen como lo hicieron con todas mis pertenencias; pueden saciarse a placer, usufructuar o destruir lo poco que en vida no me arrebataron, pues hasta la vida misma me la negaron y destruyeron la poca salud que me restaba, solo me ofrecieron odio y miseria, amargura y maldad en demasía, me ofrecieron a la propia muerte en bandeja de plata, pero yo lejos de maldecirlas como quizás se lo merecerían, las bendigo, pues con toda seguridad será otro el encargado de juzgarles y quizás con mucha severidad y bajo la justicia divina, en el momento indicado, las haga merecedoras de lo que ustedes a mí me brindaron con creces mientras estuve a su lado en mis últimos días, incluso si verdaderamente se trata de un ser superior e implacable, quizás llegue a darles a cada una de ustedes, a las tres hienas de dos patas de esta infame manada, de su propia medicina, tal vez por cuenta gotas pero en largas dosis, o en una gran abundancia imparable de miserias y maldades como las que en su oportunidad supieron ustedes dispensarme en mis últimos días. Que así sea “per sæcula sæculorum”

Que curiosas y cambiantes son las circunstancias de la vida y lo efímero de los sentimientos y de nuestras acciones, pues al momento de escribir estas líneas hoy 14 de marzo de 2018, recuerdo que por estos mismos días pero hace cuarenta (40) años, por allá en 1978, un par de jovencitos enamorados de 18 y 16 años respectivamente, se juraban amor eterno y decidían emprender una fuga sin retorno en busca de su felicidad, dejando una carta con el mejor amigo del novio para que fuese entregada a sus familias al transcurrir un tiempo prudencial que les permitiese estar a buen resguardo. Esos jovencitos son los mismos que ahora, cuarenta años más tarde, protagonizan las más terribles escenas de odio y miseria humana (descritas en las líneas anteriores), si los jovencitos éramos nosotros Gretty y Víctor, quienes en vista de una eventual oposición a nuestra relación sentimental, que deseábamos llevar a otro nivel más formal pensando en un posible embarazo (que no fue tal), habíamos decidido huir sin rumbo determinado, huir como dos locos enamorados con la única idea de estar juntos, de hacer de nuestras vidas una sola vida, dispuestos a enfrentar cualquier vicisitud y cualquier obstáculo que se nos presentara, al mundo entero que se nos opusiera estábamos dispuestos a derrotarlo por hacer prevalecer nuestro gran amor y nuestra decisión de casarnos. Un joven de apenas dieciocho años se estaba “robando” a una niña de dieciséis años por puro amor, me la estaba “llevando” dirían en el llano, en “el anca” de mi Toyota último modelo a falta de un buen caballo. Así sucedieron los hechos en aquella remota fecha que culminaría luego de unas intensas negociaciones familiares con nuestro matrimonio civil un 21 de marzo de 1978, en contra de la voluntad de “todo el mundo” incluyendo a la secretaria del Jefe Civil quién al ver la escasa edad de los contrayentes comentó con mucha ironía en voz alta: “casándolos hoy para divorciarlos mañana”… cosa en la que se equivocó pues estuvimos felizmente casados durante quince (15) años y con una buena relación durante casi cuarenta (40) años, o al menos eso pensaba yo y así lo creía firmemente.

Pero definitivamente nada es eterno, ni siquiera el amor, y si bien es cierto que nunca me arrepentí de mi proceder en aquellos días de marzo de 1978, y aún hoy en día considero que disfruté de mis años de convivencia al lado de mi primera esposa, que con todos los altibajos y bemoles de nuestra relación estuve “felizmente casado” durante esos largos quince años, pero también no es menos cierto que nunca me hubiese imaginado que muchos años después, esa misma muchachita que me había “llevado” por amor, por la que estuve dispuesto a perderlo todo, hasta la vida misma, esa mujer a quién consideraba “la mujer de mi vida”… independientemente de haber terminado nuestro matrimonio hace más de veinte (20) años atrás, pues siempre sentí que nunca dejé de quererla; sería esa misma mujer quien ahora me propinaría los peores maltratos, los más viles insultos, el peor trato que se le pueda dar a un ser humano caído en desgracia, que sería ella quién lejos de tenderme una mano bondadosa y generosa ante mi precaria situación, como lo hice yo muchas veces con ella después de divorciarnos y hasta épocas muy recientes; ahora sería ella quién con sus agresiones y con su poca compasión, con su mal carácter y su desconsiderada y grosera manera de actuar y proceder me empujaría con ambas manos (y con sus pies… a patadas) a las garras del abandono, la miseria y de la muerte…

Nadie lo hubiese previsto así, pero de eso se trata lo efímero y voluble de los sentimientos y las diferentes ópticas que nos da la vida dependiendo del punto en que se encuentren los observadores. Definitivamente lo único eterno que existe es la Muerte y por lo visto esa no me la podrá arrebatar nadie, pues dadas mis actuales circunstancias, la muerte será una liberación, un éxito rotundo sobre toda la maldad y la miseria humana que ahora me rodea.

Sábado 04 de agosto de 2018

Un día como hoy 04 de agosto pero del año 2014, hace cuatro (4) años, me convertí en “gitano” me volví un “homeless” un “sin casa” sin techo… al verme forzado a abandonar “mi” apartamento en Montalbán, Caracas y comenzar un periplo sin saber a ciencia cierta a donde me llevaría el destino en esa travesía que recién comenzaba, cuando me vi obligado por las circunstancias a salir de mi “zona de confort”, a abandonar mi lugar de residencia, pues mi padre y mis hermanos decidieron vender el apartamento donde yo había vivido durante los últimos 15 años.

Ya ha transcurrido más de un año desde que terminó mi idílica permanencia en mi querido páramo merideño; actualmente me encuentro viviendo en Barinas con mi hija mayor Vanessa, no ha sido nada fácil mi adaptación a esta nueva etapa de mi vida, me ha tocado muy duro… pues Venezuela atraviesa por su peor crisis económica, social y política de los últimos doscientos (200) años de vida republicana; estamos viviendo un largo período de “estancamiento” económico, con una hiperinflación desatada en el orden del 50.000 % mensual, que algunos expertos califican de estanflación, donde tenemos una oferta de bienes y servicios sumamente limitada y con los precios aumentando exponencialmente con el transcurrir de las horas, no hay disponibilidad de dinero en efectivo (cash) y para obtenerlo se debe pagar hasta un 200% de su valor nominal o adquirir los bienes con pagos electrónicos o digitales pero con un precio final que puede superar hasta cuatro (4) veces el valor original del bien o servicio adquirido.

El valor de nuestra moneda ha caído a niveles impensables y como referencia puedo mencionar que actualmente para agosto de este año (2018) el valor cambiario del bolívar está en el orden de casi cuatro millones (4.000.000,00) de bolívares para adquirir un dólar norteamericano ($ 1) es decir que $1 = 3.600.000,00 Bs. (tasa cambiaria al 04/08/18)

Tenemos un salario mínimo que está en el orden de los seis millones de bolívares mensuales, lo que equivale aproximadamente a $ 1,6 dólares mensuales, haciendo nuestro salario uno de los más bajos de Latinoamérica y del mundo.

Estoy desempleado, sin trabajo formal desde Noviembre del año 2017, logrando conseguir eventuales trabajos temporales (a destajo) donde más que el beneficio económico por lo que puedo devengar por tales labores, está la sensación de sentirme activo y ocupado pero nunca como un medio de subsistencia real.

He logrado subsistir o sobrevivir con la generosa y bondadosa ayuda de mi hija, de mi papá, de mi hermano Julio César y de mi hermana Francis Belén, en ocasiones mi prima hermana Karely Coromoto, así como unas eventuales ayudas de algunos buenos amigos y ex compañeros de estudio, entre los que puedo nombrar a Andrés Arráez, Lino Alberto Pacheco, Carlos Valladares, Omar Bossio, Sandra Ramírez, quienes bondadosamente han acudido a auxiliarme al conocer mi precaria condición económica y mi delicada situación de salud. De no ser por estas providenciales ayudas no sé qué hubiese sido de mí en estos momentos y creo que ni siquiera podría estar escribiendo estas líneas…

No estoy seguro o no tengo idea de por cuánto tiempo más logre seguir “sobreviviendo” a esta difícil y crítica situación por la que atraviesa el país en general y yo en lo particular, solo Dios lo sabe y por eso he decidido poner mis angustias, mis necesidades, carencias y temores, mi vida entera en las manos misericordiosas de mi Señor Jesús, en quién confío plenamente y a quién me encomiendo en estos aciagos momentos. En mis oraciones le agradezco a Jesucristo por todo lo que me ha concedido de manera magnánima y dadivosa, también ruego por todas aquellas personas que están en situación similar o tal vez peor que la mía, y no puedo dejar de pedir por la salud y bienestar de todas aquellas almas piadosas que han tenido a bien socorrerme y ayudarme de manera caritativa y generosa.

En medio de mis infortunios y desdicha le agradezco a mi Señor Jesús por concederme el sustento espiritual y material, la fortaleza y la salud para continuar esta travesía hasta que Él en su inmensa sabiduría así lo determine.

Me encuentro próximo a cumplir mis 59 años de vida, una edad a la que no pensaba que llegaría producto de mi condición de vida como portador del VIH, así que recibo esta etapa de mi existencia como un “bonus track” como un “plus adicional” o dicho en criollo como una “ñapita” como un regalito que me concedió El Señor en su infinita bondad y misericordia.

Voy llevando un día a la vez (como los A.A.) sin mayores pretensiones, viviendo el Aquí y Ahora, agradecido y con máxima aceptación de todo cuanto me acontece y todo lo que me ha tocado vivir en este largo viaje que llamamos vida.

Solo puedo agregar ¡Bienvenida Muerte! Que me libras de toda esta miseria humana que me rodea…

¡Oh Divina Muerte! que podrías ser un anhelado descanso para el hombre cansado, no eres solamente un descanso, sino una resurrección, una nueva vida, un nuevo comienzo. Morir es permitir que la riqueza que somos fecunde. Ciertamente algo acaba y donde acaba algo, comienza lo nuevo, una nueva puerta se abre…

La muerte es Dios.

Le pido a Dios que me perdone por todos aquellos pecados que cometí en mi vida, por los que cometí por error o por omisión, los que cometí por ignorancia y sobre todo por los pecados que pude haber cometido con premeditación y alevosía en contra de mis semejantes. Me arrepiento de todo corazón por todo el mal que pude haberle causado a todas las personas que de una u otra manera pude perjudicar con mis actos y con mis acciones, le ofrezco disculpas a mis seres queridos por mi proceder y mi manera de actuar, en fin a la humanidad entera por todo lo negativo, aborrecible y deleznable que pudo generar mi sola presencia en este mundo.

De igual manera me perdono yo mismo y perdono a todos aquellos que me engañaron, me ofendieron o me maltrataron y humillaron, a los que me calumniaron y a los que se aprovecharon de mi buena fe, a aquellos que me rechazaron por lo que creyeron que era o por lo que yo representaba para su percepción de la vida… perdono a todos aquellos que pudiendo ayudarme o socorrerme me negaron su ayuda o miraron hacia otro lado para no ver mis penurias, perdono a la persona que me dejó sin mi último trabajo a sabiendas que me estaba quitando la última oportunidad para sobrevivir…

Solo quiero agregar que soy yo el único responsable de todas mis acciones en la vida, así como el causante de todos mis males y los daños colaterales que por ley transitiva le he infligido a otras personas, todos han sido de mi exclusiva responsabilidad y por lo cual he asumido mi culpa y no me alcanzarían las palabras ni el tiempo que me queda de vida para ofrecer mis disculpas y pedir perdón por todos esos bochornosos hechos por los cuales me encuentro actualmente pagando en este plano terrenal, en carne propia y con creces todos y cada uno de tales agravios, pues como reza el viejo adagio: ““no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague”

Cada día que transcurre trato de vivir en paz conmigo mismo, con mi entorno e incluso con mis recuerdos, trato de reconciliarme con mi “lobo interno”, con mis demonios, tratando de ser una mejor persona, un mejor ser humano, de ser cada día más humilde, más comprensivo, más sencillo, menos complicado, eliminando el ego, trato de crecer espiritualmente antes de partir; no estoy seguro si lo lograré pero en ello invierto mis pocas energías y hago mi mejor esfuerzo para lograrlo desde mis modestas capacidades intelectuales y espirituales.

A TOD@S los perdono por igual y me perdono a mí mismo, no guardo ningún resentimiento en su contra ni en mí contra y solo deseo Bendiciones para tod@s.

Vivir en el pasado no es vivir. ¡Vivir es aquí y ahora!

El tiempo se agota, el pasado es pasado… y ya no me queda futuro, solo un presente… un miserable y detestable presente…

El Aquí y Ahora… lleno de penurias y carencias, de dolor, de humillación y de hambre…

No sé qué será de mi paupérrima existencia pero aquí estoy esperando que Dios se apiade de mí y me conceda el descanso eterno para así ponerle término a esta angustia en que se ha convertido mi vida… Mientras tanto seguiré escribiendo, meditando y caminando hasta que llegue la muerte.

Alguien escribió que “La muerte es una bendición para el hombre enfermo y abandonado” pues viene a ponerle fin a una serie de penurias e interrogantes que en esta situación acompañan la miserable existencia… Ya no tendré que preguntarme más: ¿Qué será de mí mañana? ¿Qué comeré mañana? ¿Dónde dormiré? ¿Dónde me bañaré? Ni tampoco decir:

Tengo hambre, tengo dolor, tengo miedo, tengo calor, tengo razón, tengo dudas…

En vista de los recientes acontecimientos en esos días de marzo del año 2018, de la “Idus de marzo” (pero a la inversa), no creo que pueda seguir esperando por un desenlace tranquilo y pacífico de toda esta situación, pues los ataques desconsiderados y groseros por parte de Gretty no han cesado, lejos de eso se incrementan día a día con mayor odio y resentimiento, sin tener paz con la miseria, es algo que no creo que nadie pudiese soportar y si yo lo he soportado hasta hoy no ha sido por falta de auto estima o amor propio ni por falta de vergüenza, simplemente lo soporté pues no tenía otra opción a la cual acudir, así que o era este suplicio, el cual soporte de manera estoica y valiente durante varios meses (9 meses), teniendo siempre muy presente las palabras del Papa Francisco cuando dice que para ser verdaderamente Humildes debemos comenzar por aceptar las Humillaciones que nos propinen nuestros semejantes; pensando que mientras más me humillaban yo me fortalecía cada día más y que quienes me humillaban se hacían más miserables y viles ante los ojos del Señor, que mis humilladoras se empequeñecían con cada ofensa proferida contra mi persona, mientras yo al recibir sin quejarme tales ofensas crecía como ser humano y me dignificaba ante los ojos de nuestro Creador, de nuestro Padre Celestial.

Así que ante la disyuntiva de las ofensas y el suplicio o la muerte, y después de haber soportado las más viles humillaciones he optado por la vía de la muerte como una solución a todos mis problemas y a todos mis pesares. Ya es suficiente y creo haber demostrado suficiente humildad antes mis agresoras y ante Dios, así que solo queda la vía de la muerte, que será la vía de la liberación, de la resurrección, de un nuevo comienzo, la muerte será mi alivio, la muerte será Dios, pues mientras la humillación y el suplicio es la ausencia de Dios, la misma muerte será la plena presencia de Dios en mí.

No sé cuando daré este paso finalmente, pero siento que no falta mucho para optar por el “Fast-Track” por la “vía rápida” como siempre me gustó llamar a la acción de suicidarme, a la acción de ponerme la soga en el cuello y terminar con toda esta basura y miseria en que se convirtió mi vida en mis últimos días gracias al proceder de mi primera esposa, a la “mujer de mi vida” y a mi hija mayor, que ironía, que arrecha es la vida… que las personas más cercanas a tus afectos sean precisamente las que se encargaron de hacerte de “cuadritos” tus últimos días, se cumple aquel dicho:

que las personas más cercanas, las que más nos conocen terminan siendo nuestros peores enemigos”… que aquellas con mayor grado de consanguinidad y afectividad hubiesen sido las que me impulsaron a tomar la fatal decisión de terminar mi vida de esta manera…

Sábado 06 de octubre de 2018

Después de transitar durante casi seis meses en un aparente “mar de calma”, moviéndome en mi travesía por senderos duros pero superables, dónde si bien es cierto hubo escasez de provisiones y de medicinas, a lo cuál me he ido acostumbrando, también pude solucionar algunas carencias gracias a la bondadosa y caritativa ayuda de algunos buenos amig@s, así pude disfrutar de un apacible y favorable panorama y de cierta tranquilidad espiritual y física, e incluso pude llegar a sentirme reconciliado conmigo mismo y con la vida, con un sentimiento de paz y tranquilidad que solo podía provenir de mi decisión de entregar por completo mi guía y dirección a las manos de Jesús y a la palabra de Dios.

De un momento a otro todo ha cambiado súbitamente, en un abrir y cerrar de ojos todo se ha tornado borrascoso y se ha desatado un tormenta de gran magnitud, o más bien un huracán de categoría 5 que ha logrado arrasar con todo lo que había logrado construir en estos últimos meses de mi vida.

Nuevamente el camino se torna estrecho, pantanoso, escabroso, tortuoso, casi imposible de transitar, con mis fuerzas y mi ánimo muy menguados veo muy difícil que pueda seguir adelante y solo espero poder encontrar un lugar dónde pueda protegerme, algún recodo en el camino que me sirva de refugio ante esta inclemente y calamitosa tormenta que hoy se ensaña en mi contra, con una furia desproporcionada tal como lo hizo el demonio al acechar a Job para incrementar sus penurias y sus sufrimientos.

Todo esto es muy doloroso, me afecta mucho física y emocionalmente y no creo tener la fortaleza y el temple necesario para hacerle frente nuevamente al engendro del mal, al mismo Lucifer transmutado en mujer de mi propia sangre, mi descendencia directa quién luego de un período de aparente pasividad ha regresado con todo su odio y resentimiento acumulado a terminar lo que ya había comenzado hace meses, mi aniquilación moral y física arrojándome a las fauces de sus despiadados cancerberos para acabar con mi menguada existencia y que solo gracias a la intervención divina de Jesús y su legión de ángeles lograron apaciguarla por un tiempo; es por eso que encomiendo mi alma y mi espíritu a mi Señor Jesucristo para que sea Él en su inmensa misericordia y con su poder divino quién interceda nuevamente a mi favor en esta desigual confrontación.

En Septiembre del año 2021, después de permanecer unos tres años en San Cristóbal, mi hija y su mamá regresaron a su casa en Barinas donde me había quedado yo solo cuidándo la casa. Al comienzo tenía la esperanza de que pudiesemos convivir en paz y armonía…

Lamentablemente estaba equivocado (una vez más) pues regresaron con el mismo odio y resentimiento hacia mi persona, con sus insultos y vejaciones acostumbradas que ahora las ha recrudecido la señora dueña de la casa.

Mi salud física y mental se hace cada día más escasa, mi autoestima en su nivel más bajo va mermando con el paso de los días y el incremento de los insultos y vejaciones por parte de la dueña de la casa, quién de una manera desconsiderada, agresiva, soez y desproporcionada arremete contra mi persona a cada momento.

Ya no trato de buscar alguna explicación a todo esto que me sucede pues de una mente enferma y disociada es impredecible todo lo que pueda surgir de ella.

En algún momento traté de dialogar con ella para hacerle ver lo que está haciendo conmigo, una persona de la tercera edad con una enfermedad catastrófica, sin hogar y sin familia, sin recursos económicos, en pocas palabras un desahuciado en declarada indefensión y minusvalía… incluso apelando a los recuerdos y las vivencias de casi 20 años viviendo juntos como un matrimonio establecido y a toda una vida que tengo de conocerla (por ser prima), pero eso solo hace que se altere y se enfurezca más o que solo se ría a carcajadas como una enajenada mental cuando me atrevo a recordar algo que vivimos o compartimos y ella se burla de manera eufórica alternando carcajadas de burlas con gestos despectivos y muy agresivos (tipo malandro) con palabras soeces para desacreditar todo lo que afirmo…

Por ejemplo cuando le digo que toda mi solidaridad hacia ella fue por respeto y amor, ella me responde entre sonoras carcajadas que todo lo que yo le dí y lo que hice a favor de ella lo hice porque soy un «huevón» (gilipollas) y sigue riéndose con sorna de manera diabólica. Que se puede esperar de un ser de tan baja calaña…

Ella es una persona que miente descaradamente, incluso llega a expresar cosas y hechos que nunca sucedieron o tergiversa cualquier cosa que yo trate de decir, por ejemplo: si me atrevo a recordarle que mientras vivió a mi lado nunca tuvo necesidad de trabajar pues yo siempre fui el seguro y único proveedor y a mi mejor saber y entender nunca le faltó nada a ella para cubrir sus necesidades, eso la hace enfurecer e incluso trata de minimizar el comentario con sus ironías, carcajadas y burlas… o si yo digo que yo vivía en PAZ cuando estuve solo en su casaella dice que yo estoy diciendo “que yo era FELIZ cuando ella no estaba en su casa” lo cuál no es ni de lejos sinónimo de lo que yo estoy expresando… (pareciera ser un simple problema de semántica pero también demuestra una realidad disociada de su parte)

Y así es con todo lo que digo por lo que he optado por guardar silencio y no decir absolutamente NADA en una especie de voto de silencio que trato de no quebrantar y cumplir de manera cabal, entonces me reclama que yo la “miro feo” y también he optado por no mirarla a la cara y mantener la mirada baja, mirando hacia el piso (de manera sumisa) tal como debían hacer los esclavos frente a sus amos o la servidumbre al estar cerca de sus patrones. Todo esto lo hago para evitar sus insultos y vejaciones aún en detrimento de mi propia autoestima que cada día se ve más deteriorada por toda esta situación.

Para tratar de zanjar este problema he puesto en práctica el aforismo No. 7 del filósofo Ludwig Wittgenstein

«De lo que no se puede hablar, hay que callar la boca».

Cuando ella reiteradamente me pide: “QUE ME LARGUE DE SU CASA, QUE ESTÁ CANSADA, OBSTINADA DE MI PRESENCIA”… yo le digo que no tengo a dónde irme (ella lo sabe), que estoy tratando de conseguir algún sitio o asilo que me pueda recibir pero eso no es fácil y ella lo sabe de sobra. En su momento (2014) ella aceptó gustosamente que yo trasladara todas mis pertenencias y enseres a su casa e incluso comenzó a usufructuar las mismas, a disponer de ellas y a desaparecer algunas como lavadora, ventiladores, toda mi ropa, lencería y toallas, licuadoras, protectores eléctricos, etc. etc. todo eso mientras yo estuve viviendo en el páramo merideño (2014-2017) y yo confiando en ella deje todo eso pensando que estaría a buen recaudo y no fue así. Ella se “defiende” diciendo que a ella también se le han perdido muchas cosas, es decir tal como lo hace un maleante se defiende “atacando” muy típico de esos casos. Yo trato de enfatizar que no la estoy acusando de nada y que solo quiero expresar una realidad, que muchas de mis cosas y toda mi ropa simplemente DESAPARECIERON, se desvanecieron. He optado por «pasar esa página» y lo hago en aras de la tranquilidad y sana convivencia pero lamentablemente de nada sirve mi actitud.

Las pertenencias y muebles que quedan en la casa trato de preservarlas y cuidarlas al máximo para un eventual uso futuro de las mismas pues no tengo como adquirir otras nuevas, la mayoría las siguen usando y disfrutando como la nevera, los muebles, el pantry, algunas ollas, etc. no obstante ante cualquier comentario u observación de mi parte para que trate de cuidar las cosas y evite darle malos tratos y golpes, entonces eso la enfurece y golpea con furia el objeto involucrado y comienza nuevamente el ciclo interminable de insultos y ofensas junto a la reiterada petición:

QUE ME LARGUE DE SU CASA, QUE ESTÁ CANSADA, OBSTINADA DE MI PRESENCIA”

He optado por encerrarme en la habitación dónde duermo y trato de salir lo menos posible.

He tratado de no usar más el baño y mis necesidades las realizo en un envase o bolsa que luego desecho, las pocas veces que me baño lo hago en el patio trasero con agua de lluvia para tratar de evitar problemas e inconvenientes con la señora. Todo esto (estar encerrado, limitado en TODO) es muy deprimente, incómodo y (lo considero) hasta una vejación a la condición humana, a un adulto mayor con discapacidad y con una enfermedad degenerativa como es mi caso, no obstante prefiero someterme a esa humillación para evitar sus agresiones.

(y vuelvo a recordar a Ludwig Wittgenstein) «De lo que no se puede hablar, hay que callar la boca»

«Hay cosas que no se pueden decir porque no hay palabras para decirlas; y si las hubiera, nadie entendería su significado.»

Federico García Lorca,

Doña Rosita la soltera – 1935

En mi encierro yo estoy aferrado a la oración, a la meditación, a mucha lectura, principalmente de la Biblia tratando de encontrar consolación, alivio, aceptación y ayuda a mis penurias y desesperación.

Le pido mucho a Jesús Misericordioso que me de fortaleza para resistir y no sucumbir ante tanta maldad y odio vertidos hacia mi por una persona a la que me unió un vínculo sagrado como el matrimonio, el amor y una larga vida en común y una hija que debe presenciar todo esto sin tomar parte por razones comprensibles.

No estoy seguro de poder resistir más esta patética, dura y difícil situación, es mucho dolor acumulado que mi menguada humanidad no puede (ni desea) seguir padeciendo. Confieso que cada noche le pido a Dios que me perdone y que tome mi alma en sus manos para dejar de sufrir y que cesen todos mis tormentos, le pido que me regale la muerte para librarme de este infierno…

Se que hago mal y lo reconozco, pero todo es producto de las amenazas y la presión que estoy recibiendo continuamente y de manera exponencial con el transcurrir de los días.

También le pido al alma de mi madre fallecida (una mujer creyente y piadosa) que por favor me venga a buscar y me rescate de este suplicio para poder ir a descansar eternamente a su lado.

Yo estoy consciente que uno no puede (ni debe) pedirle a Dios una solución específica a nuestros problemas, al igual que no le puedes decir a un médico como sanar tu enfermedad, yo lo sé y aún así insisto en pedirle primero que me perdone y luego solo le suplico que me permita dormir el sueño de los justos (tal vez sin ser yo justo) que me permita quedarme dormido para siempre, que me permita morir para no despertar nuevamente en esta miserable existencia en que estoy inmerso.

La Muerte que podría ser un anhelado descanso para un hombre cansado como yo, no es solamente un descanso, sino una transición o resurrección, una reencarnación, un renacimiento, una nueva vida, un nuevo comienzo…

Una nueva puerta se abre, la muerte es Dios.

Debo confesar que he pensado seriamente en el suicidio e incluso he preparado como consumarlo, solo mi temor y mi Fe en Dios (y tal vez algo de cobardía) han impedido hasta el día de hoy que cometa tan repudiable acto.

También reconozco que me abstengo de dar este paso cuando viene a mi pensamiento mi querido Papá que a sus 90 años no se merece recibir una noticia así, aunque también pienso que tal vez mis hermanas de manera acertada evitarán que se haga de su conocimiento tan nefasta información para preservar su tranquilidad y su salud lo cuál me parece muy justo y loable de su parte si así lo hicieran.

REALMENTE NO SE QUE SERÁ DE MI EXISTENCIA,

ESTOY MUY ABATIDO Y CANSADO

YO TAMBIÉN ESTOY OBSTINADO…

(En Barinas, a los 14 días del mes de julio del año 2022)

Publicado completo en mi blog: https://victorresvg.wordpress.com/2022/07/15/estoy-muy-abatido-y-cansado-yo-tambien-estoy-obstinado/#more-5362

En este link se puede ver y escuchar un video casero montado en YouTube con los acostumbrados insultos de la “señora” dueña de la casa como una pequeña demostración de lo aquí expresado:

La Luz del Señor me rodea, el Amor de Dios me envuelve, el Poder de Dios me protege, la presencia del Señor vela por mí. Donde quiera que esté El Señor está conmigo. Suelto, suelto, suelto y dejo que Dios satisfaga mi necesidad”

Serán los designios del destino o del Señor, eso no lo puedo responder en estos momentos y solo me limito a relatar cómo sucedieron los hechos que me obligaron a tomar esta decisión, lo demás serán simples elucubraciones así que prefiero dejarlo a que cada quién le de su propia interpretación.

Dios mío por favor apiádate de mi…

MI NIÑA… MI SEÑORITA

Mi preciosa niña-señorita

Que bonita eres.

Te adoro y admiro en lo que se convirtió aquella bebecita que tuve en mis brazos.

Quisiera abrazarte tan fuerte

y hacerte sentir todo ese amor

y aprobación que nunca recibiste de mi parte.

Gracias por ser tan maravillosa.

Te amo con todo mi corazón.

Me hubiese gustado que no pasaras

por tantas cosas desagradables y dolorosas por mi ocasionadas,

pero eres tan fuerte, que nada podrá detenerte. No lo dudes nunca.

No guardes dolor en tu corazón,

te estorbará mucho en tu vida adulta.

Sana ese corazoncito sensible y bondadoso.

Sánalo por que si no se llenará de ira y amargura.

Llora, si sientes que debes llorar, llora todo lo que quieras,

hasta que sientas que las penas se han ido.

Aquí estoy ahora para abrazarte.

Desde la distancia física pero cercanía emocional:

Te arrullo y te lleno de besos.

Te amo con todo mi corazón.

Yo te cuido. Yo te protejo.

Te veo y te comprendo.

Te consuelo y te doy lo mejor de mí.

Aprendo a perdonarme

al verte tan hermosa y dulce.

Tan inocente y valiente a la vez.

Admiro tu pureza, tu dulzura,

tu conexión con la divinidad,

y aprendo a escucharte poco a poco

a través de mi voz interior.

Te sano y me sano.

Somos libres y felices.

Armonios@s, realizad@s y equilibrad@s.

A tí mi niña maravillosa

te prometo que voy a hacer

lo mejor de mí para dártelo.

Te auguro que vas a lograr ser

eso que soñabas ser cuando eras pequeñita.

Te prometo que me voy a sentir inmensamente

orgulloso de ver la mujer en la que te has convertido.

Pero sobre todo te digo

que te quiero ver feliz.

Nunca olvides todo lo que vales.

Cree en ti mi niña-señorita

QUIÉRETE mucho.

¡Tú puedes lograr todo lo que te propongas!

Te amo niña bonita.

Aquí estoy y estaré para ti

Gracias por ser tan maravillosa.

Gracias por EXISTIR!!!

VORÁGINE IDEALISTA.

Mi caminar

es el de pasos

profundamente marcados en el barro.

El barro está blando

por mis lágrimas caídas.

El lodo está manchado

por la sangre derramada,

que he vertido en forma de sudor,

a lo largo de un sendero

coronado de espinas.

Barro de mis huesos,

lodo de mis lágrimas,

sangre de mis venas,

sendero de mi vida,

espinas del mundo;

cada huella, un paso mal dado,

y mi caminar es un sueño,

el sueño que nos arrastra

a seguir luchando

y hundirnos cada vez más,

paso tras paso, lágrima tras lágrima,

en el lodo y en el barro.

He querido saberlo todo,

con ansia brava

y apetito voraz de verdades,

y aunque puede que no sea

más que un perro

que quiso perseguir su rabo,

hasta hundirse en el fango

de su sudor,

me siento ya viejo y cansado.

Atrás queda

una larga experiencia amarga;

mi presente es triste y desesperanzado,

la tristeza aguda e irreversible

del que ha buscado la verdad

y se considera un “sabio”.

Detrás de todo he visto mierda,

y todo lo he soportado,

mas al mirarme a mí mismo,

por no ser yo diferente

a este mundo que me aprisiona

(sino quizás yo mismo),

he llorado y vomitado.

Ante mí nada queda;

vivo luchando

y lucho llorando,

me muero cada día,

y hoy digo adiós,

pues sólo queda en mí

la curiosidad por saber

qué hay “después”;

nada hago aquí,

si mientras vivo me muero,

quizás morir…

sea vivir.

JOSÉ ÁNGEL GRAÑA ABAD

GAME OVER

POUR MOI C’EST FINI

En El Día De Mi Muerte

Yo Seré un cuerpo inerte

liberando a un alma feliz

seré una figura añosa y enjuta

dándole paso a la novel y expectante vida

seré un dichoso espíritu

abandonando una exigua existencia

volando alto sin límites ni ataduras

seré pura luz, seré eterna energía

Ya no habrá más incertidumbre ni más temores…

Vífegro Tovagri

Yo quiero viajar lo más lejos posible

Quiero alcanzar la alegría que hay en mi alma,

Y cambiar las limitaciones que conozco

Y sentir como crecen mi espíritu y mi mente.

Yo quiero vivir, existir, «ser»,

Y oír las verdades que hay dentro de mí.

Modificado y publicado el 22 de agosto del año 2022

Doy fe de todo lo aquí expresado y narrado como verdaderamnete cierto y real.

Víctor Federico Gregorio Torres van Grieken

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